No me siento cómoda con esto de ser adulta...
hace mucho que no me siento cómoda...
¡Aaaahhh!
Sobre parirse
A veces pienso que en esta rencarnación me toca “parirme” sola, y no es que desmerezca el hecho que mi madre me dio a luz y me crio. O que piense que a nadie necesito, no.
Me refiero a eso de “armarse”, “construirse”, “parirse”; y esta actividad, al parecer, en esta rencarnación es una tarea en soledad.
Y pienso, que cuando lo logre, cuando logre “parirme”, notaré que estoy en armonía con el universo.
Once dimensiones
Una vez leí que en el
universo existen once dimensiones paralelas; no sé si es cierto o si alguien lo
inventó para poder hacer una broma. Pero si aquel postulado tiene algo de científico,
quizá haya once yo y once usted, viviendo once historias en paralelo.
Y cuando me permito
ser lo suficientemente "cursi", “loca” y “tonta - lesa”, me pregunto si en alguno de
esos once universos estamos juntos…
Y detengo mis
pensamientos, no me lo imagino.
Y es que existo en este
universo, y quiero, a pesar de todo, vivir en armonía con el.
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Divagaciones varias
¿Cómo ser un buen escritor?
Y recuerda a los perros viejos, que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun.
Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres sin comida sin esperanza…
Entonces no estás listo
toma más cerveza.
Hay tiempo.
Y si no hay, está bien igual.
Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun.
Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres sin comida sin esperanza…
Entonces no estás listo
toma más cerveza.
Hay tiempo.
Y si no hay, está bien igual.
-Bukowski
Querido Bukowski:
Me estoy volviendo loca en mi
pequeña habitación. Por eso rehúyo de ella, salgo a caminar, a veces voy al cine sola, o paseo
por el centro soñando que vivo por ahí, que tengo cocina y el refrigerador
tiene unas cuantas cervezas heladas…
Pero debo volver, aunque pongo resistencia,
antes de llegar a esta habitación siempre doy alguna vuelta, de hecho de tanto
caminar, hasta me han salido ampollas en los pies.
¿Qué será de mi vida Charles?
Hoy me emborracharé, seguiré tu consejo, tendré a la cerveza como compañía…
Pero no sé Charles… no sé bien porque te escribo, quizá es porque me
duele el mundo, y hoy le hago frente a esta habitación con la idea, que de
alguna forma, este “camino a la locura” de algo sirve, de algo te sirvió a ti casi
enloquecer en una pequeña habitación ¿No?
No sé Charles, tú y yo somos tan
distintos, yo no he leído a Hemingway,
una vez traté de leer el libro del pescador, pero no pase de las primeras
páginas… Y tampoco busco ser “un gran escritor”. Es sólo que creo que tuviste
paciencia, a pesar que te emborracharas entre medio, tuviste paciencia y
tozudez; Y eso es inspirador, al menos para mi, por eso le escribo a tu espíritu;
Porque me estoy volviendo loca, y siento, sospecho que quizá tu estrategia no
sólo sirve para ser un gran escritor, quizá se puede transponer a otro
escenarios… y en cierta forma eso me anima a tener paciencia…
No lo sé Charles, me estoy
volviendo loca…
Me iré a buscar cerveza.
¡Un abrazo!
Clo
Pd: Leeré a Hemingway, algo debe
tener para que sea un “grande”.
Extraño
Extraño a la Claudia que le gustaba llamarse Victoria,
e intentaba hacerle honor a su
nombre;
que pensaba que era tan fuerte,
que podía decir te quiero
de frente y con un abrazo;
Sin espera algo a cambio.
Extraño a esa Claudia que no le
hacía caso al orgullo
y demostraba la fortaleza mostrando
cariño y humildad
sin cuestionarse si la otra parte
lo “merecía”;
Sólo porque pensaba que era mejor querer primitivamente,
sonreír, abrazar, que mortificar(se).
Extraño a la Claudia Victoria
que inventaba qué "cocinar" con lo
que había en el refrigerador,
y creía que no comiendo carne hacía
un bien por omisión;
Extraño
a esa Claudia que le cocinaba a los demás.
Extraño a esa Claudia Victoria que
le hacía frente a los desafíos,
que no obedecía a la ley del mínimo
esfuerzo,
que soñaba con ser profesora
y que pensaba que desde el aula podía cambiar el mundo;
Ayudando a construir “mundos buenos”.
Extraño a la Claudia Victoria que
se sentía fuerte,
porque quería que su corazón fuera
el musculo más trabajado.
Extraño a la Claudia Victoria que
luchaba y no esperaba que la salvaran;
que entendía que debía amar a las
personas con sus defectos,
porque eso es amar,
y que sabía que el rencor es el
peor uso de la energía.
Extraño a la Claudia Victoria
entusiasta,
que se levantaba apenas sonaba el
despertador
y que caminaba por la mañanas a la
universidad
con la firme convicción que estaba
trabajando por una “vida buena”.
Pero entre tanta cosa que extraño
echo
mucho de menos,
pensar
o afirmar:
“soy
infeliz”
y sentir que miento.
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Vómitos del alma
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