Tengo miedo…
La vida suele sorprendernos, y suele ser irónica.
Hoy camino a tomar la micro, justo en el día en que no entro a las 8 a la U, y no tengo que salir a las 6.40 AM, me asaltaron: Así es, como a las nueves de la mañana cuando caminaba a plena luz del día, en una hora razonable, por un lugar razonable, sin ningún implemento electrónico a la vista, completamente sobria y con la misión de hacer algo fructífero (ir a la U), fui intimidada por un sujeto de como mi edad, con un arma blanca y ese típico acentito tan escuchado por estos parajes, el de los flaites.
Al final se me fue el día en trámites… Aunque sucedieron buenos hechos.
Quizá eso de que no hay mal que por bien no venga es verdad…
OK, mi día empezó con rutina, menos apurada de lo normal y luego pesadilla, bloqueo de sentidos, llamadas por teléfono, espera, llanto solitario y compulsivo, preguntas desenfrenadas de mi madre, consuelos de mi padre, trámites, trámites, un almuerzo en trío y la certeza de que sí está la familia.
Tengo pena por las perdidas y más rabia me va a dar a la hora de pasar en limpio mis cuadernos; Me da pena que mi papá tenga que asumir los gastos, que tenga que comprar el libro de la U que perdí en el asalto, el celular y que me haya tenido que volver a dar la mesada. Yo pasé el susto y mi papá asumió el gasto económico, también mi mamá, que me regaló plata para comprarme una mochila.
Extrañaré mis cheques restauran que me entrega la Junaeb. Los cuales me aseguran de vez en cuando el almuerzo y una que otra vez alguna glonotería.
Extrañaré el sonido de mi celular, las fotos que guardan recuerdos, a José con cachitos y los mensajes de textos que de ociosa releía para hacer un recuento de alguna de mis actividades.
Extrañé mi calculadora que me acompañó por tantos años.
Extrañe mis cuaderno de calculo, que tiene el semestre entero de calculo I y lo que llevo de calculo II, además de un excelente resumen de pre-cálculo, límite y derivada, en el que invertí horas de estudio y me ayudaba a recordar lo medio olvidado.
Extrañaré mi mochila re usada, con el cierre fallando y que no sé cómo rayos causó atracción de un delincuente.
Al final no perdí tanto, yo creo que Dios igual me protegió.
Supongo que el delincuente, al abrir mi mochila, no encontró nada más de valor que un celular bloqueado, un billete y una vieja calculadora.
Es tonto que un sujeto le robe a sus vecinos… ¡Tamos chingados los pobres! Desde todos lados nos atacan.
Ya me siento mejor, gracias a Dios.
...
1 comentario:
gracias a Dios fue material lo que perdiste y no te pasó algo.
saludos
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