Contigo pan y cebolla...

En un hogar donde la opresión era constante, Leonor siempre fue rebelde. Por lo mismo apenas pudo se caso y se fue; ese paso no fue el más certero, al final termino con el corazón roto, con un hijo acuestas, pobre y viviendo en el hogar de otros gracias a la caridad.

De a poco las cosas se empezaron a resolver, o envolver más, encontró a un proyecto de amor y volvió al hogar materno; No pudo con la presión y huyo; Se encontró frente al mundo con heridas y sola, siguió, como sigue la mayor parte de la gente; ella, como muchos, era capaz de casi sin notar, luchar…

Frente al descalabro que era su vida por entonces, encontró un nuevo proyecto de amor, un tipo alto de gestos toscos y poco demostrativo con los sentimientos. Su historia empezó como un juego, como una fiesta de disfraces, como un bar donde emborracharse, como una cama dónde encontrar el abrazo faltante… Ella siguió, y frente al amor se comporto siguiendo al corazón y continúo siendo rebelde, algo perdida, sin cumplir cabalmente las exigencias de la sociedad.

Casi sin darse cuenta comenzó a compartir la vida con ese tipo alto y tosco, frente a su soledad el estaba presente, sin proponérselos ellos se unieron, sin promesas ni contratos; Y es que era inevitable para ellos vivir así, en un desequilibrio completo, cambiándose de casa, de trabajo, de amigos, pero juntos; Lo único constante en su vida era la compañía del otro.

Cometieron muchos errores, a ratos se hicieron daño, pero se perdonaron y se siguen perdonando. Y frente a crisis provocadas por terceros se posicionan uno junto al otro y se enfrentan al mundo, juntos, apoyándose, reuniéndose cada noche en el lecho y abrazándose. Cuando se enfrentan a crisis provocadas por alguno de los dos discuten, pelean, pero ya luego se posicionan uno al lado del otro y siguen luchando, siempre juntos.

Por eso Leonor, quien no goza de mucha suerte en la vida, quien vive con los justo, en un hogar pequeño, sin lujos y sin poseer todas aquellas cosas que se supone hacen felices a muchos; ríe constantemente, y ofrece su fuerza para contener a otros, porque se sabe afortunada, acompañada, apoyada, amada… Y no es que su fuerza venga solamente de ese amor que comparte con el tipo alto y tosco, ella se sabe fuerte, es sólo que goza de un cómplice que cada día, con sus noches, la conforta, porque con él es pan y cebolla...

No hay comentarios.: