"Rayuela"


Leyendo "Rayuela" me siento como la Maga, ignorante...
Y que hay muchos libros por leer... mucho por aprender...



(Aunque nunca me he sentido intelectual tampoco; Pero siento que pierdo de entender mucho cuando Cortazar escribe en francés, nombra a autores, artistas, tendencias, etc)



Me quiero ir en metro a Cuba...

...es en esa lucha que uno vence (carta a un amor añejo)

No sé si te amé; a lo mejor soy como el chico de “La fuerza de Scheccid”, ese libro que me contaron, donde él se enamora de una chica, pero nota que en realidad se enamoró de cómo la imaginaba, típico libro para adolescentes…

Descubro que hay un vacío en mi alma; ese que pretendo llenar leyendo, estudiando, haciendo clases, soñando, orándole al Dios sin religión, en el que creo, pero que hace tiempo no siento…

Y es que no creo que seas mi salvación, en términos razonables no te parecías a eso; ni te creía mi salvación; Te creía mi amante, acompañante, mi proyecto de amor… En realidad no creía mucho, no reflexionaba mucho; Pero a veces me echaba de menos, extrañaba a la mujer que buscaba ser autónoma, que no le creía a las películas románticas, a la que se sentía cómoda siendo soltera; Extrañaba esa comodidad de estar triste, porqué sí, y no tener que darte explicaciones de mi melancolía, de esa que aparece de repente; Por la vida, por dónde vivo, por quién soy, por lo injusto que parece ser el mundo; Y no sólo conmigo, sino con todos…

Me extrañaba… Era curioso cómo adelante tuyo no filosofaba, sobre la vida; Extrañaba ese reflexionar constante que me lleva al borde de la locura; Pero que es parte de mí.

Me extrañaba…

Y cuando te fuiste, pasaron tantas cosas entre medio, la vida me golpeó, perdí tanto en una semana; que mi visión sobre la vida, sobre el amor entró en colapso, porque eran los cimientos de mi existencia los que se remecían, y no era por ti, era por todo… Y extrañaba tu voz, el humor negro, que me hablaras de libros leídos, del arte, de la política. Extrañaba que me fueras a buscar a la universidad y paseáramos, nos emborracháramos o comiéramos; Extrañaba ir a eventos culturales contigo, que me tomaras de la mano, que hicieras cómo que me querías. Extrañaba ir a tu casa por las mañanas y jugar a pertenecer a algún lugar, a tu cama, en esos abrazos tórridos que tanto me gustaban.

Y no es que haya sido una relación de esas que muchos catalogarían de “buena”, duro poco, no te alcancé a conocer bien, y supongo que tu tampoco a mí; No alcanzamos a hacer mucho…

Y desapareciste de mi vida, supongo que yo te expulsé, en ese afán de ser radical… Y no es que quiera que vuelvas, en realidad hace tiempo deje de esperarlo y hasta de quererlo; Es sólo que a ratos la vida me pone tu recuerdo en frente, y Cortazar me deja de parecer interesante y dejo de leer, miro el techo, esas paredes que no me agradan; Te recuerdo cuando hacías cómo que me querías, y cocinabas y te ponías el paño de cocina en el hombro, mientras yo te miraba con ternura…

Y pienso en el vacío, que en realidad no es que lo hayas dejado tú, es que siempre está, a veces crece o disminuye… Y en los instantes que estaba contigo disminuía bastante; aunque supongo que era un tipo de alucinación…

Y es que una relación no es la “salvación”, ya no creo que un gato salve a otro gato rascándolo, cómo dijiste alguna vez; Y en realidad creo que nunca lo creí; Esa es una idea romántica que nos meten en la mente, desde “La cenicienta”, pasando por las teleseries que miraba la mamá hasta algunos libros que se catalogarían de buenos; Cómo una imposición cultural que nos cala hasta el inconsciente y nos hace desear una “relación” para ser feliz… Cómo si el fin último de la vida fuera “encontrar” el amor, o los amores para algunos…

Y yo sé que seguiste en tu búsqueda, que hasta altura quizá ya hayas tenido “intentos fallidos” así como lo fui yo, un amor pasajero, una pasión pasajera. O quizá andas en esas etapas en que le copias un poco a Panero, un poco a Bukowski y andas visitando camas y emborrachándote, viendo si en la autodestrucción, en los orgasmos encuentras poesía…

Ha pasado el tiempo desde lo nuestro, y hasta a veces lo recuerdo cómo si hubiera sucedido hace años…

Pero en noches como esta, en días como este, cuando parece que las estrellas se confabularan para ser mordaces con mi existencia y tu recuerdo me golpea con estímulos casuales, y llego a mi casa extrañando cuando me sentaba a hablar contigo y leer esos mensajes incuerdos, a veces pervertidos, a veces tiernos, a veces tan sabios… Y me pregunto si no es el amor lo que nos llena, si no es la literatura, si no es la construcción de los sueños… Me pregunto ¿Qué hará que ese vacío en el alma desaparezca?

Y pienso en los budistas; en que todo está en el interior, pienso… pienso y me golpea la melancolía…

…La ambivalencia, la idea que el mundo es una porquería, que parece que los fuertes siempre serán fuertes y explotaran a los débiles, que la pobreza es como una condena, que la educación no cumple con los propósitos, y así en la cantaleta del pesimista-realista; Y pienso en la valentía, en esa que hace que salgamos a dar la pelea, a pesar de saberse vencido, porque hace siglos se cometen las mismas injusticias; Pero es en esa lucha, que uno sueña; a crear momentos, buenos momentos, para uno y el resto y es que al final de eso esta compuesto la vida; Y es en esa lucha, es en la que uno sueña, sueña a instaurar cambios, y es en esa lucha que uno vence…

Sobre el suicidio


Cuando tenía como quince la ex de un primo se suicidó, por amor se supone. Por ese tiempo mi familia se estremeció, yo no me involucre mucho, andaba luchando con mis propios espectros que le coqueteaban a la muerte.

Pero de las tantas visitas que le hacía mi madre y el resto de mis tías a mi primo, de algunas fui participe, y como siempre en mis silencios observados, me quedé frente a mi tía, madre de mi primo, y mi madre, quienes charlaban mientras mi primo volvía, cómo hermanas y compinches se pusieron a hablar de la suicida. Mi tía le dijo a mi madre que ella, la suicida, había sido tonta, porque de seguro mi primo, aun cuando la amara, de seguro se recuperaría, que estaría triste un tiempo, quizá años, pero que se repondría, que de seguro volvería a pololear, que de seguro se volvería a enamorar y que posiblemente sería feliz, estaba vivo y ella de tonta no. Que su hijo a ella siempre la iba a recordar con algo de tristeza, pero aprendería a vivir con eso. Yo algo atónita porque se tratara de tonta a una muerta, dude de las palabras de mi tía, a mis quince años no sabía si algo así se podía superar, dudaba que mi primo superar la culpa, el desamor, el horror.

Para suerte de mi primo, y demostrando que más sabe el diablo por viejo que por diablo, mi tía tenía razón, el tiempo pasó y de a poco mi primo se fue recurando. Le tomo algo de tiempo y se la pasó soltero harto tiempo, años, pero parecía bien, y ya luego se enamoró; Y ahora está casado, construyendo una vida junto a una mujer que ama.

Mi tía aún habla de su difunta ex-nuera, y dice que si hubiera esperado, ella también hubiera empezado otra vida; Porque en la vida hay muchas vidas.

Así que esa es mi opinión del suicidio, en gran parte de los casos, como un acto de impaciencia, la vida da muchas vueltas como para terminarla por un momento o varios; Al final todo se vuelve recuerdo y lo que aún no lo es, se va construyendo.

Aunque también creo como Séneca, que decidir cuándo dejar de vivir es un acto de libertad.


Lorenza


Pienso en un pedacito de un libro de Bolaño “Estrella distante”; lo leí en la net, mientras hacía (o pensaba, casi como autoengaño) que estudiaba transformación de coordenadas. Es la historia de un artista… El pedacito que me da vueltas es: Matarse, dijo, en esta coyuntura sociopolítica, es absurdo y redundante. Mejor convertirse en poeta secreto.

El extracto que cuenta la historia:

[...] Años después supe una historia que me hubiera gustado contarle a Bibiano, aunque por entonces ya no sabía a dónde escribirle. Es la historia de Petra y de alguna manera es a Soto lo que la historia del doble de Juan Stein es a nuestro Juan Stein. La historia de Petra la debería contar como un cuento: Érase una vez un niño pobre de Chile... El niño se llamaba Lorenzo, creo, no estoy seguro, y he olvidado su apellido, pero más de uno lo recordará, y le gustaba jugar y subirse a los árboles y a los postes de alta tensión. Un día se subió a uno de estos postes y recibió una descarga tan fuerte que perdió los dos brazos. Se los tuvieron que amputar casi hasta la altura de los hombros. Así que Lorenzo creció en Chile y sin brazos, lo que de por sí hacía su situación bastante desventajosa, pero encima creció en el Chile de Pinochet, lo que convertía cualquier situación desventajosa en desesperada, pero esto no era todo, pues pronto descubrió que era homosexual, lo que convertía la situación desesperada en inconcebible e inenarrable.

Con todos esos condicionantes no fue raro que Lorenzo se hiciera artista. (¿Qué otra cosa podía ser?) Pero es difícil ser artista en el Tercer Mundo si uno es pobre, no tiene brazos y encima es marica. Así que Lorenzo se dedicó por un tiempo a hacer otras cosas. Estudiaba y aprendía. Cantaba en las calles. Y se enamoraba, pues era un romántico impenitente. Sus desilusiones (para no hablar de humillaciones, desprecios, ninguneos) fueron terribles y un día —día marcado con piedra blanca- decidió suicidarse. Una tarde de verano particularmente triste, cuando el sol se ocultaba en el océano Pacífico, Lorenzo saltó al mar desde una roca usada exclusivamente por suicidas (y que no falta en cada trozo de litoral chileno que se precie). Se hundió como una piedra, con los ojos abiertos y vio el agua cada vez más negra y las burbujas que salían de sus labios y luego, con un movimiento de piernas involuntario, salió a flote. Las olas no le dejaron ver la playa, sólo las rocas y a lo lejos los mástiles de unas embarcaciones de recreo o de pesca. Después volvió a hundirse. Tampoco en esta ocasión cerró los ojos: movió la cabeza con calma (calma de anestesiado) y buscó con la mirada algo, lo que fuera, pero que fuera hermoso, para retenerlo en el instante final. Pero la negrura velaba cualquier objeto que bajara con él hacia las profundidades y nada vio. Su vida entonces, tal cual enseña la leyenda, desfiló por delante de sus ojos como una película. Algunos trozos eran en blanco y negro y otros a colores. El amor de su pobre madre, el orgullo de su pobre madre, las fatigas de su pobre madre abrazándolo por la noche cuando todo en las poblaciones pobres de Chile parece pender de un hilo (en blanco y negro), los temblores, las noches en que se orinaba en la cama, los hospitales, las miradas, el zoológico de las miradas (a colores), los amigos que comparten lo poco que tienen, la música que nos consuela, la marihuana, la belleza revelada en sitios inverosímiles (en blanco y negro), el amor perfecto y breve como un soneto de Góngora, la certeza fatal (pero rabiosa dentro de la fatalidad) de que sólo se vive una vez. Con repentino valor decidió que no iba a morir. Dice que dijo ahora o nunca y volvió a la superficie. El ascenso le pareció interminable; mantenerse a flote, casi insoportable, pero lo consiguió. Esa tarde aprendió a nadar sin brazos, como una anguila o como una serpiente. Matarse, dijo, en esta coyuntura sociopolítica, es absurdo y redundante. Mejor convertirse en poeta secreto.

A partir de entonces comenzó a pintar (con la boca y con los pies), comenzó a bailar, comenzó a escribir poemas y cartas de amor, comenzó a tocar instrumentos y a componer canciones (una foto nos lo muestra tocando el piano con los dedos de los pies; el artista mira a la cámara y sonríe), comenzó a ahorrar dinero para marcharse de Chile. [...]

Esta misma historia la cuenta Lemebel en “Loco afán”; Con algunas variantes, y su estilo… (Y él si recuerda el apellido)

------

Se supone que debería estudiar; Tengo prueba, dónde se fue mi sentido de la urgencia, el de la responsabilidad… Queda poquito… Muy poquito, un mes y se acaba.

http://golosinacanibal.blogspot.com/2010/03/la-belleza-de-la-falla-o-un-poeta.html

Certeza infundada


… podría vivir cerca del mar

tengo la infundada certeza

(sólo el instinto)

que mi felicidad está en Valpo

caminando entre los cerros

subiendo y bajando escaleras

observando, conviviendo

con lo huachaca y lo refinado

con el artes y lo bohemio

con los muelles y el mar;

pintando mi casa de colores

con un parrón

o algún árbol en el patio que entregue sombra

con sillas y una radio

escuchando alguna sinfonía

música,

tomando mate o vino…


... si aún nos queda humor.

Para qué deprimirse con la difícil unidad latinoamericana y el triunfo del capitalismo; si aún nos queda humor, desacato y cuerda para carretear este fin de siglo. A toda bola Bolívar, a toda verga Bernardo, a la Carrera José Miguel que están sonando las vihuelas en el compact. Sin botas ni escarapelas, a cachete suelto levantando el polvo de la zamacueca.

Extracto “Loco afán”

Pedro Lemebel


Se vive un día a la vez...


(como alcohólico en rehabilitación)

Cuando todos se vayan

Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.

Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.

- Jorge Teillier

(me recuerda a un recuerdo alucinado que fue iluso)

- ¿Por qué lees tanto?

- Para descansar de mí.

- Ah…

- También a veces para sentirme más…

- Contradictorio.

- Sí… es que la literatura en un refugio, es la patria, es el hogar y la madre, y a ratos también es la religión y hasta un tipo de deidad… la literatura te salva…

- Le pones color comadre…

- Quizá… Pero a mi me ha salvado…


Convicciones y despropósito...


Me acuerdo de una compañera que hablaba de los zapatistas, yo de la izquierda, de la desigualdad social, que el sistema estaba mal. Ustedes, aportó otra compañera, son parte de la minoría, en una lucha que será eterna, yo me sumo al cincuenta más uno porciento. Yo me pregunté que “sabor” tenía la vida así… ¿Dónde están las convicciones?

En busca de los despropósitos, de la pasión, de la energía que emana de la tierra, de la furia que produce la molestia de la injusticia, de la violencia interna, de la búsqueda de la lucha pacífica; del reencuentro con la esencia de ser hembra, mujer, maestra. Me proclamo ante una noche estrellada, como el cúmulo de ambivalencias, que tienen por objetivo ser leales a las convicciones y al despropósito.

Quiero vestirme de “terrorita”, cubrirme la cara con una polera, poner en mi pecho al “Sub-comandante Marcos”, tomar por asalto el metro con una metralleta y otra gente infectada con el síntoma de las convicciones y el despropósito, tomar por rehenes a los pasajeros del primer tren, hablar con el conductor, dejar el metro parado entre los “Héroes” y “Salvador”, en alguna parte dentro del túnel, asegurarles a los rehenes que no serán lastimados, tener como primera petición un menú variado y al gusto del consumidor, un banquete; Luego pedir que nos lleven en metro a alguna isla tropical…

Irme en metro a “Cuba”…

Pd: Como en el cuento de Collyer…

Sobre la vejez


La vejez realiza los sueños de la juventud. Podemos verlo en Swift: Construyó en su juventud un manicomio y en su vejez ingresó en él.

-Soren Kierkegaard

Fluir de la conciencia

Debería dejar de tomar coca-cola, quizá adelgazaría, a lo mejor debería salir a correr, crearía endorfinas y me pondría en forma. Mi computador no suena, me da flojera abrirlo y mirar qué tarjeta de audio tiene. Es curioso que lea libros para cuarentonas, “Hasta siempre mujercitas” y Marcela Serrano, nunca he leído de su vida, de seguro es medio cuica, pero me agradarla leerla, a lo mejor mi preferencia por novelas para cuarentonas me hace sentir medio vieja, medio cansada.

He pensado en el cansancio y en un amor añejo, no sé si me persigue o yo en el intento de dar vuelta la página la mantengo en alto, sin estar en ninguna página. Me acuerdo de Temuco, de mi compañero atento ¿Clo vas a tomar once? ¿Clo tomaste desayuno? Clo siéntate conmigo ¿Clo no me vas a preguntar porqué anoche estaba nervioso?... Pasó la vieja… Y yo en una dimensión paralela…

Y yo en el limbo…

Y yo queriendo pisar la arena; Me llama el mar, me llama, y yo que busco señales, maldita la hora que empecé a leer a Coelho, porque chucha le creo si es un brasileño cualquiera que vende un montón de libros, ni siquiera es muy respetado…

Y yo que pienso que es mejor tarde que nunca; Y me da vuelta una nota ¿Dé dónde la saque? Está en mi libreta de anotar direcciones para ir a hacer clases: “Georgina, buscas obstáculos en vez de buscar magia…”, de seguro lo escuche en la tele y lo escribí en la primera parte que encontré.

Y los ojos verdes…

Debería estar estudiando cálculo o leyendo de células, lípidos y no sé cuánta cosa más, para así aprender a hacer yogurt y cerveza, a lo mejor después me dedico a eso, hago cerveza artesanal, en vez de hacer clases y tratar de cambiar el mundo; Me instalo con un bar a lo HBH y me hago millonaria, propago el relajo y el alcoholismo.

Y yo que escribo divagaciones, mientras espero que el alma me alcance el cuerpo; Toma tiempo acostumbrarse a algunas cosas; A algunas ausencias, sobre todo si estuvo presente 24 años…

Con sabor a milagro

Hace un tiempo estaba en la biblioteca de la universidad estudiando Álgebra, era uno de los poco seres vivos que tenía que dar examen en ese ramo, así que el grupo de estudio estaba conformado por mi y a ratos por un compañero que sabía mucho menos que yo; Y ahí estaba yo, intentando memorizar las trampitas de las demostraciones para ver si lograba aprendérmelas todas, eran como 60; Mientras un grupo de compañeras, que estudiaban alguna otra materia, me aconsejaban que los escribiera todos y los llevara conmigo al examen; Y ahí estaba yo, oyendo tal proposición como si fuera vender mi alma al diablo. De pronto aparece un compañero con el que he cruzado solo el saludo; Y pregunta quién tiene que dar el famoso examen, levanto mi mano con una sonrisa, por puro espíritu positivista y no caer en la desesperación, sabiendo que por ese examen mi permanencia en la universidad estaba en juego. El tipo se acercó y me preguntó que era lo que sabía, le conté y le dije que iba en la “memorización de las demostraciones”. Me miró y me dijo que sabía de dos preguntas que seguro iba en el examen y me las dijo. Luego se fue. Quizá fue una extraña e indirecta forma de hacer trampa, pero me salvo el pellejo.

Si no fuera porque a mi compañero lo veo deambular por los pasillos de la U, pensaría que es un ángel y tuve algún tipo de aparición.

¿Caprichosos?

Comienzo a sospechar que es verdad que Dios es caprichoso.

Bien lo sé, yo también a ratos doy razones para sospechar que soy caprichosa.
Si recuerdo cuando me cantaron al oído una vez, una canción donde me adjetivaban con semejante característica.

Pues a lo mejor compito con Dios; Bien poco astuta yo competir con semejante contrincante… Voy directo a la derrota.

Tal vez sí, o tal vez no… a lo mejor de puro humor Dios me deja ganar… O pierdo y en la derrota gano …

Así somos los ilusos, los idiotas, a ratos nos equivocamos, así casi a propósito por puro probar, por puro soñar, por puro vivir…


(Clo escribiendo un poco ebria)

Carta de amor

En la biblioteca de Santiago, hicieron un concurso de cartas de amor; Yo de ociosa, con panoramas tales como ir a la Católica a ver películas gratis y deambular por las calles de Santiago, me propuse vestirme de rosa, ordenar mi escritorio, quitar la música rock y adentrarme en el personaje de una inspirada enamorada… Lo intente, así que escribí un bosquejo, en la madrugada y con “Los Tres” sonando, pero como por estas fechas doy prioridad a los paseos y tengo la tendencia a inventar donde salir a gastar plata en micro y beneficiarme del aire acondicionado de edificios varios, olvidé tipiar el bosquejo y sin darme cuenta me fui de vacaciones, olvidando aquella imagen creada en mi cabeza de mí ganado el concurso, con un par de amigas riendo ante la pregunta de quién fue el ente inspirador y yo inventando algún tipo de respuesta que no sonara tan a excusa como la imaginación. Así que a la vuelta del Tour 2009, el tiempo de entrega había caducado y yo me quede con el bosquejo en mi desquiciado cuaderno, así que para que aquel tiempo que invertí en mi creación no se pierda por completo lo traspaso acá, para que de alguna forma este publicado:


Siendo sincera, a veces te imagino como amante, cómplice y hasta como un novio, y me sorprendo entre quehacer intentando adivinar que es lo que harías, como eres; Y de alguna forma te debo inventar porque hasta llegas a actuar en algunas de mis alucinaciones… Pero supongo que la ñoñes pública no me viene, y el cierto recelo al rosado y a las novelas tildadas con aquel colorido adjetivo me estacan ante la idea de emitir poéticos y hasta folclóricos piropos o declaraciones.

Además estoy harta de este ciclo que no tengo idea cómo detener y de entre las alternativas la más viable y la más tentativa me parece la de escaparme. Pero donde voy, yo me persigo y los sentimientos conmigo, entonces no hay descanso, ni de lo que siento ni de lo que imagino, ni de lo que soy y mucho menos de ti; Ni de aquello que no me atrevo a sentir. Y me dan ganas de gritártelo, y hasta llego a sospechar que es la cura. Pero el ser racional, negativo o hasta esperanzador, que me constituye, me detiene. Por que una cosa es ir destartalada por la vida, con el pelo enredado, poco dinero, sin saber a ciencia cierta que hora es y dudando de la fecha exacta, pensando en que podría ser la vida mientras cruzo una calle; Y otra muy distinta es decirte que quizá te quiero, que quizá siempre te he querido y el querer, mientras creía no sentirlo, se me alojo entre el colón y el estómago como un tipo de parásito y ya no sé como sacármelo. Y con un solo toque se volvió sintomático y ahora tengo que aguantármelo, aguantarte y hasta aguantarme.

Supongo que soy un cúmulo de lamentos; de ilusiones, alucinaciones y de controles; Porque me han dado ganas de tirarme a tu cuello y a ratos he tenido las intenciones de buscar las palabra para decir lo que siento; Pero no me sale, por la experiencia, el orgullo y las confusiones mentales; No es el miedo a fracasar o al rechazo, es el volver a caer con la misma piedra, porque eso es de idiotas y yo intento no ser una. Además sospecho más que no me quieres y llego a dudar enormemente que algunas vez llegues a hacerlo, y yo no quiero eso, mis anhelos románticos van más por otros lados, por los de correspondencia, pasión y autoentrega. Porque a amar no se le puede obligar a nadie y por más que uno aprenda a hacerlo, yo creo que la atracción no se crea, solo surge y acá parece que ya no se dio y yo no quiero eso, yo quiero vivir otro amor, uno entero y por estos años no pienso transar en eso.


Y es que yo podría quererte, pero más te odio, por amable y mentiroso, por descortés y hermético, por compartidor y no cumplidor, por lejano y a ratos insinuador, sabiondo y confesor; Pero supongo que más te odio, porque por más que lo intento no logro borrarte, ni mucho menos sanarme.
..................................
Del baúl de los recuerdos
J: …Y ¿Por qué terminaron con tu pololo?
C: Pucha que lata el tema…
J: Pero yo te conté mi historia…
C: Es que las razones son muy chantas.
J: Yo tengo una sospecha.
C: ¿Cuál?
J: Tú eres muy sexy para él.
C: Jajajajajajaja…
J: Es en serio…
C: Dale, nunca me lo había planteado.
J: Es una alternativa que tienes que considerar.
C: Jajajajajajaja…

Congreso nacional de estudiantes de pedagogía






Muy buena experiencia...
Aprendí mucho y además conocí Temuco.

Éramos los elegidos del sol


Éramos los elegidos del sol
y no nos dimos cuenta
Fuimos los elegidos de la más alta estrella
y no supimos responder a su regalo
Angustia de impotencia
el agua nos amaba
las selvas eran nuestras
el éxtasis era nuestro espacio propio
tu mirada era el universo frente a frente
tu belleza era el sonido del amanecer
la primavera amada por los árboles
Ahora somos una tristeza contagiosa
una muerte antes de tiempo
el alma que no sabe en qué sitio se encuentra
el invierno en los huesos sin un relámpago
y todo esto porque tú no supiste lo que es la eternidad
ni comprendiste el alma de mi alma en su barco de tinieblas
en su trono de águila herida de infinito.


-Vicente Huidobro

Foto: http://poesiacolorida.blogspot.com

El cuento del arbolito

Cuando iba en octavo, leí un cuento en el libro de texto que siempre recuerdo. Contaba la historia de un pequeño árbol, este nunca había visto el cielo a cabalidad porque sus hermanos mayores lo tapaban, ellos le contaban sobre el matiz del cielo al atardecer, de las constelaciones por las noches, del agua que se veía a lo lejos caer en una cascada; Con ver eso y más soñaba el pequeño árbol; Su mayor sueño era crecer y ver…

Un día un hombre con una mula se acercó y para su espanto y el de sus hermanos mayores lo talo. Entristecido y agobiado el pequeño árbol se entregó a la más grande de las desdichas, no cumplir su sueño, aterrorizado y abrumado presenció frustrado cómo lo alejaban de sus hermanos mayores.

El hombre lo llevó a un tipo de taller y ahí con su cuerpo confeccionó una cuna. El arbolito se convirtió en el lecho de un pequeño. El arbolito presenció el milagro de un nacimiento y sintió el amor que otorgan unos padres entusiastas, al fruto de su cariño, de su unión; “Vivió” feliz el arbolito entre el cariño siendo cuna.

Mientras mis compañeros decían que el mensaje del cuento era detener la tala de árboles, yo pensé en los sueños. Yo que siempre he intentado ser fiel a mis sueños, seguirlos, luchar por ellos, me quede pensando en que quizá la vida de vez en cuando o muchas veces nos sorprende y deja en un lugar inaccesible la realización de nuestros sueños. Pensé que quizá a pesar de ello, a pesar de la pena y el dolor de ver mutilado los sueños, se logra ser feliz, porque quizá la vida nos guarda algo maravilloso.

Lo importante

¿Nací?
¿Nazco?
¿Renazco?

A lo mejor soy el recuerdo
de una premonición.

No importa cómo me llamen,
lo importante es cómo me llame yo.

Violeta Violenta
Victoria Violenta

¿Cómo no agarrar a guitarrazos a un desamor?
¿Cómo no quemar el colchón dónde se consumo el amor?

Stella antrobiótica
Victoria encubierta

¿Cómo no ser bebedora compulsiva?
Si se siente tanto la vida.

Mistral pedagoga
Victoria profesora

Si las fuerzas están en las entrañas
y de ahí recorren el cuerpo.

Isabel escribidora
Victoria apasionada

Si la pasión es padecer y perturbación.
Y es también un motor
que se aloja en el vientre bajo
provocando acción
produciendo instinto
provocando…

Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
Hay la espera de mí mismo
Y esta espera es otro modo de presencia
La espera de mi retorno
Yo estoy en otros objetos
Ando en viaje dando un poco de mi vida
A ciertos árboles y a ciertas piedras
Que me han esperado muchos años


Se cansaron de esperarme y se sentaron


Yo no estoy y estoy
Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
Y yo querría el de ellos para expresarlos
He aquí el equívoco el atroz equívoco


Angustioso lamentable
Me voy adentrando en estas plantas
Voy dejando mis ropas
Se me van cayendo las carnes
Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas
Me estoy haciendo árbol Cuántas cosas me he ido convirtiendo en
[otras cosas...
Es doloroso y lleno de ternura


Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación
Hay que guardar silencio Esperar en silencio

-Vicente Huidobro

De Últimos poemas, 1948

Quiero ser

Yo a veces quería ser silencio
para escuchar a mi alma
que me murmuraba
y me gritaba
en una lengua extraña.

Yo a veces quiero ser quietud
y esperar descalza
mientras me alcanzas,
mientras mi alma me alcanza
y me susurre al oído
en un lenguaje inventado
y sea mi cómplice,
y seas mi cómplice

Yo a veces quiero ser paciencia
y acallar el grito en mi pecho,
en mis entrañas.
Que están vacíos por el desprecio
por el destino incierto.

Yo a veces quiero ser destiempo
y dar los besos que no di,
ver aquello que no vi,
escuchar aquello que no oí,
entregar lo que me guarde,
huir cuando me quede,
golpear lo que no toqué,
hablar lo que me callé
y salvar lo que no salvé.
Gabriela Mistral decía:

“Sólo las personas buenas se vuelven mejores con el dolor, a los demás nos hace peores…”

¿De cuales soy yo?

Sobre la idiotez

En los últimos meses me he sentido más veces patética que en mis 24 años anteriores.

Me pregunto si seré como Manuel, la creación de Simonetti o como Manuela, la esposa de Huidobro.

Lo que si sé, es que no le podré ninguno de esos nombres a mis hijos, a ver si así evito que hereden la idiotez.
Yo ya morí

morí asesinada
por mi madre.
¿Nací?

Cambio


Ya no me gusta la palabra albergue, connota necesidad de auxilio.


Mejor tener pájaros en el alma...


Evocando cambio de domicio.

Sobre la felicidad


La felicidad a veces

es aquello que me sorprende

sentada zurciendo,

con mi papá cantando en el otro sillón

y mi sobrino bailando pascuense sobre la alfombra.


Bicentenario

LA VERGUENZA DEL VIL CENTENARIO


Pedro Lemebel

Son tantos días que llevan mis hermanos mapuches en huelga de hambre, y este país glotón saciándose con sus asados de fiestas patrias, con sus banquetes por el vil centenario, por las reuniones de mantel largo que se les dará a las visitas imperiales que vienen a degustar el salmón al pil pil , el guachalomo frufrú o las papayas con albaca que les ofrecerá la presidencia de la derecha.

La vergüenza es un manjar amargo que se masca y cuesta tragar, más aun cuando se sabe que un grupo de mapuches en el sur del país se niegan a probar bocado en señal de repulsa frente a la injusticia. En señal de protesta por la maldita ley antiterrorista que los tiene encarcelados y se les aplicó por defender sus derechos ancestrales. Una vez mas el pueblo mapuche es agredido en su propia tierra. Y digo “propia” porque estoy hablando de sus praderas verde olivar, de sus lomajes azules, amarillos, rosados que pinta el tornasol de las flores que en esta época acuarelan el paisaje sureño donde antaño la raza indómita miraba los amaneceres sin lentes de sol.

Resulta vergonzoso saber que este grupo de personas permanece encarcelado solo por manifestarse contra el yugo cultural impuesto. Y que hacer con esta rabia cuando vemos que los medios de comunicación casi no informan de esta protesta que puede terminar con algún comunero muerto por inanición. Algunos de ellos tienen mareos y casi no se sostienen en pie. Nadie se preocupa tanto, y las autoridades y ministros faranduleros se hartan de comistrajos finos en los banquetes de palacio, cual obesos budas de la verborragia. Ojala les de colitis, una diarrea putrefacta que los arrastre por el water hasta el mismísimo mar. Y ni aun así se les borra la sonrisa hipócrita que lucen para las cámaras. Ni aun así dejan de masticar sus discursos entre canapé y canapé. Comen y comen y se comen a si mismos en la degustación mezquina de sus manjares y exquisiteces. Comer y cagar es su dieta para no saber que el grupo mapuche se niega a probar bocado, como si este gesto fuera un negarse a negociar, como si este gesto de mudez se negara a asumir el lenguaje del conquistador. “La porfía silencio es el estandarte de un pueblo que no le dio entrevistas a la historia”. No es el que calla otorga, aquí no hay nada que otorgar ni tranzar.

Viene el 18 de septiembre, y todos se preparan para la gran cena del bicentenario. Con empanadas de pavo o faisán, con asado de filete, mejor pescado, dice la ministra cuica tocándose la cintura de mosca, mordiendo apenas una aceituna rellena de anchoas. Mientras allá en el lluvioso sur las bocas cerradas de la tierra agonizan en su huelga de hambre. El invierno se termina, cae la ultima llovizna en la capital, también ruedan opacos lagrimones por la mejilla rugosa de una abuela machi. Llego de improviso la primavera, millones en fuegos artificiales para el vil centenario, vemos jirones de luces a lo Hollywood desde La Moneda. A los comuneros mapuches les enrejaron el cielo. Un estremecimiento de tripas marcará este dieciocho. La carne se quema en la parrilla, el vino blanco con chirimoya se entibia por el calor. El vahído de una nausea ancestral distorsiona el himno patrio que se escucha en casi todos los hogares chilenos.


Preguntita sobre Dios



Si Dios aprieta, pero no ahorca
¿Qué pasó con los suicidas?


Quebrada de Córdoba




































Como si la belleza aliviara...

Tomando vino

¿Será que Dios tiene un sentido del humor ácido?
Y se la pasa con los espíritus maquinando
ironía tras ironía…
Y se la pasa con las ánimas gestionando
broma cruel tras broma cruel…

¿Será que todo esto es un despropósito?
¿Y puro he malgastado el tiempo
tratando de descifrar los designios de Dios?

¿Será que el ser agnóstica ya no me alcanza?
Y tendré que recurrir a Buda y Alá.
Y tendré que rezarle al universo aún más.
Para que no me aturda el descontento.
Para que no me abrume el vacío.

¿Será que el vino nos acerca al regocijo?
Quizá Jesús quiso decirnos algo
cuando convirtió el agua en vino.

¿Será que Dios tiene un sentido del humor ácido?
¿O simplemente tendrá sentido del humor?
A lo mejor es ligereza.
Y mientras nosotros nos agarramos de las mechas.
Dios observa tranquilo; Tomando vino.

Destino

Como si el Kharma
fuera el silencio...

Instinto

-Si estaba super oscuro, yo no sé cómo viste las sillas.
- No las vi, tengo instinto.




Cuando pasas tres años en terapia; En donde los primeros dos te dicen que la propia salud mental es un peligro para ti misma, y el otro año lo pasas puro vomitando angustias… Les diré que queda cierta desconfianza con la propia salud mental, entonces ya no serás como los demás, ya no le creerás a tu mente, porque ya una vez se fue en arremetida contra uno mismo; Entonces puro queda el instinto…

Lo que suena menos racional y hasta menos cuerdo; Pero es lo que se desarrolla.



Si lo importante del instinto, en aquella historia, mi historia, era que el mío estuviera bien, no el de ella; Y a mí no me decía lo mismo que a ella.

A mí me decía que tenía la felicidad enfrente.

Así de insensato.

Dígame ¿Usted aún me lee?
Yo sospecho que usted se equivoco.

Sabiruría de idiotas

"Existe una forma de cazar monos en la selva, se pone una caja con una ranura pequeña, justo para que entre la mano abierta del mono y dentro se pone un plátano: Cuando el mono está hambriento encuentra la caja, mete la mano y coge el plátano, pero no puede sacar la mano porque su puño está cerrado alrededor de la fruta y eso no se lo permite. Para escapar basta soltar el plátano y dejarlo ir, pero el mono se apega a él y queda atrapado en la caja... Y así lo cazan."

http://corredordefondo3.blogspot.com/2008/06/apegosdjate-ir.html


...................................................................................

Bien Clo a soltar la banana.

Aunque tengo más ganas de emborracharme...

“Salí a la calle y no vi a nadie,

salí a la calle y no vi a nadie
¡Oh, Señor! Desciende por fin
porque en el Infierno ya no hay nadie.”


Leopoldo María Panero.

Dice la filosofía barata que nos queda el amor

Cuando un ser se encierra, se contrae, nos aparta, nos grita, nos expulsa, cuando no pide auxilio, ni ayuda, ni abrazos, ni palabras; y no te mira, ni te habla; y permanece como un cúmulo de dolor, cerca, pero lejos, y te dan ganas de auxiliarlo, pero las estrategias fallan, la fuerza falla, la voluntad falla; Dice un texto, que muchos catalogarían de filosofía barata, que nos queda el amor.

Y me caigo, y es que a veces no me puedo los pies; Lo prueba un moretón en mi rodilla izquierda.

Y nos queda el amor.

¿Cómo se otorga amor?

Esto Señores se parece al infierno, ese de los chinos; donde a pesar de tener arroz, todos se mueren de hambre porque ninguno se auxilia…

Esto Señores, es el alejamiento antinatural.

Esto Señores, es la soledad involuntaria.

Y dice la filosofía barata que nos queda el amor.

¿Reconstruirá el amor?

¿Compondrá almas el amor?

… Dicen Señores que nos queda el amor.

2

Y se me quedó un te quiero entre las entrañas

Y me va como carcomiendo el alma

Y me quita la energía que antes la dedicaba a quererte

Y me concentro en extrañarte

En llamarte con el pensamiento

.

Y tengo como ganas de buscarme

De encontrar a esa mujer pragmática

Que sabe lidiar con las derrotas

Que sabe como llevar la frustración

Que sigue, siempre sigue

Y que tiene como mayor misión ser fuerte.

.

Pero no me busco, ni mucho menos me encuentro

Y es que quizá simplemente ya no me encuentre

No completamente

Porque la vida nos cambia y yo quizá ya cambie

Y la tarea de ser parecida a ellos, a los otros

Ya no me viene.

.

Y más me parezco a nosotras

Y soy más como un personaje de novela rosa

De esos que tanto culpe a Karim de actuar

Y me quedo con la melodía de Amelie

Y el sonido que produce la lluvia afuera

Y me quedo con la mujer que se atreve a sentir.



Expiación


Foto: Naty

Y mi alma grita

Aunque a ratos me den ganas de patear la puerta o lo que haya cerca, aunque extrañe a rabiar abrazos pasados, abrigos pasados, el confort de esa compañía, de esas compañías.

Aunque mi mayor vicio ya no este a mano; Y me pase gran parte de las horas extrañando o escribiendo, buscando las palabras que hagan que mi alma vomite el dolor.

Aunque esta señores no sea la mejor época de mi vida; Tengo fe, en la vida, en Dios, en mí y en lo humano...

Y es que mi alma me grita que tenga paciencia, que al final todo va estar bien.