A empezar de nuevo Día 1:

Agradezco:
1) Tener lindo amigos como la Fer y Saúl.
2) A todos aquellos seres y esfuerzos que contribuyeron a que a mi casa llegue agua potable.
3)A todos aquellos seres y esfuerzos que contribuyeron a que a mi casa haya electricidad.

*Falté al reto, pero empiezo otra vez.

Día 5: 7 de Enero

Agradezco:

1) Tener solvencia económica para elegir mis alimentos.
2) Tener un hogar.
3) Que mi cama es la más genial del universo (exageraciones aparte, mi cama es genial).

¡Agradezco!

Día 4: 6 de Enero

Agradezco:

1) Tener una gran hermana.
2) Tener sobrinos.
3) Que alguien inventara el horno.

Día 3: 5 de enero

Agradezco:

1) Tener amigos.
2) Que hay momentos tremendamente hermosos cuando se es profesor.
3) Que Carlitos me haya llamado.

Día 2: 4 de enero

Agradezco:

1) Tener wifi, que exista Internet.
2) Las buenas películas.
3) Los buenos libros.

¡Agradezco!

Día 1: 3 de enero 2018

Agradezco:

1) Que estoy viva y con salud.
2) El sabor de las cerezas.
3) Que alguien inventó la meditación (¿o la descubrió).

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Hace unos años en el blog de Chocobuda se publicó el reto de gratitud (acá la entrada). Hace dos años quise hacer el reto, me faltó un par de días. Hoy vuelvo a hacerlo.

Veamos cómo voy ahora.

Agradezco.

Bienvenido 2018, ¡cállate y haz zazen!

Frente a las circunstancias de la vida este año pretendía recibirlo sola en mi hogar, quizá haciendo zazen, tranquila (copiándole a Kyonin).

Pero al final accedí a una oferta de una amiga y fui con su familia. Es curioso cómo me he encontrado con gente que me abre las puertas de su hogar y me “adopta” por unas horas.

Me gustó la forma en que recibí el año, con quienes lo recibí. Creo que fue un acto lleno de amor, amor familiar, amor de amistad y de generosidad con una desconocida, amor.

Por mucho tiempo me ha causado una gran sorpresa, quizá pena y hasta rabia las injusticias de la vida, la orfandad, las tristes noticias de la TV o las propias historias que presencio o vivo que parecen injustas y crueles.

Pero creo que también pasa al revés, también nos encontramos con mucha belleza y amor, hay tantos hermosos gestos generosos en el mundo, como aquel tipo que ayuda a subir un bulto pesado por las escaleras en el metro a una desconocida, los saludos amables en el ascensor y el que te reciban en una fiesta familiar, en un hogar, muestra la belleza y el amor que podemos encontrar en la cotidianidad, que no lo “ganamos”, los recibimos y ya de manera casi al azar.

Sé que quizá nos fijamos más en lo feo, en cómo, como género humano, hemos ido destruyendo, pero también hemos construido, hay tanto amor en el mundo, basta observar… Anoche lo vi, lo he presenciado tanto a lo largo de mi vida y es una pena que muchas veces pongamos más énfasis en lo triste, en lo amargo, en las injusticias, siendo que millones de seres a lo largo de la historia influyeron en cada uno de nuestros nacimientos, en nuestra existencia, millones de seres a lo largo de la historia influyeron en todo lo cómodo o bello que tenemos, como la tecnología, la música, el arte, la familia, los amigos, el amor.

Hay tanta belleza y amor en el mundo.

Hay un bello verso budista que dice:  Con el corazón y con el alma agradezco a los millones de vidas, seres y esfuerzos, en todos los tiempos, que resultaron en mi existencia.

Me gusta.

Quizá mis propósitos de año nuevo deban ser repartir más amor, ponerle más atención y énfasis a los actos de amor que pululan a mi alrededor… Suena bien… pero estas son palabras, que espero no se las lleve el viento, palabras que de nada valen sin práctica, palabras que pueden estar tremendamente equivocadas.

No lo sé.

Pero creo que mientras las palabras bailan a mi alrededor y los propósitos de año nuevo desfilan en las conversaciones y en las redes sociales, sospecho que uno de los pasos más importantes es meditar, oohh pequeño habito escurridizo.

Tengo la imagen mental de que algún maestro zen, con su vestimenta negra, escucharía estas ideas, quizá me sonreiría y me diría:

¡Cállate y haz zazen!

Y con toda la imperfección de mi carácter yo le diría: Está bien, pero un paso a la vez…



PD: Acá la entrada en que el monje Kyonin explica su idea de recibir el año nuevo meditando: http://chocobuda.com/2017/12/28/zazen-y-ceremonia-de-ano-nuevo-2018-en-linea/

A poco de terminar el 2017


Este año ha sido difícil, Kyonin diría agradece, siéntate tomate un té, has zazen.

Ha sido un año difícil, cuánta locura ha bailado a mi alrededor, cuánto suceso que me ha sorprendido y decepcionado total y profundamente empujándome al abismo, cuánta locura he hecho yo misma.

¿Cuán llenas de mí están estás palabras?

El budismo es una filosofía que no termino de entender, quizá no me he esforzado lo suficiente, pero a veces siento un tipo de recelo, ¿qué tal si toda esa filosofía se diluye con el tiempo, con la evidencia empírica de la vida? Así como me pasó con el cristianismo o con las “grandes” lecciones del Alquimista de Cohelo.

¿Cuán llenas están de mí estas palabras?

El budismo me ha coqueteado hace años, comenzó pareciéndome una locura, una filosofía extraña que contradecía a Cohelo y su frasecita: Cuando una persona desea realmente algo, el universo entero conspira para que pueda realizar su sueño.

He cambiado mucho desde que el manual del guerrero de la luz era mi biblia. Aunque a veces me siento tan perdida como en ese tiempo.

Este año ha sido difícil, por varios motivos, desempleo, un nuevo empleo, una ruptura amorosa, problemas en el trabajo, problemas económicos, una salud mental a ratos dudosa, muchas preguntas sin respuesta y ante la adversidad laboral, económica, social y romántica mi estrategia ha sido preguntarme ¿cuán lleno de mí está todo esto?, ¿cuánto hay aquí de complejo dramático? Una sacudida a la basura mental, sigue, avanza, piensa en los demás, en cómo mejorar por el bien común, que también te incluye a ti.

Este año ha sido de dulce y agraz y en estos escritos, llenos de mí, ¿cuáles han sido las lecciones? Algunas:

- Muchos de nuestros problemas son pensamientos que dan vueltas en nuestra cabeza y que obedecen a un complejo dramático (sospecho que implantado por la televisión).
- Que seas generoso con alguien no quiere decir que ese alguien te guarde respeto o lealtad. (Agraz).
- Ante la duda, es mejor preguntarse: ¿cuán lleno de mí está todo esto? (Lo adapté de Kyonin).
- La vida es extremadamente dinámica (empírico y del budismo).
- En la vida aparece gente que es muy buena contigo y otra que no, que hasta puede llegar a ser cruel y en muchas ocasiones ninguna de los dos sucesos nos los ganamos (empírico y de observaciones).
- A veces el trabajo no da los frutos que uno espera, pero supongo que es mejor trabajar, aprender (lección en construcción).
- No debo usar la comida como consuelo, le hace mal al alma, al carácter y al cuerpo.

Este año ha sido tremendamente difícil, pero ha habido peores y hasta ahora he sobrevivido.

Le haré caso a Kyonin y agradeceré.

Agradezco que:

- Conseguí trabajo.
- Mantuve mi hogar a pesar de los desequilibrios amorosos, mentales, laborales y económicos.
- En mi trabajo me senté en la mejor mesa del universo, bueno es una exageración, pero me encantó esa mesa, llena de gente amable, generosa y hasta sabia.
- Aprendí mucho en mi rubro, oooh educación una palabra tan reutilizada, pero grandiosa.
- Me re encanté con la pedagogía.
- Conocí a personas maravillosas, estudiantes que me mostraron que hay mucha nobleza, compañeros de trabajo que me mostraron que hay docentes geniales llenos de humanidad y sabiduría.
- Conocí a personas maravillosas y creo que de algunos me hecho amiga.
- Seguí manteniendo amistades geniales y mi familia siguió presente.
-Tuve muchas lecciones, algunas aún tengo que estructurarlas.

Creo que a pesar de lo difícil de este año he sido afortunada he ido a parar a hermosos lugares y me he encontrado con gente hermosa.

Sé que este escrito está lleno de mí, pero algo que aprendí y sigo aprendiendo es a hacer más espacios que no estén llenos de mí, como preguntarle más seguido a la gente cómo está y no sólo como saludo, si no con preguntas específicas como: ¿cómo sigue lo de tu hermana?, ¿lograste ver la película que querías ver?, ¿solucionaste ese problema que me contaste el otro día?... y así. También aprendí a reunirme más seguido con la gente que quiero, preguntar si quieren ir a tomar tesito y no enojarme o sentirme mal si me dicen que no, hay mucha gente y siempre te encuentras con alguien que está dispuesto. Sospecho que con pequeñas acciones como dedicar tiempo a preparar una comida familiar o entre amigos, ayudarle a un compañero de trabajo atareado y así con pequeñas acciones que ocupen tus pensamientos en ser generoso se va dejando menos espacio para que todo esté lleno de ti.

Iré a tomarme un testigo y hacer zazen.



Carta y Violeta

Señor Piedrazo:

Hoy es el cumpleaños de Violeta Parra, cumpliría 100 años, me lo ha recordado harto Facebook y la radio.

Hay varias canciones de ella que me recuerdan a esa vez, hace años, que se me rompió el corazón; el señor Anki, supongo que fue mi primer amor, o algo así. Es extraño, lo quise mucho y me costó mucho “superarlo”, pero nunca le dije “te amo”, tampoco a ti, supongo que es porque me tomo muy seriamente ese vocablo, ese maldito vocablo diría la Violeta…

En realidad, no recuerdo mucho a Anki, sé que fue importante, tengo la idea que era un buen tipo, alguien con escrúpulos, alguien que me tuvo paciencia, que me demostró cariño y pasión… La Violeta me recuerda los tiempos en que lo lloré. Me dolió esa ruptura y no fue porque me proyectara con él, ni porque lo creyera mi propiedad, me dolió porque lo extrañaba inmensamente, extrañaba su compañía, lo que aprendía con él, su manera de seducirme, extrañaba verlo cocinar y el hecho que yo era más “sana” con él en mi existencia y la Violeta, Viola Violenta con su “run run se fue pal norte”, “el gavilán” y ese montón de canciones que le salían y salen desde las entrañas me hacían “canalizar” esa pena, me recuerdo cantando sus canciones, maldiciendo el vocablo amor con toda su porquería… Curiosa época.

Lo superé, como se supera todo o casi todo, que no es lo mismo, pero es como igual, supongo que fue el tiempo y que la vida siguió.

Es extraño, hay mucha gente, amigos, que creen que cuando finalmente saliste de mi vida yo sucumbí, que me partiste. Una amiga me llegó a decir que quizá yo soy ese tipo de mujer que no sabe “estar” si no es en una relación (algo que supongo le costó decirme, porque en “nuestro código de mujeres empoderadas e independientes ese es un gran insulto”); y yo pienso que quizá no sé “estar” no más y que quizá no se tiene porque saber, se “está” no más, sepamos o no.

Acabo de recordar que al señor Anki yo le decía que de seguro la Violeta no se había suicidado por amor como dice la leyenda, él me decía que sí: La Violeta se suicidó por amor… Yo creo que no, yo pienso que fue “de cansá”; Quizá nuestra querida Violeta no tenía la mejor de las saludes mentales, pero creo que lo que más “pesa” en esos momentos es el agotamiento, ver que por más que luchas, por más que construyes, la vida te golpea y te sigue doliendo el mundo… el cansancio es avasallador.

Me he ido por las ramas, lo sé, creo que el punto de esta carta que sé no leerás, es que esta vez, en todos estos meses que han pasado, no han habido canciones de Violeta Parra, no canté por el dolor, no canté maldiciendo el vocablo amor, no hubo canciones en el mundo con las que me sintiera identificada…

Querido Piedrazo, yo creo que te quería y mucho, quizá aún te quiera, yo soy así, quiero y quiero un montón, supongo que esa es mi fortaleza, me encariño de la gente, le regalo comida y las abrazo porque las quiero y me gusta ese sentimiento. Me gusta ver a la gente que quiero y que nos acompañemos; y vaya que tu y yo nos acompañamos…


Yo te quería y quizá todavía te quiera, pero nunca he cantado una canción de la Violeta o cualquier otra porque me hayas roto el corazón y creo mi querido “ex amor tortuoso” que eso significa mucho.