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Un "algo" que pesa


- Y ¿Qué era eso que me ibas a contar?
- Mmmm… nada.
- No parecía nada cuándo me lo comentaste el otro día por facebook, dijiste que te pesaba, que necesitabas contárselo a alguien.
- Sí, lo sé…
- ¿Entonces?
- Es que justo ahora, en este instante no me pesa, y si te empiezo a contar, me va a comenzar a pesar y me pondré triste y quizá llore y seré una pésima compañía.
- Pero quizá te ayude a que después, otro día, te sientas mejor.
- Sí pero no puedo, esto, este secreto tiene el poder de romperme, y si se lo cuento a alguien tendrá ese poder, por un descuido quizá - declaro algo confusa.
-  … - Me observa cautelosa y algo decepcionada.
- No es que crea que no eres mi amiga, o que algún día puedas usar esto en mi contra, es que realmente no sé cómo manejarlo, ni cómo superarlo, entonces como que por mientras sigo no más, medio obviándolo para algún día enfrentarlo con más fuerza. 

- Pero ¿Qué onda? ¿Te pasó “algo” en la pega? ¿Con tu mamá? ¿Con tu hermana? ¿Con algún mino?
- No, o sea ¡Pucha! Mejor no intentes adivinar…
- Me preocupas…
- Lo sé y lo siento, pero no puedo contarte, no ahora al menos – le digo profundamente incomoda.
- Ok, ojalá que cuando tengas esa “urgencia” de contarlo, confíes en mi y yo no este saturada de pega y pueda juntarme contigo, o esta vez nos juntemos igual no más.
- Mmmm sí… – declaro sonriendo.
- 
- ¿Qué onda tu pega?
- Esta semana ha sido terrible… - me comienza a contar, para que hablemos como las amigas que hemos sido, que somos. 



Mis camelias


Cuando René, un personaje de “ la elegancia del erizo”, sabe que va a morir, comienza a nombrar su “camelias”; y es que para ella son un tipo de metáfora para “aquello” o “aquellos” que nos salvan, aunque sospecho que hay que leer el libro para comprender bien a qué se refiere.

René, esa mujer intelectual que dedica sus días a ocultar su inteligencia y ese gusto refinado y diverso de las artes, cuándo se ve ante la muerte enumera a sus “camelias”, su ex esposo, quien tanto la acompañó, Manuela, la amiga (elija a una sola amiga, pero elíjala bien), Kakuro, amigo (y su: “podemos ser todo lo que queramos”, que a mi me estremeció), Paloma, su amiga y alma gemela; y finalmente su gato León.

¿Cuáles son mis Camelias? 

Comienzo por mi hermana, aquella mujer que tiene 2 años y 5 meses más que yo; que ya tiene familia y que me hace parte de su núcleo familiar, que a veces, cuando se lo permito, me adopta, porque así es ella, intenta ayudar, proteger, con ese instinto maternal a flor de piel, quizá no de una forma tierna, pero sí fuerte.

Mi padre, y esas declaraciones de “estoy muy orgulloso de ti”. Y esos ojos tristes y a ratos ausentes, que se queda sin palabras seguido y que cree constantemente que es mejor callar… Tan distintos somos los dos; Pero ese hombre, delgado y de mediana estatura, intenta, con las herramientas que posee ser un buen padre; Y me ha enseñado, empíricamente, que la vida da hartas vueltas y lo que se cree inamovible puede cambiar.

Karin, una amiga antigua, con la que hemos pasado altos y bajos, pero hemos sido capaces de a ratos perdonarnos, hacer la vista gorda o simplemente omitir algunos temas, como la política; Y querernos y aceptarnos como somos, a pesar de los cambios que produce el tiempo.  Y así, a pesar de los caminos separados, a veces nos buscamos, y nos seguimos juntando a conversar, a contarnos la vida, las ideas y es ella; quién en tantas oportunidades,  sin siquiera yo pedir ayuda, me ha ofrecido su casa o compañía como albergue, en esos momentos en que me duele el alma. No es mi única amiga, ni la mejor, pero es una hermosa camelia.

La Nea y sus conversaciones inteligentes, sus muestras de cariño a veces inesperadas que muchas veces han llegado en el momento más necesario y que me han dado aliento... Supongo que nos parecemos, esa dualidad de “matemática” y gozadora de la lectura y eventos culturales quizá no se da tanto, supongo que eso en parte nos une, pero también la voluntad de querer ser amigas, y es que a lo largo de los años hemos mostrado con actos la intensión de mantener nuestra amistad y eso es reconfortante… Una bella amiga y camelia.

¿Más camelias? La Ale, que me acompaña cuando no me lo espero, que me muestra siempre otra forma de ver las cosas. La Muri, que ofrece su compañía y alegría…

¿Cuántas camelias más han pasado? Muchas, tantas que justo ahora esbozo una sonrisa, porque a pesar que ya no están presentes en mi vida, fueron y son mis camelias.

Sobre la amistad


Me siento como Craig en It's Kind of a Funny Story
cuando se tira en la cama y declara:
"No tengo ningún amigo".
(Y Muqtada le contesta:
Eso es algo muy duro de aprender)

(El tiempo le dice lo contrario)

Elizabeth

En realidad no estoy segura que esto sea legal o ético, pero tengo en mente hablar de mis amigos, conocidos queridos o familiares; Y hasta quizá de algún conocido con el que poco me he topado, pero que soy capaz de describir; esto será bajo algún tipo de seudónimo, para que así guarde algún tipo de... “irrealidad”.

Comenzaré por Elizabeth, mi compañera de cine; Delgada, con atributos físicos que envidio, un poco descuidada, quizá con un autoestima no muy desarrollada, cinéfila, con una amplia cultura musical y un no despreciable conocimiento literario; Un poco irónica y sarcástica. Con inteligencia, paciencia y disposición para oír y responder algunas de mis interrogantes filosóficas y hasta metafísicas; Compañera de charlas ideológicas, a la que de ves en cuando entrevisto sobre su “dogma”, la de no creer en el Ente Superior, ya que me parece sorpréndete que alguien no crea en Dios y no pierdo la oportunidad para interrogarla e intentar “comprender” su ateísmo.

Proyecto de profesora de educación básica; sospecho que esa decisión fue tomada en gran parte por la tendencia política izquierdista y en parte, como lo ha reconocido y declarado, porque no sabía muy bien qué ser.

Trabajadora, con algún instinto tacaño, pero que intenta manejar para dejar más tiempo y recursos al disfrute. Inteligente y ratos impulsiva; Un tanto esquiva con las demostraciones de cariño.

Gustosa de los eventos culturales, artísticos, masivos o con poca gente; Acompañante de caminatas, conciertos y tardes en bares.

La conocí en la escuela, a los 14 o 15 años, cuando tuve la maravillosa idea de cambiarme de institución a mitad de año. No fuimos amigas de inmediato; En realidad durante los primeros años no hubo mucha interacción; hasta que tuvimos una amiga en común, Karim, y nos hicimos, o nos hicieron integrantes de “La comunidad” -extrañas organizaciones que se forman en el colegio-. Pero aún a pesar de ser integrantes de aquel grupo, creo que nuestra amistad no se hizo “real” hasta después de terminada la enseñanza media, y “disuelta La comunidad”, cuando comenzamos a ir al cine y charlar más…

Una querida amiga.

Universitaria...

El lunes vuelvo a clases, después de 7 semanas de tomas y paros; Vuelven las pruebas, trabajos, estudio, presión y tiempo limitado…

(Aún no entro y ya me está costando escribir…)

En este “receso” volví a los libros, releí aquellas obras que aguardaban en los estantes de mi dormitorio; Retomaron vida en mis manos, en mi mente. Volví a mi cuaderno; ese que me sirve para plasmar mi salud mental y que he ido relegando, a falta de tiempo, ideas, animo y a exceso de PC. Escribí, sobre ideas, sueños, anhelos e ilusiones, le hable a mi alma, intente negociar con ella, para llegar a un acuerdo con mi mente y no se estén peleando por hacerme creer o no en la ilusiones, por hacerme afrontar o no lo que parece realidad; Escribí; Para así hacer catarsis, ordenarme y dejar un registro de esta época y notar en un par de años como avanza la existencia.

Ha sido largo este “paro”, viví varias cosas; Entre asistir a la U, asambleas, claustros, intentar estudiar, visitas lejanas, alojamientos recurrentes, sesiones de amistad, tardes etílicas; noches de lectura, tertulias con mi cuaderno, análisis, reflexiones, risas y a ratos nostalgia, creo que la vida siguió y a ratos se comprimió para vivir en una horas grandes experiencias.

Pienso que en unos años, a pesar de todo, de las penas, llantos, estrés, presión, la constante confusión, desilusiones y nostalgias irracionales; Esta época quedará grabada como una de las mejores; Porque ser universitaria, tiene su encanto y tener amigos es un maravilloso milagro. Así que quedan en mi memoria y espero siga sucediendo; las tardes de bares, las conversaciones profundas, las ilógicas, la inentendibles, las que arreglan al mundo por un rato, las que critican; Las caminatas, los estudios salpicados, las risas compulsivas, las peleas actuadas, los abrazos, las palabras de aliento, los encuentros, las comilonas, las tardes de cine, el esfuerzo, los lazos, la amistad.

La vida va bien y espero que vaya mejor…


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De diversas maneras... mutando.

Fuí a la U, igual no fuí un gran aporte, pero fue para mí productivo...

Tengo ganas de tomarme un ron y vegetar en el pasto; Que lata que sea invierno...

Qué lindo es tener amigos!

Me siento hebria ¿Será el hambre...?

Amigos!


La Universidad puede llegar a ser un lugar muy hostil, estresante, triste y frustrante. Pero como siempre hay algo bueno, o más de algo, que actúa de salvavidas; están los amigos, y aún cuando se conversa con muchos en la U y a veces los almuerzos son en mesas te club, siempre hay un par con los que se crean lazos más fuertes, y para mí ese par son la Andreita y José.

Grandes amigos, con los que comparto el amor por el cerro, el pasto, las pizzas, la comida china y el ron… ¡A claro! y el amor por los números también, a veces el odio y a veces el miedo… Una relación extraña con los números, como antisimétrica…

En fin, los quiero mucho, y aún cuando ellos no vayan a ver esto, porque no tienen idea que tengo blog, quiero guardar este sentimiento y fotito aquí, para recordar después, cuando la vida me muestre una cara menos linda, el milagro de tener a personas tan especiales en mi vida.

(Siempre las hay, aún cuando vayan cambienado)