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Diálogos que calan el alma


A veces hay diálogos que parecen cotidianos, comunes, que podrían pasar desapercibidos, pero que de alguna manera calan el alma, la reconforta, la fortalecen.

El domingo estaba con una amiga, hablando de la vida, pasamos de temas livianos a analizar lo duro y complicado que a ratos parece ser vivir; entonces entre medio ella me dijo: ¿pero no te sientes bakán? A los problemas les haz hecho ¡Pow! ¡Pow! -mientras hacía el gesto de estar boxeando-,  y sigues –mientras hacía el ademán de sacudirse, luego levantaba los brazos y hacía el gesto aquel en que se avisa que uno está bien-. La miré, sonreí y le dije que sí, pero que estaba cansada. Y me dijo, sí, te entiendo, pero más deberías estar orgullosa y sentirte bakán.

Es curioso, en general noto mi propia fortaleza, mi lucha y la paciencia; entre las dificultades me repito que ya se acabará, que ya se me ocurrirá algo, que algo pasará y las cosas mejorarán. Pero en ese instante, escucharlo de mi amiga me caló profundamente, en una época algo complicada de mi vida, me dio ánimos para no aguantar circunstancias -que sí puedo cambiar- solo por miedo.

Otros lindos diálogos, son los que se forman con el señor V, cómo ayer cuando me preguntó qué tal mi día y le dije que en realidad no había hecho mucho y me contestó, está bien, haz hecho mucho por mucho tiempo. Me gusta su don de la palabra, lo amable que es, el bello ser humano que parece ser.

Sonrío, porque hoy es un día soleado, estoy en mi hogar, ese que yo he armado, escribiendo en mi cama, con sabanas limpias y un colchón cómodo, es reconfortante, por la ventana veo la ciudad bulliciosa y algo contaminada, pero de alguna manera hermosa, hay mucha gente ahí, hermanos, hermanas, que son parte de un mismo todo y sé que hay amor. Sonrío por el cariño que llevo en el recuerdo, que se aloja en mi cuerpo, sonrío porque me siento  querida y bendecida, sonrío suavemente porque siento un gran afecto por mucha gente y a veces por todo.


Un primer beso



-  ¿Recuerdas la primera vez que nos vimos en el bar, cuando me ibas a besar y yo me empecé a reír?
-  … - sereno afirma con un ruidito y un gesto de cabeza.
- ¿No fue mata pasiones?
- No - asegura - pensé, está nerviosa y por eso se ríe, me pareció muy tierno dados los tiempos osados que corren...

¡Oh buda! Sé que desear es malo



-  ¿Y qué cuentas?
-  No mucho, después del trabajo fui al super,  estuve como 30 minutos decidiendo si comprar o no una leche de soya, llegué a la casa me tome media cerveza y me quedé dormida, desperté hace poco.
-  Entretenido tu viernes…
-  Al menos dormí, hay otros que están probando programitas y se les cae a cada rato.
-  No, en realidad no; hay otros que dicen que tienen que trabajar y están jugando pool y tomando cerveza mientras una decena de mujeres se pasean con pantalones cortitos…
-  Mmmm…
- 
- 
-  Es broma.
-  Lo sé.
-  Podrías haber contestado con otra broma, como que estabas con cinco negros en tu cama...
-  Sí quizás, y tu podrías haberme preguntado sobre la leche de soya y hablar de alimentos que no provocaron la muerte o sufrimiento de un animal indefenso.
-  Qué eres cuática.
-  Sí, quizá ¿Pero has notado que la gente suele inventar a las personas con las que se relaciona? Sobre todo las parejas, no sé, como que uno suele esperar algo que nunca observó realmente, por ejemplo tu quieres que siga una broma  medio sexista, siendo que realmente nunca lo hago y yo esperé en algún momento que hablaras de la soya, siendo que siempre comes hamburguesas en el Mcdonald.
-  Pienso que este es un buen momento para decir ¡Oh Buda sálvame!
-  Jajajaja…
-  Creo que exageras guapita.
-  ¿Pero tengo algo de razón no?
-  Sí, quizá ¿Quieres hablar de la leche de soya? ¿Es muy cara?
-  Algo, pero ese no es mi punto…
-  ¿Cuál es? -pregunta paciente.
-  Pienso que sería más sano no esperar, sino recibir lo que viene no más.
-  ¿Y ahí determinar si lo disfrutas?
-  Sí.
-  Pero sospecho que  esperar “algo” te hace avanzar, me refiero a que uno espera realizar un sueño y eso te motiva a trabajar.
-  Eso sonó como Paulo Coelho…
-  Y es que la posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida valga la pena –declara sobre actuadamente- algo así es…
-  Jajajajaj, de eso no estoy segura, además eso es como de marketing, uno ya no sabe si lo cree cierto o si de tanto escucharlo uno lo asumió no más, como hace tres siglos que la gente creía que era necesaria la esclavitud para que se moviera el mundo.
-  Ya te fuiste en volá otra vez.
-  Bueno, volviendo a lo que uno espera, estaba hablando de las personas, creo que uno de los grandes errores de la gente es esperar algo de otra persona sin haber presenciado una actitud parecida a lo que esperan.
-  Pero a veces es bueno, como cuando alguien cree que un drogadicto puede dejar las drogas.
-  Sí tienes razón, quizá es a veces.
-  Yo al igual que Paulo Coelho creo que no hay que perder la esperanza – vuelve a declarar sobre actuadamente.
-  Jajajaja.
-  Debo volver al pool.
-  Comprendo… Y yo debo volver con los negros. Buenas noches.



Cerveza y la extraña competencia de quién es más "penca"



-   Me gustaría tener un talento que me mantuviera.
-   ¿Cómo cantante?  – Me pregunta casi en serio.
-   Mmmm… si fuera relacionado con música, me gustaría más ser concertista de piano.
-   Yo creo que es el sueño de todos.
-   ¿Tocar el piano?
-   No, vivir de un talento.
-   Ah sí, nada original.
-   Aunque mejor podrías ser escritora.
-   Sí, seria genial, pero ganar harta plata… como la loca que escribió Harry Potter.
-   Apuesto que escribirías en la noche, de dos de la mañana hasta las ocho, dormirías hasta como las seis de la tarde y te veríamos sólo en el ocaso.
-   Jajajaja… sí es lo más probable.
-   Desde chica eres el pájaro nocturno.
-   Sí… qué genial sería vivir sin horario.
-   O sin trabajar –declara entusiasmada.
-   Sí, pero no tengo talento.
-   Ni yo, soy tan fome que ni estudie y sólo sirvo para andar pelando papas y andar rabiando con  los cabros chicos.
-   Jajajaj que eres loca, no eres fome, y sobre estudiar, na poh, yo estudie seis años y me carga ser profe.
-   ¡Salud por eso! –dice levantando su vaso- Estamos haciendo competencia pa' ver quien es más “penca”.
-   Pucha, yo creo  que haces bien tu pega negra, cocinas rico, crías a dos hijos, administras una casa y todavía me prestas dinero cuando no llego a fin de mes.
-   Sí, pero nadie me lo reconoce.
-   Yo lo estoy haciendo – le digo y le sonrío.
-   ¡Salud por eso!- vuelve a levantar su vaso- Pucha negra ojalá encuentres algo que te guste hacer… No sé, estudia otra cosa, si mientras no tengas hijos las posibilidades son varias.
-   Sí, si debo juntar plata y todo eso y decidir qué estudiar… qué hacer en realidad. Aunque siento que debo darle otra oportunidad a ser profe, no  sé un año al menos.
-   ¡Salud por eso! –vuelve a levantar su vaso sonriendo.
-   Al menos tenemos razones pa´ hacer salud…
-   Demás… ¿Y sabes qué? Yo tampoco creo que seas penca, siempre haz sido aperra’, entraste a la U cuando nadie te tenía fe, la terminaste aún cuándo te habías ido de la casa; esa cuestión no la hace cualquiera. Vives sola cuando la mayoría de la gente de tu edad vive aun con sus papás, mantienes una casa, te las batallas sola y eso tiene merito – declara seria y honestamente.
-   Qué eres linda ¡Salud por eso! – le digo levantando el vaso- Ahora nos falta puro llorar…
-   Sí…