¡Me duele el pie!
Después de la alegría
Después de la plenitud
Después del amor
Viene la soledad.
Conforme pero
que vendrá después
de la soledad.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
O sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
Son curiosos los besos; Por mi parte no he besado a muchos, porque la primera vez que di un beso lo di por complejo, porque estaba "vieja" y nunca había besado; Y me cargo, y me prometí nunca obligarme a cumplir porque me alcanzaba el tiempo y lo he hecho.
Los besos que se dan al ser amado con pasión son inmensamente bellos y es que uno hasta logra adivinar los siguientes movimientos del otro; se dan en sincronía, en un tipo de rito de entrega y afecto... Qué distintos son los besos que se dan por "arranque", por buscar tregua, por despecho; esos que se dan a un desconocido, por probar, por consuelo; Son vacíos, sin sentido y hasta pueden dejar un mal sabor.
…Yo llegue al café, te espere me tome un jugo
Llore en el baño, fue la primera vez que lloraba en publico
Una desconocida me contuvo, no me podía las piernas.
Dos semanas estuve en cama, llore demasiado
Una mañana desperté y le dije a mi mama:
“llámalo”… me quedo mirando y me dijo “No, no llamaremos
Tenía 14 años cuando leí el primer libro de la Isabel Allende, fue “La casa de los espíritus”, donde narra la historia de tres generaciones de mujeres, Clara clarividente… Blanca que rompió las reglas y Alba, que pagó con creces su rebeldía; Mujeres con pasión, fuertes, con corazón.
Le tengo cierto aprecio a esta mujer, yo creo que en mi mente adolescente, cuando la leí las primeras veces, hizo que el feminismo, ese primito, se me aferrara y se desarrollara; Centrando siempre en la fuerza que otorga la pasión; Y es que para mi la pasión, la pasión femenina, esa que está motivadamente mayormente por el amor; esa pasión, es inmensamente poderosa e innovadora; Es capaz de cambiar destinos, mantener familias, otorgar amor, criar hijos, sustentar, trabajar, cambiar vidas, cambiar la historia…
Para mí esa pasión, la pasión femenina es capaz de hacer del mundo un buen lugar.
Digamos que en cierto grado fui criada por la tele; Cómo gran parte de mi generación, y es que comprendo a mi madre, total no hacia ningún daño pasando horas frente a aquel aparato, mientras ella intentaba controlar a mi hermana y llevar una casa. Lo curioso es que a mi corta edad, 4 o 5 años que es de dónde recuerdo, dado que estaba vetado por el credo de mi madre el ver algunas caricaturas o series que estaban dirigidas al público del que yo era parte; Me dedicaba a ver películas, dramas o comedias, que no incluían ni magia, ni escenas muy violentas, ni mucho menos sexo. Así que por lo general veía heroínas, gente que luchaba desde los recónditos parajes de la esclavitud, pobreza, discriminación, etc. Y gracias a una vida de lucha alcanzaban algo, sus sueños; Lo que calo profundo en mi alma supongo.
También estaba las lindas tontas y las feas inteligentes; A mis cortos 5 años determiné que se podía ser una de las dos opciones, o linda tonta o fea inteligente, no había más; Y decidí ser inteligente, a pesar del precio, que para mí no era mucho, ser linda no era una cualidad; Nunca se me ocurrió que se podía ser linda e inteligente. Así que mientras en la adolescencia la gente de mi edad andaba maquillándose, buscando la ropa que mejor le quedara, con la que más mostrara, yo andaba en los recónditos rincones de mi mente imaginando historias que esperaba algún día llevar a papel y a las mentes de otras personas.
Pero ese tipo de inmunización hacia la “belleza” física, me llegó hasta que llegué a un nuevo colegio, donde de sopetón me atrajo un compañero. Puse resistencia, en realidad yo no quería ni ser como un personaje de novela rosa, ni seguir los cánones de bellezas. Pero luego de una crisis existencial y algunas desilusiones descubrí que a ratos la vida era más fácil para la gente que se veía mejor, y que ser linda no iba en contra de la inteligencia, no siempre al menos.
Así que sucumbí al sistema, a mis 16 años comencé a hacer dieta, y fui tremendamente estricta. Además me corte el pelo y me empezó a importar lo que me ponía; menos que al común de la gente, pero mucho más que antes.
Digamos que iniciada la dieta, no se acrecentó la idea de la conquista, yo podía ser alguien sano, comiendo sano, pero nunca me volvería una “persigue chicos”, o románticona, esa parte me la tenía vetada; Así que él pasó a ser un recuerdo, aunque luego reapareció en mi vida haciendo estragos…
El asunto es que ese inicio en el mundo de seguir los cánones de belleza, me comenzó a martirizar y es que después de como cuatro meses haciendo dieta, me fui alejando de a poco del plan de alimentación y cuidados, y empecé a ser yo de nuevo, descuidada y golosa; Y aún cuando no subí los kilos bajados, seguía no respondiendo a los cánones de belleza, y ahí estaba yo, con algo más de un metro y medio de altura, medio gordita; con la idea esporádica de hacer dieta y ejercicio y verme medio parecido a las chicas en bikini de la tele. Pero ahí estaba mi otra parte, feminista y rebelde, gritándome ¡No! No tienes porque responder a cánones poco sanos, impuestos por un mercado consumista y poco humano; Impuesto por gente superficial… Y mis ideas de dietas caían, sucumbía a la crisis existencial; Porque a pesar de querer lucir linda y sexy, la feminista que llevo dentro estaba de acuerdo con comer helado de chocolate y su discurso sonaba más inteligente que de la que quería usar bikini.
Así que así paso, a veces escuchando a la que quiere usar bikini y proponiéndome estrictos planes para ponerme en forma, y luego crisis, porque la feminista me grita que tanto esfuerzo por algo tan banal no vale la pena.
Un dolor insoportable, me está comiendo el alma,
nada que ver con la flama, de una pasión que arde.
Si supiera por lo menos, ¿qué me duele?
Los años me son infieles y el sufrimiento atroz;
una sensasión feroz como una muerte eterna.
Me han cortado las dos pierdas
se ha muerto Dios.
Estoy mal.
Infinitamente mal.
¿Y por qué?
Es un misterio fatal.
Nada que hacer, no encuentro
dónde ni cuándo y qué.
Mejor sentarme y esperar que vuelva lo que fue.
Ahora que me siento lazio, me angustio.
Estoy mal.
Infinitamente mal.
¿Y por qué?
Es un misterio fatal.
Podría darme cuchillazos aquí en el...corazón.
Por lo menos sufriría por alguna razón.
Por la calle gritaría
¡soy un huevón!
Estoy mal.
Infinitamente mal.
¿Y por qué?
Es un misterio fatal.
Estoy mal.
Infinitamente mal.
¿Y por qué?
Es un misterio fatal.
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Para la Naty, quien pidió posteara; Una canción para la ocasión
De un momento a otro escribo divagaciones...


“Hace 7 años se produjo casualmente, en el hospital de la ciudad de Teresa un complicado caso de enfermedad cerebral, a causa de la cual llamaron a urgencia a consulta al director del hospital de Tomás. Pero el director tenia casualmente una ciática y no podía moverse y en su lugar envío a Tomás a aquel hospital local. En la ciudad había 5 hoteles, pero Tomás fue a parar casualmente justo a aquel en el que trabajaba Teresa. Casualmente le sobró un poco de tiempo para ir al restaurante antes de la salida de su tren. Teresa casualmente estaba de servicio y casualmente atendió la mesa de Tomás. Hizo falta que se produjeran 6 casualidades para empujar a Tomás hacia Teresa, como si el mismo no tuviera ganas. “
“Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje… sólo la casualidad nos habla.”
“... No es la necesidad sino la casualidad la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento…”
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Frag. “La insoportable levedad del ser”
"Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura."
-Che Guevara
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¿Y qué cuentas mujer?
No mucho
Que aún no lloro…
¡Pucha! Debería llorar
Pero no me sale…
Y en la búsqueda del llanto
me sale lo racional
y recuerdo las etapas hacia la aceptación,
y pienso que estoy en la negación
y que me quedan cuatro,
y no avanzo,
me paralizo y me da como pena…
pero no me sale el llanto.
Pero no te martirices, debes llorar sí, pero en algún momento saldrá…
Sí, supongo.
Pero me da susto secarme.
Endurecerme, perder la ternura…
…La capacidad de sentir.
Suelo ser aquello que no soy, oler aquello que es inodoro, percibir aquello que no existe, amar lo que no veo. Soy un cúmulo de energía en el universo, no sé qué soy o cómo me formé, algo me dijeron los profesores, algo me contó mi madre, algo me contaron animas entre sueños, algo… ¿Tu qué dices? ¿Quién soy?
Alguna vez miraré este pasado con nostalgia, un golpe de la vida, un sentir ya pasado que me enseñó que es un deseo; una pasión, un golpe que me dejo el registro de aquello que cuando se tiene y pierde se desea con vehemencia, que la vida es un milagro, hay segundas oportunidades, lo perdido se recupera, llegan nuevas bendiciones, nuevos milagros y es ahí cuando nos damos cuenta de tu amor, de tu poder; que somos tu creación; hijos pequeños que luego de dar la lucha en este lugar, vamos a otro, un plano diferente, más cerca, más complicado quizá, más maravilloso…
Hoy es un día de espera y desastres, pero también es el día de esperanza, el día de agradecer y amar…
Padre te doy gracias por los milagros concedidos…
Amén
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Esta “carta a Dios” la escribí, supongo, cuando luego de una serie de sucesos algo desafortunados me salí de la U, en el 2005, cuando estudiaba castellano. Fue una época difícil, triste, estaba en el limbo, en ese paso entre renunciar y volver a adquirir el medio para realizar un sueño, una pasión… Fue duro ese tiempo -de estar en el limbo-, pero me entregue a Dios, con ese tipo de “Fe” irracional y amorfa que poseo; con ese tipo de certeza que no logro explicar y que sólo adquiero en ocasiones, ese tipo de certeza que me dice que al final sucederá lo mejor para todos.
Han pasado años desde entonces, supongo que en muchos aspectos he cambiado, mi religión inventada es aún más etérea y parezco llevar la vida de una forma más común… Pero aún creo que entre la espera y el desastre, puede y quizá deba, existir esperanza.
... y claro aún poseo esa "Fe amorfa"

(...provoca catarsis)

A veces me imagino en un paraíso de gordos,
como en una pintura de Botero;
donde adorables personas se escapan del estereotipo de la delgadez
y se muestran entrados en carnes,
con grandes piernas, anchos brazos, inmensos traseros,
abultadas barrigas y muy amplios rostros,
llenos de redondeces, desproporcionados;
Con fuertes colores y llenos de luz;
Los veo y me veo a mi misma, corriendo entre pastos y flores,
saltando, bailándole al cielo, ligeros, enérgicos, libres;
Libres de poder mostrarnos con el doble o triple del peso ideal,
libres de añorar un helado sin culpa,
libres de comer cuanto chocolate se quiera,
libres de miradas acusadoras,
libres de nuestros propios prejuicios,
libres;
Libres, corriendo gordos por el campo,
danzándole a la gula, al placer…
Hermosos y libres gordos felices.
Me levanto pensando en la inmortalidad del cangrejo, mientras prendo el calefont rezo porque una de las pesadillas no se cumpla y esa maquinita no encienda la casa al prenderlo.
Sigo somnolienta y algo relaja, hasta el llamado de mi hermana, que esperaba que yo compraras las entradas del cierto, no me altera, y me digo a mi misma que tengo tiempo “¿Quién llega a la hora a los conciertos?”, además, las pesadillas habían apagado un tanto las ganas de alejarme de mi casa.
Mientras desayuno, algo que no me gusta mucho, dado que mi familia se levanto antes que yo y no recordó que yo igual comía, le pongo atención a la tele y me doy cuenta que es justamente una hora mas tarde de lo que imagino, y comienzo a temer un poco el quedar mal con mi hermana.
Me fui al mall Vespucio, ahí ya he comprado entradas, lo recuerdo, me sirve el lugar; Primero voy a almacenes París, donde esta sin sistema ticket, luego a la feria del disco, que esta cerrada, por remodelación al parecer, “¿Me voy al arenas no mas? ¿Allá venderán entradas?”, el Florida Center esta cerca; Me voy para allá con algo de tedio y preguntándome si los sueños en verdad quieren decir algo o si son, como se suponía creía, mensajes del inconsciente.
Tras una filas y comprando la entrada, cuando está empezando el espectáculo en el “Arenas”, llamo a mi hermana y acordamos juntarnos en el metro parque O’higgins. Amablemente mi hermana me lleva unos sándwichs y cerveza al encuentro, nos sentamos en el parque a comer y a tomar un poco; mientras noto a mi hermana más grande, más adulta, con un gran susto a beber en la vía pública…
Entramos a la cancha, mientras tocaban grupos equis, algunos pegajosos que me instaban a mover este poco coordinado cuerpo; Mientras absorbía la energía de la gente y mi hermana me decía que se sentía en una disco peque, ya que al parecer le está dando el complejo de sentirse vieja…
Mientras observaba el techo y ñoñamente pensaba en la clase de triángulos que lo conformaban y me daban ganas de construir una maqueta por el estilo; Salió Nicole, ella que siempre canta los hit de antaño y logra hacerme cantar rememorando mi infancia; Indicio, para mí que de ahí empieza lo bueno, ultima telonera o primera famosa, escoja usted.
Luego Gondwana, con su verde amarillo y rojo que nos hizo cantar y bailar al ritmo de esa melodía “volátil” que llama a la paz y la buena onda.
Chancho en piedra, que gracias a una amiga llegué a detestar por ponerlos tanto; y que al irnos reconciliándonos me hacen cantar: “escogiendo a una reina…”, acompañados de su despelote y pequeños puercos bailando sobre las cabezas.
Javiera Parra, con ese par de canciones que me medio sé y vocifero sin vergüenza, de forma cebollera y sobreactuada.
Los Jaivas, y esa melodía que parece venir de la “Pachamama” y su “para qué vivir tan separados, si la tierra nos quiere juntar…” que nos hace cantar a todos y trasladarme por un momento a la dimensión de los disfrutes.
Francisca Valenzuela, y mi hermana encantadísima, con su “muérdeme la lengua” y un tipo cerca que al parecer se la imaginaba desnuda y no temía demostrarlo…
Primavera de Praga, me fui a comer juzto ahí.
Gonzalo Yañez; no sé quién es, me aprendí el nombre, seguí comiendo.
Los miserables, con su punk rock y covers desenfrenados. Con algo de cansancio ya en el cuerpo, y este pie que me duele constantemente; ellos a quienes rara vez escucho por iniciativa propia, me hicieron saltar y bailar; entrando en ese tipo de climax que se vive entre la multitud de los conciertos, y justo cuando gritábamos: “Si me equivocará otra vez, si me enamorará de ti otra vez…” Oscuridad y silencio, espero y supongo que muchos esperaban, silencio y quietud, ni siquiera un grito de algún chistoso, luego algunos celulares, vuelve la luz, el miedo en la cara de mi hermana es notorio; Mientras intentan seguir tocando. Nos dicen que está la luz cortada en todos lados, pero que ahí seguirá la música; vuelven los miserables, con el “El crack”, hacia el final otra vez apagón; Pero la multitud sin sorprenderse tanto, como la vez anterior, sigue cantando “Sueños de niñez pichangas del barrio cara sucia sudor y barro, sudor y barro” y terminamos la canción, lo cual fue en, cierto grado, emocionante.
Luego desconcierto, espera y el darse cuenta, en forma lamentable que el espectáculo ya no seguía y qué a quienes fui a ver con mayor entusiasmo, pues no iban a tocar.
Afuera y sin luz, el camino a casa comenzaba; La música se apagaba en mi mente y el encanto se iba alejando a medida que me alejaba del Arenas; Me empecé a asustar por el regreso a casa; afortunadamente y gracias a la deidad sin nombre, luego de una pequeña odisea, mucho más pequeña de lo que imaginé, llegamos a la casa de hermana sin novedad.
Extraño día.