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La vida ha mejorado

Una vez salí con un tipo, era como la segunda o tercera cita, se nos hizo tarde y como estaba medio ebria le ofrecí quedarse en mi casa que estaba muy cerca y la de él muy lejos, pero le dije que no habría sexo, sí así, medio inocente y directa.

Al día siguiente, luego de una noche de algunas insistencias de su parte y de una rotunda negación mía, amanecí a su lado sin haber tenido sexo y mirando el techo; pensaba que la vida nos puede cambiar mucho, pensaba en que tendría que trabajar haciendo clases, trabajaría en algo y un lugar muy distinto a mi trabajo anterior en donde había estado tres años.

A mi lado el tipo, un tipo distinto a mi pareja anterior. Se avecinaba un año en otro trabajo y sin el hombre que me había acompañado durante algo más de un año y quizá, solo quizá el tipo que dormía a mi lado me comenzaría a acompañar.

No hubo sexo, ni una relación formal con el tipo de la cita, hubo un trabajo desafiante, un cambio de vida que se tradujo en conocerme quizá un poquito más, me caí, un golpe de esos grandes, pero también me levanté, cojeé, pero trabajé en que esa cojera se convirtiera en un andar con estilo.

Ahora me enfrento a un viaje y a un cambio de trabajo, iré de vacaciones a un país de Europa, no hablo la lengua y tampoco inglés, me endeudé. No sé bien porque hago este tipo de cosas, cosas quizá no tan racionales ni tan pensadas, me da miedo, tengo miedo del vuelo, de perderme, de no entender una palabra y quedarme varada, tengo miedo de gastar una millonada y pasarla mal, tengo miedo de estar endeudada y no poder pagar, tengo miedo, tengo miedo. Me faltan tres días y tengo miedo.

A la vuelta comenzaré en un nuevo trabajo, al otro lado de la ciudad, en un colegio que no conozco, en cursos en que no he hecho clase, tengo miedo, tengo miedo que los chicocos sean pesados, que se porten mal, que descubran que casi ni me acuerdo de ese contenido, que entre que fui a un colegio malo y que en la universidad casi no enseñan lo del colegio, me quedaron huecos gigantes, tengo miedo que descubran que quizá no sé, tengo miedo de quedarme en blanco frente a 45 adolescentes, tengo miedo.

Tengo miedo y esto se ha vuelto un vómito, una verborrea del miedo.

Pero cuando no tengo miedo, me acuerdo de esa mañana cuando desperté con un candidato a un amor, no sé porque revivo el momento, fue en un día de verano, veía como las sombras y las luces hacían formas en el techo y pensaba es cómo la vida cambia. Me sentía entusiasmada, entusiasmada y nerviosa, entusiasmada y con gratitud, entusiasmada y con miedo.

A veces me digo que ya pasé lo peor, me enfrenté a mis propios monstruos…

Me enfrenté a muchas salas de clases, me enfrenté a muchos adolescentes. Conocí muchos aspectos de mí en esas salas de clases y entro lo dulce y agraz salió ganando la alegría, la alegría de estar frente al otro, de ver aprender a un alumno, ganó la alegría de ser parte de un proceso tan importante como el de educarse y el de crecer en cuerpo, mente y espíritu. Ganó la alegría y el amor sobre el miedo.

Me enfrenté a la soledad, no sé bien porque, pero por alguna extraña razón, por algún tiempo le tuve miedo a quedarme sola en mi casa y/o a no tener pareja (como dice el dicho, me calló el escupo en la cara). Más por obligación que por voluntad tuve que enfrentarme a la soltería y a quedarme sola en casa. Pobre tipo de la cita, quizá por eso lo llevé a mi casa esa noche, quizá inconscientemente no quería pasar la noche sola, no sé. Yo sabía en esa época que no estaba pensando con claridad y andaba haciendo puras tonteras como el hecho que semanas después volví con mi ex (mal, mal), pero esa es otra historia, el asunto es que meses después de la cita con el tipo me enfrenté a la soltería y a quedarme sola en casa. Supongo que ha salido bien, es decir, ahora atranco la puerta con una silla, lo que me da cierta seguridad y ya no extraño al tipo de metro ochenta que roncaba a mi lado, tampoco siento la necesidad de querer dormir con alguien, los pasatiempos se han vuelto menos nocivos y varios aspectos de mi vida se han vuelto más sanos.

Aún falta mucho, pero supongo que la vida ha mejorado, soltera y haciendo clases, la vida ha mejorado; y a ambos sucesos les temí en menor o mayor medida, por un corto o muy largo plazo.



PD: Ahora me hace aún más sentido la entrada “De todo corazón: que 2018 sea un mal año para ti”.

Diálogos que calan el alma


A veces hay diálogos que parecen cotidianos, comunes, que podrían pasar desapercibidos, pero que de alguna manera calan el alma, la reconforta, la fortalecen.

El domingo estaba con una amiga, hablando de la vida, pasamos de temas livianos a analizar lo duro y complicado que a ratos parece ser vivir; entonces entre medio ella me dijo: ¿pero no te sientes bakán? A los problemas les haz hecho ¡Pow! ¡Pow! -mientras hacía el gesto de estar boxeando-,  y sigues –mientras hacía el ademán de sacudirse, luego levantaba los brazos y hacía el gesto aquel en que se avisa que uno está bien-. La miré, sonreí y le dije que sí, pero que estaba cansada. Y me dijo, sí, te entiendo, pero más deberías estar orgullosa y sentirte bakán.

Es curioso, en general noto mi propia fortaleza, mi lucha y la paciencia; entre las dificultades me repito que ya se acabará, que ya se me ocurrirá algo, que algo pasará y las cosas mejorarán. Pero en ese instante, escucharlo de mi amiga me caló profundamente, en una época algo complicada de mi vida, me dio ánimos para no aguantar circunstancias -que sí puedo cambiar- solo por miedo.

Otros lindos diálogos, son los que se forman con el señor V, cómo ayer cuando me preguntó qué tal mi día y le dije que en realidad no había hecho mucho y me contestó, está bien, haz hecho mucho por mucho tiempo. Me gusta su don de la palabra, lo amable que es, el bello ser humano que parece ser.

Sonrío, porque hoy es un día soleado, estoy en mi hogar, ese que yo he armado, escribiendo en mi cama, con sabanas limpias y un colchón cómodo, es reconfortante, por la ventana veo la ciudad bulliciosa y algo contaminada, pero de alguna manera hermosa, hay mucha gente ahí, hermanos, hermanas, que son parte de un mismo todo y sé que hay amor. Sonrío por el cariño que llevo en el recuerdo, que se aloja en mi cuerpo, sonrío porque me siento  querida y bendecida, sonrío suavemente porque siento un gran afecto por mucha gente y a veces por todo.


¡Se va!


A veces te extraño pequeño Piedrazo o al menos algunos aspectos de ti...

Pero todo se va, como tu,
quizá yo también me fui.

¡Todo se va!

¡Se va, se va, se fue!

Estos días son los de extrañar, pero pasará, como todo, el sentimiento se irá...

Tu aliento llega… para irse.
Tus pensamientos llegan… para irse.
Tus palabras llegan… para irse.
Tus acciones llegan… para irse.
Tus sentimientos llegan… para irse.
Tus enfermedades llegan… para irse.
Tus etapas llegan… para irse.
Las estaciones del año llegan… para irse.
Has llegado aquí… para irte.
          (del Blog de Chocobuda)

No tiene caso aferrarse, ni sentirse mal porque aún quede... ¡Todo se va!

¡Se va, se va, se fue!
Al final la vida es construir(se)
y reconstruir(se)...




(acierto fotográfico de la Flaka)

¿Qué hace el pueblo?


Una vez estaba viendo un documental ecológico; trataba sobre crear tecnología amigable con el ambiente y que fuera más atractiva que la altamente contaminante; salía un tipo diciendo que en realidad esta revolución no había que explicarla mucho, que no era necesario “educar” a la gente, sino que “seducirla” e implementarla; dijo que así se había logrado hacer caer a la unión soviética, que en realidad habían sido unos pocos los que entendían bien lo que pasaba y lo demás había sido una puesta en marcha.

Hoy fui a la marcha como todos los jueves, fui al trazado autorizado y no se formó masa, así que caminamos por la alameda hacía el oriente, no sé bien con qué propósito, yo caminé porque mis amigas se negaban a devolverse a la casa después de haberse levantado temprano y querían “ir a cachar”. Mientras caminábamos yo me preguntaba en dónde iba a terminar todo esto, cuándo y cómo…

¿Cuánto poder tiene realmente el pueblo? Yo que no sé de historia no sé con certeza (quizá nadie lo sabe) cómo funcionan los cambios sociales; Siempre he pensado que son lentos o en base algún hecho terrible, como alguna guerra, ya sea de clases o entre naciones…

Y me puse a pensar en lo que dijo el ambientalista, que la unión soviética calló por el desempeño intelectual de algunos y el seguimiento “ciego” de muchos… Lo cual no sé qué tan cierto es eso (dada mi ignorancia). Pero me hizo sentido, es decir, pareciera que los que tienen poder, ya sea económico o intelectual, pueden perder alguna batalla, pero suelen ganar la guerra (o provocarla)… Quizá simplemente estas personas dejan ser a las masas de vez en cuando (o eso le hacen creer) y después simplemente las manejan, las manipulan en pro del beneficio propio.

Mientras pensaba, llegamos al frontis de la Universidad de Chile, donde había un tipo de batucada que nos quedamos mirando, y donde se comenzó a reunir una multitud; Luego, encabezados por la batucada, intentamos marchar hacía la Moneda; Ahí íbamos, siguiendo a la batucada cuando un guanaco nos empezó a tirar agua, avalancha de gente, a correr, y ahí iba yo tratando que la gente no me aplastara, cuando salieron un montón de encapuchados  y empezaron a tirarle piedras a los “pacos” ; les grite un par de “chuchas” y seguí corriendo; Y luego, cuando noté que estaba en un lugar dónde no me caería algún objeto, el guanaco no me moraría y la masa no me aplastaría, me detuve y mire hacía atrás, una batalla campal. Mientras me repetía “estos actúan como animales”, me embargó una gran pena; porque a ratos pareciera que esto de salir a marchar no logra frutos, pareciera que esto es un tipo de circo en donde nos mantienen; y que al final siguen siendo los mismos de siempre los que deciden; Y las personas no somos capaces de tomar otra estrategia, no somos capaces de dejar de actuar como animales, no somos capaces de dejar de actuar como peones en un gran ajedrez donde siempre se “protege a la burguesía”.




Como lo real, puros acuerdos…





Hay una cita, que no recuerdo textualmente, recuerdo lo que me hizo pensar; era sobre el amor, decía que el amor empezaba siendo un engaño para uno mismo y que al pasar el tiempo uno terminaba engañando al resto; Como si el sentir no fuera real sino pura actuación, donde al principio uno se hacía creer que amaba y luego hacía pensar al resto que amaba.

Como en un corto de “Paris, yo te amo”, donde un esposo tenía una amante y justo el día en que dejaría a su mujer ella le contó que iba a morir, él decidió estar con ella en su lecho de muerte, dejó a su amante y comenzó a actuar a que amaba a su mujer, la cuidaba y trataba con cariño, luego comenzó a creer que la amaba y ella creía ser amada, al enviudar él sintió una gran pena… quizá su amor se volvió “real”… Aunque sospecho que no era eso lo que quería decir el autor de la cita que no recuerdo, quizá simplemente quería decir que el amor no existe, que es puro engaño…

Por mi parte soy reacia a creer en el romanticismo, creo más en construcciones, en que el amor, como la amistad, nace después de haber consumido mucha sal. Pero a veces me gusta el romance, y las frases cliché, quizá por eso, el otro día mientras volvía de hacer una clase y caminaba entre lindas casas y sus lindos antejardines, me puse a pensar en mi amigo, que me dice que no llore por él porque estará en cada hoja de los árboles y en la brisa que toque mi cara, y yo me rio como desquiciada al tiempo que le digo sobre actuadamente, que es lo más original y poético que he escuchado, que me tiene rendida a sus, y termina cantándome algo al oído y después nos reímos, mientras a mi cada día se me ocurren menos bromas y siento más mariposas… ¿Será que comienzo a engañarme a mi misma? ¿Terminaré engañando al resto? (de ante mano sabemos que nuestra coquetería es un engaño, puras bromas)

Estoy segura que el autor de esta cita que no recuerdo, no quería decir lo que yo escribo acá, quizá simplemente él cree que el amor no es real; o quizá, entre tanto engaño simplemente vivamos el amor, porque si el engaño es para todos ¿No lo hace eso real por acuerdo general? Como la estructuración básica de las matemáticas, puros acuerdos. Como lo real, puros acuerdos…

......

PD: Sobre el corto aquí
PD2: La cita no la encontré en google, sospecho que la leí acá, pero el autor elimino entradas viejas.

Velódromo y los sueños


(o es mejor seguir los propios sueños que los sueño envasados que venden en los anaqueles)




En Velódromo hay una escena donde una mujer le dice al protagonista que le dan pena las mujeres que andan buscando con quién casarse, que al final esas mujeres siguen un patrón, que realmente no se han visto con la libertad de tomar decisiones… Luego, su pareja, quien no es el protagonista le hace un comentario sobre feminismo, ella dice que no es feminismo, que los hombres igual lo viven, luego centra la atención sobre el protagonista y le dice, por ejemplo, tu qué quieres, y él le contesta que vivir tranquilo, ver películas, salir en bicicleta de vez en cuando ¿Lo haces? Interroga ella y él contesta que sí, ves tú no quieres lo que todos quieren, tú quieres otras cosas y las vives…

La posición ante la vida de ella era la que yo antes defendía, que a veces aún defiendo; Pero como el protagonista, caigo en crisis existenciales varias; caigo…

El otro día en una fila interminable, una amiga me preguntó porque había que casarse, vivir en una linda casa, buscarse un trabajo donde ganar harta plata, trabajar y trabajar, tener hijos… Porque la sociedad te lo demanda, la misma enferma sociedad donde el estrés y la depresión son epidemia, le dije; Ella me respondió que necesitaba que la fila avanzara (con expresión de pedir auxilio), yo le dije que la vida era una mierda…

Supongo que es mejor seguir los propios sueños que los sueño envasados que venden en los anaqueles…


El cuento del arbolito

Cuando iba en octavo, leí un cuento en el libro de texto que siempre recuerdo. Contaba la historia de un pequeño árbol, este nunca había visto el cielo a cabalidad porque sus hermanos mayores lo tapaban, ellos le contaban sobre el matiz del cielo al atardecer, de las constelaciones por las noches, del agua que se veía a lo lejos caer en una cascada; Con ver eso y más soñaba el pequeño árbol; Su mayor sueño era crecer y ver…

Un día un hombre con una mula se acercó y para su espanto y el de sus hermanos mayores lo talo. Entristecido y agobiado el pequeño árbol se entregó a la más grande de las desdichas, no cumplir su sueño, aterrorizado y abrumado presenció frustrado cómo lo alejaban de sus hermanos mayores.

El hombre lo llevó a un tipo de taller y ahí con su cuerpo confeccionó una cuna. El arbolito se convirtió en el lecho de un pequeño. El arbolito presenció el milagro de un nacimiento y sintió el amor que otorgan unos padres entusiastas, al fruto de su cariño, de su unión; “Vivió” feliz el arbolito entre el cariño siendo cuna.

Mientras mis compañeros decían que el mensaje del cuento era detener la tala de árboles, yo pensé en los sueños. Yo que siempre he intentado ser fiel a mis sueños, seguirlos, luchar por ellos, me quede pensando en que quizá la vida de vez en cuando o muchas veces nos sorprende y deja en un lugar inaccesible la realización de nuestros sueños. Pensé que quizá a pesar de ello, a pesar de la pena y el dolor de ver mutilado los sueños, se logra ser feliz, porque quizá la vida nos guarda algo maravilloso.

Bicentenario

LA VERGUENZA DEL VIL CENTENARIO


Pedro Lemebel

Son tantos días que llevan mis hermanos mapuches en huelga de hambre, y este país glotón saciándose con sus asados de fiestas patrias, con sus banquetes por el vil centenario, por las reuniones de mantel largo que se les dará a las visitas imperiales que vienen a degustar el salmón al pil pil , el guachalomo frufrú o las papayas con albaca que les ofrecerá la presidencia de la derecha.

La vergüenza es un manjar amargo que se masca y cuesta tragar, más aun cuando se sabe que un grupo de mapuches en el sur del país se niegan a probar bocado en señal de repulsa frente a la injusticia. En señal de protesta por la maldita ley antiterrorista que los tiene encarcelados y se les aplicó por defender sus derechos ancestrales. Una vez mas el pueblo mapuche es agredido en su propia tierra. Y digo “propia” porque estoy hablando de sus praderas verde olivar, de sus lomajes azules, amarillos, rosados que pinta el tornasol de las flores que en esta época acuarelan el paisaje sureño donde antaño la raza indómita miraba los amaneceres sin lentes de sol.

Resulta vergonzoso saber que este grupo de personas permanece encarcelado solo por manifestarse contra el yugo cultural impuesto. Y que hacer con esta rabia cuando vemos que los medios de comunicación casi no informan de esta protesta que puede terminar con algún comunero muerto por inanición. Algunos de ellos tienen mareos y casi no se sostienen en pie. Nadie se preocupa tanto, y las autoridades y ministros faranduleros se hartan de comistrajos finos en los banquetes de palacio, cual obesos budas de la verborragia. Ojala les de colitis, una diarrea putrefacta que los arrastre por el water hasta el mismísimo mar. Y ni aun así se les borra la sonrisa hipócrita que lucen para las cámaras. Ni aun así dejan de masticar sus discursos entre canapé y canapé. Comen y comen y se comen a si mismos en la degustación mezquina de sus manjares y exquisiteces. Comer y cagar es su dieta para no saber que el grupo mapuche se niega a probar bocado, como si este gesto fuera un negarse a negociar, como si este gesto de mudez se negara a asumir el lenguaje del conquistador. “La porfía silencio es el estandarte de un pueblo que no le dio entrevistas a la historia”. No es el que calla otorga, aquí no hay nada que otorgar ni tranzar.

Viene el 18 de septiembre, y todos se preparan para la gran cena del bicentenario. Con empanadas de pavo o faisán, con asado de filete, mejor pescado, dice la ministra cuica tocándose la cintura de mosca, mordiendo apenas una aceituna rellena de anchoas. Mientras allá en el lluvioso sur las bocas cerradas de la tierra agonizan en su huelga de hambre. El invierno se termina, cae la ultima llovizna en la capital, también ruedan opacos lagrimones por la mejilla rugosa de una abuela machi. Llego de improviso la primavera, millones en fuegos artificiales para el vil centenario, vemos jirones de luces a lo Hollywood desde La Moneda. A los comuneros mapuches les enrejaron el cielo. Un estremecimiento de tripas marcará este dieciocho. La carne se quema en la parrilla, el vino blanco con chirimoya se entibia por el calor. El vahído de una nausea ancestral distorsiona el himno patrio que se escucha en casi todos los hogares chilenos.


...ascenso.


“… comenzó el esforzado ascenso, piedra a piedra, sin mirar para abajo para no sucumbir al vértigo ni hacia arriba para no desalentarse.”

-La isla bajo el mar, Isabel Allende.


Quizá ante la vida, de vez en cuando, se debe actuar de la misma forma, avanzar, sin mirar atrás y sin preocuparse por las pruebas que quedan por delante, avanzar, vivir, luchar, dirigirse hacia los sueños…

La lección del elefante

El otro día, en el zoológico, frente a la jaula de los monos, águila u oso, no lo recuerdo con claridad; Una querida amiga me recordó la historia del elefante, aquella que nos cuenta como un elefante se mantiene aprisionado.


Coelho en “Maktub” nos la cuenta así:


“Un entrenador de circo consigue mantener a un elefante aprisionado porque usa un truco muy simple: Cuando el animal aún es una cría, amarra una de sus patas a un tronco muy gordo.


Por más que lo intente, el pequeño no consigue soltarse. Poco a poco, se va acostumbrando a la idea de que el tronco es más poderoso que él.


Al hacerse adulto, y dueño de una fuerza descomunal, basta con rodear con una cuerda la pata del elefante y amarrarla a una estaca ya que no intentará soltarse, porque recuerda que ya lo intentó muchas veces, y no lo consiguió.


Al igual que los elefante, nuestros pies también están amarrados a algo pequeño; pero, como desde niños, nos acostumbramos al poder de este tronco, no osamos hacer nada.


Sin saber que basta un simple gesto de coraje para descubrir toda nuestra libertad.”


Frente a la jaula del mono, águila u oso, me quede mirando a mi amiga y le dije, así como por inercia: “Al parecer hay que volver a intentarlo”. Refiriéndome a lo general y a la vida.


Supongo que como en toda historia, a esta se le puede interpretar de muchas maneras, concentrándonos en algunos u otros detalles. Pero por ahora, descifro que su mensaje es el de volver a intentarlo, quizás alguna vez no resulto, pero no hay que acostumbrarse a eso, se debe volver a intentar, porque quizá con el tiempo el escenario cambió y ni siquiera lo hemos notado.


Por ahora, de cara a mi propia existencia, me pregunto; Frente a aquellas derrotas, en que mi perseverancia no causo efecto, y las distintas estrategias contrapuestas terminaron en derrota ¿Qué opción vuelvo a intentar?


Siguiendo la línea del libro, la respuesta sería quizá: La más generosa…

Siguiendo la línea de lo práctico, la respuesta sería: La que más frutos creas alcanzar.

Siguiendo la línea del cobarde, la respuesta sería: En la que menos arriesgues.

Siguiendo la línea del sabiondo, la respuesta sería: No lo vuelvas a intentar, un ser inteligente jamás tropieza con la misma piedra.

Siguiendo mi línea: Quizá en la oración las ideas se me aclaren.





PD: Me voy a la playa, pondré una pausa y miraré al cielo desde la arena, para así sentir la inmensidad de la tierra, de la vida, de Dios.

El día del perdón: Yom Kippur

En el Día Judío del Perdón:

En el día del Yom Kippur, el rabino Elimelekh de Lisensk llevó a sus discípulos adonde trabajaba un albañil.

-Fijaos en el comportamiento de este hombre –les dijo, -pues él consigue entenderse bien con el Señor.

Sin darse cuenta de que estaba siendo observado, el albañil concluyó sus tareas y se acercó a la ventana. Sacó del bolsillo dos pedazos de papel, y los levantó hacia lo alto, diciendo:

-Señor, en una hoja he escrito la lista de mis pecados. He cometido algunos errores, y no tengo por qué esconder que Te ofendí en varias ocasiones. En el otro papel está la relación de Tus faltas para conmigo. Me exigiste más de lo necesario, me trajiste momentos difíciles, y me hiciste sufrir. Si comparamos las dos listas, estás en deuda conmigo. Pero como hoy es el Día del Perdón, Tú me perdonas, yo te perdono, y continuamos juntos nuestro camino durante un año más.

http://www.warriorofthelight.com/espa/index.html

A veces la relación más complicada, es la que se tiene con Dios; Y es que no verlo ya causa un tipo de dilema, el no oírlo causa un tipo incomunicación; Y a ratos el no sentirlo causa frustración y desolación.

Recuerdo que cuando leí esta historia, hace ya algunos años me causo sorpresa, simpatía, empatía y hasta admiración.

Supongo que quien crea en Dios, alguna vez ha sentido que les fallo, actúo injustamente, o en desmedro del propio bien. Pero quienes son piadosos no se atreven a pensar en Dios como un ser que se equivoca y suelen echarse la culpa, o creer que es un tipo de prueba.

Frente a mi relación con el supremo, no sé. Antes lo creía como lo describe la Biblia, a ratos perdonador y a ratos sangriento justiciero; y no sabia si temerle o amarlo. Supongo que termine amándolo, en desmedro de la lógica y el razonamiento escéptico. Creyendo que de alguna forma Él maneja el destino, que tiene un tipo de plan amoroso y sabio; Maktub como dirían en el otro lado del mundo. Y de ese modo me parezco más a los piadosos, creyentes, que al albañil que le dijo a Dios que estaba en deuda con él.

Pero sospecho que a pesar de las diferencias de estatus que existen con Dios, ya que en el consiente humano Él está por encima de todo; muchos tenemos algo que perdonarle, ya sea una perdida, un gran dolor, una gran injusticia, una gran caída, abandonos, frustraciones, etc. Y claro, también hay porqué pedir perdón, como ofensas, el causar dolor a otros, el no cumplir promesas, mentir, etc.

Quizá necesitamos perdonarnos, sentarnos a penar que heridas siguen abiertas, cuales no se han remediado, cuales dan vueltas y vueltas en nuestra alma y hacer algo para sanarlas. Y pensar también qué daños hemos causado, para no repetirlos.

Quizá necesitamos un día del perdón; Y así charlar con el Supremo, decirle que continuamos sin recorres, que le pedimos perdón y que lo perdonamos, que vamos por la vida como cómplices, con la fiesta en paz, confiando, teniendo fe, esforzándonos.

A ver si las heridas cicatrizan.

Yom Kipur

Comienzo (al ocaso)

Fin (al anochecer)

5769

8 de octubre de 2008

9 de octubre de 2008

5770

27 de septiembre de 2009

28 de septiembre de 2009

http://es.wikipedia.org/wiki/Yom_Kipur

¿Qué es la verdad?


Se suele hablar de la verdad, está presente en el lenguaje cotidiano, se clasifica un hecho o proposición como verdadero o no verdadero, algunos la buscan como si fuera un objeto y hasta otros creen poseerla. Pero ¿Qué en la verdad?

Al parecer es un concepto primitivo, que se posee o no posee, que se adquiere a través de los años y que está en la mente sin poder definirla. Y de la cual deriva una gran función, el clasificar algo como verdadero o no verdadero.

Quizá se podría decir que la verdad es aquello que está de acuerdo con los hechos o la realidad, pero se cae en una clasificación o comparación más que en una definición; Algo es verdad si es real. Pero ¿Qué es real? ¿Qué son los hechos? ¿Son verdades? Se vuelve al principio, casi a la pregunta inicial, es por ello que la verdad es un concepto primitivo, primario, una idea que se tiene porqué se adquirió en los primeros años, pero que no se sabe bien qué es o al menos esa idea no se logra poner en palabras a cabalidad.

Pero de este concepto primario nace una función importantísima, el clasificar algo como verdadero o no verdadero, y esto el ser humano lo logra gracias a acuerdos actuales o previos y lo hace porque es conducente, es lo que ha ayudado a evolucionar a la raza humana hasta ahora, lo hace por que lo necesita, para ayudar responder a las interrogantes que le nacen del mundo, de su entorno, de la realidad y el clasificar “algo” como verdadero o no verdadero le ayuda a dominar la realidad y su entorno, y es esto lo que le permite avanzar. Es por ello que el ser humano en el principio del tiempo necesitó crear esta idea, esta clasificación de lo verdadero y lo no verdadero, sin saber bien que es verdad, sin necesitar estrictamente definirla, ya que es más importante su función, el clasificar, que su definición.

Al parecer a lo largo de los años, la humanidad ha ido creando la clasificación de lo que es verdad, y dependiendo de la época, lugar geográfico y cultura, cada grupo humano ha creado su propia clasificación, en un consenso; Y a distintas culturas distintos criterios, a distintos criterios distintos consensos y a distintos consensos, distintas verdades, es por ello que la clasificación de lo que es o no verdad es relativa, creada por el ser humano, como una forma de poner orden, de dar paz al alma y de poder llegar algo.

En conclusión, no se puede definir lo que es verdad, es una idea primitiva, primaria, pero gracias a los acuerdos mutuos de la humanidad, si se puede clasificar “algo” como verdadero o no verdadero, sin ser necesariamente esta clasificación siempre igual en las distintas culturas y épocas, pero es lo que hasta ahora ha sido útil.



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PD: Un ensayo que mi profesor de cálculo pidió escribiéramos.