Sobre la soledad
23 de diciembre
Hoy no paso nada. Y si pasó algo es mejor callarlo, pues no lo entendí.
Fortaleza y tenacidad
Hoy estaba leyendo una novela de rebeldes masacrados, las protagonistas mujeres fuertes, valientes y testarudas; Iba en la micro, cruzando Santiago, cuando veo una mujer delgada subir al transporte, llevaba un vestido corto y descotado. Lo que me llamó la atención de ella fue que tenía la mitad del cuerpo y rostro quemando, la izquierda. Iba con el que supongo era su esposo, por las argollas de matrimonio y el trato.
Ella mitad hermosa, la mitad de su cuerpo cumplía con los cánones de belleza; Pero su sonrisa era entera, su valentía inmensa; Y supongo que su fortaleza aún más grande.
Ella llevaba a vista y paciencia de todos sus cicatrices; las exponía con, creo yo, valentía, humor y algo de altanería.
Me quedé pensando en las cicatrices, las del alma, en cómo se esconden, como si poseerlas nos hiciera débiles, vulnerables, menos valorables.
Quizá la fortaleza no tiene que ver con vernos fuertes, intocables, invencibles; Quizá tiene más que ver con atrevernos a mostrarnos tal y cual somos, y exhibir las cicatrices, diciendo(nos) lo que hemos sido capaces de sobrevivir, de sobrellevar… Mostrando(nos) la tenacidad que poseemos, que a pesar de las heridas, nos ponemos de pie, nos sobreponemos y seguimos viviendo, disfrutando.
Pd: Foto de Algarrobo.
Duane


Porqué los ricos
con los curas, con las monjas
de la caridad
Con sus cuerpos llenos de comida,
crecen como europeos,
rubios y robustos.
Les siguen el camino a la universidad,
llenan sus libretas de notas sin igual,
sus cabezas sabe todo lo que hay que responder.
Y en las escuelas numeradas,
nos enseñan humildad y resignación.
Nos explican de que esta de más,
intentar pensar siquiera el ser profesinal.
Tu educación es una porquería,
yo con esas notas nisiquiera trataría
dedicate a ladrón, vago o esclavo
y nunca trates de entender:
Porqué, porqué los ricos.
porqué, porqué los ricos
Tienen derecho a pasarlo tan bien.
tienen derecho a pasarlo tan bien
Porqué, porqué los ricos.
porqué, porqué los ricos
Tienen derecho a pasarlo tan bien.
tienen derecho a pasarlo tan bien
si son tan imbésiles como los pobres...
Allí van cruzando su cuidad
taquillando en sus autos,
o en el de su papá.
Disfrutando de la juventud,
y de el derecho heredero
a ser los dueños de América del sur.
A veces unos tienen ganas da igualar,
forman endidades, juegan a luchar
los cursos y recursos, vida intelectual
y todo sigue tan igual, tan igual...
Porqué, porqué los ricos.
porqué, porqué los ricos
Tienen derecho a pasarlo tan bien.
tienen derecho a pasarlo tan bien
Porqué, porqué los ricos.
porqué, porqué los ricos
Tienen derecho a pasarlo tan bien.
tienen derecho a pasarlo tan bien
si son tan imbésiles, si son tan imbésiles, si son tan imbésiles...
y los de arriba siguen, y los de abajo siguen
nadie tiene ganas de ver un final,
si los de abajo creen, lo que de arriba dicen
en quién voy a confiar
quizás al final me de igual
Dime porqué.....
Porqué, porqué los ricos.
porqué, porqué los ricos
Tienen derecho a pasarlo tan bien.
tienen derecho a pasarlo tan bien
Porqué, porqué los ricos.
porqué, porqué los ricos
Tienen derecho a pasarlo tan bien.
tienen derecho a pasarlo tan bien
si son tan imbésiles como los pobres...
Porqué, porqué los ricos. (dime porqué)
porqué, porqué los ricos (dime porqué)
Tienen derecho a pasarlo tan bien.
tienen derecho a pasarlo tan bien
Porqué, porqué los ricos.(tantos Mercedes, tanta comida)
porqué, porqué los ricos
Tienen derecho a pasarlo tan bien.(porqué, porqué, dime porqué)
tienen derecho a pasarlo tan bien(tantas palabras, tantas mentiras).
Si los hombres supiesen...

"Si los hombres supiesen meditar el misterio de la vida, si supiesen sentir las mil complejidades que acechan al alma en cada por menor de la acción, no actuarían nunca, incluso no vivirían. Se matarían de tan asustados, como los que se suicidan para no ser guillotinados al día siguiente"
(F. Pessoa)
La casualidad

El cisne negro
Miénteme,
dime que por la noches me recuerdas
que sueñas con dormir conmigo,
que esperas conocerme,
mientras la muerte se acerca
día tras día
noche tras noche…
Qué somos una ebullición
mezcla de sabor y pasión,
que nos recorremos el cuerpo como muchachos,
que nos queremos como octogenarios.
Qué al final estamos locos
Igualmente locos,
y nos acompañamos en la locura,
y en la vida…
Miénteme
y dime que existes…
……………………………………….
PD: Clo bajo la influencia del alcohol
PD2: Quizá el Jose me pego la mamonería
PD3: Hoy disfrute de la cerveza, maravilloso néctar octogenario
PD4: Me agrada la gente cuando bebe.
Mi San Valentín platónico
Previo: Imagine que este Blog se llama Pepepopolis, y en la decoración no hay pájaros, sino hormiguitas, muchas y organizadas.

PD1: Le pido a Violeta las disculpas correspondientes, le ruego me entienda.
PD2: Este fue un ejercicio de entretenimiento, sanación y deschabetación, en este el día de los enamorados, y así evitar comerme todos los fideos de la alacena y/o todo el chocolate que alcance a comprarme con mi escuálido presupuesto.
PD3: Quiero beber cerveza.
Cómo la colorina
Sospecho,
(Presencia ausente)
Se acerca el día del amor
Hoy, cuando es una noche de viernes, y rechacé ir a la playa porque estoy extremadamente endeudada y cuando aún me ronda la posibilidad de dedicarme al comercio sexual para terminar de pagarme la U… Me he puesto a pensar en el tipo de chico con el que me gustaría estar, tema más liviano, creo yo, que estar pensando en vender un riñón para pagar las deudas.
Quizá sea que se acerca el día del amor, y que últimamente no he tenido mucha vida social, porque estoy en un empleo nuevo (no tiene que ver con el comercio sexual, así que no gano mucho), no tengo presupuesto ni para para locomoción y los pocos amigos que tengo o andan de paseo o con depresión.
Así que me he puesto a pensar, entre las siestas largas y la maratón de “The big bang theory”, en los chicos; Bueno más específicamente en el tipo de chico con el que me gustaría estar (lo cual demuestra con creces que me está sobrando el tiempo).
Sospecho que mi príncipe azul se parece a Jack Black, algo gordito, algo despeinado, con sentido del humor y artista. Y agregándole más características oníricas, sería medio poeta, algo payaso (me haría reír), sería amable y para más remate buen amante…
Y soñando más le agregaría que fuera algo freak (y algo nerd, dice una amiga que me conoce bien).
Soñar no cuesta nada, dicen…
Una exquisitez
En un libro de Angeles Mastretta, la autora comienza a nombrar las alegrías de la vida, eventos más casuales y menos excéntricos que la tan ansiada felicidad.
En esa lectura liviana, embrujadora; Nació sin aviso una imagen de una exquisitez de mi propia existencia. Retrocedí un montón de años y me encontré frente al que se podría catalogar como mi primer amor, en un anochecer de un añejo invierno, cuando él venía a mi casa y nos dedicábamos a hacernos compañía y a besarnos. Evoqué entre mi lectura, el instante en que mientras nos besábamos él tomo mi mano y la puso en su pecho y sentí su corazón acelerado y palpitante; Nos quedamos así un instante, mientras la magia y el encanto invadía mi cuerpo…
Piropo de infancia
Cuando iba en segundo básico, un día, en el aula, me quedé mirando una maqueta de una casa que estaba sobre un estante; Absorta observaba su forma, observaba los detalles, observaba, disfrutaba de la belleza y del asombro, miraba con los ojos de la niña de siete años que era. Junto a mí se paró un compañero, no sé si noté de inmediato su presencia, pero cuando lo mire sonreí, linda la casa ¿Cierto? Me preguntó rompiendo el silencio, sí, respondí, es casi tan linda como tú, me dijo, yo seguí sonriendo...
Es el primer piropo que recuerdo.
Cumpleaños 24
El día de mi cumpleaños 24 me desperté tarde, había estudiado en la noche, tenía prueba de cálculo, y como cada vez que se acerca una de esas pruebas me quede mirando el techo, entre sombras oscuras, rogando por conciliar el sueño, mientras la cabeza me sigue funcionando, pensando, analizando… Cuando sonó el despertador me quede acostada, puedo dormir un rato más y apurarme…
Y ese comenzar el día, en el ir a encender el calefont como primera tarea, mientras pienso… Cumplo 24 años, hace un año se murió Benedetti… Benedetti, ese poeta al que en un post data, de alguna carta del subcomandante Marcos, a alguna persona que no recuerdo, pidió le saludaran, si lo ve, dígale usted, por favor, que sus letras, puestas por mi boca en el oído de una mujer, arrancaron alguna vez un suspiro como esos que echan a andar a la humanidad entera…
Y mientras me ducho pienso que a mí me arrancarían suspiros similares…
Me apuro…
Ese día fui a la casa del que en esos días era mi pololo; Y esa visita, ese cumplir 24 años, me desconcertaba ¿24 años ya? Ni me he dado cuenta del transcurrir del tiempo, es curioso ir donde el “gatito”; Tengo prueba de cálculo más tarde, andaré caminado por sueños, un tanto “atontada” con las endorfinas. Faltaré a clases, les estoy negando la posibilidad a mis amigas de saludarme en mi cumpleaños ¿Me estaré convirtiendo en esas mujeres que siempre pensé tontas? ¿Qué comienzan de a poco a dejar vivir sus vidas para vivir las de sus amados, en ese tipo de existencia amorfa?… ¿Qué es vivir la propia vida? ¿Es lo mejor?
Ya tengo 24…
Bendetti se murió hace un años, el poeta; Mi versión criolla de Benedetti me espera a un viaje en micro y seis estaciones de metro. El poeta que cree enchufar el amanecer, el poeta que no me ha dicho sus poemas al oído, pero que con su voz ya me estremece; Es curioso el poder que poseen sus manos en mi piel, su voz en mis actos; Mi versión del poeta romántico, mi versión criolla que se parece más a Enrique Lihn y a veces a Tellier; que tiene una foto de Bolaño en el espejo, escritor al que él adora y al que yo no he leído, siempre miro esa foto cuando visito ese cuarto; A veces la observo cuando me aturdo con endorfinas…
Hace un año murió Benedetti y yo entre vuelta y vuelta, entre pensamiento y pensamiento, no avanzo, me quedo entre los pasos… ¿Será un mal augurio que Benedetti muriera en mi cumpleaños? Ya de eso hace un año.
Estoy extremadamente atrasa, ya no llego a la hora ni aunque las estrellas se alinien y la micro pase de inmediato, no pare hasta el metro, el metro ande mas rápido que nunca y yo sea flach en la combinación, llamo; Me atrasé llego media hora tarde. Y en ese avisar me relajo más, quizá alcanzo a tomar desayuno. Hay tantos quizá…
Me duele el pie derecho, quizá es el frío, un doctor dijo que tengo pie plano, pero otro dijo que no, que es el sistema nervioso y otro más dijo que había que hacer exámenes y yo que tengo Fonasa A y tengo que atenerme a la salud pública o a pagar la privada entera, y ambas alternativas me parecen malas, la primera porque la salud pública es inoperante y la segunda porque no tengo plata. Estoy más atrasada. En el verano, en la playa no me dolió el pie; en esos días que camine descalza por la arena y que luego me tuve que devolver por la sospecha que podría haber un maremoto… Y luego volvió el dolor… Quizá este dolor tiene que ver con la salud mental…
Llamo de nuevo: Sigo atrasada. Si no quieres no vengas… Sí quiero, me atrasé no más; voy… Y fui y llegué, y me siguió doliendo el pie y él, el gatito de ese tiempo, siguió con su embrujo, con el poder de sus manos que me encendían la piel, con su voz que me estremecía…
Cumplí 24 y no vi a mis amigas de la U, porque sólo llegué a la clase cálculo y ahí a nadie que conozca va. Llegue a la prueba de cálculo y no la hicieron, el profe dio un día más, así que terminé ese día, el día que cumplía 24, ese día que Benedetti cumplía un año de muerto, lo terminé estudiando…
…………..
Me gusta recordar mis cumpleaños, dejar un registro, así noto, aunque los días me parezcan monótonos, cómo la vida avanza, así, sin treguas ni permisos.
De "Mujeres de ojos grandes"
Era tan sabia que ningún hombre quería meterse con ella, por más que tuviera los ojos de miel y una boca brillante, por más que su cuerpo acariciara la imaginación despertando las ganas de mirarlo desnudo, por más que fuera hermosa como la virgen del Rosario. Daba temor quererla porque algo había en su inteligencia que sugería siempre un desprecio por el sexo opuesto y sus confusiones.
Pero aquel hombre que no sabía nada de ella y sus libros, se le acercó como a cualquiera. Entonces la tía Daniela lo dotó de una inteligencia deslumbrante, una virtud de ángel y un talento de artista. Su cabeza lo miró de tantos modos que en doce días creyó conocer a cien hombres.
Lo quiso convencida de que Dios puede andar entre mortales, entregada hasta las uñas a los deseos y las ocurrencias de un tipo que nunca llegó para quedarse y jamás entendió uno solo de todos los poemas que Daniela quiso leerle para explicar su amor.
Un día, así como había llegado, se fue sin despedir siquiera. Y no hubo entonces en la redonda inteligencia de la tía Daniela un solo atisbo de entender qué había pasado.
Hipnotizada por un dolor sin nombre ni destino se volvió la más tonta de las tontas. Perderlo fue una larga pena como el insomnio, una vejez de siglos, el infierno.
Por unos días de luz, por un indicio, por los ojos de hierro y súplica que le prestó una noche, la tía Daniela enterró las ganas de estar viva y fue perdiendo el brillo de la piel, la fuerza de las piernas, la intensidad de la frente y las entrañas.
Se quedó casi ciega en tres meses, una joroba le creció en la espalda, y algo le sucedió a su termostato que a pesar de andar hasta en el rayo del sol con abrigo y calcetines, tiritaba de frío como si viviera en el centro mismo del invierno. La sacaban al aire como a un canario. Cerca le ponían fruta y galletas para que picoteara, pero su madre se llevaba las cosas intactas mientras ella seguía muda a pesar de los esfuerzos que todo el mundo hacía por distraerla.
Al principio la invitaban a la calle para ver si mirando las palomas o viendo ir y venir a la gente, algo de ella volvía a dar muestras de apego a la vida. Trataron todo. Su madre se la llevó de viaje a España y la hizo entrar y salir de todos los tablados sevillanos sin obtener de ella más que una lágrima la noche que el cantador estuvo alegre. A la mañana siguiente le puso un telegrama a su marido diciendo: "Empieza a mejorar, ha llorado un segundo". Se había vuelto un árbol seco, iba para donde la llevaran y en cuanto podía se dejaba caer en la cama como si hubiera trabajado veinticuatro horas recogiendo algodón. Por fin las fuerzas no le alcanzaron más que para echarse en una silla y decirle a su madre: "Te lo ruego, vámonos a casa".
Cuando volvieron, la tía Daniela apenas podía caminar y desde entonces no quiso levantarse. Tampoco quería bañarse, ni peinarse, ni hacer pipí. Una mañana no pudo siquiera abrir los ojos.
-¡Está muerta! - oyó decir a su alrededor y no encontró las fuerzas para negarlo.
Alguien le sugirió a su madre que ese comportamiento era un chantaje, un modo de vengarse en los otros, una pose de niña consentida que si de repente perdiera la tranquilidad de la casa y la comida segura, se las arreglaría para mejorar de un día para el otro. Su madre hizo el esfuerzo de abandonarla en el quicio de la puerta de la Catedral. La dejaron ahí una noche con la esperanza de verla regresar al día siguiente, hambrienta y furiosa, como había sido alguna vez. A la tercera noche la recogieron de la puerta de la Catedral con pulmonía y la llevaron al hospital entre lágrimas de toda la familia.
Ahí fue a visitarla su amiga Elidé, una joven de piel brillante que hablaba sin tregua y que decía saber las curas del mal de amores. Pidió que la dejaran hacerse cargo del alma y del estómago de aquella náufraga. Era una creatura alegre y ávida. La oyeron opinar. Según ella el error en el tratamiento de su inteligente amiga estaba en los consejos de que olvidara. Olvidar era un asunto imposible. Lo que había que hacer era encauzarle los recuerdos, para que no la mataran, para que la obligaran a seguir viva.
Los padres oyeron hablar a la muchacha con la misma indiferencia que ya les provocaba cualquier intento de curar a su hija. Daban por hecho que no serviría de nada y sin embargo lo autorizaban como si no hubieran perdido la esperanza que ya habían perdido.
Las pusieron a dormir en el mismo cuarto. Siempre que alguien pasaba frente a la puerta oía a la incansable voz de Elidé hablando del asunto con la misma obstinación con que un médico vigila a un moribundo. No se callaba. No le daba tregua. Un día y otro, una semana y otra.
-¿Cómo dices que eran sus manos? - preguntaba. Si la tía Daniela no le contestaba, Elidé volvía por otro lado.
-¿Tenía los ojos verdes? ¿Cafés? ¿Grandes?
-Chicos - le contestó la tía Daniela hablando por primera vez en treinta días.
-¿Chicos y turbios?- preguntó la tía Elidé.
- Chicos y fieros - contestó la tía Daniela y volvió a callarse otro mes.
- Seguro que era Leo. Así son los de Leo - decía su amiga sacando un libro de horóscopos para leerle. Decía todos los horrores que pueden caber en un Leo. - De remate, son mentirosos. Pero no tienes que dejarte, tú eres de Tauro. Son fuertes las mujeres de Tauro.
- Mentiras sí que dijo - le contestó Daniela una tarde.
-¿Cuáles? No se te vayan a olvidar. Porque el mundo no es tan grande como para que no demos con él, y entonces le vas a recordar sus palabras. Una por una, las que oíste y las que te hizo decir.
-No quiero humillarme.
-El humillado va a ser él. Si no todo es tan fácil como sembrar palabras y largarse.
-Me iluminaron -defendió la tía Daniela.
- Se te nota iluminada - decía su amiga cuando llegaban a puntos así.
Al tercer mes de hablar y hablar la hizo comer como Dios manda. Ni siquiera se dio cuenta cómo fue. La llevó a una caminata por el jardín. Cargaba una cesta con fruta, queso, pan, mantequilla y té. Extendió un mantel sobre el pasto, sacó las cosas y siguió hablando mientras empezaba a comer sin ofrecerle.
- Le gustaban las uvas - dijo la enferma.
- Entiendo que lo extrañes.
- Sí - dijo la enferma acercándose un racimo de uvas -. Besaba regio. Y tenía suave la piel de los hombros y la cintura.
-¿Cómo tenía? Ya sabes - dijo la amiga como si supiera siempre lo que la torturaba.
- No te lo voy a decir - contestó riéndose por primera vez en meses. Luego comió queso y té, pan y mantequilla.
- ¿Rico? - le preguntó Elidé.
- Sí - le contestó la enferma empezando a ser ella.
Una noche bajaron a cenar. La tía Daniela con un vestido nuevo y el pelo brillante y limpio, libre por fin de la trenza polvorosa que no se había peinado en mucho tiempo.
Veinte días después ella y su amiga habían repasado los recuerdos de arriba para abajo hasta convertirlos en trivia. Todo lo que había tratado de olvidar la tía Daniela forzándose a no pensarlo, se le volvió indigno de recuerdo después de repetirlo muchas veces. Castigó su buen juicio oyéndose contar una tras otra las ciento veinte mil tonterías que la había hecho feliz y desgraciada.
- Ya no quiero ni vengarme - le dijo una mañana a Elidé -. Estoy aburridísima del tema.
- ¿Cómo? No te pongas inteligente - dijo Elidé-. Éste ha sido todo el tiempo un asunto de razón menguada. ¿Lo vas convertir en algo lúcido? No lo eches a perder. Nos falta lo mejor. Nos falta buscar al hombre en Europa y África, en Sudamérica y la India, nos falta encontrarlo y hacer un escándalo que justifique nuestros viajes. Nos falta conocer la galería Pitti, ver Florencia, enamorarnos en Venecia, echar una moneda en la fuente de Trevi. ¿Nos vamos a perseguir a ese hombre que te enamoró como a una imbécil y luego se fue?
Habían planeado viajar por el mundo en busca del culpable y eso de que la venganza ya no fuera trascendente en la cura de su amiga tenía devastada a Elidé. Iban a perderse la India y Marruecos, Bolivia y el Congo, Viena y sobre todo Italia. Nunca pensó que podría convertirla en un ser racional después de haberla visto paralizada y casi loca hacía cuatro meses.
- Tenemos que ir a buscarlo. No te vuelvas inteligente antes de tiempo - le decía.
- Llegó ayer - le contestó la tía Daniela un mediodía.
- ¿Cómo sabes?
- Lo vi. Tocó en el balcón como antes.
- ¿Y qué sentiste?
- Nada.
-¿Y qué te dijo?
- Todo.
- ¿Y qué le contestaste?
- Cerré.
-¿Y ahora? - preguntó la terapista.
- Ahora sí nos vamos a Italia: los ausentes siempre se equivocan.
Y se fueron a Italia por la voz del Dante: "Piovverà dentro a l'alta fantasía."
Paramar (Los prisioneros)
Recuerdo cuando dije que este invierno
sería menos frío que el anterior
y aquí estoy congelándome
No es fácil para mi hablar de esto
y manosear las mismas palabras de amor
que se entregan a cualquiera
Paramar, Paramar
debes tratar de poco entregar
Paramar, Paramar
tu identidad debes falsear
Paramar, Paramar
siendo estúpido serás feliz
Paramar, Paramar
debes evitar soñar
debes olvidar soñar
Recuerdo cuando pensé que en el mundo
solo podría hacerme feliz alguna vez
alguien como tu, nadie mas que tu
Caminando en el frío me pregunto
si no ha nacido alguna chiquilla que no
sepa amar y quiera inventar una nueva forma
Paramar, Paramar
debes tratar de poco entregar
Paramar, Paramar
tu identidad debes falsear
Paramar, Paramar
siendo estúpido serás feliz
Paramar, Paramar
debes evitar soñar.
Amor, amor donde oí esa palabra antes
rehice por ti mi horario
y compré mas calendarios
me pasé un video en tres dimensiones
con un final feliz
traté de inyectarme mi viejo optimismo
pero ese que resulto aun era yo
listo para amar
Nunca pensé que justo este invierno
sería el mas frío que he visto pasar
yo no sirvo para amar...


