Diálogos...

C: Es triste la vida útil que tienen estas copas

(frente a una copa de plástico ya utilizada)

N: Y la de los fósforos…

C: Pero esos son más chiquititos.

N: Por lo mismo son más tiernos.

C: Nacen para ser chamuscados…

M: Y la vida del confort…

C: ¡Esa sí que es triste!

N: ¡Vida de mierda!

M: Pa’ la cagá…

C: ¡Qué choro lo que hablamos!

Charlie y el empleo



Intenté trabajar, dure dos semanas…

En realidad no existe la urgencia de conseguir dinero, mi padre aún me mantiene y no tengo grandes gastos, no uso ropa de marca, ni compro mucho, siempre busco lo más económico y cuando salgo concurro a lugares baratos o actos con entradas liberadas; Además a pesar de todo la Esmeralda, mi madre, aún no me ha expulsado de su casa.

Quizá fue más por escape, para no estar tanto aquí y mantener la mente ocupada en otra cosa…

Busque empleo y comencé a trabajar por dos motivos principalmente: 1)Tengo la secreta ilusión de poder pagarme el arriendo de alguna pieza y dejar esta casa y 2)A mis 21 años ya estoy vieja para nunca haber tenido un empleo real. Pero renuncie, por pura seguridad física, salía demasiado tarde.

Estoy sola, mi mamá se fue de vacaciones y claramente no me llevo, supongo que aun cuando me hubiese invitado no hubiera ido, el alejamiento y los enojos han sido tantos últimamente que vacacionar juntas no hubiese tenido mucho de vacaciones.

He pensado en la familia, en Charlie de “Charlie y la fábrica de chocolates” que prefirió a su familia y la pobreza que una enorme fabrica y todos los dulces que quisiera. Lo sé es raro citar una película para niños, pero a mi agradan, más si sale Johnny Depp en ella.

Claramente yo no tengo la familia de Charlie, no vivo con mis abuelos ni con mi papá y mi mamá nunca haría sopa de col todos los días, ni apoyaría a mi papá cuando se quedara sin empleo.

A mí me toco otro tipo de familia, una más disfuncional, a ratos más desleal, más separada, más silenciosa, más sola.

A veces me aterra la idea que los silencios se expandan infinitamente, que los insultos lleguen a tanto que cuando pasen los años, y mis hijos pregunten por su abuela, yo no tenga respuesta, ni la autoridad moral para enseñarle a perdonar, a convivir y amar.

Extrañaré mi empleo, me gustaba vender helados, ver a la gente enamorada, a los grupos de amigos, a las familias, a los niños maravillados frente a una copa de helado; Más extrañaré a mis compañeros de trabajo, que a pesar de lo poco sociable que soy al principio, igual hablaban con migo y me integraban al grupo; También extrañaré a ese niño sacador de vuelta que pasó los dos primeros días molestándome y que después se hizo el lindo, lo único que me impidió fijarme en él fue que tenía 17 años.

En fin, una experiencia más, y ojala mi familia se parezca un poquito más a la de Charlie, aunque a pesar de todo y al igual que él, yo no la cambiaría por una fabrica de dulces, por más adicta que sea al chocolate.



VI. PARA LEER...

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Inicio del fin… Y del comienzo

- ¿Alguna vez haz querido suicidarte?

- Sí, más de alguna vez…

- ¿Cuántas?

- No lo sé… Me dan ganas cuando me devora la nostalgia; recuerdos de sucesos ya perdidos o de aquellos que no sucedieron y que tampoco sucederán, esos a veces duelen más…

- Y… ¿Qué te detuvo?

- …El amor.

- ¿El amor propio?

- No, el amor que te tengo…

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Susana recordaba aquella conversación con su amante, como un susurro, había sido en una lejana noche, cuando desnudos, luego de hacer el amor, divagaban.

Ahora estaba frente a un precipicio, uno construido, un balcón sobre ocho pisos, un jardín a sus pies y un poco más allá el transito, ligero y expedito. Una idea tentadora en la cabeza: “Dejar de sentir”.

Aquella vez, ante aquella confesión, Susana se había acomodado entre los brazos de su amante, funcionándose con su cuerpo en un acto tierno y pueril, olfateándolo, sintiéndolo. El la miró como siempre, con ojos brillantes, fuertes y reconfortantes. Disfruto del silencio, del abrigo, de los sentidos, del cariño.

Quizá él se había detenido justo en el momento en el que ella estaba, a veces entre la vida y la muerte hay una idea extraña, un límite imperceptible; A veces entre la locura y la razón hay un algo casi inexistente.

Ahora comprendía aquella respuesta, quizá no razonada, quizá primitiva…

Quizá, él se detuvo justo en ese instante por ella, por quererla tanto y evitarle el mal rato, por no hacerla sufrir, por evitarle que se sintiera culpable -por abandonarlo- y se trago la pena, la punzada en el pecho y aquel ahogo constante en la garganta, y por ese coraje la vida le dio una tregua, y volvió a unir sus caminos para que se amaran de esa forma con la que lo hicieron, con el alma, con pasión y en secreto.

¿Cómo se jura el amor que aún no se siente? ¿Cómo vivir junto al ahora extraño, que al mirarlo recuerda lo volátil que puede ser el ser humano? ¿Cómo se vive en contra de los propios principios? ¿Cómo se vive sintiéndose asco?

Miró sus pies desnudos, levemente morados, la noche era fría.

Un sonido en la puerta, un ancla a esta dimensión, la voz del extraño con el compartía su lecho y la decisión tomada de hacerle caso a aquella respuesta primitiva.

- Ya no te amo…

Declaro Susana, como salvavidas, haciendo a un lado el miedo, la pena y la culpa.

Era el inicio del fin y quizá del comienzo.

Aquel hombre, que había elegido como compañero perpetuo, no pronuncio palabra, se la quedo mirando, como a un cuadro de algún pintor excéntrico; Un cuerpo casi desnudo, un frío tremendo, angustia, melancolía, algo de serenidad; sensaciones flotando y la certeza que el amor mutuo ya no existía hace mucho tiempo.

Intento de catarsis

Es sorprendente cómo he perdido la capacidad para desahogarme a través de las palabras; A través del lápiz y papel en mano…

Nunca he sido muy buena para contar mis problemas, creo que escucho más de lo que hablo; A veces lo intento, intento hablar sobre lo que martiriza mi alma, o lo que produce que tenga alojado un nudo en mi garganta, pero las personas, amigos o familiares, terminan ellos hablando, contando sus problemas y mientras los escucho, me doy cuenta que en realidad no les interesa escucharme o no saben hacerlo. Creo que por eso, hace años elegí escribir, quejarme en papel, escribirle a Dios, rogando, contando, preguntando, lamentándome.

Pero desde hace un tiempo, quizá mucho, ya no me resulta; Ya son casi inexistentes las reuniones con mi cuaderno donde declaro mis miedos, dolores y problemas, ya no me extiendo escribiéndole cartas a Dios, ya no hay catarsis, ni análisis, ni organización y el dolor en el cuello aumenta.

Lo estoy intentando, por eso recurro a este medio, al parecer el teclado me es más familiar ahora que el lápiz, y la memoria fantasma de un sitio, me parece más amable que un cuaderno.

Este comienzo de año ha sido rápido, he paseado harto, carreteado, no me quejo me he divertido, pero a ratos la realidad me golpea, la del lugar que debería ser mi albergue, mi santuario, mi hogar; Las paredes donde crecí ya no parecen seguras, ni parecen mías, me siento extraña en la que se supone es mi casa y quien se supone debería protegerme o al menos no ponerme en riesgo, está jugando con fuego, sin importarle la seguridad de su familia.

He ahí la constante necesidad de escapar, de no estar, de disfrutar mientras omito estas paredes; pero aún vivo aquí y mas seguido de lo que quiero debo enfrentar mi realidad y el precio de ser dependiente, de seguir estudiando.

SOLO DE PIANO


Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia,
Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;
Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan:
No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo;
Ya que nosotros mismos no somos más que seres
(Como el dios mismo no es otra cosa que dios)
Ya que no hablamos para ser escuchados
Sino que para que los demás hablen
Y el eco es anterior a las voces que lo producen,
Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos
En el jardín que bosteza y que se llena de aire,
Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir
Para poder resucitar después tranquilamente
Cuando se ha usado en exceso de la mujer;
Ya que también existe un cielo en el infierno,
Dejad que yo también haga algunas cosas:

Yo quiero hacer un ruido con los pies
Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.


Nicanor Parra

De Poemas y antipoemas

Justicia, según Abel

Hace algunos meses, un compañero de universidad, me contó que había reprobado el ramo por el que más estudió, y aquellos con los que había sido medio irresponsable los aprobó sin mayo problema, yo le dije: “suele ocurrir”, y él casi sin escucharme, como ido, me dijo que era injusto, luego como volviendo en sí, declaró humilde: “Pero quién sabe lo que es justo, sólo Dios”

Mi compañero es católico y extrañamente tiene una tendencia derechista, digo extrañamente porque yo pensaba que la gente de derecha no estudiaba pedagogía; Además su papá es un ex militar y el tiene bien arraigadas algunas ideas que me desagradan, así que me sorprendió cuando, para mí, dijo una frase con gran sentido.

Estos días han sido un poco complicados, el tiempo libre, el tener que hacerla de dueña de casa, el tener que cuidar a mi sobrino, el limpiar y volver a limpiar sin que dure para que se note: El pensar que los dos meses que me quedan por delante no se ven muy auspiciosos; El intentar encontrar trabajo sin mayor éxito; El tener que decir no a salidas, a carretes por cuidar al hijo de mi hermana, favor por el que ni siquiera recibo las gracias; El pensar en la suerte, en cómo para algunos las cosas les resultan simples y para otros casi imposibles; Me han hecho reflexionar en la justicia, en la injusticia.

Quizá es verdad lo que dijo mi compañero, quizá sólo Dios sabe lo que es justo y por eso hemos herrado tanto en el camino.

Aprobé cálculo!!

Yo intento ser positiva, ver el vaso medio lleno, detenerme a pensar que quizá esto que parece tan malo hoy tenga un propósito para mañana, que por algo Dios hace o deja que pasen los sucesos; “pensamientos positivos”, a los que los metafísicos tanto poder le otorgan, y fe, aquella de la que habla la Biblia, Coelho y tanta gente en la calle.

Resulta señoras y señores, que a veces me canso, me cansa pensar positivamente, me cansa tener fe, me cansa tener esperanza, me cansa esperar y me entran una ganas enorme de llorar y mandar todo al carajo; Pero hay dos cosas al menos que sé no puedo hacer, una es dejar de vivir con migo, así que no me puedo mandar al demonio, y la otra es mandar al carajo a Dios, está en mi mente, y supongo que en mi alma, soy una imitación barata de evangélicos fanáticos, aunque sin creer en la Biblia y sin juzgar tanto, sin la idea de “convertir” a otros, pero tenemos en común, supongo yo, el lugar que ocupa Dios en nuestras vidas, y en la mía, a pesar de los enojos de a veces niña caprichosa, es uno muy importante.

Y a pesar de la tristezas, de las perdidas y las derrotas, sigo teniendo fe, aún a veces sin quererlo, sigo creyendo que en la vida hay que pasar por todo, para vivirla y sentirla, y sigo creyendo en Dios, he intento aceptar y confiar en sus decisiones, sigo hablando con Él, en un discurso mental casi eterno, sigo reclamando, agradeciendo, rogando, encomendándome, amándolo.

Como lo dije, soy una imitación barata de un evangélico fanático…

En realidad este post es para agradecerle a Dios, de una forma extraña, el pasar cálculo, me costó, estudié mucho, me fui a examen y el reprobar o aprobar dependió de una prueba, no me saqué un 7, ni siquiera una nota excelente, pero me fue bien, y aprobé, tuve la suerte que me preguntarán lo que sabía, y eso señores es gracias a Dios y en parte al trabajo.

Y como decía mi profesor de religión de la media, con el cual rara vez concordábamos: “Trabajo y oración”

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PD; Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es unmilagro. - Albert Einstein

Instantes...

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Instantes

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.



Jorge Luis Borges




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Yo tengo 21...



Casi corriente de la conciencia

He pensado en varias cosas ultimamente, en las políticas educacionales, en como la escuela reproduce el orden social en vez de hacer lo inverso; En sueños de proyectos que habran mentes y corazones; He pensado sobre todo que primero debo alimentar y cultivar mi propia mente, mi propia alma.

He pensado en Dios, en las treguas y las luchas, en la permanente nube negra, la soledad y la suerte a veces de estar en el momento preciso a la hora precisa. He pensado en las perdidas, en lo que extraño sin nunca haber tenido.

He pensado en números, en leyes de lógica, en la trampa que se tiene al demostrar un teorema, en como se llegó a la regla de la cadena...

He pensado en mi mala ortografía y mi gran capacidad para decir palabrotas.

He pensado en los imposibles y cuáles serán los sazones de la vida; Si será verdad que la felicidad depende uno mismo o de la suerte que corre al vivir.

He pensado en las canciones románticas y como ya no me causan rechazo, he pensado en los años, en como estaré en diez años, he pensado si fue lo mejor decidir estudiar, he pensado si realmente lo que está escrito: Maktub, es que yo sea preofesora.

He pensado en la vida que ya no tuve y a la que tanto le temi por un tiempo; He pensado en mi cambio de carrera.

He pensado en los milagros, en los regalos de Dios.

He pensado en como llegar más rápido a mi casa o cómo no llegar.

He pensado en el tiempo y cómo cambia la vida, cómo algunas cosas, sentimientos, permanecen iguales.

He pensado en tomarme un ron entero, tirarme al pasto y mirar el cielo azul...

He pensado en lo milagros y si realmente Dios se enoja con alguien por las propias "debilidades" de los humanos.

He pensado en el mar, en la playa y mi temor a ponerme traje de baño.

He pensado en la U, mi constante ocupación; He pensado en cálculo y si lograré pasarlo...

He pensado en las vacaciones, en el tiempo libre y mi adicción a la nostalgía...

He pensado en la desigualdad, en cómo pocos tienen mucho y muchos tienen poco.

He pensado que tengo que estudiar.

Elefante



La desolación reinó entre los pasillos de esa escuela.




Me he quedado pensando… imágenes se pasean por mi mente, quizá soy susceptible, quizá es humano serlo.

El otro día, junto a una amiga y una sala casi vacía, vi una película de Gus Van Sant. Sabía a lo que iba, sabía ya el final, lo que no sabía era el inicio, lo del medio, el enfoque, los diálogos, la música, los colores, la mirada.

Me encontré ante una película lenta, que seguía a unos chicos, su vida: Un fotógrafo aficionado, sus tomas, sus caminatas por el colegio, su trabajo en el laboratorio; Una pareja de novios, sus diálogos amorosos, sus planes, sus juegos; Un grupo que habla de homosexuales, sus hipótesis, sus risas; Un trío de chicas que habla de chicos, de comida, que come y vomita; Un chico que intercambia el papel con su padre, su llanto, su espera, sus caminatas dentro de la escuela; Una chica solitaria, “inadaptada”, que quiere usar pantalón, que recibe burlas; Un chico que toca bien el piano, al que sus compañeros le tiran cosas, y su amigo que pasa la noche en su casa…

Un día normal, rutinario, quizá aburrido, hasta que sin mayor explicación, dos chicos, por algún motivo que jamás se sabrá, armados para la guerra, comenzaron a disparar dentro de la escuela, sus blancos; todo aquello que se moviera.




He ahí, que la muerte reinó entre los pasillos de esa escuela y a quienes se le observó vivir, ya no respiran.




Me quede pensando…


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La música

Mi vida social ha disminuido, heme aquí un viernes por la tarde en mi casa, media aburrida, medio torturándome, esto tiene pinta de domingo…

Cuando era chica me costaba sociabilizar, aún me cuesta, aún rechazo ir a lugares (carretes) por no enfrentar a la gente, a las conversaciones, a que me quede sin palabras.

Hoy iba en la micro, camino a la universidad, con la duda de si estaba abierta o no y con la certeza de que no llegaría a la clase, iba medio pensando en un trabajo que debía hacer y medio pensando en la vida, leí que Lou Andrea Salomé dijo: “El mundo no te regalará nada, créeme. Si quieres tener una vida, róbala”. Pensaba en que robar…que espacio llenar; Un deseo en el alma, un secreto que no me atrevo a mencionar, una amistad desecha, un oído que ya no escucha, un hombro que siempre estuvo, que parecía incondicional y se esfumo entre el viento; Un sueño por el que alguna vez luche y se me fue negado, una sospecha que quizá me imagino…

Entre esa ensalada de pensamientos medio formulados, un trío folclórico se subió a la micro; Un tipo algo mayor, otro muy alto y uno bajo, comenzaron a cantar, Violeta Parra y el emprender el viaje a las raíces…

Heme ahí en la micro, buscando algo que robar para descubrir y llenar el vacío, y un trío de hombres que no conozco, con su canto, me traslado al espacio de los satisfechos, sobretodo gracias al canto de el de menor estatura, su voz fue una melodía maravillosa…

Es fascinante lo que a veces logra la música.

CHUATA!

CHUATA!!

Mañana tengo prueba de cálculo, estoy media asutá...




Estos días he andado media negativa, media triste, media vaga...

Me gustaría tener plata y una casa en la playa, tirarme en la arena y leer como desquiciada, volverme crítica o escritora...

He dudado de mi vocación, no pensé que esta cuestión sería tan complicada, a ratos tan afixiantes, tan vacía;Estoy en una crisis vocacional, quizá es más el miedo que la falta de vocación...

A veces le temo a la vida...

No tenía ganas de escribir, pero siento que debo dejar un registro y este acto es una eficaz catarsis.

Catarsis...
Catarsis...


Dios...

Divagaciones de libro ojeado


Hace algunos años, cuando iba en el colegio, se me ocurrió la brillante idea de ir a gastar mi tiempo a una librería, comencé a hojear libros, leer las partes de atrás y uno que otro comienzo, pesadilla de algunas compañías y de algunos vendedores. Entre ojeada y ojeada, me encontré con algún libro de tendencia budista, supongo yo, donde aseguraban que el sufrimiento provenía de los deseos o sentimiento de posesión, usted quiere un “algo”, no lo tiene, sufre, usted supone tener “algo”, teme perderlo, sufre, usted crea su sufrimiento por querer tener “algo”; Y con ese “algo” no sólo se referían a los objetos, sino también a las circunstancias. El deseo de ser escritora, madre, arquitecta o lo que fuera, también implica un sentimiento de posesión, la idea del autor, y lo concluí ojeando el libro, era que para ser felices hay que dejar afuera todo deseo o sentimiento de posesión; Mire con cara estupefacta el libro y lo deje donde mismo estaba. Me vine de regreso a casa peleando con el autor, que ni siquiera recuerdo, argumentando que sin deseos no avanzamos, yo quiero ser profesora, quiero vivir en un lugar lindo, quiero volverme escritora (en ese tiempo) y por ello lucho, por esos deseos me levanto cada mañana y voy al colegio, estudio, me esfuerzo, mejoro; Sin deseos no habría avance.
Con el pasar de los años, cambios y permanencias; mi opinión sobre el tema creo que ha cambiado; Ya no encuentro tan descabellada aquella teoría (aunque debo aclarar que rara vez encuentro que alguna lo sea); comienzo a verle algo de lógica…

Tiempo...

A veces siento que pierdo mucho, o que las oportunidades se me van; A veces siento que soy un ser enormemente suertudo y que parte de los logros han sido por jugadas del destino, mezcladas quizá, con las ocasiones en he sido valiente.

Hoy llegue a mi casa temprano, mi mamá a estado trabajando mucho y toda la semana ha llegado después de las diez, pensé que hoy no trabajaría, por eso vine a almorzar con ella, la quería invitar a dar una vuelta. Pero tubo que ir a trabajar de nuevo y yo me quede dormida.

A veces extraño al trío maravilla, ahora casi no los vemos, supongo que el semestre pasado fue una serie de bellas coincidencias, nuestros horarios calzaban, teníamos tiempo y ganas, salíamos harto, a puro dar jugo por ahí, conviviendo con el pasto.

Me acuerdo que en la media con una amiga caminábamos cuadras y cuadras para poder ir a comprar un helado gigante, según nosotras, con la caminata gastábamos algo de las calorías que íbamos a consumir con semejante banquete. Después nos acostábamos en el pasto y medio filosofábamos, luego devuelta con la caminata. Es raro, pero en ese tiempo no apreciaba tanto este rito extraño, a veces sentía que tenía que estar en otra parte, sobretodo cuando mi amiga me tiraba pasto, pero ahora lo recuerdo hasta con nostalgia, y a pesar de todo creo que fue una maravillosa forma de gastar el tiempo.

Tengo una obsesión con el gastar el tiempo; Que la última semana no se ha manifestado mucho, por unas pastillas raras que me recetaron, que me dejan sin muchas emociones, no muy extremas al menos, que hoy se me ocurrió mezclar con otras, de otra índole, que había olvidado tomar a la hora y me hizo dormir como rara vez lo hago.

Soy obsesiva con el tiempo, normalmente, cada vez que estoy haciendo nada me siento culpable, a veces me obligo, para hacer el intento de meditar, así como los monjes y ponerme en contacto con el universo, pero no me resulta mucho. A veces cuando estoy sola y sin mucho que hacer, siento que la vida se me va y comienzo a lamentarme, estoy en campaña de eliminar ese destructivo rito, me ha medio resultado.

Se acabaron las vacaciones

Hoy desperté temprano, para lo común de estas últimas dos semanas; En realidad flojíe casi todo el rato, con pocas salidas, un carrete y comidas familiares varias donde veía como comían carne.

Hace algunos días me enfermé y me recetaron pastillas varias y jarabe, me dejaron soñolienta, así que los últimos cuatro días he andado como una sonrisa serena, sueño y sin la molestia que me ataca cuando estoy haciendo nada; Pero ayer me acorde de un trabajo y que ya vuelvo a clases, así que las últimas horas me la he pasado entre páginas diversas de la Web y libros, buscando algo que me sirva para mi vida académica.

Entre todo eso, he estado pensando en el karma, en realidad no sé muy bien que es, he leído muchas definiciones, que a ratos casi no se parecen, ente destino y causa y efecto, quizá ambas; A veces cuando algo no me resulta me digo que está escrito o algo parecido; No creo en un destino que no deja salidas, o que se impone, como si cada segundo estuviera pautado, quizá sólo a veces, cuando algo tiene que pasar para llegar a donde se debe… Tengo una maraña en la cabeza, que me costó formula para llegar a un equilibrio medianamente sano para mi mente.

A veces me consuelo diciendo que hay tiempo para todo, que lo que hoy no resulta quizá mañana sí, ya será la hora o quizá notaré que no es importante…

Pienso en Dios, no un ser con rostro o cuerpo, sino un algo más grande y maravilloso, inimaginable que es parte del todo, como el universo, que trabaja a nuestro lado, que ve de una forma más macro y sabe donde vamos, a que vamos y porqué vamos, que nos da fuerza y nos encamina.

Por algo suceden las cosas…

Es extraño que justo cuando el tiempo no me sobra me dan ganas de filosofar…

Las 106 cuecas del peda!!!

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Viernes seis de septiembre…

Seis amigos, un almuerzo en el casino y un hurto en el que me convencí que no participé; vasos transparentes ocultos en la mochila del alto amigo… Compras en el supermercado, vino, helado, bebidas, extraños suflés y ramitas, todo en pro de la economía estudiantil, división de la cuenta total.

Cuecas entre escuchadas, 106 quizá, imitación de terremotos, intención de no ser tan tiesa para el intento del baile nacional, admiración por quienes lo hacían bien, polvo por el zapateo, risas, fotos, cuidar al más borracho, más risas, conversaciones, sorpresas, búsquedas y encuentros; Más cuecas, más pasto, más polvo, más risas y la sensación de estar en el campo, en tiempos de antaño cuando en las fondas se escuchaban cuecas…

Risas y más risas, gran viernes, grandes compañías, buenas cuecas.

Tarde de escape

Gracias a los encapuchados estoy aquí en mi casa, frente al computador en vez de estar en la U, en una desquiciante clase de Informática.

Hoy, mientras iba a almorzar, vi a los famoso personajes con el rostro cubierto mientras corrían, sin un destino muy fijo, como vacilando, y supe que quedaría la “cagá”, claro tenía la esperanza que no, que las clases siguieran, suena tirado de las mechas, lo sé, como voy a querer salir a las siete de la tarde, pero hemos perdido tantas clase con el paro, que ya estoy dudando de la educación que recibo, y es que no solemos recuperar estas horas perdidas, ni las del paro, entonces vivo un semestre comprimido, donde los profesores (algunos) hacen su mayor intento para pasar todos los contenidos, pero es complicado, medio destructivo…

Y me pregunto ¿Qué voy a enseñar...? ¿A saber correr mientras las lacrimógenas causan su efecto? ¿Qué lo más estúpido que se puede hacer bajo tales circunstancias es mojarse…? Útil, lo sé, pero es una clase muy repetida y que está lejos de beneficiar.

Creo que recibir una buena educación es primordial para poder otorgarla…

Chanfles estoy sonando como... un algo extraño…

Intento de ver el vaso medio lleno

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Hace un par de meses tuve una mala tarde, fue un darme cuenta de los hechos que iban en contra de mis propias ilusiones, actúe, actúe a estar en un día común, donde semejante revelación no se había hecho presente.

Pero cuando venía camino a casa y me quede yo sola en la micro -estrictamente con docenas de personas- me deprimí, por algún azar del destino y quizá la misericordia de Dios, único ente que sabe de ese acontecimiento desilusionador, me senté, así es, fui de las afortunadas que a la hora pico se pudo sentar en un bus repleto del transantiago. Mire un buen rato por la ventana, sólo sintiendo la pena, a mitad del camino comencé a hablar con Dios -que para los incrédulos sería el equivalente a hablar con uno mismo con múltiples personalidades- y le dije, y mí también, que sólo me permitiría estar triste hasta que llegará a mi casa, así que ese era el momento de sentir la pena y desilusión, luego agarraría fuerzas y seguiría con mi vida, con la frente en algo y cultivando la capacidad para reírme de mi misma y de la mayoría de los acontecimientos.

Creo que resulto, el hecho que rompió una ilusión aquella tarde lo guardé bajo siete llaves, más por el bien común, que por actuar que no había sucedido, y me lo tome con pasividad, la frente en alto y con la certeza que todo pasa, que cada hecho tiene un motivo, viendo el vaso medio lleno.

Supongo que ahora debo hacer algo parecido, permitirme estar triste y luego seguir con mi vida, viéndole el lado gracioso a lo que más pueda; Pero en esta ocasión no sé muy bien a raíz de qué es la pena, quizá es la suma de varios sucesos que han quedado sin ser zanjados por completo y están haciendo estragos en mi alma que se debilita con la proximidad del verano.

Voy a permitirme estar triste hoy, sólo hoy, luego analizaré los hechos, agarraré fuerza y coraje, zanjaré algunos sucesos y me tomaré el resto con la frente en alto y volveré a cultivar la capacidad para reírme.

Lo sé, mi salud mental es medianamente dudosa, eso lo acepte hace rato y he aprendido a vivir con ello.

Me hace bien escribir, efecto catarsis, aún más acá, ordena un poco mis ideas, mis recuerdos.

Paciencia… Gran virtud


Vaso medio vacío

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Han sido poco gratos los últimos días, más bien por mi posición ante el mundo que por los hechos; Tengo ganas de tirarme en el pasto, mirar el cielo y esperar que mi alma alcance mi cuerpo…

Es raro como la tristeza invade el organismo, sin mayor motivo, aprovechando una grieta en la armadura, ingresa, se anida y comienza a crecer, tal cual bacteria, a una velocidad impresionante… Al parecer el alma (o lo que queda de ella) se defiende, de una forma extraña, donde el enojo la hace de salvavidas o quizás de hasta instrumento nocivo.

Es impresionante el poder de la perspectiva, como a veces los mismos hechos o situaciones causan estragos y otras sólo se viven, con pasividad y la frente en alto.

Una alucinación proyectada ...

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A veces sueño con hacer clases en las cárceles, me proyecto en una aula ante una treintena de convictos que no están muy contentos de estar hay, aún menos convencidos, algunos bromean, otros me observan esperando a que les explique qué rayos hacen hay, que les de una explicación del tiempo perdido.

Entonces, yo misma me pregunto las mismas interrogantes, me y les repito, en mis alucinaciones, discursos redichos sobre la importancia de la educación y luego, ante el poco convencimiento de mis inventados alumnos, les saco en cara mi esfuerzo, los años que invertí para lograr estar ahí, para que ellos adquirieran lar herramientas para que al salir de ahí enfrentaran la vida de una forma honesta, para que no le causaran más dolor a la gente que los ama, para que se ganaran el pan, y más que eso que lo disfrutaran, porque realmente es de ellos, porque se lo ganaron y cada bocado sabe mejor. Mi mente divaga entre discursos filosóficos que a ratos son exagerados y a ratos retadores.

Entonces, ante un ataque de soberbia les digo que nadie los obliga a estar ahí, que se pueden ir, algunos se van y uno, que aún sigue sentado, me mira y pregunta: “¿Usted qué hace aquí? ¿Qué la llevo a perder tantos años en lograr esto? ¿Qué gana?” Mi mente se estanca, me cuesta responder, primero digo que no sé, luego pienso que es mala respuesta, la borro de mis fantasías, espero, miro al cielo y a lo honesto ¿Será que tengo tan poco que busco ser buena para tener algún valor? Sigo pensando, no rechazo por completo la teoría, entonces una respuesta llega mi alucinación: “Lo hago porque no me gusta que me asalte, no me gusta que asalten a mi madre, detesto escuchar disparos entre las casas, detesto ver niños delincuentes, detesto ser victima… Pienso que la forma de erradicar a los que cometen delitos no es encerrándolos, agrupándolos en algunos puntos, eso es sólo un parche, un tapar lo que no se quiere ver, es someter, encasillar, hacer que la cadena siga; La solución no está ahí, mas bien está en prestar atención al génesis, en cómo nacen estas conductas y para mí la educación, el estar aquí, el aprender, el educarse puede cambiar muchas cosas, mejorarlas, es justamente aquí donde pueden crearse un fututo mejor, para ustedes y para sus hijos. Es aquí donde podemos ampliar el horizonte, las posibilidades...”

Sigo pensando, quizá la única diferencia entre un llamado “antisocial” y yo, es el lugar dónde nacimos, un simple factor geográfico, un simple factor fortuito.