Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
Hay la espera de mí mismo
Y esta espera es otro modo de presencia
La espera de mi retorno
Yo estoy en otros objetos
Ando en viaje dando un poco de mi vida
A ciertos árboles y a ciertas piedras
Que me han esperado muchos años
Se cansaron de esperarme y se sentaron
Yo no estoy y estoy
Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
Y yo querría el de ellos para expresarlos
He aquí el equívoco el atroz equívoco
Angustioso lamentable
Me voy adentrando en estas plantas
Voy dejando mis ropas
Se me van cayendo las carnes
Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas
Me estoy haciendo árbol Cuántas cosas me he ido convirtiendo en
[otras cosas...
Es doloroso y lleno de ternura
Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación Hay que guardar silencio Esperar en silencio
Yo a veces quería ser silencio para escuchar a mi alma que me murmuraba y me gritaba en una lengua extraña.
Yo a veces quiero ser quietud y esperar descalza mientras me alcanzas, mientras mi alma me alcanza y me susurre al oído en un lenguaje inventado y sea mi cómplice, y seas mi cómplice
Yo a veces quiero ser paciencia y acallar el grito en mi pecho, en mis entrañas. Que están vacíos por el desprecio por el destino incierto.
Yo a veces quiero ser destiempo y dar los besos que no di, ver aquello que no vi, escuchar aquello que no oí, entregar lo que me guarde, huir cuando me quede, golpear lo que no toqué, hablar lo que me callé
y salvar lo que no salvé.
Gabriela Mistral decía:
“Sólo las personas buenas se vuelven mejores con el dolor, a los demás nos hace peores…”
Son tantos días que llevan mis hermanos mapuches en huelga de hambre, y este país glotón saciándose con sus asados de fiestas patrias, con sus banquetes por el vil centenario, por las reuniones de mantel largo que se les dará a las visitas imperiales que vienen a degustar el salmón al pil pil , el guachalomo frufrú o las papayas con albaca que les ofrecerá la presidencia de la derecha.
La vergüenza es un manjar amargo que se masca y cuesta tragar, más aun cuando se sabe que un grupo de mapuches en el sur del país se niegan a probar bocado en señal de repulsa frente a la injusticia. En señal de protesta por la maldita ley antiterrorista que los tiene encarcelados y se les aplicó por defender sus derechos ancestrales. Una vez mas el pueblo mapuche es agredido en su propia tierra. Y digo “propia” porque estoy hablando de sus praderas verde olivar, de sus lomajes azules, amarillos, rosados que pinta el tornasol de las flores que en esta época acuarelan el paisaje sureño donde antaño la raza indómita miraba los amaneceres sin lentes de sol.
Resulta vergonzoso saber que este grupo de personas permanece encarcelado solo por manifestarse contra el yugo cultural impuesto. Y que hacer con esta rabia cuando vemos que los medios de comunicación casi no informan de esta protesta que puede terminar con algún comunero muerto por inanición. Algunos de ellos tienen mareos y casi no se sostienen en pie. Nadie se preocupa tanto, y las autoridades y ministros faranduleros se hartan de comistrajos finos en los banquetes de palacio, cual obesos budas de la verborragia. Ojala les de colitis, una diarrea putrefacta que los arrastre por el water hasta el mismísimo mar. Y ni aun así se les borra la sonrisa hipócrita que lucen para las cámaras. Ni aun así dejan de masticar sus discursos entre canapé y canapé. Comen y comen y se comen a si mismos en la degustación mezquina de sus manjares y exquisiteces. Comer y cagar es su dieta para no saber que el grupo mapuche se niega a probar bocado, como si este gesto fuera un negarse a negociar, como si este gesto de mudez se negara a asumir el lenguaje del conquistador. “La porfía silencio es el estandarte de un pueblo que no le dio entrevistas a la historia”. No es el que calla otorga, aquí no hay nada que otorgar ni tranzar.
Viene el 18 de septiembre, y todos se preparan para la gran cena del bicentenario. Con empanadas de pavo o faisán, con asado de filete, mejor pescado, dice la ministra cuica tocándose la cintura de mosca, mordiendo apenas una aceituna rellena de anchoas. Mientras allá en el lluvioso sur las bocas cerradas de la tierra agonizan en su huelga de hambre. El invierno se termina, cae la ultima llovizna en la capital, también ruedan opacos lagrimones por la mejilla rugosa de una abuela machi. Llego de improviso la primavera, millones en fuegos artificiales para el vil centenario, vemos jirones de luces a lo Hollywood desde La Moneda. A los comuneros mapuches les enrejaron el cielo. Un estremecimiento de tripas marcará este dieciocho. La carne se quema en la parrilla, el vino blanco con chirimoya se entibia por el calor. El vahído de una nausea ancestral distorsiona el himno patrio que se escucha en casi todos los hogares chilenos.
¿Será que Dios tiene un sentido del humor ácido? Y se la pasa con los espíritus maquinando ironía tras ironía… Y se la pasa con las ánimas gestionando broma cruel tras broma cruel…
¿Será que todo esto es un despropósito? ¿Y puro he malgastado el tiempo tratando de descifrar los designios de Dios?
¿Será que el ser agnóstica ya no me alcanza? Y tendré que recurrir a Buda y Alá. Y tendré que rezarle al universo aún más. Para que no me aturda el descontento. Para que no me abrume el vacío.
¿Será que el vino nos acerca al regocijo? Quizá Jesús quiso decirnos algo cuando convirtió el agua en vino.
¿Será que Dios tiene un sentido del humor ácido? ¿O simplemente tendrá sentido del humor? A lo mejor es ligereza. Y mientras nosotros nos agarramos de las mechas. Dios observa tranquilo; Tomando vino.
-Si estaba super oscuro, yo no sé cómo viste las sillas. - No las vi, tengo instinto.
…
Cuando pasas tres años en terapia; En donde los primeros dos te dicen que la propia salud mental es un peligro para ti misma, y el otro año lo pasas puro vomitando angustias… Les diré que queda cierta desconfianza con la propia salud mental, entonces ya no serás como los demás, ya no le creerás a tu mente, porque ya una vez se fue en arremetida contra uno mismo; Entonces puro queda el instinto…
Lo que suena menos racional y hasta menos cuerdo; Pero es lo que se desarrolla.
…
Si lo importante del instinto, en aquella historia, mi historia, era que el mío estuviera bien, no el de ella; Y a mí no me decía lo mismo que a ella.
A mí me decía que tenía la felicidad enfrente.
Así de insensato.
Dígame ¿Usted aún me lee? Yo sospecho que usted se equivoco.
"Existe una forma de cazar monos en la selva, se pone una caja con una ranura pequeña, justo para que entre la mano abierta del mono y dentro se pone un plátano: Cuando el mono está hambriento encuentra la caja, mete la mano y coge el plátano, pero no puede sacar la mano porque su puño está cerrado alrededor de la fruta y eso no se lo permite. Para escapar basta soltar el plátano y dejarlo ir, pero el mono se apega a él y queda atrapado en la caja... Y así lo cazan."
Cuando un ser se encierra, se contrae, nos aparta, nos grita, nos expulsa, cuando no pide auxilio, ni ayuda, ni abrazos, ni palabras; y no te mira, ni te habla; y permanece como un cúmulo de dolor, cerca, pero lejos, y te dan ganas de auxiliarlo, pero las estrategias fallan, la fuerza falla, la voluntad falla; Dice un texto, que muchos catalogarían de filosofía barata, que nos queda el amor.
Y me caigo, y es que a veces no me puedo los pies; Lo prueba un moretón en mi rodilla izquierda.
Y nos queda el amor.
¿Cómo se otorga amor?
Esto Señores se parece al infierno, ese de los chinos; donde a pesar de tener arroz, todos se mueren de hambre porque ninguno se auxilia…
Aunque a ratos me den ganas de patear la puerta o lo que haya cerca, aunque extrañe a rabiar abrazos pasados, abrigos pasados, el confort de esa compañía, de esas compañías.
Aunque mi mayor vicio ya no este a mano; Y me pase gran parte de las horas extrañando o escribiendo, buscando las palabras que hagan que mi alma vomite el dolor.
Aunque esta señores no sea la mejor época de mi vida; Tengo fe, en la vida, en Dios, en mí y en lo humano...
Y es que mi alma me grita que tenga paciencia, que al final todo va estar bien.
Hay un cuento de la Isabel Allende “Lo más olvidado de lo olvidado”, donde ella, esa mujer personaje que traía a cuestas grandes heridas, declara: “El miedo es más fuerte que el deseo, el amor, el odio, la culpa, la rabia, más fuerte que la lealtad, el miedo es total”. Y es probable que por esa época la autora pensara lo mismo, en un tiempo en que la vida le mostraba una de las caras menos amables…
Años más tarde, cuando se ha recorrido una gran “distancia” del camino, cuando la experiencia es más grande y se guardan en la memoria una gran cantidad de penas y alegrías, Isabel Allende se retracta, ya no cree que el miedo es más grande, ella cree, afirma y declara que el amor es más fuerte.
Hoy supimos que los 33 mineros del norte están vivos, mi primer pensamiento fue: “Chucha que es grande Dios”, mientras daba saltitos y aplaudía frente a la televisión.
Momentos antes, mientras cocinaba y ordenaba la casa, viendo a mi padre parado repitiéndome lo que decían en la tele, pensaba en el machismo y mi posición de resignación ante el hombre que comparte mi ADN y aún me mantiene. Yo le decía que lo más seguro era que los tipos ya estaban muertos, han pasado muchos días, y están tan abajo que el calor debe ser gigantesco… de dónde sacarán agua; Esto pasa porque los dueños de las minas economizan en medidas de seguridad, se llenan los bolsillos a costa de la vida de sus obreros… y de ahí la cantaleta contra la clase alta.
Mi padre, a quién la vida, la soledad y los golpes lo han hecho más humano, me escuchaba con respeto, él tiene la extraña convicción de que ser universitaria me hace sabia, así que siempre me escucha y hasta en ocasiones me cree en forma ciega. Me miró con cierta pena y me dijo que no se sabe, puede ser que estén vivos, que de alguna forma hayan sobrevivido. Y me reflejé en ese hombre, que en ese instante me pareció iluso, porque se supone que yo soy así, ilusa, con la tozuda idea de mantener la inocencia infantil.
Entonces me senté con mi padre a comer; Él me hablaba de los uruguayos que sobrevivieron más de dos meses en la cordillera de los Andes, casi sepultados en la nieve, y así argumentaba su fe, su esperanza en que esos 33 hombres estuvieran vivos; Y el tiempo de dio la razón.
Me quede pensando en los milagros y en lo maravillosos que son…
Y es que se me unió el cariño con el deseo y ni siquiera lucho por arrancármelo y espero…
¿Qué espero? Qué vuelvas o salgas de mi sistema que dejes de recorrerme el cuerpo así sin aviso, de improviso por las venas, sin estar presente, contrayéndome el cuerpo oprimiéndome el pecho dejándome sin aliento, en el vacío.
… dicen que Dios nunca manda algo que no podamos soportar… Y es que a lo largo de mi vida he aprendido que siempre hay algo a que aferrarse, puede ser que nos quedemos colgando, pero al menos del meñique nos sostendremos; y de ahí “pa’ adelante…”
"El amor no existe, yo no creo en el, uno lo actúa, por un tiempo, como por satisfacción personal, pero ya uno se olvida lueguito y sigue con otra relación"
“… comenzó el esforzado ascenso, piedra a piedra, sin mirar para abajo para no sucumbir al vértigo ni hacia arriba para no desalentarse.”
-La isla bajo el mar, Isabel Allende.
Quizá ante la vida, de vez en cuando, se debe actuar de la misma forma, avanzar, sin mirar atrás y sin preocuparse por las pruebas que quedan por delante, avanzar, vivir, luchar, dirigirse hacia los sueños…
“Si amas algo, déjalo libre. Si vuelve es tuyo, si no, nunca lo fue…”
-Calendario en miniatura
Y a mí que no me gusta lo rosa… Pero como diría un viejo escritor, quienes muchos califican de malo, nada está completamente errado, hasta un reloj detenido da bien la hora dos veces al día.
En un hogar donde la opresión era constante, Leonor siempre fue rebelde. Por lo mismo apenas pudo se caso y se fue; ese paso no fue el más certero, al final termino con el corazón roto, con un hijo acuestas, pobre y viviendo en el hogar de otros gracias a la caridad.
De a poco las cosas se empezaron a resolver, o envolver más, encontró a un proyecto de amor y volvió al hogar materno; No pudo con la presión y huyo; Se encontró frente al mundo con heridas y sola, siguió, como sigue la mayor parte de la gente; ella, como muchos, era capaz de casi sin notar, luchar…
Frente al descalabro que era su vida por entonces, encontró un nuevo proyecto de amor, un tipo alto de gestos toscos y poco demostrativo con los sentimientos. Su historia empezó como un juego, como una fiesta de disfraces, como un bar donde emborracharse, como una cama dónde encontrar el abrazo faltante… Ella siguió, y frente al amor se comporto siguiendo al corazón y continúo siendo rebelde, algo perdida, sin cumplir cabalmente las exigencias de la sociedad.
Casi sin darse cuenta comenzó a compartir la vida con ese tipo alto y tosco, frente a su soledad el estaba presente, sin proponérselos ellos se unieron, sin promesas ni contratos; Y es que era inevitable para ellos vivir así, en un desequilibrio completo, cambiándose de casa, de trabajo, de amigos, pero juntos; Lo único constante en su vida era la compañía del otro.
Cometieron muchos errores, a ratos se hicieron daño, pero se perdonaron y se siguen perdonando. Y frente a crisis provocadas por terceros se posicionan uno junto al otro y se enfrentan al mundo, juntos, apoyándose, reuniéndose cada noche en el lecho y abrazándose. Cuando se enfrentan a crisis provocadas por alguno de los dos discuten, pelean, pero ya luego se posicionan uno al lado del otro y siguen luchando, siempre juntos.
Por eso Leonor, quien no goza de mucha suerte en la vida, quien vive con los justo, en un hogar pequeño, sin lujos y sin poseer todas aquellas cosas que se supone hacen felices a muchos; ríe constantemente, y ofrece su fuerza para contener a otros, porque se sabe afortunada, acompañada, apoyada, amada… Y no es que su fuerza venga solamente de ese amor que comparte con el tipo alto y tosco, ella se sabe fuerte, es sólo que goza de un cómplice que cada día, con sus noches, la conforta, porque con él es pan y cebolla...
''Si vivir es durar, prefiero una canción de los Beatles a un Long Play de los Boston Pops''
"El amor es pasión, obsesión, no poder vivir sin alguien ¡Pierde la cabeza! Encuentra a alguien a quien amar como loca y que te ame de igual manera ¿Cómo encontrarlo? Pues... olvida el intelecto y escucha al corazón. Porque lo cierto es que vivir sin eso no tiene sentido alguno. Llegar a viejo sin haberse enamorado de verdad... en fin, es como no haber vivido. Tienes que intentarlo, porque si no lo intentas no habrás vivido."
Son curiosos los besos; Por mi parte no he besado a muchos, porque la primera vez que di un beso lo di por complejo, porque estaba "vieja" y nunca había besado; Y me cargo, y me prometí nunca obligarme a cumplir porque me alcanzaba el tiempo y lo he hecho.
Los besos que se dan al ser amado con pasión son inmensamente bellos y es que uno hasta logra adivinar los siguientes movimientos del otro; se dan en sincronía, en un tipo de rito de entrega y afecto... Qué distintos son los besos que se dan por "arranque", por buscar tregua, por despecho; esos que se dan a un desconocido, por probar, por consuelo; Son vacíos, sin sentido y hasta pueden dejar un mal sabor.
Tenía 14 años cuando leí el primer libro de la Isabel Allende, fue “La casa de los espíritus”, donde narra la historia de tres generaciones de mujeres, Clara clarividente… Blanca que rompió las reglas y Alba, que pagó con creces su rebeldía; Mujeres con pasión, fuertes, con corazón.
Le tengo cierto aprecio a esta mujer, yo creo que en mi mente adolescente, cuando la leí las primeras veces, hizo que el feminismo, ese primito, se me aferrara y se desarrollara; Centrando siempre en la fuerza que otorga la pasión; Y es que para mi la pasión, la pasión femenina, esa que está motivadamente mayormente por el amor; esa pasión, es inmensamente poderosa e innovadora; Es capaz de cambiar destinos, mantener familias, otorgar amor, criar hijos, sustentar, trabajar, cambiar vidas, cambiar la historia…
Para mí esa pasión, la pasión femenina es capaz de hacer del mundo un buen lugar.
Digamos que en cierto grado fui criada por la tele; Cómo gran parte de mi generación, y es que comprendo a mi madre, total no hacia ningún daño pasando horas frente a aquel aparato, mientras ella intentaba controlar a mi hermana y llevar una casa. Lo curioso es que a mi corta edad, 4 o 5 años que es de dónde recuerdo, dado que estaba vetado por el credo de mi madre el ver algunas caricaturas o series que estaban dirigidas al público del que yo era parte; Me dedicaba a ver películas, dramas o comedias, que no incluían ni magia, ni escenas muy violentas, ni mucho menos sexo. Así que por lo general veía heroínas, gente que luchaba desde los recónditos parajes de la esclavitud, pobreza, discriminación, etc. Y gracias a una vida de lucha alcanzaban algo, sus sueños; Lo que calo profundo en mi alma supongo.
También estaba las lindas tontas y las feas inteligentes; A mis cortos 5 años determiné que se podía ser una de las dos opciones, o linda tonta o fea inteligente, no había más; Y decidí ser inteligente, a pesar del precio, que para mí no era mucho, ser linda no era una cualidad; Nunca se me ocurrió que se podía ser linda e inteligente. Así que mientras en la adolescencia la gente de mi edad andaba maquillándose, buscando la ropa que mejor le quedara, con la que más mostrara, yo andaba en los recónditos rincones de mi mente imaginando historias que esperaba algún día llevar a papel y a las mentes de otras personas.
Pero ese tipo de inmunización hacia la “belleza” física, me llegó hasta que llegué a un nuevo colegio, donde de sopetón me atrajo un compañero. Puse resistencia, en realidad yo no quería ni ser como un personaje de novela rosa, ni seguir los cánones de bellezas. Pero luego de una crisis existencial y algunas desilusiones descubrí que a ratos la vida era más fácil para la gente que se veía mejor, y que ser linda no iba en contra de la inteligencia, no siempre al menos.
Así que sucumbí al sistema, a mis 16 años comencé a hacer dieta, y fui tremendamente estricta. Además me corte el pelo y me empezó a importar lo que me ponía; menos que al común de la gente, pero mucho más que antes.
Digamos que iniciada la dieta, no se acrecentó la idea de la conquista, yo podía ser alguien sano, comiendo sano, pero nunca me volvería una “persigue chicos”, o románticona, esa parte me la tenía vetada; Así que él pasó a ser un recuerdo, aunque luego reapareció en mi vida haciendo estragos…
El asunto es que ese inicio en el mundo de seguir los cánones de belleza, me comenzó a martirizar y es que después de como cuatro meses haciendo dieta, me fui alejando de a poco del plan de alimentación y cuidados, y empecé a ser yo de nuevo, descuidada y golosa; Y aún cuando no subí los kilos bajados, seguía no respondiendo a los cánones de belleza, y ahí estaba yo, con algo más de un metro y medio de altura, medio gordita; con la idea esporádica de hacer dieta y ejercicio y verme medio parecido a las chicas en bikini de la tele. Pero ahí estaba mi otra parte, feminista y rebelde, gritándome ¡No! No tienes porque responder a cánones poco sanos, impuestos por un mercado consumista y poco humano; Impuesto por gente superficial… Y mis ideas de dietas caían, sucumbía a la crisis existencial; Porque a pesar de querer lucir linda y sexy, la feminista que llevo dentro estaba de acuerdo con comer helado de chocolate y su discurso sonaba más inteligente que de la que quería usar bikini.
Así que así paso, a veces escuchando a la que quiere usar bikini y proponiéndome estrictos planes para ponerme en forma, y luego crisis, porque la feminista me grita que tanto esfuerzo por algo tan banal no vale la pena.
Hace algunos años, mientras leía, una certeza se apoderó de mis entrañas, tendría tres hijos; Alejandro, Sofía y Lucas.
Hace algunos días, mientras caminaba por las calles de Valparaíso, entre esas calles agitadas, veredas angostas y laberintos confusos y sosegados; Con esa arquitectura hermosamente caótica y bellamente armoniosa, donde conviven a pasos la elegancia con lo guachaca o la mezcla de ambas, donde el mar se ve desde lejos; Con cerros como decoración del cielo, con casas y edificios que parecen sostenerse por arte de magia… Donde el arte callejero abunda y las almas de los poetas rondan… Me asaltó el mismo tipo de certeza premonitoria: Voy a vivir en Valparaíso.
Sara creció en el campo, rodeada de mujeres, de afecto. Emigro a Santiago para estudiar, pero era esa una época de rebeliones, de sueños y luchas, esa época de inicio de los 70’. Se encontró con un sueño, con una lucha y con un amor, un personaje de esos idílico y poético, pero tenía un gran defecto, no le cabía en el cuerpo el concepto de la fidelidad; Se lo advirtió y ella quizá hasta lo acepto.
Pero luego en el país la idea, o mejor dicho el sueño, de que por primera vez los pobres ya no ocuparan ese puesto tan ingrato, se cayó a fuerza de armas. Quienes luchaban por ese sueño debieron esconderse. Ellos, Sara y su novio, también se escondieron, juntos. Pero un día cuando Sara volvía a su casa lo sorprendió con una “amiga” en su cama; Cerró la puerta y se fue, tomo el tren y volvió al campo, a su casa, donde su madre, su abuela y sus tías la rodearon de cariño, confort. Volvió al hogar.
Este es un personaje de “Nosotras que nos queremos tanto”, de Marcela Serrano.
Me hace pensar en que al final, muchos de nosotros lo que conservamos, al menos en la juventud y la vida adulta, es el hogar materno, ese que nos vio crecer, que nos protegió, porque a pesar de cualquier empresa que se emprenda, sea académica, política, laboral, romántica o la que sea, siempre, en muchas vidas, existe la posibilidad de volver al hogar…
“Hace 7 años se produjo casualmente, en el hospital de la ciudad de Teresa un complicado caso de enfermedad cerebral, a causa de la cual llamaron a urgencia a consulta al director del hospital de Tomás. Pero el director tenia casualmente una ciática y no podía moverse y en su lugar envío a Tomás a aquel hospital local. En la ciudad había 5 hoteles, pero Tomás fue a parar casualmente justo a aquel en el que trabajaba Teresa. Casualmente le sobró un poco de tiempo para ir al restaurante antes de la salida de su tren. Teresa casualmente estaba de servicio y casualmente atendió la mesa de Tomás. Hizo falta que se produjeran 6 casualidades para empujar a Tomás hacia Teresa, como si el mismo no tuviera ganas. “
“Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje… sólo la casualidad nos habla.”
“... No es la necesidad sino la casualidad la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento…”
"...Run-Run se fue pa´l Norte qué le vamos a hacer, así es la vida entonces, espinas de Israel, amor crucificado, corona del desdén, los clavos del martirio, el vinagre y la hiel, ay ay ay de mí."
-Violeta Parra
...
Hay un tractor en mi corazón
y un vacío en mi estómago.
De chica siempre me gustaron los personajes fuertes, los esforzados y valientes, esos seres luchadores que a pesar de los golpes de la vida seguían adelante, seguían, por pura determinación, por fidelidad a sus sueños, por ideología, por amor o tozudez, seguían, luchaban… yo los identificaba en las películas, en los dibujos animados, en los cuentos o novelas y los admiraba; así me imaginaba, no linda ni rompe corazones, me imagina fuerte y luchadora, así quería ser de grande, así quería ser de niña,