Chispazo de sabiduría



Últimamente ando más contenta, me llegan momentos de profunda paz y agradecimiento. Por ejemplo, el otro día venía del trabajo; una compañera se ofreció a acercarme, había dejado de llover hace poco y junto con otros compañeros conversábamos sobre el buen ambiente laboral que hay (debo admitir que mis intervenciones en la conversación fueron bien pocas, consecuencias de no ser tan sociable y porque estoy ahí desde marzo), entre la charla, el lindo paisaje después de llover y el cobijo que sentía en el auto, caí en cuenta que he tenido suerte, digamos que seguido he sentido orfandad, más antes que ahora, pero en ese instante tuve un chispazo de sabiduría y noté que la Vida (sí así con mayúscula) me ha llevado a lugares maravillosos donde conozco a gente maravillosa, me pasó cuando me cambié de escuela en primero medio y me hice amiga de personas que aún están, que han sido una gran compañía y un apoyo grandísimo; Como Karim con quien siempre tenemos maravillosas conversaciones y a ratos me hace parte de su familia sintiendo ese inmenso amor y cobijo que se siente en un hogar. También está Catalina, mi amiga gruñona, tiene una gran capacidad para hacer comentarios que descolocan, pero ha estado ahí en momentos que simplemente necesitaba de una compañía y eso se agradece.

Francamente he conocido a mucha gente maravillosa que formaron parte de mi vida por un tiempo o que aún permanecen, me pasó en la escuela, me pasó en la universidad, me pasó en los trabajos en donde más tiempo me he mantenido, me pasó en el grupo de meditación y me está pasando ahora en el trabajo “nuevo” donde estoy, el grupo es maravilloso, es muy humano y me ayuda a pensar que estudiar pedagogía no fue tan mala decisión como pensé por tanto tiempo. 

Hay tanta gente maravillosa que ha pasado o está en mi vida que si escribo de todas esta entrada tendría un record Guinness por extensión. Así que por ahora agradezco, y espero que esta visión no solo tenga que ver con los antidepresivos que estoy tomando desde hace un tiempo, sino también por algún tipo de crecimiento.

Estoy muy agradecida.
Gracias Vida.

El vacío es la forma y la forma es el vacío



Estimado señor V:

(Esta es una carta larga, así que vaya por un tesito).
El otro día cumplí 31, vino a verme mi hermana y mis sobrino, charlamos, nos reímos y sobre comimos en una modesta, pero muy cálida celebración.  También algunas amigas me escribieron afectuosos mensajes, sacando a relucir mis mejores aspectos, profundizando en las luchas y el camino espiritual, dándome fuerzas y diciendo que confían en mí, que me quieren mucho. Supongo que las amigas me miran con cariño y algo de indulgencia, porque no soy tan buena como me describieron ni me dedico tanto a la construcción espiritual, así que en cierta forma me sentí un poco “fraude” (quizá estoy siendo un poco dura con migo misma), de todas formas fue un día en que sentí el corazón llenito, es curioso, después de tanta agua pasada bajo el puente, me pregunto cómo antes no valoraba tanto como ahora el amor y el afecto que me rodea, hay gente maravillosa a mi alrededor, antes lo sabía y lo apreciaba, pero ahora es de una forma más profunda, me llena el corazón cuando lo pienso o lo contemplo.

Me acordé de usted y de la felicitación del año pasado, me acuerdo que cuando cumplí 30 vino mi hermana con mis sobrinos, antes de venir a mi casa me junté con una chica en el metro para que me vendiera una torta vegana, mientras la esperaba recibí su mensaje de felicitaciones, me sorprendió un poco, casi no hablábamos en esa época, lo agradecí y lo recibí con cariño, me quedé pensando en ese saludo mientras esperaba, tomando la precaución de no pasarme “rollos”. Por alguna extraña razón, quizá ego, esperaba un saludo de su parte este año, no lo pensé durante ese día, pero si antes y ahora.

Hace un tiempo me tuve que enfrentar a la oscuridad. Supongo que fue uno de esos golpes (acumulaciones) de la vida en que uno simplemente cae, se desploma; mientras estaba en ese estado, y tenía ganas inmensas de desaparecer, recordaba que han habido épocas en que me he sentido bien con la vida misma a pesar de las “incomodidades” (sospecho esos tiempos coinciden con los periodos que más me he dedicado a la construcción espiritual); tenía claro y aún lo tengo que no se trata de las circunstancias, sino de cómo somos nosotros, cómo nos construimos; se trata de “ponernos pantuflas y no esperar que el mundo esté alfombrado”. Entre toda esa pena y la oscuridad me acordaba de una frase que alguna vez usted publicó en su muro, decía que para alcanzar la luz, primero hay que enfrentar la propia oscuridad; me imaginaba haciendo eso, enfrentando la oscuridad; aunque quizá de una forma no muy heroica, ni fuerte, porque más me sentía como un ser sucumbido que cualquier otra cosa, pero me resguardé en la idea que quizá de todo eso saldría algo bueno, algo así como una Clo más paciente, más sabia, que se detuviera en ese movimiento de “inercia” en el que se había introducido de andar haciendo las cosas mal. Me dije este es el momento de detenerme, lamerme las heridas, pedir ayuda, refugiarme en los que me quieren y en lo que creo y he dejado tanto de lado.

Creo que continúo en el comienzo del camino, aunque bastante repuesta, ya no me siento como un ser un sucumbido, quizá un poco “coja”, pero que tiene  ganas de  avanzar y hacer de esa “cojera” un caminar con estilo (como alguna vez alguien me aconsejó)… Antes; hace años cuando me enfrenté a un golpe de aquellos de la vida y sentía que cojeaba, estaba enojada, detestaba la idea de tener que hacerle frente a la pobreza y a la orfandad; y me enrabiaba, entristecía y frustraba lo injusto que parecía todo; pero ahora mi mirada es más amable. Creo que no vale la pena quedarse en el enojo, centrarse en las pésimas decisiones pasadas o en lo injusta que parece la vida, porque no hay forma de cambiar el pasado (ni de alfombrar el mundo), sospecho que lo más sano y fructífero es centrarse justo en el aquí y en el ahora, aprender de los errores y trabajar en no cometer los mismos; tener paciencia (y confianza en la Vida)… Trabajar en el actuar “correcto”, ponerse pantuflas (construirlas) y vivir con compasión; compasión con otros, con uno mismo, con todo. 

Seguido pienso en Chocobuda y su afirmación de que el camino largo siempre es el más seguro. A veces también lo creo y disminuye la ansiedad cuando me entran las ganas que todo pase pronto.

Hablando de Chocobuda, él me ha dicho que deje de pensar tanto en mí y piense en los demás.

Esa es una ardua tarea, me he pasado los últimos años pensando mucho en mí: ¿dónde vivo?, ¿en qué trabajo?, ¿con quién salgo?, ¿cuál es la mejor forma de gastar mi dinero?, ¿cómo le hago para vivir bien?, ¿cómo le hago para mejorar mis relaciones?, ¿cómo le hago para tener más y mejores amigos?, ¿cómo le hago para poder salir de vacaciones?, ¿cómo le hago para tener novio?, ¿qué hago para…? Y así en una secuencia medio eterna de preguntas que se centraban en mi propio “bienestar” (y no digo que esté mal ocuparse en el propio bienestar, sólo que quizá he exagerado o me he equivocado en la formulación de las preguntas). Infiero que cambiar ese tipo de pensamientos y preguntas es un camino largo, así que un paso a la vez;  por ahora trabajo en pensar más en la gente que quiero, como mi hermana, mis sobrinos, los amigos. Preguntarles más seguido cómo están, invitarlos más seguido a tomar tesito, tener conversaciones más profundas con ellos, decirles más seguido que los quiero, buscar más seguido formas de hacerlos sonreír. 

A veces también pienso en usted, me pregunto qué será de usted, desapareció de una forma abrupta de mi vida, supongo que yo ayudé bastante para que aquello sucediera eso, ojalá le hubiéramos hecho más caso a Chocobuda y la premisa hubiera sido seguir el camino más largo, quizá las cosas hubieran terminado mejor… Esto, el “hubiera” no es muy budista, las cosas son y  ya (¡Atención al presente!).
Ojalá esté bien, a veces me preocupa, me dan ganas de preguntarle cómo está, qué ha sido de su vida, cómo está su familia, cómo le fue en el examen de título, si volvió a correr, si se siente bien. Pero prefiero no hacerlo, supongo que usted decidió dejar de comunicarse con migo porque tenía sus razones y se las respeto, además supongo que es mejor así, las cosas no salieron muy bien la última vez.

Ojalá esté bien, ojalá sus pantuflas sean maravillosas y las incomodidades de la vida no lo perturben, ojalá esté rodeado de afecto y lo perciba, lo valore y su corazón esté llenito. Ojalá esté contento y en paz y sea la mejor versión de usted mismo.  

Un abrazo grande. 

Clo que ahora tiene 31, más de los 30 de cuando me insinúo que era solterona… 

(Ese fue un chascarro, me pregunté –medio sorprendida y con risa- cómo alguien que se supone intenta “conquistarme” me dice solterona;  es curioso, pero no me importa, me gustaría tener un buen compañero, pero no creo que haya que “apurar” u “obligar” aquello; creo que es más importante construirse y calzar unas buenas pantuflas, al final si el vacío es la forma y la forma es el vacío… todo es como lo mismo, nosotros, usted y yo somos uno con el todo, parte del todo, de la forma y del vacío y el todo es nuestro compañero, la soledad-soltería no es más que una ilusión).

Quizá lo pierda "todo"...
(todo es una exageración).

Si sucede, recuerda que puedes volver a empezar, queda la experiecia.
Si sucede y ojalá no sea así, mantente optimista, concentrate en vivir el presente.
Reconstruye. Construye.

Piensa que esto también será una historia,
que sólo debes tener paciencia y trabajar por mantenerte serena.

Confía en la Vida.

Volver al aula

He vuelto a hacer clases, después de años de trabajo en oficina, definiéndome como una arrepentida de haber estudiado pedagogía, la Vida “me orilló” a volver al aula. Llevo un poco más de dos semanas, dos semanas agotadoras, llenas de trabajo; pero creo que me ha salvado…

Como dice la canción volví, a caer con la misma piedra; y esta vez fue un golpe gigantesco, supongo que yo misma “caminé” hacía la caída, por ilusa, por no soltar los afectos y por aversión a la soledad.

Pero esta vez, entre medio de la tristeza y el enojo, respiré… dejé de agitar mi mente y dije adiós de la forma más tranquila y frontal que se me ocurrió y pude. Y se dio la casualidad que comencé a hacer clases.

Hacer clases es agotador y aún no sé cómo mantener atentos y a un volumen moderado a más de 40 adolescentes… No sé mucho en realidad, pero cuando estoy ahí me esfuerzo por contestar todas las preguntas, tratarlos con cariño y mantener el orden… Me gustan mis estudiantes, a veces les grito y me agota que no presten la atención suficiente o que hagan tanto ruido, pero tiene algo de hermoso estar ahí, uno llega a recibir afecto y varios te agradecen la disposición para explicar y la paciencia; otros te cuentan sus historias y te comienzas a llenar de esa energía que tienen esas grandes personitas a esa edad.

El otro día un amigo antiguo me preguntó cómo iba en el colegio, le conté que era agotador, pero que pensaba que iba bien, luego me preguntó por mi “corazón”, le dije que por vez incontable habíamos terminado con Piedrazo, pero que estaba “tranquila”, que este espacio de alta carga laboral y de enfrentar un nuevo desafío y cambio de vida, era una gran oportunidad para decirle adiós a una relación no muy sana, él estuvo de acuerdo conmigo y con ese humor característico de él me dijo: “si pos Clo, hay que admitir que esa relación es bien alta en colesterol” (y todos los sellos que ahora le ponen a la comida).

No sé bien porqué estuve en una relación “alta en colesterol” tanto tiempo, cómo me adentré en una dinámica en que “profundamente” hablando nadie salía beneficiado, quizá nunca lo sepa, y supongo que eso no es lo importante; lo importante sospecho yo es soltar, perdonar, incluida a mí y detenerme, no actuar torpemente, dejar que la turbiedad del agua decante.

Hacer clases me ha ayudado, he conocido a un montón de gente nueva, varias de las cuales pienso son maravillosas, incluyendo otros docentes y a mis alumnos.

Quizá la Vida me trajo a este punto. Este en que estoy un viernes por la noche sola y escribiendo, pensando a ratos que tengo harto trabajo, pero que quiero hacer las cosas bien, por el bien de mis estudiantes y el mío. Quizá la vida me trajo a este punto, en que tengo que hacerle frente a un gran desafío con el corazón roto, pero que siento que con las pequeñas muestras de afecto se va rearmando, como cuando mis compañeros hacen un desayuno especial y me llevan una barrita de cereal que sí como, porque recuerdan que soy vegana; o cuando algún estudiante me abraza por impulso o me regalan comida por pura muestra de afecto.

Estas semanas han sido agotadoras y he tenido que trabajar mucho con el corazón roto, pero en cierta forma han sido hermosas.

Me llegan las palabras que hace años me escribió el señor Vian: “ser profe es terrible, pero es hermoso como todas las cosas terribles que hacemos por opción y porque algo al interior de nosotros nos llama a hacerlas”.

Ojalá las cosas marchen bien y yo llegue a ser una buena docente.

Si es que alguien, alguna vez llega a leer esta entrada, estimado lector, si usted cree en el poder de los pensamientos, imagíneme siendo una profe “bakán” de esas que hacen que aprender sea una linda experiencia y que todo lo que aprendan mis estudiantes les sea de provecho y que sean inmensamente felices.

Si usted, querido lector, cree en el poder de los pensamiento, imagíneme liberada de ese seudo amor tormentoso, imagíneme en relaciones sanas, todo tipo de relaciones, en donde todos salimos beneficiados y estamos felices y en paz.

Yo me lo imagino a usted feliz, en la playa, el trabajo o hasta en esos “golpes quizá bajos que da la Vida”, me lo imagino en paz, reconfortado y alcanzando las causas de la felicidad. Desde acá, en un viernes en Chile, mientras escucho “el carrete de Bulnes”, yo a usted le envío amor, paz y ¡Un gran abrazo!

Diálogos que calan el alma


A veces hay diálogos que parecen cotidianos, comunes, que podrían pasar desapercibidos, pero que de alguna manera calan el alma, la reconforta, la fortalecen.

El domingo estaba con una amiga, hablando de la vida, pasamos de temas livianos a analizar lo duro y complicado que a ratos parece ser vivir; entonces entre medio ella me dijo: ¿pero no te sientes bakán? A los problemas les haz hecho ¡Pow! ¡Pow! -mientras hacía el gesto de estar boxeando-,  y sigues –mientras hacía el ademán de sacudirse, luego levantaba los brazos y hacía el gesto aquel en que se avisa que uno está bien-. La miré, sonreí y le dije que sí, pero que estaba cansada. Y me dijo, sí, te entiendo, pero más deberías estar orgullosa y sentirte bakán.

Es curioso, en general noto mi propia fortaleza, mi lucha y la paciencia; entre las dificultades me repito que ya se acabará, que ya se me ocurrirá algo, que algo pasará y las cosas mejorarán. Pero en ese instante, escucharlo de mi amiga me caló profundamente, en una época algo complicada de mi vida, me dio ánimos para no aguantar circunstancias -que sí puedo cambiar- solo por miedo.

Otros lindos diálogos, son los que se forman con el señor V, cómo ayer cuando me preguntó qué tal mi día y le dije que en realidad no había hecho mucho y me contestó, está bien, haz hecho mucho por mucho tiempo. Me gusta su don de la palabra, lo amable que es, el bello ser humano que parece ser.

Sonrío, porque hoy es un día soleado, estoy en mi hogar, ese que yo he armado, escribiendo en mi cama, con sabanas limpias y un colchón cómodo, es reconfortante, por la ventana veo la ciudad bulliciosa y algo contaminada, pero de alguna manera hermosa, hay mucha gente ahí, hermanos, hermanas, que son parte de un mismo todo y sé que hay amor. Sonrío por el cariño que llevo en el recuerdo, que se aloja en mi cuerpo, sonrío porque me siento  querida y bendecida, sonrío suavemente porque siento un gran afecto por mucha gente y a veces por todo.


Mi tía

Hace unos días murió una tía, en realidad no tenía una relación cercana con ella, pero cuando fui al funeral me acordé de cuando era “chica” y la íbamos a visitar seguido, ella era bastante amable, su casa siempre estaba llena, siempre había alguien que la iba a visitar; y acogió a varios niños en su casa, que a la hora de sepultarla la despidieron como a una madre. Lloré, con algo de resistencia, lloré, no porque fuera a extrañar a esa mujer valerosa, sino porque se notaba que dejaba un hueco enorme en sus familiares sanguíneos cercanos y en los familiares adoptados. Lloré porque me acordé y añoré los almuerzos de los domingos en su casa, en donde primero almorzaban los niños y comíamos cazuela de pollo con cilantro picado por encima, me gustaba la comida de esa mujer grande, sus manos “gorditas” con anillos que mostraban que era una mujer de trabajo, ella el pilar de esa familia medio alocada. Supongo que mi tía tuvo defectos, quién no,  pero es difícil pensar en ellos, porque ahora lo que prima es su calidez, esa que entregaba a través del trato amable, del cariño otorgado, de la acción de acoger y la comida rica. 

Confianza en la vida


Hace 20 días me despidieron, fue una mala sorpresa y a ratos un bello respiro. Sé que tengo que tener un trabajo para mantenerme, pero en cierto grado sospecho que aquella labor me estaba “estancando” y a veces asfixiando.

No sé qué me espera, pero estoy aprendiendo a confiar en la Vida (así con mayúscula, como dice Chocobuda).

Creo que últimamente me he perdido harto, como si los intentos de transitar el camino medio llegaran sólo a eso, intentos, malos intentos y a ratos confusión.

Pero a ratos lo veo más claro, o en realidad no lo veo, no claramente como una revelación, sino que confío, confío en la Vida, en que trabajé en lo deba (o quizá no trabajaré un tiempo) hasta que el “problema de a qué me dedico” se resuelva, conmigo o sin mí y llegue a un trabajo que produzca bien para todos. O que me daré de “cabezazos contra el vidrio o la pecera” en la construcción espiritual, hasta que me “ordene y aclare” -y el problema se resuelva, conmigo o si mí- y consiga hacer de la práctica espiritual un hábito y crezca. Lo mismo en todos los otros muy importantes aspectos de la vida, como la familia y el amor (de pareja).

Así que aquí estoy, a ratos un tanto asustada y algo estresada, pero en la mayor parte del tiempo confío, confío en la Vida, rindiéndome a su magia y sabiduría; y espero que aquella confianza crezca desplazando al miedo.

Creo que ya ha pasado, quizá siempre pasa y uno ni lo nota, pero la Vida parece conducirnos a “lo preciso”, en el momento adecuado (y con una paciencia infinita).

Al final todo estará bien.

Gassho.

¡Se va!


A veces te extraño pequeño Piedrazo o al menos algunos aspectos de ti...

Pero todo se va, como tu,
quizá yo también me fui.

¡Todo se va!

¡Se va, se va, se fue!

Estos días son los de extrañar, pero pasará, como todo, el sentimiento se irá...

Tu aliento llega… para irse.
Tus pensamientos llegan… para irse.
Tus palabras llegan… para irse.
Tus acciones llegan… para irse.
Tus sentimientos llegan… para irse.
Tus enfermedades llegan… para irse.
Tus etapas llegan… para irse.
Las estaciones del año llegan… para irse.
Has llegado aquí… para irte.
          (del Blog de Chocobuda)

No tiene caso aferrarse, ni sentirse mal porque aún quede... ¡Todo se va!

¡Se va, se va, se fue!

El camino más largo es siempre el más seguro y otras ideas


Por años pensé en volverme vegana, lo intenté varias veces; y un día simplemente lo hice, dejé los lácteos. Antes siempre me costaba pensar en la idea porque tenía una gran afición a los helados, el queso, las galletas y los pasteles. Digamos que aún los como, pero ya no es tan simple como ir por la calle y comprar cualquiera. Tal dificultad para adquirir tales alimentos se tradujo en bajar 7 kilogramos, dejar de comprar golosinas tres veces al día y en que mi asma se apaciguó.

Siempre pienso en eso cuando me enfrento a cambios potenciales de estilo de vida y en los que ya he fallado, como los intentos de volverme deportista o el de comer muy sano. Digamos que por el lado de volverme deportista estoy avanzando. El yoga es genial, es curioso, pero pienso que si no hubiera pasado por todo el "desorden emocional" de mi seudo-relación tormentosa con Piedrazo, no me hubiera obligado a ir (en un comienzo al menos). Supongo que también la insistencia de una amiga para que nos inscribiéramos influyó, pero ya antes pagué gimnasios y hasta talleres de yoga, y no fui o dejé de ir pronto, creo que es la primera vez que paso más de dos meses haciendo alguna actividad física (en mi edad adulta al menos), ojalá perdure, ojalá se vuelva un habito de tiempos buenos y malos.

Ahora sopeso la idea de volverme budista o avanzar más en esa dirección. 

La idea de volverme budista me ha rondado la cabeza desde hace años, creo que desde la adolescencia, cuando leía de religiones y esta me pareció compasiva y bella, aunque supongo que no la comprendí, quizá aún no lo hago. Dejé la idea por años y así me la he pasado, olvidando la idea y luego reconsiderándola, leyendo, abandonando la idea y vuelta a reconsiderarla.

En el verano me tatúe un enso para que me recordara que una de las más importantes tareas que debo llevar a cabo en la vida; es la construcción espiritual, supongo que a ratos he olvidado la idea, a pesar que todas las mañanas veo aquel enso justo antes de entrar a la ducha, a ratos postergo aquel compromiso, como quien posterga una cita al dentista, para un más adelante difuso, pero que se debe ser cercano.

El señor V me diría que es un camino difícil, que ha todos nos pasa que nos desviamos, que debemos ser compasivos con nosotros mismos y tenernos paciencia, ir un paso a la vez, considerando lo que tenemos, con lo que contamos en el presente, que todo tiene su tiempo... pero que tampoco me deje estar, que la práctica es importante y que somos responsables de nuestros actos; que persevere, sea paciente y compasiva, poco a poco el camino se manifiesta.

El tiempo... y la paciencia.

Recién estoy comenzando, me queda tanto por aprender.

Alguna vez leí en el blog de Chocobuda que el camino largo es siempre el más seguro.

Estimado Chocobuda, nunca te he visto y tus palabras han calado hondo en mi alma, es verdad, las palabras son poderosas...

Alguna vez Piedrazo me contó que su profesor del liceo le dijo que la música era la más poderosa de las artes (o la madre de todas las artes, no lo recuerdo bien), yo me lo quedé mirando y le dije que de haber haber alguna pensaba que era la literatura, que han habido libros, movimientos literarios que han cambiado el transcurso de la historia, que han cambiado al mundo. Piedrazo lo pensó un poco. sonrió y en broma declaró que había vivido engañado toda su vida gracias a su profesor.

No creo que sea necesario hacer una jerarquía entre las artes, ya cuesta definirlas, y es innecesario, el arte es arte y ya.

Solo creo que las palabras; los libros, la palabra escrita (o hablada) tienen un gran poder; y en esta búsqueda espiritual me he encontrado con hermosas joyas, como el blog de Chocobuda, Budismo para principiantes de Asma, Buena pregunta buena respuesta del moje Dhammika, Gota a gota de Ajahn Sumedho o el ABC de la felicidad de Marinoff, entre otros muchos textos de Internet o que la sangha me ha nombrado o facilitado.

Tiempo y paciencia.

Lectura.

Trabajo y meditación.

Quietud y silencio.

Amor.


Cinco años y dos días

Me fui de mi casa hace cinco años y dos días.
Creo que ha pesar de todo, de las épocas de precariedad, soledad, trabajo intenso e insomnio;
Me ha ido bien.
Supongo que en cierta forma el trabajo duro tuvo recompensas, más por golpes de suertes que por el propio ingenio.
Quizá sí existe Dios, y aún contradiciendo a una de mis películas preferidas, quizá sí le caigo bien.
Quedan muchas cosas que resolver, como mi relación con mi madre, ojalá algún día tenga la suficiente fuerza para enfrentarla y cuidarla.
Creo que todo ese episodio me enseñó muchas cosas...
Me acuerdo que en uno de esos días agotadores, un viernes por la noche, cuando iba camino a la pequeña habitación donde vivía, sentada en el autobús observando a los transeúntes, iba pensando en mi precaria situación económica, en que mientras gran parte de las personas se preparaba para salir o "celebrar" que era viernes por la noche, yo llegaría a una pequeña habitación a estar sola, pensaba en que el futuro no se veía auspicioso, que estaba costando "sacar" el título, que tenía que hacer más clases si quería juntar la plata del arriendo y así la cantaleta de "problemas", entonces, mientras la ansiedad se elevaba y el estrés se hacia sentir, supongo que mi yo de alguna reencarnación anterior (si es que existe eso) se hizo presente, miré mi mano que estaba sujetada en el asiento de enfrente y me supe en un acto masoquista, "me estoy estresando por sucesos que no están pasando en este momento". Debería concentrarme en que voy cómodamente sentada, hay buena temperatura, la vista está bien y justo aquí y ahora no tengo el montón de problemas en los que estoy pensando.
Me relajé un poco.
Esa noche un amigo me invitó a comer pizza.
Creo que esa noche ocurrieron dos cosas destacables. Una; que concluí por mi misma, en un chispazo de sabiduría, algo muy parecido a lo que los budistas predican: Lo mejor es estar presente en el aquí y el ahora. Lo segundo, fue que noté que la señora impermanencia se hace presente cuando uno menos se lo espera. Al final esa noche no fue como yo vislumbré mientras iba en el autobús.
Creo que en general la vida me ha ido conduciendo hacia el budismo. A veces me alejo, lo dudo, y un ente algo flojillo y con una visión romántica del beber con amigo se resiste, pero pensándolo bien; Creo que muchos de los cambios positivos en mi se vinculan por mi "coqueteo" con el budismo, y varios de los actos de los cuales podría "arrepentirme" se vinculan con alejarme de esa filosofía.
Paciencia.
Aún tengo mucho que aprender.
Paciencia mamá.
Estimado señor V:

Me pregunto cómo está; a veces me paso el "rollo" que  cerró su blog porque descubrió de una forma muy inteligente, así como es usted, que yo lo leía. Y como había escrito pensamientos tan íntimos y profundos, le dio pudor y mejor se guardó sus escritos para usted. Lo extraño también en facebook, sus vídeos de música linda... a ratos escucho Corazon de Mirabai Ceiba y me imagino un vídeoclip bien bailado y luminoso (y me recuerda a usted).

Debo admitir que más de alguna vez lo "psicopatíe", no tengo excusa, lo sé, ese es uno de los actos que hago de dudosa salud mental (yo + baño + algo de tiempo libre + celu = psicopateo), pero en mi defensa le diré que "intenté" manejarlo y que lo hice con cierto grado de afecto y admiración. Tengo la sospecha que usted es un gran ser humano y que sabe mucho, un intelectual con un inmenso corazón, más preocupado de cultivarse como un buen ser humano que de alcanzar los más grandes conocimientos, reconocimientos o riquezas.

Me imagino que usted se supo inteligente desde chiquito y como tiene el corazón grande, signo de debilidad en algunas partes y para usted en ese entonces, se formó una armadura en donde el conocimiento cobró el más grande de los valores, el tener razón era prioridad y el ego fue creciendo hasta tal punto que le jugó en contra y le causó el más grande de los dolores... Alguna vez leí que el dolor en algunos ennoblece, que a las persona buenas las vuelve mejores; y que a las personas que no los son, pues causa el efecto contrario, no recuerdo bien al autor de la reflexión, pero recuerdo la idea y que dudé profundamente a qué grupo pertenecía yo. Pienso que usted pertenece al grupo de los buenos, sufrió enormemente, pero al final, dentro de la maraña que se es como ser humano, en usted venció su gran corazón. Quizá lo idealizo. Como a un príncipe azul sin carruaje, pero con un inmenso corazón.

Extraño sus pensamiento o artículos de interés que ponía en su muro, extraño ver su foto corriendo y al lado algo interesante y a ratos, a ratos muchos, inmensamente profundo.

Debo reconocer que más de alguna vez usted me pareció  atractivo, pero "mutilé" la idea, en parte porque el espacio en que lo conocí no era para andar buscando citas y porque apareció Piedrazo que se instaló de manera abrupta en mi cotidianidad.

Aún así, a pesar de eso... No sé bien cómo continuar. Supongo que ... En realidad no sé bien cómo continuar...

Nombraré dos recuerdos sobre usted.

Una vez, dos miembros del grupos estaban comenzando a discutir, hecho algo contradictorio dada la naturaleza del grupo, mientras yo observaba con algo de sorpresa y paciencia a la vez, usted sutilmente intervino y con mucho respeto y una gran pizca de ternura medio entre las partes. Me gustó mucho ese señor V.

En el segundo recuerdo no estaba usted, más bien me acordé de usted. Censuraré este recuerdo... Sólo diré que lo recordé en un bar, mientras veía un partido, tenía cierto dilema moral por estar tomando cerveza y esa noche fue una de las más intensas - violentas de mi vida,

Ojalá esté bien señor V.

Que sea inmensamente feliz.



PD1: La hermosa melodía la conocí gracias al señor V.
PD2: Es curioso que su seudónimo sea igual que el de V de Vendetta.

Aquí y ahora

Una vez le escribí a Chobuda preguntándole por la fortaleza interior. Me respondió lo siguiente:


<<¿Para qué buscas fortaleza interior? No la necesitas. Nunca la hemos necesitado. Tienes algo que se llama presente y se construye un paso a la vez. Un instante a la vez, poniendo atención a tus pensamientos para que no te dominen. 

Lo que necesitas es compasión y corazón abierto.

La debilidad, los celos, la duda y la agresión son solo pensamientos ficticios de la mente humana. Los inventamos para justificar al ego, pero en realidad son un estorbo.

Cuando tienes la mente en paz y el dharma fluye en ti, no hay fortaleza que se compare al simple hecho de vivir aquí y ahora. 

Aceptar la impermanencia de las cosas, sentir gratitud por lo que eres y tienes, y trabajando por el bien de los demás. Eso es todo, en realidad.

¿Estrategia? ¿En verdad quieres una y ser como todos los demás? La única estrategia es saber que estás donde tienes que estar. En este momento me estás leyendo y yo pienso en ti. Pero en unos segundos tu vida seguirá y te enfocarás en ella. 

Las estrategias son poner la mente en el futuro. ¿No has tenido suficiente de eso? 

Mejor te invito a que permanezcas en este segundo. Que se acaba de ir :) >>

Hermoso Chocobuda =)

Que sea yo capaz de abandonar las causas del sufrimiento

Piedrazo volvió, tal cual seudo-amor tormentoso,
Seudo paraíso, tormenta y explosión.
Lo seudo acepté y lo volví a expulsar.

Hace algún tiempo le escribí a la rubia de pelo lacio que tenía mucho que aprender, le escribí al viento. Sigo pensando que tengo mucho que aprender, que tengo que tener y tenerme paciencia.

Paciencia y estar en el presente.

Paciencia y presente.

El yoga a ratos tiene la hermosa fuerza de hacer que me sienta enamorada de la vida.

Ojalá Piedrazo alcance las causas de la felicidad, también la rubia de pelo lacio.

Alguna vez leí que en la meditación metta se comienza primero por uno mismo; que sea yo capaz de alcanzar las causas de la felicidad y abandonar las causas de la infelicidad y luego expandir ese "sentir" a todos los seres sintientes.

Ojalá no me vuelva desviar.

Paciencia y meditación.
Paciencia, meditación y yoga.
Paciencia, meditación, yoga y compasión.
Paciencia, meditación, yoga, compasión y metta.
Paciencia, meditación, yoga, compasión, metta y amor.

Que sea yo capaz de abandonar las causas del sufrimiento y abrazar las causas de la felicidad.

Presente

El 2 de febrero del 2 006, es decir hace más de 10 años, escribí esto:

La buena alma de Tse-Chuang

“Quiero estar junto a la persona que amo.
No quiero saber el precio que habré de pagar.
No quiero saber si es bueno o malo para mi vida.
No quiero saber si esa persona me quiere o no.
Lo único que necesito, lo único que deseo,
Es estar cerca de persona que amo.”

… … … … … …… … …… … …… … …… … …… … …… … …… … …… … …
Esta bella poesía la creó Bertold Brecht y la puso en la boca de Tse-Chuang, un personaje creado por él, en una de sus obras.

Me pregunto si alguien, alguna vez sería capaz de nombrar estas palabras y ser completamente sincero, entregarse sin preámbulos, sin limitaciones a aquel sentimiento que dicen mueve el mundo.

Por mi parte me cuesta pensar en esas palabras, nombrarlas sin miedo, verme como un personaje de novela rosa y admirar desde la distancia a mi amado, en un silencio impuesto y soñando con sus besos.

Y creo que el papel no me queda por puro odio a Corín Tellado; los guapos rompecorazones y las abnegadas mujeres que aman a pesar de los malos tratos, a pesar de la distancia, de los engaños, de las mentiras. Me cargan, al igual que las teleseries mexicanas o venezolanas; demasiada tragedia ilógica para mi gusto.

Este poema me gusto, creo que porque el escritor es de alto nivel y porque alguna vez fue mío, en esos instantes en que un sentir te aprisiona el estómago y la negación ya es realidad; cuando los discursos hechos sobre la dignidad y el amor propio simplemente no causan efecto, fui capaz de nombrar esos versos como si yo los creará, hacer oídos sordos a mi orgullo herido y seguir contemplando, admirando.

Pero duró poco, o demasiado, quizá aquel sentir sigue ahí y está oculto bajo mi estómago, esperando el momento preciso para atacar de nuevo… Aún así, tengo una queja a Tse-Chuang -mezcla de dos grandes sabios de la historia- pienso que no se debe amar románticamente así, no por mucho tiempo al menos, y discúlpenme los románticos, pero creo que no es saludable estar de “sufrida” (o "sufrido") amando y añorando a alguien que simplemente no siente lo mismo por uno.

El desamor destruye, quedan pedazos de uno regados por el suelo, y dan ganas de quesarse así, esperando que algo pase, que el mundo se de cuenta de lo malo que es con uno y el principe azul venga, te tome entre los brazos y con un beso te despierte de la más horrible pesadilla, pero quizá no suceda...

Por eso, hay que tomar los pedazos, uno por uno, echarle pegamento y rearmarse, el tiempo cura las heridas, quedarán cicatrices, es cierto, pero estas son muestras de lo fuerte que podemos llegar a ser; recordatorios de batallas ya pasadas, estímulo para las nuevas.

Así que a armarse de valor y decir adiós, el corazón se sanará, quizá tome mucho tiempo, pero lo hará y podrás vivir, sonreír con ganas, en vez de solamente estar esperando.

Creo que el amor es mucho más grande que el sufrimiento, mucho más grande que la entrega o los sacrificios, creo que es una incógnita flotando en el aire, que mueve el universo y da vida a la a lo vivo... Es aquello que saca lo mejor de nosotros, que nos transforma en seres más generosos, más leales, más bondadosos, no en mártires a quienes el dolor los carcome y detiene.
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Supongo que me volvió a pasar , hice a ratos mías las palabras de Tse-Chuang, tristemente en un sentido romántico. Aunque claro, dominaba más la idea del último párrafo, el amor debería sacar lo mejor de nosotros... Y creo que este seudo-amor sacó lo peor de mi, y ya en el límite ese hecho me "golpeo".

Me apena haberme equivocado tanto esa noche, lo días posteriores y desde antes, ya con el pasar de los días y viendo que  mucho ha decantado, la mente y el corazón se me van aclarando, pero creo que aún me falta, aún me sorprendo a ratos alucinando con que todo mágicamente se soluciona y Piedrazo vuelve a mi. Pero ya desaparecieron las instancias en que hacía mías las palabras de Tse-Chuang, así que voy avanzando; y sé que en el momento menos esperado ya dejaré de alucinar; dejaré de soñar con Piedrazo y seguiré (ya estoy siguiendo, me estoy rearmando, como aconseja mi yo de hace 10 años atrás).

Una de las consignas del budismo es el no desear. 

Debo admitir que por ahora en un sentido romántico tengo dos "deseos", que en cierto grado se contraponen. Uno es que Piedrazo vuelve y yo lo acepto porque se han construido las circunstancias en que somos honestos y nos hacemos bien. El otro es que pasa el tiempo y encuentro el amor, como se encuentra una flor en el parque, que este ser amado me hace bien y yo le hago bien, somos compañeros, cómplices y muy leales.

Infiero que la segunda opción tiene más posibilidades de suceder. Pero en el budismo, eso no debería ser mi consuelo, ni mi esperanza, ni mi motivación. En el budismo no se espera, simplemente se vive aquí y ahora, aquí mientras escribo, aquí mientras mi estomago se siente satisfecho gracias a los fideos que cociné y comí, aquí mientras escucho a mis vecinos gritar por la "roja", aquí mientras estoy en mi hogar, en mi cama; aquí, permanecer aquí, en el instante que se va. 

Presente.


Yoga



Soy una principiante en el yoga, asisto a un taller que está cerca de mi trabajo, llegué ahí de pura casualidad y me encanta; es yoga kundalini.

Me gusta el ambiente que se forma, las palabras y enseñanzas espirituales y biológicas que los profesores entregan entre ejercicio y ejercicio, entre mantra y mantra.

Me acuerdo que una vez, en una de esas posturas que implican un gran esfuerzo, el profesor dijo algo parecido a esto: “vamos, vamos por algo están acá, reencarnaciones anteriores y esta vida los dirigieron hasta acá, claro que pueden; han recorrido un largo camino para llegar hasta aquí, no se den por vencidos”.

¡Feliz día del yoga!

Sat nam.


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Volviendo al camino

El sábado, cuando la Andreita se despidió, me dio un abrazo afectuoso y me dijo al oído “vuelve a meditar” y “cambia el celular”.

Debo volver al camino, me salí casi sin darme cuenta, “me llamó el lado oscuro” (expresión exagerada aparte), supongo que me distraje y perdí la concentración y gran parte de lo avanzado en la práctica.

Es curioso como la meditación, el andar concentrado en aprender y vivir el camino medio sí causa efectos en cómo nos tomamos la vida, los afectos y las circunstancias. Yo estaba vislumbrando el vivir sin aferrarse, dejando fluir y con espacios cada vez más grandes de vivir completamente el presente.

Dejé la práctica casi de a poquito y al igual que supongo pasa con el ejercicio físico lo “fortalecido” se “debilitó”; mi calma habitual (o practicada gracias a mi tendencia a no reaccionar de manera inmediata) se vio completamente doblegada y reaccioné de una forma completamente violenta, violenta como se reacciona ante un enemigo cuando no se tiene paciencia.

Al que le he contado este triste episodio me dice que me comprende, que al final reaccioné ante la circunstancias… los amigos son benévolos.

Por mi parte creo que estuve mal, esa noche, los días después y desde antes, me equivoqué profundamente y la equivocación mayor fue dejar la práctica, dejar de cultivar la meditación y el camino medio.

Mis amigos son benévolos y trabajo por tratarme como una amiga afectuosa, trabajo en perdonarme, en dejar la culpa atrás y en rearmarme.

Pienso en que en el Tíbet ni siquiera existe una palabra para la culpa, pienso en los grandes principios y conceptos, como la compasión, la bondad, la honestidad, la disciplina y el amor (y no es del amor romántico, sino en el amor).

Debo volver a meditar y seguir el camino medio.

Y cambiar el celular si se vuelve necesario.

Gassho.


Piedrazo


1. Con sentido de humor (algo negro).
2. Gracioso (con “chispeza”).
3. Tierno (como un oso grande).
4. Grandulón pacífico  (en un aspecto físico).
5. Cariñoso.
6. Relajado.
7. Amante de la música.
8. Con un singular sentido político.
9. A ratos convenientemente condescendiente.
10. Con buena memoria.

Un pedacito de un “amor” (tortuoso), le he dicho tantas veces adiós a este hombre alto que a ratos dudo de esta despedida, la última gran y tremenda despedida.
Ojalá sea así, ojalá me queden estas 10 cosas, que lo recuerde como un hombre que me hizo reír; y a ratos ser inmensamente feliz. Y es que su poder para hacerme sentir contenta era gigantesco.
Pero es mejor decir adiós, antes que nos dañemos más y más y después no nos quede qué levantar.
Ojalá tenga una buena vida señor Piedrazo, que todo ese enredo seudo-amoroso, emocional y psicológico se solucione y sea inmensamente feliz. Ojalá me perdone y viva sin rencores ni malos recuerdos. Le deseo buena vida y éxito.
De seguro, al pasar los días, encontraré más y más lecciones sobre todo esto que nos pasó.
Le mando un abrazo señor Erazo, gracias por lo bello, lo horrible y lo sub-real.
Adiós.


Esta historia, como tantas otras, mutará

Sospecho que aquello de no retener, ni rechazar
está haciendo estragos en esta situación
de "amor" turbio y sin sentido.
Es extraño que el instinto de supervivencia no se manifieste,
que a ratos piense que quizá "de esta" sí debo ser "salvada"
porque estoy cavando mi propia tumba y ni siquiera tengo miedo.

No es miedo, es pesar en la conciencia,
es saber que a kilómetros de distancia
hay alguien a quien le pedí perdón,
que sufre por la decisión, quizá no firme,
de un tercero que nos involucra,
que tiene un extraño poder sobre mí,
sobre ella.

Un casi cliché,
un casi adiós,
un casi saludo de volverte a ver...
Es extraño, no retengo, ni rechazo.

Me gustaría que esta fuera otra historia,
pero a la vez la acepto, la dejo fluir,
porque sobre lo único que tengo certeza,
es que esta historia, como tantas otras,
mutará
y todo se transformará
y ya no existirá como es hoy.

Te envío paz y luz brasileña de pelo rubio y lacio.
Sé inmensamente feliz.
Tengo la certeza que esta historia mutará,
ojalá se transforme en algo hermoso para ti.
Gracias por esta experiencia,
me ha enrostrado lo pequeña que soy,
cuánto debo aprender y mejorar.

Te envío paz y luz brasileña de pelo rubio y lacio.
Tenme paciencia, aún tengo mucho que aprender. 

Te envío paz y luz brasileña de pelo rubio y lacio,
sé inmensamente feliz.