cada cual tiene su ritmo y yo respeto el mío.
Lo importante es hacerlo.
-¿Quieres que se te repita el milagro? (inquisitivo)
- Sí (convincente)
-Jajajaja… Complicado… (suspicaz)
-Amanece todos los días ¿No? (animada)
...
Hay un cuento de la Isabel Allende “Lo más olvidado de lo olvidado”, donde ella, esa mujer personaje que traía a cuestas grandes heridas, declara: “El miedo es más fuerte que el deseo, el amor, el odio, la culpa, la rabia, más fuerte que la lealtad, el miedo es total”. Y es probable que por esa época la autora pensara lo mismo, en un tiempo en que la vida le mostraba una de las caras menos amables…
Años más tarde, cuando se ha recorrido una gran “distancia” del camino, cuando la experiencia es más grande y se guardan en la memoria una gran cantidad de penas y alegrías, Isabel Allende se retracta, ya no cree que el miedo es más grande, ella cree, afirma y declara que el amor es más fuerte.
Hoy supimos que los 33 mineros del norte están vivos, mi primer pensamiento fue: “Chucha que es grande Dios”, mientras daba saltitos y aplaudía frente a la televisión.
Momentos antes, mientras cocinaba y ordenaba la casa, viendo a mi padre parado repitiéndome lo que decían en la tele, pensaba en el machismo y mi posición de resignación ante el hombre que comparte mi ADN y aún me mantiene. Yo le decía que lo más seguro era que los tipos ya estaban muertos, han pasado muchos días, y están tan abajo que el calor debe ser gigantesco… de dónde sacarán agua; Esto pasa porque los dueños de las minas economizan en medidas de seguridad, se llenan los bolsillos a costa de la vida de sus obreros… y de ahí la cantaleta contra la clase alta.
Mi padre, a quién la vida, la soledad y los golpes lo han hecho más humano, me escuchaba con respeto, él tiene la extraña convicción de que ser universitaria me hace sabia, así que siempre me escucha y hasta en ocasiones me cree en forma ciega. Me miró con cierta pena y me dijo que no se sabe, puede ser que estén vivos, que de alguna forma hayan sobrevivido. Y me reflejé en ese hombre, que en ese instante me pareció iluso, porque se supone que yo soy así, ilusa, con la tozuda idea de mantener la inocencia infantil.
Entonces me senté con mi padre a comer; Él me hablaba de los uruguayos que sobrevivieron más de dos meses en la cordillera de los Andes, casi sepultados en la nieve, y así argumentaba su fe, su esperanza en que esos 33 hombres estuvieran vivos; Y el tiempo de dio la razón.
Me quede pensando en los milagros y en lo maravillosos que son…
"Supongo que como para casi todo, para vivir, sobrevivir y superar el desamor no hay recetas…"
“… comenzó el esforzado ascenso, piedra a piedra, sin mirar para abajo para no sucumbir al vértigo ni hacia arriba para no desalentarse.”
-La isla bajo el mar, Isabel Allende.
Quizá ante la vida, de vez en cuando, se debe actuar de la misma forma, avanzar, sin mirar atrás y sin preocuparse por las pruebas que quedan por delante, avanzar, vivir, luchar, dirigirse hacia los sueños…
Después de la alegría
Después de la plenitud
Después del amor
Viene la soledad.
Conforme pero
que vendrá después
de la soledad.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
O sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
Son curiosos los besos; Por mi parte no he besado a muchos, porque la primera vez que di un beso lo di por complejo, porque estaba "vieja" y nunca había besado; Y me cargo, y me prometí nunca obligarme a cumplir porque me alcanzaba el tiempo y lo he hecho.
Los besos que se dan al ser amado con pasión son inmensamente bellos y es que uno hasta logra adivinar los siguientes movimientos del otro; se dan en sincronía, en un tipo de rito de entrega y afecto... Qué distintos son los besos que se dan por "arranque", por buscar tregua, por despecho; esos que se dan a un desconocido, por probar, por consuelo; Son vacíos, sin sentido y hasta pueden dejar un mal sabor.
…Yo llegue al café, te espere me tome un jugo
Llore en el baño, fue la primera vez que lloraba en publico
Una desconocida me contuvo, no me podía las piernas.
Dos semanas estuve en cama, llore demasiado
Una mañana desperté y le dije a mi mama:
“llámalo”… me quedo mirando y me dijo “No, no llamaremos
Tenía 14 años cuando leí el primer libro de la Isabel Allende, fue “La casa de los espíritus”, donde narra la historia de tres generaciones de mujeres, Clara clarividente… Blanca que rompió las reglas y Alba, que pagó con creces su rebeldía; Mujeres con pasión, fuertes, con corazón.
Le tengo cierto aprecio a esta mujer, yo creo que en mi mente adolescente, cuando la leí las primeras veces, hizo que el feminismo, ese primito, se me aferrara y se desarrollara; Centrando siempre en la fuerza que otorga la pasión; Y es que para mi la pasión, la pasión femenina, esa que está motivadamente mayormente por el amor; esa pasión, es inmensamente poderosa e innovadora; Es capaz de cambiar destinos, mantener familias, otorgar amor, criar hijos, sustentar, trabajar, cambiar vidas, cambiar la historia…
Para mí esa pasión, la pasión femenina es capaz de hacer del mundo un buen lugar.
Digamos que en cierto grado fui criada por la tele; Cómo gran parte de mi generación, y es que comprendo a mi madre, total no hacia ningún daño pasando horas frente a aquel aparato, mientras ella intentaba controlar a mi hermana y llevar una casa. Lo curioso es que a mi corta edad, 4 o 5 años que es de dónde recuerdo, dado que estaba vetado por el credo de mi madre el ver algunas caricaturas o series que estaban dirigidas al público del que yo era parte; Me dedicaba a ver películas, dramas o comedias, que no incluían ni magia, ni escenas muy violentas, ni mucho menos sexo. Así que por lo general veía heroínas, gente que luchaba desde los recónditos parajes de la esclavitud, pobreza, discriminación, etc. Y gracias a una vida de lucha alcanzaban algo, sus sueños; Lo que calo profundo en mi alma supongo.
También estaba las lindas tontas y las feas inteligentes; A mis cortos 5 años determiné que se podía ser una de las dos opciones, o linda tonta o fea inteligente, no había más; Y decidí ser inteligente, a pesar del precio, que para mí no era mucho, ser linda no era una cualidad; Nunca se me ocurrió que se podía ser linda e inteligente. Así que mientras en la adolescencia la gente de mi edad andaba maquillándose, buscando la ropa que mejor le quedara, con la que más mostrara, yo andaba en los recónditos rincones de mi mente imaginando historias que esperaba algún día llevar a papel y a las mentes de otras personas.
Pero ese tipo de inmunización hacia la “belleza” física, me llegó hasta que llegué a un nuevo colegio, donde de sopetón me atrajo un compañero. Puse resistencia, en realidad yo no quería ni ser como un personaje de novela rosa, ni seguir los cánones de bellezas. Pero luego de una crisis existencial y algunas desilusiones descubrí que a ratos la vida era más fácil para la gente que se veía mejor, y que ser linda no iba en contra de la inteligencia, no siempre al menos.
Así que sucumbí al sistema, a mis 16 años comencé a hacer dieta, y fui tremendamente estricta. Además me corte el pelo y me empezó a importar lo que me ponía; menos que al común de la gente, pero mucho más que antes.
Digamos que iniciada la dieta, no se acrecentó la idea de la conquista, yo podía ser alguien sano, comiendo sano, pero nunca me volvería una “persigue chicos”, o románticona, esa parte me la tenía vetada; Así que él pasó a ser un recuerdo, aunque luego reapareció en mi vida haciendo estragos…
El asunto es que ese inicio en el mundo de seguir los cánones de belleza, me comenzó a martirizar y es que después de como cuatro meses haciendo dieta, me fui alejando de a poco del plan de alimentación y cuidados, y empecé a ser yo de nuevo, descuidada y golosa; Y aún cuando no subí los kilos bajados, seguía no respondiendo a los cánones de belleza, y ahí estaba yo, con algo más de un metro y medio de altura, medio gordita; con la idea esporádica de hacer dieta y ejercicio y verme medio parecido a las chicas en bikini de la tele. Pero ahí estaba mi otra parte, feminista y rebelde, gritándome ¡No! No tienes porque responder a cánones poco sanos, impuestos por un mercado consumista y poco humano; Impuesto por gente superficial… Y mis ideas de dietas caían, sucumbía a la crisis existencial; Porque a pesar de querer lucir linda y sexy, la feminista que llevo dentro estaba de acuerdo con comer helado de chocolate y su discurso sonaba más inteligente que de la que quería usar bikini.
Así que así paso, a veces escuchando a la que quiere usar bikini y proponiéndome estrictos planes para ponerme en forma, y luego crisis, porque la feminista me grita que tanto esfuerzo por algo tan banal no vale la pena.
Un dolor insoportable, me está comiendo el alma,
nada que ver con la flama, de una pasión que arde.
Si supiera por lo menos, ¿qué me duele?
Los años me son infieles y el sufrimiento atroz;
una sensasión feroz como una muerte eterna.
Me han cortado las dos pierdas
se ha muerto Dios.
Estoy mal.
Infinitamente mal.
¿Y por qué?
Es un misterio fatal.
Nada que hacer, no encuentro
dónde ni cuándo y qué.
Mejor sentarme y esperar que vuelva lo que fue.
Ahora que me siento lazio, me angustio.
Estoy mal.
Infinitamente mal.
¿Y por qué?
Es un misterio fatal.
Podría darme cuchillazos aquí en el...corazón.
Por lo menos sufriría por alguna razón.
Por la calle gritaría
¡soy un huevón!
Estoy mal.
Infinitamente mal.
¿Y por qué?
Es un misterio fatal.
Estoy mal.
Infinitamente mal.
¿Y por qué?
Es un misterio fatal.
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Para la Naty, quien pidió posteara; Una canción para la ocasión
De un momento a otro escribo divagaciones...


“Hace 7 años se produjo casualmente, en el hospital de la ciudad de Teresa un complicado caso de enfermedad cerebral, a causa de la cual llamaron a urgencia a consulta al director del hospital de Tomás. Pero el director tenia casualmente una ciática y no podía moverse y en su lugar envío a Tomás a aquel hospital local. En la ciudad había 5 hoteles, pero Tomás fue a parar casualmente justo a aquel en el que trabajaba Teresa. Casualmente le sobró un poco de tiempo para ir al restaurante antes de la salida de su tren. Teresa casualmente estaba de servicio y casualmente atendió la mesa de Tomás. Hizo falta que se produjeran 6 casualidades para empujar a Tomás hacia Teresa, como si el mismo no tuviera ganas. “
“Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje… sólo la casualidad nos habla.”
“... No es la necesidad sino la casualidad la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento…”
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Frag. “La insoportable levedad del ser”
"Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura."
-Che Guevara
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¿Y qué cuentas mujer?
No mucho
Que aún no lloro…
¡Pucha! Debería llorar
Pero no me sale…
Y en la búsqueda del llanto
me sale lo racional
y recuerdo las etapas hacia la aceptación,
y pienso que estoy en la negación
y que me quedan cuatro,
y no avanzo,
me paralizo y me da como pena…
pero no me sale el llanto.
Pero no te martirices, debes llorar sí, pero en algún momento saldrá…
Sí, supongo.
Pero me da susto secarme.
Endurecerme, perder la ternura…
…La capacidad de sentir.
Suelo ser aquello que no soy, oler aquello que es inodoro, percibir aquello que no existe, amar lo que no veo. Soy un cúmulo de energía en el universo, no sé qué soy o cómo me formé, algo me dijeron los profesores, algo me contó mi madre, algo me contaron animas entre sueños, algo… ¿Tu qué dices? ¿Quién soy?
Alguna vez miraré este pasado con nostalgia, un golpe de la vida, un sentir ya pasado que me enseñó que es un deseo; una pasión, un golpe que me dejo el registro de aquello que cuando se tiene y pierde se desea con vehemencia, que la vida es un milagro, hay segundas oportunidades, lo perdido se recupera, llegan nuevas bendiciones, nuevos milagros y es ahí cuando nos damos cuenta de tu amor, de tu poder; que somos tu creación; hijos pequeños que luego de dar la lucha en este lugar, vamos a otro, un plano diferente, más cerca, más complicado quizá, más maravilloso…
Hoy es un día de espera y desastres, pero también es el día de esperanza, el día de agradecer y amar…
Padre te doy gracias por los milagros concedidos…
Amén
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Esta “carta a Dios” la escribí, supongo, cuando luego de una serie de sucesos algo desafortunados me salí de la U, en el 2005, cuando estudiaba castellano. Fue una época difícil, triste, estaba en el limbo, en ese paso entre renunciar y volver a adquirir el medio para realizar un sueño, una pasión… Fue duro ese tiempo -de estar en el limbo-, pero me entregue a Dios, con ese tipo de “Fe” irracional y amorfa que poseo; con ese tipo de certeza que no logro explicar y que sólo adquiero en ocasiones, ese tipo de certeza que me dice que al final sucederá lo mejor para todos.
Han pasado años desde entonces, supongo que en muchos aspectos he cambiado, mi religión inventada es aún más etérea y parezco llevar la vida de una forma más común… Pero aún creo que entre la espera y el desastre, puede y quizá deba, existir esperanza.
... y claro aún poseo esa "Fe amorfa"

(...provoca catarsis)