...inocencia infantil

Henri Cartier-Bresson


... me gusta,

en ocasiones,

mantener la inocencia infantil.


A veces, por eso espero,
a veces por eso creo,

a veces por eso confío,

a veces por eso me atrevo...



...

...

"Volver a sentir profundo como un niño frente a Dios..."


-Violeta, violenta.


(A la Violeta la mató la frustración y su propia violencia...
su carácter, su esencia)

Una descripción

...

Como un bostezo eterno...

...

...

"... no necesitas ser un ejemplo
porque eres poesía.
"


(de alguna película)

¡Ahora resulta que Dios es un picado!

Resulta

Ahora resulta que tengo cáncer
Ahora resulta que voy a la gruta
de Lourdes
Ahora resulta que no tengo
cáncer
Ahora resulta que tengo fe
Ahora resulta que voy a
una orgía
Ahora resulta que no tengo fe
Ahora resulta que
soy un desprejuiciado
Ahora resulta que soy
un desgraciado
Ahora resulta que tengo cáncer
de nuevo
Ahora resulta que voy a la gruta de Lourdes de nuevo
Ahora resulta que no resulta
¡Ahora resulta que Dios
es un picado!


-Claudio Bertoni
Por mi parte sospecho (o espero) que Dios tiene sentido del humor...

Qué he sacado con quererte

¿Qué he sacado con la luna, ay ay ay,
que los dos miramos juntos, ay ay ay,
qué he sacado con los nombres, ay ay ay,
estampados en el muro ay ay ay?
Como cambia el calendario, ay ay ay,
cambia todo en este mundo, ay ay ay.
Ay ay ay
ay.

¿Qué he sacado con el lirio, ay ay ay,
que plantamos en el patio, ay ay ay?,
no era uno el que plantaba, ay ay ay,
eran dos enamorados, ay ay ay.
Hortelano, tu plantío, ay ay ay,
con el tiempo no ha cambiado, ay. ay ay.
Ay ay ay
ay.

¿Qué he sacado con la sombra, ay ay ay
del aromo por testigo, ay ay ay,
y los cuatro pies marcados,
ay ay ay,en la orilla del camino, ay ay ay?
¿Qué he sacado con quererte, ay ay ay,
clavelito florecido, ay ay ay?
Ay ay ay
ay.

Aquí está la misma luna, ay ay ay,
y en el patio el blanco lirio, ay ay ay,
los dos nombres en el muro, ay ay ay,
y tu rostro en el camino, ay ay ay.
Pero tú, paloma ingrata, ay ay ay,
ya no arrullas en mi nido, ay ay ay.
Ay ay ay
ay.


-Violeta Parra

( ...una canción que me aprieta el estómago)


Seguimiento amoroso

Hace algunos años, cuando salí del colegio, tenía una amiga, que en esos tiempos era la más cercana, parecía de mi familia; Ella andaba cabizbaja, en parte porque le habían roto el corazón y en parte porque no había ingresado a la universidad.

Un día, cuando estaba haciendo frustrantes trámites, se sentó en el pórtico de alguna antigua construcción, en una de las pocas vías no muy concurridas del centro de Santiago; Se sentó y lloró… Un joven se acercó y le comenzó a hablar, charlaron, el le pidió el número de teléfono y le dijo que la llamaría, lo hizo y comenzaron a tener conversaciones telefónicas y no por MSN como se estaba instaurando.

El asunto es que un día salieron, a una tocata, parece, no lo recuerdo, y él, que hasta esa altura parecía ser el candidato a reconstruirle el corazón a mi amiga, la intento besar; Ella se negó, me dijo que era porque quería que fuera “distinto”; Quería ir despacio. Luego de esto, el tipo dejó de llamarla, yo le dije que quizá se había sentido rechazado y que pensaba que ella no quería algo con él; Supongo que mi amiga se creyó mi psicoanálisis, porque luego de eso se empeño en contactarlo.

No tenía su teléfono, ya que él no lo poseía, ni móvil, ni fijo, no era un chico que se “conectara” así que de MSN o mail nada; Pero tenía el número del teléfono público de donde él la llamaba. Por coincidencia o vaya a saber qué, mi amiga tenía otra amiga que trabajaba en una central telefónica, y ella sólo con el número podía conseguir la dirección del lugar; y lo hizo, así que ahí teníamos la dirección del almacén de donde este chico escurridizo llamaba.

Con la dirección en mano y un mapa copiado de Internet, mi amiga, me propuso la acompañara hasta el lugar, preguntáramos en el almacén por el chico y que luego fuéramos hasta su casa a buscarlo, romántico o sicótico, elija usted. Yo como la quería tanto y no tenía algo mejor que hacer, accedí. Así que me encontré arriba de una micro, muy lejos de mi hogar, sin saber donde estaba, junto a mi amiga, en busca del candidato a ser su amor.

Lamentablemente no dimos bien con el lugar, en realidad nos perdimos, y divagamos por varias calles, hasta dar con un almacén que reunía algunas de las condiciones, preguntamos por el chico, pero la señora que atendía nos dijo que no conocía a nadie así; Mi amiga me dijo que estaba segura que ese era el almacén, porque él le había hablado del lugar. Entonces estamos cerca, comenté. En un acto de sobre estimulación, o algo parecido, le propuse a mi amiga que hiciéramos panfletitos, donde le dijera que lo andaba buscando. Otra vez mi amiga presto oídos a mis palabras y escribimos varias veces: “Sebastián, la gatita te anda buscando, escribe a …”, o algo por el estilo. Los pegamos en las cercanías, esperando que esta extraña historia, se convirtiera en una de amor.

Después nos sentamos en una banca de una plaza, comimos pasteles; mi amiga, emocionada me decía que valoraba enormemente la compañía, la complicidad, nuestra amistad, yo compartía el sentimiento, y sonreía; Fue un agradable momento y algo desquiciado, supongo; Aunque útil, porque a mi amiga le mejoró el animo.

Lamentablemente el tipo no hizo contacto -impidiendo que la vida de mi amiga se convirtiera en una novela rosa- se lo trago la tierra, o a lo mejor se asustó. Pero mi amiga, con la tranquilidad de haber hecho algo por conseguir el amor, se conformó y siguió con su vida, confió en el destino…

Yo por mi parte me quede pensando en las estrategias: ¿Sirvió, jugo en contra o dio igual que ella se negara a besarlo? Con mi amiga, decidimos que da igual, se lo atribuimos a la química o al destino, nos propusimos creer en el destino…

Paraíso de gordos

A veces me imagino en un paraíso de gordos,
como en una pintura de Botero;
donde adorables personas se escapan del estereotipo de la delgadez
y se muestran entrados en carnes,
con grandes piernas, anchos brazos, inmensos traseros,
abultadas barrigas y muy amplios rostros,
llenos de redondeces, desproporcionados;
Con fuertes colores y llenos de luz;
Los veo y me veo a mi misma, corriendo entre pastos y flores,
saltando, bailándole al cielo, ligeros, enérgicos, libres;
Libres de poder mostrarnos con el doble o triple del peso ideal,
libres de añorar un helado sin culpa,
libres de comer cuanto chocolate se quiera,
libres de miradas acusadoras,
libres de nuestros propios prejuicios,
libres;
Libres, corriendo gordos por el campo,
danzándole a la gula, al placer…
Hermosos y libres gordos felices.



(Pintura: "Adan y Eva" de Fernando Botero)

Murio mi monitor

Leal y viejo aparato que tanto me acompañó, murió el sábado, en las manos del enano, mientras yo hacia clases, así que no presencíe tan triste momento.

Me quede sin computador, ni internet, ni msn, ni facebook, ni mails, ni videos ociosos, ni lecturas "blogeras"...

Me quedé sin vida social...

Si me atreviera a soñar


Si me atreviera a soñar, sin pedir permiso, ni préstamos, ni crédito; soñaría con el estar en una casa luminosa y de paisajes verdes, con silencio o suave melodía; con amigos sinceros, fieles y constantes; con vecinos amables y flores en el jardín.

Si me atreviera a soñar; Soñaría con un compañero, más amigo que amante… Amante, un amigo total y amante parcial; Si me atreviera a soñar, me vestiría de gitana, con el vientre plano y fuerza en las entrañas; Luchando, construyendo; Riendo.

Si me atreviera a soñar, sería aventurera, con tórridos romances y algún amor perpetuo; sería como una obra… una poesía; una pieza de jazz.

Si me atreviera a soñar, yo iría de la mano, entregando sonrisas y abrigo.

Si me atreviera a soñar, él me diría que me quiere como a una amante y a una amiga; que me quiere de cómplice, de hermana incesta, compañera y familia.

Si yo me atreviera a soñar, él sería mi amante y jugaríamos a ser niños traviesos, adolescentes escabullidizos, jóvenes desenfrenados, adultos tórridos y ancianos leales…

Si yo me atreviera soñar; saltaría estas paredes y olvidaría los años de abandono; Creería que Dios tiene un plan, dejaría de lado el limbo y empezaría a confiar más.

Sólo si me atreviera a soñar, sin pedir permiso, ni préstamos, ni crédito…

Rock por Chile

Me desperté, sin saberlo, con una hora de atraso, yo pensaba que habían cambiado la hora, mientras la alarma de mi celular sonaba y yo me intentaba quitar el espanto de las pesadillas que había tenido: “Debe ser el estrés del terremoto liberándose del inconsciente, no son señales…”, “Mejor espero a que llegue mi mamá de la feria para levantarme; no, no puedo esperar tanto, tengo el tiempo justo”, rezo a la deidad sin nombre: ¡Quítame el espanto!

Me levanto pensando en la inmortalidad del cangrejo, mientras prendo el calefont rezo porque una de las pesadillas no se cumpla y esa maquinita no encienda la casa al prenderlo.

Sigo somnolienta y algo relaja, hasta el llamado de mi hermana, que esperaba que yo compraras las entradas del cierto, no me altera, y me digo a mi misma que tengo tiempo “¿Quién llega a la hora a los conciertos?”, además, las pesadillas habían apagado un tanto las ganas de alejarme de mi casa.

Mientras desayuno, algo que no me gusta mucho, dado que mi familia se levanto antes que yo y no recordó que yo igual comía, le pongo atención a la tele y me doy cuenta que es justamente una hora mas tarde de lo que imagino, y comienzo a temer un poco el quedar mal con mi hermana.

Me fui al mall Vespucio, ahí ya he comprado entradas, lo recuerdo, me sirve el lugar; Primero voy a almacenes París, donde esta sin sistema ticket, luego a la feria del disco, que esta cerrada, por remodelación al parecer, “¿Me voy al arenas no mas? ¿Allá venderán entradas?”, el Florida Center esta cerca; Me voy para allá con algo de tedio y preguntándome si los sueños en verdad quieren decir algo o si son, como se suponía creía, mensajes del inconsciente.

Tras una filas y comprando la entrada, cuando está empezando el espectáculo en el “Arenas”, llamo a mi hermana y acordamos juntarnos en el metro parque O’higgins. Amablemente mi hermana me lleva unos sándwichs y cerveza al encuentro, nos sentamos en el parque a comer y a tomar un poco; mientras noto a mi hermana más grande, más adulta, con un gran susto a beber en la vía pública…

Entramos a la cancha, mientras tocaban grupos equis, algunos pegajosos que me instaban a mover este poco coordinado cuerpo; Mientras absorbía la energía de la gente y mi hermana me decía que se sentía en una disco peque, ya que al parecer le está dando el complejo de sentirse vieja…

Mientras observaba el techo y ñoñamente pensaba en la clase de triángulos que lo conformaban y me daban ganas de construir una maqueta por el estilo; Salió Nicole, ella que siempre canta los hit de antaño y logra hacerme cantar rememorando mi infancia; Indicio, para mí que de ahí empieza lo bueno, ultima telonera o primera famosa, escoja usted.

Luego Gondwana, con su verde amarillo y rojo que nos hizo cantar y bailar al ritmo de esa melodía “volátil” que llama a la paz y la buena onda.

Chancho en piedra, que gracias a una amiga llegué a detestar por ponerlos tanto; y que al irnos reconciliándonos me hacen cantar: “escogiendo a una reina…”, acompañados de su despelote y pequeños puercos bailando sobre las cabezas.

Javiera Parra, con ese par de canciones que me medio sé y vocifero sin vergüenza, de forma cebollera y sobreactuada.

Los Jaivas, y esa melodía que parece venir de la “Pachamama” y su “para qué vivir tan separados, si la tierra nos quiere juntar…” que nos hace cantar a todos y trasladarme por un momento a la dimensión de los disfrutes.

Francisca Valenzuela, y mi hermana encantadísima, con su “muérdeme la lengua” y un tipo cerca que al parecer se la imaginaba desnuda y no temía demostrarlo…

Primavera de Praga, me fui a comer juzto ahí.
Gonzalo Yañez; no sé quién es, me aprendí el nombre, seguí comiendo.

Los miserables, con su punk rock y covers desenfrenados. Con algo de cansancio ya en el cuerpo, y este pie que me duele constantemente; ellos a quienes rara vez escucho por iniciativa propia, me hicieron saltar y bailar; entrando en ese tipo de climax que se vive entre la multitud de los conciertos, y justo cuando gritábamos: “Si me equivocará otra vez, si me enamorará de ti otra vez…” Oscuridad y silencio, espero y supongo que muchos esperaban, silencio y quietud, ni siquiera un grito de algún chistoso, luego algunos celulares, vuelve la luz, el miedo en la cara de mi hermana es notorio; Mientras intentan seguir tocando. Nos dicen que está la luz cortada en todos lados, pero que ahí seguirá la música; vuelven los miserables, con el “El crack”, hacia el final otra vez apagón; Pero la multitud sin sorprenderse tanto, como la vez anterior, sigue cantando “Sueños de niñez pichangas del barrio cara sucia sudor y barro, sudor y barro” y terminamos la canción, lo cual fue en, cierto grado, emocionante.

Luego desconcierto, espera y el darse cuenta, en forma lamentable que el espectáculo ya no seguía y qué a quienes fui a ver con mayor entusiasmo, pues no iban a tocar.

Afuera y sin luz, el camino a casa comenzaba; La música se apagaba en mi mente y el encanto se iba alejando a medida que me alejaba del Arenas; Me empecé a asustar por el regreso a casa; afortunadamente y gracias a la deidad sin nombre, luego de una pequeña odisea, mucho más pequeña de lo que imaginé, llegamos a la casa de hermana sin novedad.

Extraño día.

Paranoia

Ya no me resulta escribir…

Estoy de vacaciones; El domingo iba al supermercado, con mi madre, caminando, este queda como a 30 min. Por mi casa casi todo es “periferia”, así que cuando camino, casi siempre voy atenta, no sé bien para qué, soy vulnerable ¿Qué podría hacer? ¿Correr? ¿Pedir ayuda?

El asunto es que iba caminando, junto a mi madre, en un lugar algo solitario, un estacionamiento improvisado de un hospital; cuando veo a un tipo acercarse, lo mire, no sé muy bien con que expresión, cuando el instinto me dijo que era un peligro; Mire hacia atrás y vi que venía gente, estaban lejos como para que nos alcanzaran así que tome el brazo de mi madre y me di la vuelta, empecé a caminar rápido, más gente, atrás de los que ya había visto y sentí que en cierto punto ellos me salvaban, me dieron ganas de quedarme ahí entre la gente…

Mi mamá me dijo que pensaba que el tipo me conocía, que iba hacía mí, en realidad no sabía, ni lo sé ahora, siempre me pregunto si soy paranoica; si me volví paranoica.

Ese día no llegue al supermercado, me devolví, por que cuando tomamos otra ruta para llegar al destino; vi a otro tipo, quizá el mismo, no lo sé, que pensé nos seguía; Mi madre también lo pensó, me pregunto si ella me seguirá en mi paranoia.

Ya no me resulta escribir…

Ya no sé.
…la vida me ha enseñado que si se tiene la suficiente paciencia, se logra ver, a veces, los sabios movimientos de Dios; en los demás, si no los vemos, igual existen; Por mi parte me gusta creer en eso, me gusta y he percibido su realidad…

-De mi cuaderno de divagaciones mentales
29 de Mayo del 2007
...

«¡No llores!
Necesito todo mi coraje para morir a los veinte años»


-Évariste Galois
Pienso en la Mistral, con su espíritu pedagógico; que pensó tanto en el bienestar de los niños, que luchó por la educación, que tanto crítico; fue una avanzada para su época y logro mucho a pesar de las cartas en contra.

Pienso en la Violeta y sus canciones desde las entrañas; Pienso en su lucha pacifica y violenta; Pienso...

Pienso que no me imagino en un futuro sin hacer clases; Pienso que me queda un poco menos de un mes para salvar este semestre que empezó tan mal y que aún no logro sacar a flote...

Pienso en las luchas y las estrategias; Nunca he sido buena para las estrategias...

Ojalá sea verdad que a veces los espíritus nos protegen...

El valor de la familia: 1ª parte

Dicen que los caminos de Dios son misteriosos, por mi parte hace tiempo lo deje de psicoanalizar, aunque a veces, casi sin querer, vuelvo a caer en aquella tertulia que sospecho es eterna

A finales de Abril murió mi abuelo materno, un tipo alto, enfermizo, cariñoso, tranquilo y trabajador. A veces pienso que se llevó con él, esa facultad que yo tenía para hacer caso a la era del exhibicionismo y escribir acá alguna de mis ideas, o quizá sea más bien, la facultad para omitirla, ordenar un poco mi cabeza y ser capaz de redactar un poco de mis pensamientos…

...El otro día me volvieron a asaltar; La tercera vez en mis 23 años, esperemos sea la última, es extraño, pero ese día al salir de mi casa tuve la idea que me asaltarían, el corazón me lo grito.

Luego de discutir con dos carabineros, derramar en ellos en parte mi frustración, intentar llorar la otra parte; comerme un sahne-nuss con pasas al ron, que mi papá me regaló, quizá para intentar consolarme, ya que no se le ocurrieron palabras y el coraje no le dio para abrazarme o tocar el tema; Me acuerdo de mi abuelo, ese tipo alto, con el que no tuve una relación muy cercana.

Digamos que más recuerdo el funeral, esa caminata ingrata y estremecedora que se hace hacia la tumba, yo iba al lado de mi madre, ella destrozada, medio atontada, en ese estado “automático” que toma la gente cuando las circunstancias la sobrepasan. Yo iba pensando en mi madre, en mi abuelo, en mi familia, mirando el ataúd sostenido por mis primos, esa veintena de nietos que tuvo ese gran patriarca; Los ahora hombres, que de niños tuvieron algún juguete construido por él, a quienes más de alguna vez les regaló alguna moneda para que se compraran un dulce, que seguramente fueron defendidos de sus madres cuando hacían alguna travesura bajo su techo, esa veintena de hombres, que apenas conozco y con los que en su mayoría comparto el segundo apellido, se turnaban para tener el honor de llevar el cuerpo de su abuelo.

Mientras observaba a esos ya hombres, con quienes jugué de niña me fui dando cuenta sobre el valor de la familia, y es que la valoro, pero a veces se me olvida.

Mi abuelo, no alcanzó grandes logros económicos, ni siquiera hizo carrera, él construía palas, braceros y "cosas" de latón, tenía un puesto en la feria donde las vendía, con los años, dado su edad, dejó de construir “cosas” para sólo revenderlas. Pero construyó una familia, tuvo 10 hijos, 2 hombres y 8 mujeres, y cerca de media centena de nietos, y ya casi va en una veintena de bisnietos. Todos ellos presentes en su vida, en sus últimos días y en su funeral.

Mi abuelo era un tipo tranquilo, quitado de bulla, amable; sus hijas no salieron mucho a él, bulliciosas y en su mayoría conflictivas, pero herederaron de él, el amor por sus hijos, todas ellas son cariñosas, protectoras, luchadoras. Y aún con problemas, ese hombre construyó una familia unida que es capaz de socorrerse en tiempos difícil y celebrar en los buenos. Familia, en la que yo rara vez tengo una gran participación, más por propia responsabilidad que por otro motivo. Pero a la cual valoro y con la que sospecho cuento.

Familia, linaje, del que proviene mi madre, esa mujer un tanto ilógica, trabajadora, fuerte en grandes aspectos, matriarca de esta casa, que me ha brindado un hogar, educación y por sobre todo amor.


Los papeleros

Esta es la historia
de la escoria del hombre
y del hombre en la escoria.
El teatro con sus licencias
os la viene a relatar
en nombre del papelero
que no la sabe contar.
Ella trata de los hombres
que avanzan sin avanzar
porque piensan que las cosas
están bien como están.
Esta es una historia absurda
como absurda es la ley
que hay quiénes mal vivan
para que otros vivan bien.

-Obra de teatro: "Los papeleros"

Actuar y ensayar

...
"El único error de Dios
fue no haber dotado al hombre de dos vidas:
una para ensayar y la otra para actuar"

-Vittorio Gassman
...

No tener vida (1ª parte)

Suelo escuchar o leer, aquella oracioncita en que la gente declara no poseer o que otro ser viviente, contradictoriamente, no posee vida. Así como lo lee, muchas personas andan diciendo por ahí que no tienen vida. Quizá es un tipo de desahogo, cuando se está en el límite de las capacidades y con el horario apretado; entonces cierto fulano o fulana declara: No tengo vida. O en otros casos, entre pelambres, de esos cizañeros, alguien, presuntamente “picado o molesto”, dice: Carmelita no tiene vida…

Entonces frente a mi tarde de domingo, luego de intentos frustrados de hacer el saludo al sol doce veces, estudiar o terminar “Un ángel parado en una pata”, encerrada y viendo una película con credibilidad cero, no puedo evitar preguntarme ¿Qué diantre es tener vida?

Vamos por lo más básico, digamos que producir algún tipo de moviendo, así cómo biológico, o en nuestro caso, como especie humana, el simple hecho de respirar nos identifica como ser viviente, pero ¿Tengo vida? Al parecer en la juerga cotidiana, no.

Yéndonos a estándares más elevados, menos básicos y que exija un mayor análisis y sinapsis para mi masa muscular; El levantarnos, comer, beber agua, ir al baño, movernos, hacer sinapsis… tampoco cataloga para poseer una vida…

Entonces me sigo preguntando ¿Qué es tener vida?

Al parecer es una "posesión", a la que tengo que dedicar más viajes en micro, de análisis, para llegar a algún tipo de conclusión.

...