Con ganas de actualizar

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Extraña semana:

Un día dedicado a tramitar…

Un día a la sorpresa y al pasto…

Dos días a la tristeza… con una tarde de compras

(Fui mala compañía).

Dos y medio día al mundo académico…

Medio día a la cultura…

Se avecina una nueva semana, que al parecer será dedicada al estudio; Espero me resulte

¡Qué el poder de concentración y

la voluntad se apoderen de mí!!

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Vómito del alma

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Hoy no fui a la U; es la semana mechona y las clases terminan antes, por lo que mi vida académica hoy se resumía a un bloque de geometría. Desperté como a la 5.30 AM, pensé un rato si ir o no a la U, igual me puedo conseguir la clase, al final siempre le entiendo más a un libro que a este profesor, no tengo ganas de hacer vida social, no quiero ir al Mall, no quiero andar con plata, no quiero comprarme cosas, no quiero salir tan temprano de mi casa, ni tarde, no quiero salir y paf! que le dije a mi mamá que no iría a la U y ella como siempre no se opuso.

Es mala época para estar deprimida; tengo tanto que estudiar, tanto que mantener…

Yo creo que soy media adicta a la tristeza, constantemente encuentro algo por qué estarlo y cuando no, hay una razón permanente que ataca para sumirme en la nostalgia. Hoy la razón es mi suerte, el hecho violento del Lunes y las circunstancias en las que vivo; Es raro, pero he buscado razones para explicar mi incidente, no creo haber hecho algo malo, más que pasar por ahí, que es lo que hago casi todos los días desde que voy a la universidad; Así que concluyo que fue la suerte y quizá mi cara de descuidada y no-flaite.

Aunque quizá me molesta haber hecho nada; Ser tan sumisa…tan bulnerable.

Una vez un compañero me dijo que las crisis, “existenciales” o parecidas, se dan por que se vive o descubre una prueba en contra de las estructuras mentales, entonces comienza una especie de “remodelación”, donde antiguas verdades se desbaratan para “fabricar” otras, y es en el proceso donde se viven las crisis…

Me pregunto que está “reconstruyendo” mi mente.

Quizá es que estoy cayendo en cuenta que uno no se puede mantener al margen de su propia realidad.

Resulta que vivo en una de las comunas más peligrosas del país, y aún cuando siempre tomo en broma que vivo en la periferia sur, como que nunca lo he asumido y me he mantenido al margen; por estos parajes la gente está llena de violencia, están los que se ganan el pan de forma ilícita y los que los hacen honradamente, pero ambos son violentos, es como una selva, donde no vale de mucho que sepas demostrar que raíz de dos es irracional, sino que sepas dar buenos golpes, andar portando algo con lo que puedas “defenderte”, poseer la habilidad de hacer de un arma lo que tengas a mano y esquivar los golpes o un cuchillo.

Últimamente he escuchado tantas historia de: “A mi me intentaron asaltar…”, casi todas las historias son de peleas, camotes y cuchillos; Yo escucho, más por costumbre que por interés y ahí están algunos psicoanalistas que me dicen que los asaltantes trabajan con dos factores, la sorpresa y el miedo y si uno no cae en alguno de los dos, lo tienes destruido. Y quizá tienen razón y a mi simplemente no me salio el Schwarzenegger que todos llevamos dentro, y sea ese uno de los factores que hacen que mi estructura mental no este estable. Quizá si hubiese opuesto resistencia y el asalto hubiera sido frustrado, yo andaría de psicoanalista (posición en la que me cuesta imaginarme).

Pero sospecho más que estoy decepcionada.

Me carga que esta sea la realidad, que uno tenga que andar por la calle defendiéndose o siendo victima; Me carga que estas sean las reglas de juego, que la violencia reine y que el más choro sea el más bakán.

Lo peor es que ya lo sabía, había escuchado historias, anécdotas, había visto otras muchas cosas, ya me habían asaltado una vez y he sintonizado las noticias durante años, así que no he vivido en una burbuja, no soy tan ilusa; Es sólo que me disgusta, y aún cuando varios me han dicho que una bomba no cae dos veces en el mismo lugar y que es difícil que me vuelva a pasar; Y aún cuando yo creo que es poco probable, como tan mala suerte, la paz no llega a mi alma y es más por la percepción del mundo, de mi entorno, de mi realidad, de las limitaciones que por otro motivo.

Y es que estamos bien jodidos los que vivimos por estos lados; Gran parte de la gente es violenta, los hogares no están bien constituidos; Si no eres delincuente, tus vecinos los son, las calles están atestadas de ociosos, drogadictos, delincuentes; cuesta movilizarse, para tomar una micro repleta hay que caminar cuadras arriesgando el pellejo, todo está lejos, siempre falta plata, la salud es mediocre y la educación es aún peor. A los que se les ocurre ser honestos son maltratados, explotados en sus empleos, con malos sueldos, las políticas los perjudican, los atacan y tienen que cuidarse y defenderse en el propio barrio, maldita vida la del proletariado…

Somos los oprimidos, los atacados… los jodidos.

… además los delincuentes, no nacieron siéndolo, así se formaron, son el maldito resultado de la sociedad.

Y yo que alguna vez soné que quizá enfrente de una clase podía cambiar en algo esto; quizá aún lo pienso, pero el mundo se me hace tan injusto, tan hostil, tan salvaje, tan violento, tan egoísta…

Y me siento tan cansada… cómo enfrentar a una clase de 45 jóvenes donde gran parte de sus costumbre son violentas, donde la cosmovisión que tienen es la del más fuerte, donde quizá no crean que la educación es importante, y a ellos no les interese cambiar todo esto y su lucha del día sea ser el más choro.

¿?

¡!

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14-04-2008

Tengo miedo…

La vida suele sorprendernos, y suele ser irónica.

Hoy camino a tomar la micro, justo en el día en que no entro a las 8 a la U, y no tengo que salir a las 6.40 AM, me asaltaron: Así es, como a las nueves de la mañana cuando caminaba a plena luz del día, en una hora razonable, por un lugar razonable, sin ningún implemento electrónico a la vista, completamente sobria y con la misión de hacer algo fructífero (ir a la U), fui intimidada por un sujeto de como mi edad, con un arma blanca y ese típico acentito tan escuchado por estos parajes, el de los flaites.

Al final se me fue el día en trámites… Aunque sucedieron buenos hechos.

Quizá eso de que no hay mal que por bien no venga es verdad…

OK, mi día empezó con rutina, menos apurada de lo normal y luego pesadilla, bloqueo de sentidos, llamadas por teléfono, espera, llanto solitario y compulsivo, preguntas desenfrenadas de mi madre, consuelos de mi padre, trámites, trámites, un almuerzo en trío y la certeza de que sí está la familia.

Tengo pena por las perdidas y más rabia me va a dar a la hora de pasar en limpio mis cuadernos; Me da pena que mi papá tenga que asumir los gastos, que tenga que comprar el libro de la U que perdí en el asalto, el celular y que me haya tenido que volver a dar la mesada. Yo pasé el susto y mi papá asumió el gasto económico, también mi mamá, que me regaló plata para comprarme una mochila.

Extrañaré mis cheques restauran que me entrega la Junaeb. Los cuales me aseguran de vez en cuando el almuerzo y una que otra vez alguna glonotería.

Extrañaré el sonido de mi celular, las fotos que guardan recuerdos, a José con cachitos y los mensajes de textos que de ociosa releía para hacer un recuento de alguna de mis actividades.

Extrañé mi calculadora que me acompañó por tantos años.

Extrañe mis cuaderno de calculo, que tiene el semestre entero de calculo I y lo que llevo de calculo II, además de un excelente resumen de pre-cálculo, límite y derivada, en el que invertí horas de estudio y me ayudaba a recordar lo medio olvidado.

Extrañaré mi mochila re usada, con el cierre fallando y que no sé cómo rayos causó atracción de un delincuente.

Al final no perdí tanto, yo creo que Dios igual me protegió.

Supongo que el delincuente, al abrir mi mochila, no encontró nada más de valor que un celular bloqueado, un billete y una vieja calculadora.

Es tonto que un sujeto le robe a sus vecinos… ¡Tamos chingados los pobres! Desde todos lados nos atacan.

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Ya me siento mejor, gracias a Dios.

...

Ilusiones, alucinaciones…

Tengo sueño; Esto de tener que entrar a las 8 cuatro días a la semana, me está provocando migrañas; Y yo negándome a dormirme temprano; Siempre lo hago, aún más en vacaciones, cuando al otro día no tengo la responsabilidad de levantarme temprano y el único despertador es el calor o el ruido de mis vecinos; Pero ahora está mi celular, que suena justo a las 6.15 h.

Es extraña la vida, es extraño escribir aquí; He estado pensando en la sinceridad, en cuánto uno es sincero con uno y los demás; Yo pensaba hacer de este espacio algo literario, un lugar donde mis pensamientos sociales, políticos o poéticos fluyeran; Quizá un cuento de vez en cuando; La idea era ser crítica, reflexiva, creativa…

Luego tomó una forma amorfa, entre diario de vida y fluir de la conciencia, donde la prioridad no es que mucha gente lo lea, y donde sólo unos pocos conocidos saben de su existencia.

Amor a la catarsis, o su intento…

A veces sospecho que me niego avanzar; Me sorprendo siendo cobarde; Donde a pesar de no salir corriendo, me quedo quieta y las “oportunidades” se retiran siguiendo su camino.

¿Será el instinto? A veces no sé identificarlo…

He estado soñando últimamente, algo así como un cuento impreciso, pero lindo, supongo, donde yo, cercanos o seres soñados son los protagonistas; Y de tanto soñar me vuelvo un ser imaginario; como una ilusión de carne y hueso que camina por el metro, se aplasta en la micro y estudia matemática; como un fantasma tangible. Me dejo de sentir real.

Quizá es el primer paso para la locura…

¿Debería limitar mi mente divagativa? Me aseguraría la cordura que me queda. Pero ¿Tendrían sabor las horas de ocio y micro sin soñar? ¿Alimentaría eso mi alma? ¿Me la alimento ahora?

Me pregunto si Dios me salvará y por algún extraño giro del destino me libro de la demencia, o si yo misma me tendré que salvar y amarrar a la realidad, de una manera menos milagrosa y más insípida; Me pregunto si en verdad sirve de algo ¿Se es más feliz? ¿Será beneficioso? ¿Dios lo encontrara provechoso?

Me embriagaré con la fuerza de las energías que quizá invento…

Quiero ser poesía...

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Se supone que hoy sería un día dedicado exclusivamente al estudio, luego de tener una semana no muy fructífera en esa área.

El asunto, es que la mañana la dedique a intentar despertar y a deambular por la feria sin mayor razón que medio acompañar a mi mamá, eso implica escucharla, ayudarla con las bolsas y confirmar sus decisiones; Después a cocinar.

Luego de comer un experimento creado por mi mano, que quedó medianamente salado, me vine a estudiar; Geometría, estoy media atrasada, ya que gracias a “sinsabores sabores del destino”, hay una unidad que a mí no me pasaron y al resto si (eso pasa cuando repruebas un ramo y el curso siguiente alcanza a ver más contenidos que los dos propios), por lo cual me estoy tratando de poner al corriente, y supuse dedicar la tarde a ello, alcancé a estudiar la tercera parte de lo que debo y fue más déficit atencional que otro motivo, como que la capacidad de mantenerme concentrada se me escapó; Aunque no recuerdo haberla tenido… Al parecer desde su génesis mi mente divaga por historias medio inventadas…

Para más remate, en un intento de salvar música de mis antiguos respaldos me encontré con las memorias de sensaciones pasadas, como que la melodía de antaño me traslado al pasado y me hizo hasta extrañarlo, por más que algunos de esos momentos no me parecieron “sabrosos” cuando los viví. Más tiempo usado en ociosidades, que quizá en otros momentos son vitales.

Y ahora frente a como cinco horas de estudio interrumpido (que si desfragmentamos se quedan en la mitad), me doy la alta por hoy, o quizá no, dependiendo de si hay algo bueno en la tele, si me tinca conectarme a MSN o si la conciencia me obliga a estudiar Elipse.

Tengo ganas de hacer poesía, aunque dudo que alguna vez la haya creado; Quizá quiero ser poesía, como una mariposa que vuela entre hermosas flores…


ARTISTA: CARMEN SANZSOTO

Caña moral... y algo más

Mmmm… Ando de mal humor…

Caña moral, como diría el Rumpy.

(o quizá un problema hormonal)

No piense usted que ando loqueando desenfrenadamente y que me arrepiento.

Es sólo que carretíe a mitad de semana y un par de cosas no tan horribles, pero mi conciencia me persigue…

Mas encima ni me retaron…

“Claudia no podí carretear a mitad de semana,

Na’ que ver que tomí dos veces en menos de 7 días,

Na’ que ver que gastes la plata que gana tu padre en copete…”

Igual no es tan grave,

si me comparo con un buen resto de la gente de mi edad.

Y a nadie dañé.

Veamos si la catarsis me mejora el humor…

Igual na’ que ver que unas amigas nos dejaran botadas

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PD: Más encima nominaron como inconstitucional la píldora del día después y ahora sólo la gente con recursos, que la puede comprar, la va a poder usar, como si no hubieran ya bastantes diferencias sociales, ahora hasta los anticonceptivos están limitados para la prole… Llénense de hijos que no pueden alimentar, ni menos educar, así hay más obreros, pobreza… y oprimidos! Qué rabia!

Espera...

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Mmmm…

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Quizá a veces una espera sin darse cuenta.

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Una espera no tan espera.

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Sería mejor darse cuenta que una espera

cuando termina la espera.

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Sospechar que una espera,

se parece a la espera.

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¿Será la esperanza

un estado de espera?

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Quizá es la mejor de las esperas.

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Tengo sueño… y sueños.

Discusiones mentales… (internas)

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Mmmm…

A veces se me viene a la cabeza

que quizá un día de estos

me van a atrapar…

Descubrirán que sé tanto de matemáticas

cómo un púber que va en un medianamente buen colegio;

Que soy un tipo de estafa,

sin mayor don para las abstracciones,

sin mayor pasión por los números…

Sin mayor entendimiento…

Que todo este tiempo ha sido

la dura y larga lucha de mantenerme en pie;

Y me asusto;

Quizá a alguien se le ocurra denunciarme

Y me terminen expulsando…




Estas siendo paranoica

y media ilusa,

en el mal sentido de la palabra;

No tienes que ser una genio

para conseguir un titulo o ser profesora,

la mayoría de la gente no lo es;

Basta con ser esforzada, trabajadora, perseverante (o pilla);

Y eso ya lo estas aprendiendo a ser (no necesariamente lo de pilla);

Al fin y al cabo, si fuera necesario únicamente alguien

que sabe sólo de teoremas y números,

utilizarían un libro

y no sería necesaria una persona.

Y tú la pasión por la pedagogía

ya la has ido cultivando hace años,

que es lo que importa ahora.

...

Además los miedos y las dudas

forman parte del camino.

...

Extrañas conclusiones

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Quizá sea bien irracional y poco reflexivo mi comentario, pero a veces veo a tanta gente que debería ser feliz no serlo, claro raramente me inmiscuyo en la parada de la gente frente a la vida; Pero justo ahora me he puesto a pensar, mejor dicho a “envidiar” ciertas vivencias y “posesiones”, por decirlo de alguna manera, que tienen otras personas, y fue más por los momentos y sentimientos que me entró la envidia; No piense usted que soy un ser repugnantemente envidioso, es sólo que a veces me gustaría vivir ciertos mágicos momentos y sentir ciertos fuertes y a veces permanentes sentimientos, que no he vivido ni he sentido.

El asunto es que esta gente, a la que a veces envidio, resulta ser martirizada por extraños fantasmas o monstruos que hacen a veces de sus días irrespirable, angustiosos o la fotocopia casi idéntica del día anterior, y claro se quejan, con todo derecho, sin ver el vaso medio lleno y miro mi existencia y me digo; “Chuta que estoy cagá” y me sumo a ratos en la pena; o a veces caigo en la cuenta que me acostumbre, asumí mi existencia o tengo una gran cantidad de fe y esperanza, porque hace unos cuantos años yo me quejaba, y aún lo hago, pero antes era más y hasta llegaba a encontrar injusto a Dios, o a la existencia y me llegaba a caer mal yo y me medio detestaba. Y ahora, cuando a mis 21 años aún no conozco el amor (romántico), cuando aún mis amigos se pueden contar con los dedos de las manos, cuando aún no tengo un cómplice, ni confidente, y muchas de mis tardes la paso sumida en el ocio y la rutina, y cuando aún no sucede lo que más esperaba a los 16 , cuando mi familia sigue siendo un ente extraño a ratos desolador y he sufrido varias penosas perdidas, ya no encuentro injusto a Dios, ni me he llegado a odiar.

Y es que al ver a esta gente que medio envidio con sus momentos y “posesiones” he descubierto que quizá uno es infeliz de puro ciego o gusto, por pura flojera, por puro complejo de protagonista de tragedia griega; Y es que al ver a esta gente que posee lo que yo no y no lo valora o no le saca provecho a lo que le toco, me doy cuenta que quizá Dios siente una gran frustración al verlos y quizá al verme a mí también, cuando por diversos motivos me encierro en mi pieza y comienzo a detestar mi existencia.

Quizá ellos y yo no alcanzamos a ver ese algo que en ocasiones otros sí.

…Aunque creo que a ratos es sano permitirse estar triste.

No pretendo dar lecciones de vida, ni remecer conciencias, hay un montón de testamentos circulando por ahí que pretenden hacerlo, sólo pretendo dejar un registro de mis conclusiones y así comenzar a sospechar que quizá la felicidad no tiene que ver con lo que nos han contado, sino con un algo quizá inesperado y hasta más simple.

Por ahora aún tengo a mi familia, a mis pocos, pero en ocasiones contundentes amigos, el proyecto de cumplir un gran sueño y la fe en el futuro.

Diálogos...

C: Es triste la vida útil que tienen estas copas

(frente a una copa de plástico ya utilizada)

N: Y la de los fósforos…

C: Pero esos son más chiquititos.

N: Por lo mismo son más tiernos.

C: Nacen para ser chamuscados…

M: Y la vida del confort…

C: ¡Esa sí que es triste!

N: ¡Vida de mierda!

M: Pa’ la cagá…

C: ¡Qué choro lo que hablamos!

Charlie y el empleo



Intenté trabajar, dure dos semanas…

En realidad no existe la urgencia de conseguir dinero, mi padre aún me mantiene y no tengo grandes gastos, no uso ropa de marca, ni compro mucho, siempre busco lo más económico y cuando salgo concurro a lugares baratos o actos con entradas liberadas; Además a pesar de todo la Esmeralda, mi madre, aún no me ha expulsado de su casa.

Quizá fue más por escape, para no estar tanto aquí y mantener la mente ocupada en otra cosa…

Busque empleo y comencé a trabajar por dos motivos principalmente: 1)Tengo la secreta ilusión de poder pagarme el arriendo de alguna pieza y dejar esta casa y 2)A mis 21 años ya estoy vieja para nunca haber tenido un empleo real. Pero renuncie, por pura seguridad física, salía demasiado tarde.

Estoy sola, mi mamá se fue de vacaciones y claramente no me llevo, supongo que aun cuando me hubiese invitado no hubiera ido, el alejamiento y los enojos han sido tantos últimamente que vacacionar juntas no hubiese tenido mucho de vacaciones.

He pensado en la familia, en Charlie de “Charlie y la fábrica de chocolates” que prefirió a su familia y la pobreza que una enorme fabrica y todos los dulces que quisiera. Lo sé es raro citar una película para niños, pero a mi agradan, más si sale Johnny Depp en ella.

Claramente yo no tengo la familia de Charlie, no vivo con mis abuelos ni con mi papá y mi mamá nunca haría sopa de col todos los días, ni apoyaría a mi papá cuando se quedara sin empleo.

A mí me toco otro tipo de familia, una más disfuncional, a ratos más desleal, más separada, más silenciosa, más sola.

A veces me aterra la idea que los silencios se expandan infinitamente, que los insultos lleguen a tanto que cuando pasen los años, y mis hijos pregunten por su abuela, yo no tenga respuesta, ni la autoridad moral para enseñarle a perdonar, a convivir y amar.

Extrañaré mi empleo, me gustaba vender helados, ver a la gente enamorada, a los grupos de amigos, a las familias, a los niños maravillados frente a una copa de helado; Más extrañaré a mis compañeros de trabajo, que a pesar de lo poco sociable que soy al principio, igual hablaban con migo y me integraban al grupo; También extrañaré a ese niño sacador de vuelta que pasó los dos primeros días molestándome y que después se hizo el lindo, lo único que me impidió fijarme en él fue que tenía 17 años.

En fin, una experiencia más, y ojala mi familia se parezca un poquito más a la de Charlie, aunque a pesar de todo y al igual que él, yo no la cambiaría por una fabrica de dulces, por más adicta que sea al chocolate.



VI. PARA LEER...

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Inicio del fin… Y del comienzo

- ¿Alguna vez haz querido suicidarte?

- Sí, más de alguna vez…

- ¿Cuántas?

- No lo sé… Me dan ganas cuando me devora la nostalgia; recuerdos de sucesos ya perdidos o de aquellos que no sucedieron y que tampoco sucederán, esos a veces duelen más…

- Y… ¿Qué te detuvo?

- …El amor.

- ¿El amor propio?

- No, el amor que te tengo…

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Susana recordaba aquella conversación con su amante, como un susurro, había sido en una lejana noche, cuando desnudos, luego de hacer el amor, divagaban.

Ahora estaba frente a un precipicio, uno construido, un balcón sobre ocho pisos, un jardín a sus pies y un poco más allá el transito, ligero y expedito. Una idea tentadora en la cabeza: “Dejar de sentir”.

Aquella vez, ante aquella confesión, Susana se había acomodado entre los brazos de su amante, funcionándose con su cuerpo en un acto tierno y pueril, olfateándolo, sintiéndolo. El la miró como siempre, con ojos brillantes, fuertes y reconfortantes. Disfruto del silencio, del abrigo, de los sentidos, del cariño.

Quizá él se había detenido justo en el momento en el que ella estaba, a veces entre la vida y la muerte hay una idea extraña, un límite imperceptible; A veces entre la locura y la razón hay un algo casi inexistente.

Ahora comprendía aquella respuesta, quizá no razonada, quizá primitiva…

Quizá, él se detuvo justo en ese instante por ella, por quererla tanto y evitarle el mal rato, por no hacerla sufrir, por evitarle que se sintiera culpable -por abandonarlo- y se trago la pena, la punzada en el pecho y aquel ahogo constante en la garganta, y por ese coraje la vida le dio una tregua, y volvió a unir sus caminos para que se amaran de esa forma con la que lo hicieron, con el alma, con pasión y en secreto.

¿Cómo se jura el amor que aún no se siente? ¿Cómo vivir junto al ahora extraño, que al mirarlo recuerda lo volátil que puede ser el ser humano? ¿Cómo se vive en contra de los propios principios? ¿Cómo se vive sintiéndose asco?

Miró sus pies desnudos, levemente morados, la noche era fría.

Un sonido en la puerta, un ancla a esta dimensión, la voz del extraño con el compartía su lecho y la decisión tomada de hacerle caso a aquella respuesta primitiva.

- Ya no te amo…

Declaro Susana, como salvavidas, haciendo a un lado el miedo, la pena y la culpa.

Era el inicio del fin y quizá del comienzo.

Aquel hombre, que había elegido como compañero perpetuo, no pronuncio palabra, se la quedo mirando, como a un cuadro de algún pintor excéntrico; Un cuerpo casi desnudo, un frío tremendo, angustia, melancolía, algo de serenidad; sensaciones flotando y la certeza que el amor mutuo ya no existía hace mucho tiempo.

Intento de catarsis

Es sorprendente cómo he perdido la capacidad para desahogarme a través de las palabras; A través del lápiz y papel en mano…

Nunca he sido muy buena para contar mis problemas, creo que escucho más de lo que hablo; A veces lo intento, intento hablar sobre lo que martiriza mi alma, o lo que produce que tenga alojado un nudo en mi garganta, pero las personas, amigos o familiares, terminan ellos hablando, contando sus problemas y mientras los escucho, me doy cuenta que en realidad no les interesa escucharme o no saben hacerlo. Creo que por eso, hace años elegí escribir, quejarme en papel, escribirle a Dios, rogando, contando, preguntando, lamentándome.

Pero desde hace un tiempo, quizá mucho, ya no me resulta; Ya son casi inexistentes las reuniones con mi cuaderno donde declaro mis miedos, dolores y problemas, ya no me extiendo escribiéndole cartas a Dios, ya no hay catarsis, ni análisis, ni organización y el dolor en el cuello aumenta.

Lo estoy intentando, por eso recurro a este medio, al parecer el teclado me es más familiar ahora que el lápiz, y la memoria fantasma de un sitio, me parece más amable que un cuaderno.

Este comienzo de año ha sido rápido, he paseado harto, carreteado, no me quejo me he divertido, pero a ratos la realidad me golpea, la del lugar que debería ser mi albergue, mi santuario, mi hogar; Las paredes donde crecí ya no parecen seguras, ni parecen mías, me siento extraña en la que se supone es mi casa y quien se supone debería protegerme o al menos no ponerme en riesgo, está jugando con fuego, sin importarle la seguridad de su familia.

He ahí la constante necesidad de escapar, de no estar, de disfrutar mientras omito estas paredes; pero aún vivo aquí y mas seguido de lo que quiero debo enfrentar mi realidad y el precio de ser dependiente, de seguir estudiando.

SOLO DE PIANO


Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia,
Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;
Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan:
No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo;
Ya que nosotros mismos no somos más que seres
(Como el dios mismo no es otra cosa que dios)
Ya que no hablamos para ser escuchados
Sino que para que los demás hablen
Y el eco es anterior a las voces que lo producen,
Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos
En el jardín que bosteza y que se llena de aire,
Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir
Para poder resucitar después tranquilamente
Cuando se ha usado en exceso de la mujer;
Ya que también existe un cielo en el infierno,
Dejad que yo también haga algunas cosas:

Yo quiero hacer un ruido con los pies
Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.


Nicanor Parra

De Poemas y antipoemas

Justicia, según Abel

Hace algunos meses, un compañero de universidad, me contó que había reprobado el ramo por el que más estudió, y aquellos con los que había sido medio irresponsable los aprobó sin mayo problema, yo le dije: “suele ocurrir”, y él casi sin escucharme, como ido, me dijo que era injusto, luego como volviendo en sí, declaró humilde: “Pero quién sabe lo que es justo, sólo Dios”

Mi compañero es católico y extrañamente tiene una tendencia derechista, digo extrañamente porque yo pensaba que la gente de derecha no estudiaba pedagogía; Además su papá es un ex militar y el tiene bien arraigadas algunas ideas que me desagradan, así que me sorprendió cuando, para mí, dijo una frase con gran sentido.

Estos días han sido un poco complicados, el tiempo libre, el tener que hacerla de dueña de casa, el tener que cuidar a mi sobrino, el limpiar y volver a limpiar sin que dure para que se note: El pensar que los dos meses que me quedan por delante no se ven muy auspiciosos; El intentar encontrar trabajo sin mayor éxito; El tener que decir no a salidas, a carretes por cuidar al hijo de mi hermana, favor por el que ni siquiera recibo las gracias; El pensar en la suerte, en cómo para algunos las cosas les resultan simples y para otros casi imposibles; Me han hecho reflexionar en la justicia, en la injusticia.

Quizá es verdad lo que dijo mi compañero, quizá sólo Dios sabe lo que es justo y por eso hemos herrado tanto en el camino.

Aprobé cálculo!!

Yo intento ser positiva, ver el vaso medio lleno, detenerme a pensar que quizá esto que parece tan malo hoy tenga un propósito para mañana, que por algo Dios hace o deja que pasen los sucesos; “pensamientos positivos”, a los que los metafísicos tanto poder le otorgan, y fe, aquella de la que habla la Biblia, Coelho y tanta gente en la calle.

Resulta señoras y señores, que a veces me canso, me cansa pensar positivamente, me cansa tener fe, me cansa tener esperanza, me cansa esperar y me entran una ganas enorme de llorar y mandar todo al carajo; Pero hay dos cosas al menos que sé no puedo hacer, una es dejar de vivir con migo, así que no me puedo mandar al demonio, y la otra es mandar al carajo a Dios, está en mi mente, y supongo que en mi alma, soy una imitación barata de evangélicos fanáticos, aunque sin creer en la Biblia y sin juzgar tanto, sin la idea de “convertir” a otros, pero tenemos en común, supongo yo, el lugar que ocupa Dios en nuestras vidas, y en la mía, a pesar de los enojos de a veces niña caprichosa, es uno muy importante.

Y a pesar de la tristezas, de las perdidas y las derrotas, sigo teniendo fe, aún a veces sin quererlo, sigo creyendo que en la vida hay que pasar por todo, para vivirla y sentirla, y sigo creyendo en Dios, he intento aceptar y confiar en sus decisiones, sigo hablando con Él, en un discurso mental casi eterno, sigo reclamando, agradeciendo, rogando, encomendándome, amándolo.

Como lo dije, soy una imitación barata de un evangélico fanático…

En realidad este post es para agradecerle a Dios, de una forma extraña, el pasar cálculo, me costó, estudié mucho, me fui a examen y el reprobar o aprobar dependió de una prueba, no me saqué un 7, ni siquiera una nota excelente, pero me fue bien, y aprobé, tuve la suerte que me preguntarán lo que sabía, y eso señores es gracias a Dios y en parte al trabajo.

Y como decía mi profesor de religión de la media, con el cual rara vez concordábamos: “Trabajo y oración”

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PD; Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es unmilagro. - Albert Einstein

Instantes...

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Instantes

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.



Jorge Luis Borges




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Yo tengo 21...



Casi corriente de la conciencia

He pensado en varias cosas ultimamente, en las políticas educacionales, en como la escuela reproduce el orden social en vez de hacer lo inverso; En sueños de proyectos que habran mentes y corazones; He pensado sobre todo que primero debo alimentar y cultivar mi propia mente, mi propia alma.

He pensado en Dios, en las treguas y las luchas, en la permanente nube negra, la soledad y la suerte a veces de estar en el momento preciso a la hora precisa. He pensado en las perdidas, en lo que extraño sin nunca haber tenido.

He pensado en números, en leyes de lógica, en la trampa que se tiene al demostrar un teorema, en como se llegó a la regla de la cadena...

He pensado en mi mala ortografía y mi gran capacidad para decir palabrotas.

He pensado en los imposibles y cuáles serán los sazones de la vida; Si será verdad que la felicidad depende uno mismo o de la suerte que corre al vivir.

He pensado en las canciones románticas y como ya no me causan rechazo, he pensado en los años, en como estaré en diez años, he pensado si fue lo mejor decidir estudiar, he pensado si realmente lo que está escrito: Maktub, es que yo sea preofesora.

He pensado en la vida que ya no tuve y a la que tanto le temi por un tiempo; He pensado en mi cambio de carrera.

He pensado en los milagros, en los regalos de Dios.

He pensado en como llegar más rápido a mi casa o cómo no llegar.

He pensado en el tiempo y cómo cambia la vida, cómo algunas cosas, sentimientos, permanecen iguales.

He pensado en tomarme un ron entero, tirarme al pasto y mirar el cielo azul...

He pensado en lo milagros y si realmente Dios se enoja con alguien por las propias "debilidades" de los humanos.

He pensado en el mar, en la playa y mi temor a ponerme traje de baño.

He pensado en la U, mi constante ocupación; He pensado en cálculo y si lograré pasarlo...

He pensado en las vacaciones, en el tiempo libre y mi adicción a la nostalgía...

He pensado en la desigualdad, en cómo pocos tienen mucho y muchos tienen poco.

He pensado que tengo que estudiar.

Elefante



La desolación reinó entre los pasillos de esa escuela.




Me he quedado pensando… imágenes se pasean por mi mente, quizá soy susceptible, quizá es humano serlo.

El otro día, junto a una amiga y una sala casi vacía, vi una película de Gus Van Sant. Sabía a lo que iba, sabía ya el final, lo que no sabía era el inicio, lo del medio, el enfoque, los diálogos, la música, los colores, la mirada.

Me encontré ante una película lenta, que seguía a unos chicos, su vida: Un fotógrafo aficionado, sus tomas, sus caminatas por el colegio, su trabajo en el laboratorio; Una pareja de novios, sus diálogos amorosos, sus planes, sus juegos; Un grupo que habla de homosexuales, sus hipótesis, sus risas; Un trío de chicas que habla de chicos, de comida, que come y vomita; Un chico que intercambia el papel con su padre, su llanto, su espera, sus caminatas dentro de la escuela; Una chica solitaria, “inadaptada”, que quiere usar pantalón, que recibe burlas; Un chico que toca bien el piano, al que sus compañeros le tiran cosas, y su amigo que pasa la noche en su casa…

Un día normal, rutinario, quizá aburrido, hasta que sin mayor explicación, dos chicos, por algún motivo que jamás se sabrá, armados para la guerra, comenzaron a disparar dentro de la escuela, sus blancos; todo aquello que se moviera.




He ahí, que la muerte reinó entre los pasillos de esa escuela y a quienes se le observó vivir, ya no respiran.




Me quede pensando…


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La música

Mi vida social ha disminuido, heme aquí un viernes por la tarde en mi casa, media aburrida, medio torturándome, esto tiene pinta de domingo…

Cuando era chica me costaba sociabilizar, aún me cuesta, aún rechazo ir a lugares (carretes) por no enfrentar a la gente, a las conversaciones, a que me quede sin palabras.

Hoy iba en la micro, camino a la universidad, con la duda de si estaba abierta o no y con la certeza de que no llegaría a la clase, iba medio pensando en un trabajo que debía hacer y medio pensando en la vida, leí que Lou Andrea Salomé dijo: “El mundo no te regalará nada, créeme. Si quieres tener una vida, róbala”. Pensaba en que robar…que espacio llenar; Un deseo en el alma, un secreto que no me atrevo a mencionar, una amistad desecha, un oído que ya no escucha, un hombro que siempre estuvo, que parecía incondicional y se esfumo entre el viento; Un sueño por el que alguna vez luche y se me fue negado, una sospecha que quizá me imagino…

Entre esa ensalada de pensamientos medio formulados, un trío folclórico se subió a la micro; Un tipo algo mayor, otro muy alto y uno bajo, comenzaron a cantar, Violeta Parra y el emprender el viaje a las raíces…

Heme ahí en la micro, buscando algo que robar para descubrir y llenar el vacío, y un trío de hombres que no conozco, con su canto, me traslado al espacio de los satisfechos, sobretodo gracias al canto de el de menor estatura, su voz fue una melodía maravillosa…

Es fascinante lo que a veces logra la música.