La feminista que llevo dentro...

Digamos que en cierto grado fui criada por la tele; Cómo gran parte de mi generación, y es que comprendo a mi madre, total no hacia ningún daño pasando horas frente a aquel aparato, mientras ella intentaba controlar a mi hermana y llevar una casa. Lo curioso es que a mi corta edad, 4 o 5 años que es de dónde recuerdo, dado que estaba vetado por el credo de mi madre el ver algunas caricaturas o series que estaban dirigidas al público del que yo era parte; Me dedicaba a ver películas, dramas o comedias, que no incluían ni magia, ni escenas muy violentas, ni mucho menos sexo. Así que por lo general veía heroínas, gente que luchaba desde los recónditos parajes de la esclavitud, pobreza, discriminación, etc. Y gracias a una vida de lucha alcanzaban algo, sus sueños; Lo que calo profundo en mi alma supongo.

También estaba las lindas tontas y las feas inteligentes; A mis cortos 5 años determiné que se podía ser una de las dos opciones, o linda tonta o fea inteligente, no había más; Y decidí ser inteligente, a pesar del precio, que para mí no era mucho, ser linda no era una cualidad; Nunca se me ocurrió que se podía ser linda e inteligente. Así que mientras en la adolescencia la gente de mi edad andaba maquillándose, buscando la ropa que mejor le quedara, con la que más mostrara, yo andaba en los recónditos rincones de mi mente imaginando historias que esperaba algún día llevar a papel y a las mentes de otras personas.

Pero ese tipo de inmunización hacia la “belleza” física, me llegó hasta que llegué a un nuevo colegio, donde de sopetón me atrajo un compañero. Puse resistencia, en realidad yo no quería ni ser como un personaje de novela rosa, ni seguir los cánones de bellezas. Pero luego de una crisis existencial y algunas desilusiones descubrí que a ratos la vida era más fácil para la gente que se veía mejor, y que ser linda no iba en contra de la inteligencia, no siempre al menos.

Así que sucumbí al sistema, a mis 16 años comencé a hacer dieta, y fui tremendamente estricta. Además me corte el pelo y me empezó a importar lo que me ponía; menos que al común de la gente, pero mucho más que antes.

Digamos que iniciada la dieta, no se acrecentó la idea de la conquista, yo podía ser alguien sano, comiendo sano, pero nunca me volvería una “persigue chicos”, o románticona, esa parte me la tenía vetada; Así que él pasó a ser un recuerdo, aunque luego reapareció en mi vida haciendo estragos…

El asunto es que ese inicio en el mundo de seguir los cánones de belleza, me comenzó a martirizar y es que después de como cuatro meses haciendo dieta, me fui alejando de a poco del plan de alimentación y cuidados, y empecé a ser yo de nuevo, descuidada y golosa; Y aún cuando no subí los kilos bajados, seguía no respondiendo a los cánones de belleza, y ahí estaba yo, con algo más de un metro y medio de altura, medio gordita; con la idea esporádica de hacer dieta y ejercicio y verme medio parecido a las chicas en bikini de la tele. Pero ahí estaba mi otra parte, feminista y rebelde, gritándome ¡No! No tienes porque responder a cánones poco sanos, impuestos por un mercado consumista y poco humano; Impuesto por gente superficial… Y mis ideas de dietas caían, sucumbía a la crisis existencial; Porque a pesar de querer lucir linda y sexy, la feminista que llevo dentro estaba de acuerdo con comer helado de chocolate y su discurso sonaba más inteligente que de la que quería usar bikini.

Así que así paso, a veces escuchando a la que quiere usar bikini y proponiéndome estrictos planes para ponerme en forma, y luego crisis, porque la feminista me grita que tanto esfuerzo por algo tan banal no vale la pena.

Adanowsky - Estoy Mal



Un dolor insoportable, me está comiendo el alma,

nada que ver con la flama, de una pasión que arde.
Si supiera por lo menos, ¿qué me duele?

Los años me son infieles y el sufrimiento atroz;
una sensasión feroz como una muerte eterna.
Me han cortado las dos pierdas
se ha muerto Dios.

Estoy mal.
Infinitamente mal.
¿Y por qué?
Es un misterio fatal.

Nada que hacer, no encuentro
dónde ni cuándo y qué.
Mejor sentarme y esperar que vuelva lo que fue.
Ahora que me siento lazio, me angustio.

Estoy mal.
Infinitamente mal.
¿Y por qué?
Es un misterio fatal.

Podría darme cuchillazos aquí en el...corazón.
Por lo menos sufriría por alguna razón.
Por la calle gritaría
¡soy un huevón!

Estoy mal.
Infinitamente mal.
¿Y por qué?
Es un misterio fatal.

Estoy mal.
Infinitamente mal.
¿Y por qué?
Es un misterio fatal.


.........................


Para la Naty, quien pidió posteara; Una canción para la ocasión

De un momento a otro escribo divagaciones...



Valparaíso



Hace algunos años, mientras leía, una certeza se apoderó de mis entrañas, tendría tres hijos; Alejandro, Sofía y Lucas.

Hace algunos días, mientras caminaba por las calles de Valparaíso, entre esas calles agitadas, veredas angostas y laberintos confusos y sosegados; Con esa arquitectura hermosamente caótica y bellamente armoniosa, donde conviven a pasos la elegancia con lo guachaca o la mezcla de ambas, donde el mar se ve desde lejos; Con cerros como decoración del cielo, con casas y edificios que parecen sostenerse por arte de magia… Donde el arte callejero abunda y las almas de los poetas rondan… Me asaltó el mismo tipo de certeza premonitoria: Voy a vivir en Valparaíso.






El hogar

Sara creció en el campo, rodeada de mujeres, de afecto. Emigro a Santiago para estudiar, pero era esa una época de rebeliones, de sueños y luchas, esa época de inicio de los 70’. Se encontró con un sueño, con una lucha y con un amor, un personaje de esos idílico y poético, pero tenía un gran defecto, no le cabía en el cuerpo el concepto de la fidelidad; Se lo advirtió y ella quizá hasta lo acepto.

Pero luego en el país la idea, o mejor dicho el sueño, de que por primera vez los pobres ya no ocuparan ese puesto tan ingrato, se cayó a fuerza de armas. Quienes luchaban por ese sueño debieron esconderse. Ellos, Sara y su novio, también se escondieron, juntos. Pero un día cuando Sara volvía a su casa lo sorprendió con una “amiga” en su cama; Cerró la puerta y se fue, tomo el tren y volvió al campo, a su casa, donde su madre, su abuela y sus tías la rodearon de cariño, confort. Volvió al hogar.

Este es un personaje de “Nosotras que nos queremos tanto”, de Marcela Serrano.

Me hace pensar en que al final, muchos de nosotros lo que conservamos, al menos en la juventud y la vida adulta, es el hogar materno, ese que nos vio crecer, que nos protegió, porque a pesar de cualquier empresa que se emprenda, sea académica, política, laboral, romántica o la que sea, siempre, en muchas vidas, existe la posibilidad de volver al hogar…

Y eso por ahora me hace sentir agradecida.

La casualidad

“Hace 7 años se produjo casualmente, en el hospital de la ciudad de Teresa un complicado caso de enfermedad cerebral, a causa de la cual llamaron a urgencia a consulta al director del hospital de Tomás. Pero el director tenia casualmente una ciática y no podía moverse y en su lugar envío a Tomás a aquel hospital local. En la ciudad había 5 hoteles, pero Tomás fue a parar casualmente justo a aquel en el que trabajaba Teresa. Casualmente le sobró un poco de tiempo para ir al restaurante antes de la salida de su tren. Teresa casualmente estaba de servicio y casualmente atendió la mesa de Tomás. Hizo falta que se produjeran 6 casualidades para empujar a Tomás hacia Teresa, como si el mismo no tuviera ganas. “

“Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje… sólo la casualidad nos habla.”

“... No es la necesidad sino la casualidad la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento…”

.

Frag. “La insoportable levedad del ser”

-Milan Kundera

...endurecerse


"Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura."

-Che Guevara



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¿Y qué cuentas mujer?


No mucho

Que aún no lloro…

¡Pucha! Debería llorar

Pero no me sale…

Y en la búsqueda del llanto

me sale lo racional

y recuerdo las etapas hacia la aceptación,

y pienso que estoy en la negación

y que me quedan cuatro,

y no avanzo,

me paralizo y me da como pena…

pero no me sale el llanto.


Pero no te martirices, debes llorar sí, pero en algún momento saldrá…


Sí, supongo.

Pero me da susto secarme.

Endurecerme, perder la ternura…

…La capacidad de sentir.


Desde un andén a otro:

K: Se te paso el tren (con burla)
C: Es la historia de mi vida galla... (con sobreactuada resignación y algo de picardía)
K: Jajajajaja...

29 de Marzo
Día del joven combatiente.

Run-Run se fue pa´l Norte





"...Run-Run se fue pa´l Norte
qué le vamos a hacer,
así es la vida entonces,
espinas de Israel,
amor crucificado,
corona del desdén,
los clavos del martirio,
el vinagre y la hiel,
ay ay ay de mí."

-Violeta Parra
...
Hay un tractor en mi corazón
y un vacío en mi estómago.

De chica
siempre me gustaron los personajes fuertes,
los esforzados y valientes,
esos seres luchadores
que a pesar de los golpes de la vida
seguían adelante,
seguían,
por pura determinación,
por fidelidad a sus sueños,
por ideología,
por amor
o tozudez,
seguían,
luchaban…
yo los identificaba en las películas,
en los dibujos animados,
en los cuentos o novelas
y los admiraba;
así me imaginaba,
no linda ni rompe corazones,
me imagina fuerte y luchadora,
así quería ser de grande,
así quería ser de niña,
así quería ser,
así quiero ser…

Las vacaciones donde mi abuela.

Con mi hermana nos parecemos mucho, siempre ha sido así, me pase mí primera infancia siendo confundida con ella, o escuchando la interrogante de si éramos mellizas, como si los diez centímetros que me llevaba, no fueran evidencia de la diferencia de edad.

Recuerdo que cuando chica, en mis primeras vacaciones de verano de la escuela, fuimos donde mi abuela paterna, a la Ligua, en el campo. Mi padre salió un hijo ingrato y guaso, así que se pasó años sin visitar a su madre y cuando lo hizo, ya con familia, sólo llevo a mi hermana, que en esos tiempo era una guagua. No tengo claro el porqué de su decisión de ir sin mi madre, quizá por pura tacañería, miedo o porque simplemente no se le ocurrió llevarla.

El asunto es que cuando fuimos todos, los cuatro, yo tenía seis años, tres menos que mi hermana, era pequeña, algo rechoncha, extremadamente morena y con el pelo crespo y azabache; parecía brasileña. Mi abuela, una viejita, de menos de metro y medio, encorvada, arrugada y extremadamente flaca, tenía aspecto de debilucha y desarreglada; cuando me vio me abrazó y me apretó los cachetes -operación que la gente solía hacer- exclamó que era igual a mi padre y luego reparó en mi pelo, que al parecer la hipnotizó porque jugo largamente con el, le caí en gracia altiro.

No sé bien porqué, pero mi abuela tenía metido en la cabeza que mi padre había conocido a mi madre en un burdel; Y que en una de esas visitas, en las que mi padre al parecer pagaba por placer, se prendió de mi madre, sabe quién porque maleficio, y le ofreció una vida “decorosa”; Y que mi madre había accedido agradecida y contenta, ya que estaba en cinta y se sabía con poco tiempo para seguir con su oficio. Es decir, mi “torpe” padre la había hecho de santo y le había caído del cielo a mi madre, y ella encarnaba al peor prototipo de las posibles nueras.

Yo medio escuché la historia entre conversaciones de adultos, como tenía seis años y mi mente divagaba aún más que ahora, aunque con mucha más ligereza, la historia me pareció entretenida y hasta digna de llevar a la pantalla grande. Claro a mi madre no le caía en gracia el rumor; A ella siempre le ha importado cómo la ven los demás, hasta los extraños, y no le vio lo anecdótico a ser el posible tema de conversación y enjuiciamiento de la gente de ese lugar. Así que le tomó cierto recelo a mi abuela y evitó estar cerca de ella.

Por mi parte yo recuerdo con cariño las vacaciones donde mi abuela; estaban mis primos, la Dani y el Pipe, hijos de mi tía “Yola”, una de las pocas hijas que mantenía contacto con su madre y vivía cerca de ella. Jugaba con ellos, aunque más con mi primo, porque yo era más de jugar a ser “exploradora” o “detective” y andar revolviéndome en la tierra, que andar con muñecas o peinándome.

Pero también recuerdo que escuchaba harto a mi abuela; yo imaginaba que de tanto estar sola, esa mujer almacenaba las conversaciones y después cuando se encontraba un receptor, las largaba todas “de un viaje”. Yo me prestaba a interpretar ese papel y hasta me agradaba. Me contaba su infancia y la de mi padre, su unión con mi abuelo, la convivencia de antaño, cómo era criar a un montón de hijos y lidiar con el trabajo en el campo, el laboral-remunerado y el doméstico; era un monologo casi eterno, que intercalaba con cariños u ofrecimiento de galletas y bebida que parecía ocultar para mi. Yo observaba a esa mujer con las manos pequeñas y algo deformes, con la piel muy morena, seca y arrugada, su piel parecía quebradiza y dejaba notar excesivamente las venas; manos trabajadoras, piel golpeada por el sol.

Tenía mala fama esa mujer, mi antecesora, de mal genio y amargada. Pero a mi me tocó ver otro hemisferio, uno más amable y hasta admirable; el de la abuela “comunicativa”, ágil y trabajadora, que me llenaba de palabras, cariños y comida.

Aunque aún no comprendo, cómo mi abuela no noto el gran parecido que tenemos con mi hermana y seguía afirmando que nuestro padre no era el mismo; ni tampoco entiendo cómo se encanto tanto con mi cabello, que es justamente el rasgo que más se nota heredé de mi madre, su “nuera sacada de un burdel”…

A Dios...

Suelo ser aquello que no soy, oler aquello que es inodoro, percibir aquello que no existe, amar lo que no veo. Soy un cúmulo de energía en el universo, no sé qué soy o cómo me formé, algo me dijeron los profesores, algo me contó mi madre, algo me contaron animas entre sueños, algo… ¿Tu qué dices? ¿Quién soy?

Alguna vez miraré este pasado con nostalgia, un golpe de la vida, un sentir ya pasado que me enseñó que es un deseo; una pasión, un golpe que me dejo el registro de aquello que cuando se tiene y pierde se desea con vehemencia, que la vida es un milagro, hay segundas oportunidades, lo perdido se recupera, llegan nuevas bendiciones, nuevos milagros y es ahí cuando nos damos cuenta de tu amor, de tu poder; que somos tu creación; hijos pequeños que luego de dar la lucha en este lugar, vamos a otro, un plano diferente, más cerca, más complicado quizá, más maravilloso…

Hoy es un día de espera y desastres, pero también es el día de esperanza, el día de agradecer y amar…

Padre te doy gracias por los milagros concedidos…

Amén

. · ’ ’ · . . · ’ ’ · . . · ’ ’ · . . · ’ ’ · . . · ’ ’ · . . · ’ ’ · .

Esta “carta a Dios” la escribí, supongo, cuando luego de una serie de sucesos algo desafortunados me salí de la U, en el 2005, cuando estudiaba castellano. Fue una época difícil, triste, estaba en el limbo, en ese paso entre renunciar y volver a adquirir el medio para realizar un sueño, una pasión… Fue duro ese tiempo -de estar en el limbo-, pero me entregue a Dios, con ese tipo de “Fe” irracional y amorfa que poseo; con ese tipo de certeza que no logro explicar y que sólo adquiero en ocasiones, ese tipo de certeza que me dice que al final sucederá lo mejor para todos.

Han pasado años desde entonces, supongo que en muchos aspectos he cambiado, mi religión inventada es aún más etérea y parezco llevar la vida de una forma más común… Pero aún creo que entre la espera y el desastre, puede y quizá deba, existir esperanza.

... y claro aún poseo esa "Fe amorfa"

Ligereza...

Escuché, en una película, que cuando Oscar Wilde iba a morir, en un hotelucho, miró las paredes y dijo: “o se va el papel mural o me voy yo”. Obviamente se fue él, (no de cuerpo claro) y él lo sabía.

Sentido del humor; humor negro, ligereza… Ligereza…

Quizá el ser serios esta sobreestimado, no digo que haya que ser irresponsables, pero no tomarse todo tan apecho… Supongo que lo ideal es buscar el equilibrio, como diría Buda, seguir el camino medio.

Lo triste es que a ratos olvido la ligereza o el camino medio, y es mi colon el que sufre (y a veces yo u otros)…

Ligereza…





“La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella”

-Oscar Wilde


A veces lo practico…

Poesía...


...quiero

ser
poesía...




Francesca Woodman

Cumpleaños 23

Cuando iba en octavo, fue mi época más creativa, quizá era la mezcla de antidepresivos con las pastillas para el colon… el asunto es que creaba historias o transformaba algunas de las historias escuchadas, que en cierta forma también es crear.

En esos tiempos la rutina académica era ir a sentarme a inventarle historias de amor a mis compañeras; donde sus príncipes azules eran personaje famosos como Justin Timberlake o Joey Fatone de los n’sync, Kevin Costner o Robbie Williams, aunque a él casi siempre me lo dejaba para mi y solía tener disfunción eréctil; claro yo era sexóloga y lo ayudaba…

Pero mi creatividad no paraba en inventar extrañas historias de amor algo tórridas, que en cierto grado demostraban mi salud mental, también leía manos, así que le inventaba el futuro a la gente, les contaba principalmente cuales serían sus trabajos de grande, si se casarían, cómo morirían y algún evento importante, cómo a que edad conocerían a su “amor eterno”, cuándo Dios les hablaría, cuándo serían abducido por los marcianos o les contaba un suceso parecido a Matrix; Lo curioso es que estaba obsesionada con los 23, todos los hechos importantes, en la vida de mis compañeros, que curiosamente hacían fila para que les leyera la mano, todos, incluyendo decesos, eran a los 23.

Con los años deje de inventarle historias a la gente y mucho menos romances, dado que me causaban cierto rechazo y una tendencia a la burla; así que aquel episodio de mi vida quedo en los recuerdos y en cierta forma mi capacidad creativa se enfocó hacia otras áreas, o quizá disminuyó, pero prefiero pensar lo primero.

Aunque me quedé con la idea que dada tanta obsesión, quizá los 23 si serían importantes, o algo importante pasaría durante aquel año, y pretendía recibir aquel año con toda la buena vibra posible, para que así ninguna de las tragedias que les relaté a alguno de mis compañeros se hiciera real en mí.

Pero como dice el viejo adagio “Uno propone y Dios dispone”; Justo unos meses antes de cumplir 23 años mi abuelo se enfermó, y aún contra toda idea mía que el hombre aquel era inmortal, terminó demostrándome lo contrario y falleció unas semana antes de mi cumpleaños.

Su deceso ha sido uno de los sucesos que más me ha removido el alma, y no es que yo tenga un tipo de idea “trágica” sobre la muerte, es sólo que además de la pena me causo un replanteamiento sobre mi forma de llevar la vida. Así que cómo supondrán no me quedaron ganas de celebrar el cambio de folio.

Pero como dice el viejo adagio “Uno propone y Dios dispone”; Fue un cumpleaños celebrado, tierna e inesperadamente celebrado; Primero en la universidad, donde mis compañeras improvisaron una celebración en los pastos a modo de fiesta sorpresa y luego en mi casa, donde mis amigas de la vida, me prepararon una once tipo cumpleaños, también sorpresa. Ambos hechos los recuerdo con cariño y ayudaron a superar en cierto grado, la crisis existencial que tenía.

Viviendo ya los 23, deje de tener esa extraña idea de que ese año sería importante o que algo importante ocurriría… A cualquier edad pasa algo importante. Pero mirando ya de mis 24 años, sospecho que esa extraña idea podría ser cierta…

...lo que no supo contestarse a sí mismo


"Lo malo de los reportajes es que uno tiene que contestarle en el momento a un periodista todo lo que no supo contestarse a sí mismo en toda la vida... Y encima pretenden que uno quede como inteligente..."

El dilema nace...

Mi hermana, cuando se embriaga y le da por hablar de mí, suele decir que yo siempre fui distinta, como entre admirándome y mirándome como bicho raro; Me torturó los primeros catorce años de mi vida por esa "anormalidad", pero aguante estoica, fiel a mi misma y gracias a esa tozudez he obtenido algunos buenos resultados... El dilema nace, cuándo no sé si estoy siendo fiel a mi misma, simplemente caprichosa, o dejando esa fidelidad de lado.

...maldigo el vocablo amor / con toda su porquería...

Maldigo del alto cielo

Maldigo del alto cielo

la estrella con su reflejo,
maldigo los azulejos
destellos del arroyuelo,
maldigo del bajo suelo
la piedra con su contorno,
maldigo el fuego del horno
porque mi alma está de luto,
maldigo los estatutos del tiempo
con sus bochornos,
cuánto será mi dolor.

Maldigo la cordillera
de los Andes y La Costa,
maldigo, señor, la angosta
y larga faja de tierra,
también la paz y la guerra,
lo franco y lo veleidoso,
maldigo lo perfumoso
porque mi anhelo está muerto,
maldigo todo lo cierto
y lo falso con lo dudoso,
cuánto será mi dolor.

Maldigo la primavera
con sus jardines en flor
y del otoño el color
yo lo maldigo de veras;
a la nube pasajera
la maldigo tanto y tanto
porque me asiste un quebranto.
Maldigo el invierno entero
con el verano embustero,
maldigo profano y santo,
cuánto será mi dolor.

Maldigo a la solitaria
figura de la bandera,
maldigo cualquier emblema,
la Venus y la Araucaria,
el trino de la canaria,
el cosmos y sus planetas,
la tierra y todas sus grietas
porque me aqueja un pesar,
maldigo del ancho mar
sus puertos y sus caletas,
cuánto será mi dolor.

Maldigo luna y paisaje,
los valles y los desiertos,
maldigo muerto por muerto
y el vivo de rey a paje,
el ave con su plumaje
yo la maldigo a porfía,
las aulas, las sacristías
porque me aflige un dolor,
maldigo el vocablo amor
con toda su porquería,
cuánto será mi dolor.

Maldigo por fin lo blanco,
lo negro con lo amarillo,
obispos y monaguillos,
ministros y predicandos
yo los maldigo llorando;
lo libre y lo prisionero,
lo dulce y lo pendenciero
le pongo mi maldición
en griego y en español
por culpa de un traicionero,
cuánto será mi dolor.

Violeta Parra




(...provoca catarsis)



"Alguna gente no enloquece nunca. Qué vida verdaderamente horrible deben tener."

...con todo el barro de la vida

Diario de un seductor

No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.


-Leopoldo María Panero.

El hombre ideal


PROFE: ¿Qué dice la teoría Nicolás?
NICO: Que la diferencia potencial debe mantenerse constante.
PROFE: ¿Y qué dicen los instrumentos? (medidores)
NICO: Mmmm… No pasa así, disminuye acá (apuntando a una parte del circuito)
PROFE: ¿Por qué cree que pasa eso Claudia?
CLO: Porque la teoría se basa en un sistema ideal y ese es real.
PROFE: Muy bien, esto es como con los hombres, no existe el hombre ideal, Claudia si lo anda buscando no lo va encontrar… Jajajjaja (mi profe y su sentido del humor…)
CLO: No lo ando buscando

…Nunca lo he buscado, me agrada más lo real.

...sólo soy público

A veces me siento público, me refiero a no hacer, a sólo observar.

Es curioso cómo a ratos el alma no me quepa en el cuerpo
y me da por escribir palabras o decirlas;
también por crear o captar instantes,
pero no me sale…

…y al final sólo soy público
…y me alimento de los dones de otros.


...inocencia infantil

Henri Cartier-Bresson


... me gusta,

en ocasiones,

mantener la inocencia infantil.


A veces, por eso espero,
a veces por eso creo,

a veces por eso confío,

a veces por eso me atrevo...



...

...

"Volver a sentir profundo como un niño frente a Dios..."


-Violeta, violenta.


(A la Violeta la mató la frustración y su propia violencia...
su carácter, su esencia)

Una descripción

...

Como un bostezo eterno...

...

...

"... no necesitas ser un ejemplo
porque eres poesía.
"


(de alguna película)

¡Ahora resulta que Dios es un picado!

Resulta

Ahora resulta que tengo cáncer
Ahora resulta que voy a la gruta
de Lourdes
Ahora resulta que no tengo
cáncer
Ahora resulta que tengo fe
Ahora resulta que voy a
una orgía
Ahora resulta que no tengo fe
Ahora resulta que
soy un desprejuiciado
Ahora resulta que soy
un desgraciado
Ahora resulta que tengo cáncer
de nuevo
Ahora resulta que voy a la gruta de Lourdes de nuevo
Ahora resulta que no resulta
¡Ahora resulta que Dios
es un picado!


-Claudio Bertoni
Por mi parte sospecho (o espero) que Dios tiene sentido del humor...

Qué he sacado con quererte

¿Qué he sacado con la luna, ay ay ay,
que los dos miramos juntos, ay ay ay,
qué he sacado con los nombres, ay ay ay,
estampados en el muro ay ay ay?
Como cambia el calendario, ay ay ay,
cambia todo en este mundo, ay ay ay.
Ay ay ay
ay.

¿Qué he sacado con el lirio, ay ay ay,
que plantamos en el patio, ay ay ay?,
no era uno el que plantaba, ay ay ay,
eran dos enamorados, ay ay ay.
Hortelano, tu plantío, ay ay ay,
con el tiempo no ha cambiado, ay. ay ay.
Ay ay ay
ay.

¿Qué he sacado con la sombra, ay ay ay
del aromo por testigo, ay ay ay,
y los cuatro pies marcados,
ay ay ay,en la orilla del camino, ay ay ay?
¿Qué he sacado con quererte, ay ay ay,
clavelito florecido, ay ay ay?
Ay ay ay
ay.

Aquí está la misma luna, ay ay ay,
y en el patio el blanco lirio, ay ay ay,
los dos nombres en el muro, ay ay ay,
y tu rostro en el camino, ay ay ay.
Pero tú, paloma ingrata, ay ay ay,
ya no arrullas en mi nido, ay ay ay.
Ay ay ay
ay.


-Violeta Parra

( ...una canción que me aprieta el estómago)


Seguimiento amoroso

Hace algunos años, cuando salí del colegio, tenía una amiga, que en esos tiempos era la más cercana, parecía de mi familia; Ella andaba cabizbaja, en parte porque le habían roto el corazón y en parte porque no había ingresado a la universidad.

Un día, cuando estaba haciendo frustrantes trámites, se sentó en el pórtico de alguna antigua construcción, en una de las pocas vías no muy concurridas del centro de Santiago; Se sentó y lloró… Un joven se acercó y le comenzó a hablar, charlaron, el le pidió el número de teléfono y le dijo que la llamaría, lo hizo y comenzaron a tener conversaciones telefónicas y no por MSN como se estaba instaurando.

El asunto es que un día salieron, a una tocata, parece, no lo recuerdo, y él, que hasta esa altura parecía ser el candidato a reconstruirle el corazón a mi amiga, la intento besar; Ella se negó, me dijo que era porque quería que fuera “distinto”; Quería ir despacio. Luego de esto, el tipo dejó de llamarla, yo le dije que quizá se había sentido rechazado y que pensaba que ella no quería algo con él; Supongo que mi amiga se creyó mi psicoanálisis, porque luego de eso se empeño en contactarlo.

No tenía su teléfono, ya que él no lo poseía, ni móvil, ni fijo, no era un chico que se “conectara” así que de MSN o mail nada; Pero tenía el número del teléfono público de donde él la llamaba. Por coincidencia o vaya a saber qué, mi amiga tenía otra amiga que trabajaba en una central telefónica, y ella sólo con el número podía conseguir la dirección del lugar; y lo hizo, así que ahí teníamos la dirección del almacén de donde este chico escurridizo llamaba.

Con la dirección en mano y un mapa copiado de Internet, mi amiga, me propuso la acompañara hasta el lugar, preguntáramos en el almacén por el chico y que luego fuéramos hasta su casa a buscarlo, romántico o sicótico, elija usted. Yo como la quería tanto y no tenía algo mejor que hacer, accedí. Así que me encontré arriba de una micro, muy lejos de mi hogar, sin saber donde estaba, junto a mi amiga, en busca del candidato a ser su amor.

Lamentablemente no dimos bien con el lugar, en realidad nos perdimos, y divagamos por varias calles, hasta dar con un almacén que reunía algunas de las condiciones, preguntamos por el chico, pero la señora que atendía nos dijo que no conocía a nadie así; Mi amiga me dijo que estaba segura que ese era el almacén, porque él le había hablado del lugar. Entonces estamos cerca, comenté. En un acto de sobre estimulación, o algo parecido, le propuse a mi amiga que hiciéramos panfletitos, donde le dijera que lo andaba buscando. Otra vez mi amiga presto oídos a mis palabras y escribimos varias veces: “Sebastián, la gatita te anda buscando, escribe a …”, o algo por el estilo. Los pegamos en las cercanías, esperando que esta extraña historia, se convirtiera en una de amor.

Después nos sentamos en una banca de una plaza, comimos pasteles; mi amiga, emocionada me decía que valoraba enormemente la compañía, la complicidad, nuestra amistad, yo compartía el sentimiento, y sonreía; Fue un agradable momento y algo desquiciado, supongo; Aunque útil, porque a mi amiga le mejoró el animo.

Lamentablemente el tipo no hizo contacto -impidiendo que la vida de mi amiga se convirtiera en una novela rosa- se lo trago la tierra, o a lo mejor se asustó. Pero mi amiga, con la tranquilidad de haber hecho algo por conseguir el amor, se conformó y siguió con su vida, confió en el destino…

Yo por mi parte me quede pensando en las estrategias: ¿Sirvió, jugo en contra o dio igual que ella se negara a besarlo? Con mi amiga, decidimos que da igual, se lo atribuimos a la química o al destino, nos propusimos creer en el destino…

Paraíso de gordos

A veces me imagino en un paraíso de gordos,
como en una pintura de Botero;
donde adorables personas se escapan del estereotipo de la delgadez
y se muestran entrados en carnes,
con grandes piernas, anchos brazos, inmensos traseros,
abultadas barrigas y muy amplios rostros,
llenos de redondeces, desproporcionados;
Con fuertes colores y llenos de luz;
Los veo y me veo a mi misma, corriendo entre pastos y flores,
saltando, bailándole al cielo, ligeros, enérgicos, libres;
Libres de poder mostrarnos con el doble o triple del peso ideal,
libres de añorar un helado sin culpa,
libres de comer cuanto chocolate se quiera,
libres de miradas acusadoras,
libres de nuestros propios prejuicios,
libres;
Libres, corriendo gordos por el campo,
danzándole a la gula, al placer…
Hermosos y libres gordos felices.



(Pintura: "Adan y Eva" de Fernando Botero)

Murio mi monitor

Leal y viejo aparato que tanto me acompañó, murió el sábado, en las manos del enano, mientras yo hacia clases, así que no presencíe tan triste momento.

Me quede sin computador, ni internet, ni msn, ni facebook, ni mails, ni videos ociosos, ni lecturas "blogeras"...

Me quedé sin vida social...

Si me atreviera a soñar


Si me atreviera a soñar, sin pedir permiso, ni préstamos, ni crédito; soñaría con el estar en una casa luminosa y de paisajes verdes, con silencio o suave melodía; con amigos sinceros, fieles y constantes; con vecinos amables y flores en el jardín.

Si me atreviera a soñar; Soñaría con un compañero, más amigo que amante… Amante, un amigo total y amante parcial; Si me atreviera a soñar, me vestiría de gitana, con el vientre plano y fuerza en las entrañas; Luchando, construyendo; Riendo.

Si me atreviera a soñar, sería aventurera, con tórridos romances y algún amor perpetuo; sería como una obra… una poesía; una pieza de jazz.

Si me atreviera a soñar, yo iría de la mano, entregando sonrisas y abrigo.

Si me atreviera a soñar, él me diría que me quiere como a una amante y a una amiga; que me quiere de cómplice, de hermana incesta, compañera y familia.

Si yo me atreviera a soñar, él sería mi amante y jugaríamos a ser niños traviesos, adolescentes escabullidizos, jóvenes desenfrenados, adultos tórridos y ancianos leales…

Si yo me atreviera soñar; saltaría estas paredes y olvidaría los años de abandono; Creería que Dios tiene un plan, dejaría de lado el limbo y empezaría a confiar más.

Sólo si me atreviera a soñar, sin pedir permiso, ni préstamos, ni crédito…

Rock por Chile

Me desperté, sin saberlo, con una hora de atraso, yo pensaba que habían cambiado la hora, mientras la alarma de mi celular sonaba y yo me intentaba quitar el espanto de las pesadillas que había tenido: “Debe ser el estrés del terremoto liberándose del inconsciente, no son señales…”, “Mejor espero a que llegue mi mamá de la feria para levantarme; no, no puedo esperar tanto, tengo el tiempo justo”, rezo a la deidad sin nombre: ¡Quítame el espanto!

Me levanto pensando en la inmortalidad del cangrejo, mientras prendo el calefont rezo porque una de las pesadillas no se cumpla y esa maquinita no encienda la casa al prenderlo.

Sigo somnolienta y algo relaja, hasta el llamado de mi hermana, que esperaba que yo compraras las entradas del cierto, no me altera, y me digo a mi misma que tengo tiempo “¿Quién llega a la hora a los conciertos?”, además, las pesadillas habían apagado un tanto las ganas de alejarme de mi casa.

Mientras desayuno, algo que no me gusta mucho, dado que mi familia se levanto antes que yo y no recordó que yo igual comía, le pongo atención a la tele y me doy cuenta que es justamente una hora mas tarde de lo que imagino, y comienzo a temer un poco el quedar mal con mi hermana.

Me fui al mall Vespucio, ahí ya he comprado entradas, lo recuerdo, me sirve el lugar; Primero voy a almacenes París, donde esta sin sistema ticket, luego a la feria del disco, que esta cerrada, por remodelación al parecer, “¿Me voy al arenas no mas? ¿Allá venderán entradas?”, el Florida Center esta cerca; Me voy para allá con algo de tedio y preguntándome si los sueños en verdad quieren decir algo o si son, como se suponía creía, mensajes del inconsciente.

Tras una filas y comprando la entrada, cuando está empezando el espectáculo en el “Arenas”, llamo a mi hermana y acordamos juntarnos en el metro parque O’higgins. Amablemente mi hermana me lleva unos sándwichs y cerveza al encuentro, nos sentamos en el parque a comer y a tomar un poco; mientras noto a mi hermana más grande, más adulta, con un gran susto a beber en la vía pública…

Entramos a la cancha, mientras tocaban grupos equis, algunos pegajosos que me instaban a mover este poco coordinado cuerpo; Mientras absorbía la energía de la gente y mi hermana me decía que se sentía en una disco peque, ya que al parecer le está dando el complejo de sentirse vieja…

Mientras observaba el techo y ñoñamente pensaba en la clase de triángulos que lo conformaban y me daban ganas de construir una maqueta por el estilo; Salió Nicole, ella que siempre canta los hit de antaño y logra hacerme cantar rememorando mi infancia; Indicio, para mí que de ahí empieza lo bueno, ultima telonera o primera famosa, escoja usted.

Luego Gondwana, con su verde amarillo y rojo que nos hizo cantar y bailar al ritmo de esa melodía “volátil” que llama a la paz y la buena onda.

Chancho en piedra, que gracias a una amiga llegué a detestar por ponerlos tanto; y que al irnos reconciliándonos me hacen cantar: “escogiendo a una reina…”, acompañados de su despelote y pequeños puercos bailando sobre las cabezas.

Javiera Parra, con ese par de canciones que me medio sé y vocifero sin vergüenza, de forma cebollera y sobreactuada.

Los Jaivas, y esa melodía que parece venir de la “Pachamama” y su “para qué vivir tan separados, si la tierra nos quiere juntar…” que nos hace cantar a todos y trasladarme por un momento a la dimensión de los disfrutes.

Francisca Valenzuela, y mi hermana encantadísima, con su “muérdeme la lengua” y un tipo cerca que al parecer se la imaginaba desnuda y no temía demostrarlo…

Primavera de Praga, me fui a comer juzto ahí.
Gonzalo Yañez; no sé quién es, me aprendí el nombre, seguí comiendo.

Los miserables, con su punk rock y covers desenfrenados. Con algo de cansancio ya en el cuerpo, y este pie que me duele constantemente; ellos a quienes rara vez escucho por iniciativa propia, me hicieron saltar y bailar; entrando en ese tipo de climax que se vive entre la multitud de los conciertos, y justo cuando gritábamos: “Si me equivocará otra vez, si me enamorará de ti otra vez…” Oscuridad y silencio, espero y supongo que muchos esperaban, silencio y quietud, ni siquiera un grito de algún chistoso, luego algunos celulares, vuelve la luz, el miedo en la cara de mi hermana es notorio; Mientras intentan seguir tocando. Nos dicen que está la luz cortada en todos lados, pero que ahí seguirá la música; vuelven los miserables, con el “El crack”, hacia el final otra vez apagón; Pero la multitud sin sorprenderse tanto, como la vez anterior, sigue cantando “Sueños de niñez pichangas del barrio cara sucia sudor y barro, sudor y barro” y terminamos la canción, lo cual fue en, cierto grado, emocionante.

Luego desconcierto, espera y el darse cuenta, en forma lamentable que el espectáculo ya no seguía y qué a quienes fui a ver con mayor entusiasmo, pues no iban a tocar.

Afuera y sin luz, el camino a casa comenzaba; La música se apagaba en mi mente y el encanto se iba alejando a medida que me alejaba del Arenas; Me empecé a asustar por el regreso a casa; afortunadamente y gracias a la deidad sin nombre, luego de una pequeña odisea, mucho más pequeña de lo que imaginé, llegamos a la casa de hermana sin novedad.

Extraño día.

Paranoia

Ya no me resulta escribir…

Estoy de vacaciones; El domingo iba al supermercado, con mi madre, caminando, este queda como a 30 min. Por mi casa casi todo es “periferia”, así que cuando camino, casi siempre voy atenta, no sé bien para qué, soy vulnerable ¿Qué podría hacer? ¿Correr? ¿Pedir ayuda?

El asunto es que iba caminando, junto a mi madre, en un lugar algo solitario, un estacionamiento improvisado de un hospital; cuando veo a un tipo acercarse, lo mire, no sé muy bien con que expresión, cuando el instinto me dijo que era un peligro; Mire hacia atrás y vi que venía gente, estaban lejos como para que nos alcanzaran así que tome el brazo de mi madre y me di la vuelta, empecé a caminar rápido, más gente, atrás de los que ya había visto y sentí que en cierto punto ellos me salvaban, me dieron ganas de quedarme ahí entre la gente…

Mi mamá me dijo que pensaba que el tipo me conocía, que iba hacía mí, en realidad no sabía, ni lo sé ahora, siempre me pregunto si soy paranoica; si me volví paranoica.

Ese día no llegue al supermercado, me devolví, por que cuando tomamos otra ruta para llegar al destino; vi a otro tipo, quizá el mismo, no lo sé, que pensé nos seguía; Mi madre también lo pensó, me pregunto si ella me seguirá en mi paranoia.

Ya no me resulta escribir…

Ya no sé.
…la vida me ha enseñado que si se tiene la suficiente paciencia, se logra ver, a veces, los sabios movimientos de Dios; en los demás, si no los vemos, igual existen; Por mi parte me gusta creer en eso, me gusta y he percibido su realidad…

-De mi cuaderno de divagaciones mentales
29 de Mayo del 2007
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«¡No llores!
Necesito todo mi coraje para morir a los veinte años»


-Évariste Galois
Pienso en la Mistral, con su espíritu pedagógico; que pensó tanto en el bienestar de los niños, que luchó por la educación, que tanto crítico; fue una avanzada para su época y logro mucho a pesar de las cartas en contra.

Pienso en la Violeta y sus canciones desde las entrañas; Pienso en su lucha pacifica y violenta; Pienso...

Pienso que no me imagino en un futuro sin hacer clases; Pienso que me queda un poco menos de un mes para salvar este semestre que empezó tan mal y que aún no logro sacar a flote...

Pienso en las luchas y las estrategias; Nunca he sido buena para las estrategias...

Ojalá sea verdad que a veces los espíritus nos protegen...

El valor de la familia: 1ª parte

Dicen que los caminos de Dios son misteriosos, por mi parte hace tiempo lo deje de psicoanalizar, aunque a veces, casi sin querer, vuelvo a caer en aquella tertulia que sospecho es eterna

A finales de Abril murió mi abuelo materno, un tipo alto, enfermizo, cariñoso, tranquilo y trabajador. A veces pienso que se llevó con él, esa facultad que yo tenía para hacer caso a la era del exhibicionismo y escribir acá alguna de mis ideas, o quizá sea más bien, la facultad para omitirla, ordenar un poco mi cabeza y ser capaz de redactar un poco de mis pensamientos…

...El otro día me volvieron a asaltar; La tercera vez en mis 23 años, esperemos sea la última, es extraño, pero ese día al salir de mi casa tuve la idea que me asaltarían, el corazón me lo grito.

Luego de discutir con dos carabineros, derramar en ellos en parte mi frustración, intentar llorar la otra parte; comerme un sahne-nuss con pasas al ron, que mi papá me regaló, quizá para intentar consolarme, ya que no se le ocurrieron palabras y el coraje no le dio para abrazarme o tocar el tema; Me acuerdo de mi abuelo, ese tipo alto, con el que no tuve una relación muy cercana.

Digamos que más recuerdo el funeral, esa caminata ingrata y estremecedora que se hace hacia la tumba, yo iba al lado de mi madre, ella destrozada, medio atontada, en ese estado “automático” que toma la gente cuando las circunstancias la sobrepasan. Yo iba pensando en mi madre, en mi abuelo, en mi familia, mirando el ataúd sostenido por mis primos, esa veintena de nietos que tuvo ese gran patriarca; Los ahora hombres, que de niños tuvieron algún juguete construido por él, a quienes más de alguna vez les regaló alguna moneda para que se compraran un dulce, que seguramente fueron defendidos de sus madres cuando hacían alguna travesura bajo su techo, esa veintena de hombres, que apenas conozco y con los que en su mayoría comparto el segundo apellido, se turnaban para tener el honor de llevar el cuerpo de su abuelo.

Mientras observaba a esos ya hombres, con quienes jugué de niña me fui dando cuenta sobre el valor de la familia, y es que la valoro, pero a veces se me olvida.

Mi abuelo, no alcanzó grandes logros económicos, ni siquiera hizo carrera, él construía palas, braceros y "cosas" de latón, tenía un puesto en la feria donde las vendía, con los años, dado su edad, dejó de construir “cosas” para sólo revenderlas. Pero construyó una familia, tuvo 10 hijos, 2 hombres y 8 mujeres, y cerca de media centena de nietos, y ya casi va en una veintena de bisnietos. Todos ellos presentes en su vida, en sus últimos días y en su funeral.

Mi abuelo era un tipo tranquilo, quitado de bulla, amable; sus hijas no salieron mucho a él, bulliciosas y en su mayoría conflictivas, pero herederaron de él, el amor por sus hijos, todas ellas son cariñosas, protectoras, luchadoras. Y aún con problemas, ese hombre construyó una familia unida que es capaz de socorrerse en tiempos difícil y celebrar en los buenos. Familia, en la que yo rara vez tengo una gran participación, más por propia responsabilidad que por otro motivo. Pero a la cual valoro y con la que sospecho cuento.

Familia, linaje, del que proviene mi madre, esa mujer un tanto ilógica, trabajadora, fuerte en grandes aspectos, matriarca de esta casa, que me ha brindado un hogar, educación y por sobre todo amor.


Los papeleros

Esta es la historia
de la escoria del hombre
y del hombre en la escoria.
El teatro con sus licencias
os la viene a relatar
en nombre del papelero
que no la sabe contar.
Ella trata de los hombres
que avanzan sin avanzar
porque piensan que las cosas
están bien como están.
Esta es una historia absurda
como absurda es la ley
que hay quiénes mal vivan
para que otros vivan bien.

-Obra de teatro: "Los papeleros"

Actuar y ensayar

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"El único error de Dios
fue no haber dotado al hombre de dos vidas:
una para ensayar y la otra para actuar"

-Vittorio Gassman
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No tener vida (1ª parte)

Suelo escuchar o leer, aquella oracioncita en que la gente declara no poseer o que otro ser viviente, contradictoriamente, no posee vida. Así como lo lee, muchas personas andan diciendo por ahí que no tienen vida. Quizá es un tipo de desahogo, cuando se está en el límite de las capacidades y con el horario apretado; entonces cierto fulano o fulana declara: No tengo vida. O en otros casos, entre pelambres, de esos cizañeros, alguien, presuntamente “picado o molesto”, dice: Carmelita no tiene vida…

Entonces frente a mi tarde de domingo, luego de intentos frustrados de hacer el saludo al sol doce veces, estudiar o terminar “Un ángel parado en una pata”, encerrada y viendo una película con credibilidad cero, no puedo evitar preguntarme ¿Qué diantre es tener vida?

Vamos por lo más básico, digamos que producir algún tipo de moviendo, así cómo biológico, o en nuestro caso, como especie humana, el simple hecho de respirar nos identifica como ser viviente, pero ¿Tengo vida? Al parecer en la juerga cotidiana, no.

Yéndonos a estándares más elevados, menos básicos y que exija un mayor análisis y sinapsis para mi masa muscular; El levantarnos, comer, beber agua, ir al baño, movernos, hacer sinapsis… tampoco cataloga para poseer una vida…

Entonces me sigo preguntando ¿Qué es tener vida?

Al parecer es una "posesión", a la que tengo que dedicar más viajes en micro, de análisis, para llegar a algún tipo de conclusión.

...

Ingenierías y vocación.

Dentro de las “reuniones sociales” que he tenido, donde de vez en cuando establezco un dialogo con algún amigo de un amigo o simplemente un desconocido, se ha repetido el hecho, o ha sido mi observación, que aquellos proyectos de ingenieros suelen ser medio egocéntricos, y con cierto complejo de superioridad; no sé bien por qué, pero en una gran mayoría de las veces me terminan descalificando, con comentarios algo así como: Yo creo que mis matemáticas son más complicadas que las tuyas… o que ellos van a ganar más dinero con menos esfuerzo… o que su carrera es inmensamente más complicada que la mía, que simplemente elegir estudiar una ingeniería es súper mega buena decisión y que estudiar pedagogía es medio idiota, que por poco menos estoy estudiando para “ignorante”; digamos que me defiendo, o me defienden de vez en cuando… (Argumentos de defensa que por ahora no relataré).

El asunto, es que hace unas semanas, olvidando mi prejuicio sobre los proyectos de ingenieros, me fui a la USACH a “relacionarme” con aquellos “objetos de mi prejuicio”; en realidad no iba con una idea muy clara de que hacer, quizá a embriagarme un poco, por lo que se me olvido que siempre terminan atacando “mis matemáticas” o el sueldo de un profesor… Pero como suele ser la vida de innovadora, hablamos hasta de la inmortalidad del cangrejo, menos de las matemáticas. Por lo que me encontré con varios ejemplos de proyectos de ingenieros que no eran ni egocéntricos, ni hablaron a la primera oportunidad de las fianzas, ni tenían complejo de superioridad; no a primera vista al menos (quizá sí de don Juan o protagonista de película gringa fiestera)

Así que frente a mi nueva “relación” con quienes estudian aquella carrera, me tiré en el piso de mi pieza y me puse a pensar que sería de mí si hubiese estudiado alguna ingeniería; Supongo que sería parecido, hartas horas de estudio, el masivo éxodo de compañeros expulsados de la U o que se cambian de carrera por ser muy fea, reprobación de ramos varios, rara vez egresar en el tiempo estipulado, etc. pero con el beneficio de que estudiaría un algo más además de puros “números” (en el área científica al menos), lo cual sería bastante entretenido y el sueldo sería bastante más “jugoso” que el de una profesora; Y sin polémicas varias como violencia en la sala de clases, calidad de la educación, LGE, etc.

Entonces, frente a mi duda existencial, y mis ganas a veces de poder retroceder el tiempo y haber elegido algo en que con mi sueldo si tuviera la esperanza de comprarle una linda casa a mi madre y una linda casa para mi, en un lugar mejor que en el que vivimos, con independencia domiciliaria, y ser mejor mirada en los círculos sociales, la idea de estudiar alguna ingeniería se me hizo inmensamente atractiva y algo parecido a la frustración llego a mi ser.

Pero como la vida de ves en cuando si se parece a los libros y llega a ser mágica, hizo que me atreviera ir a hacer una clase particular, a un niño de octavo año y francamente termine maravillada. Yo no sé si usted ha sentido esa sensación de satisfacción, que como que le agarra el cuerpo y le hace una ligera cosquilla en la panza y se siente algo así como feliz, casi brillando, resplandeciente... Satisfecho. Pues así me devolví de mi clase, contenta y con 5 mil pesos en bolsillo, lo cual jamás se parecerá a un sueldo de ingeniero, pero sirve. Así que de vuelta en mi hogar, deje de soñar con tener un sueldo monumental, que me podría comprar dos casa, un auto y demás; Y me comencé a hacer a la idea que me tendré que endeudar con un crédito hipotecario, llevar a toda mi familia a ese hogar y vivir con ellos hasta que la vida de alguna vuelta… Yendo a trabajar en micro, sin independencia domiciliaria, con un presupuesto apretado, sintiéndome satisfecha, casi feliz, casi resplandeciente, con lo que hago para vivir…

Eso es vocación al parecer.


Perdiendo el tiempo... (¿En verdad existe eso?)

Estaba mirando el cielo y descubrí que tengo la mayor capacidad para perder el tiempo, es que yo no sé que tendrán las hojitas del árbol de mi vecino que me lo quedo mirando como (inserte aquí un adjetivo conveniente) y me rasco la cabeza y me dan así como ganas de caminar, pero me acuerdo que tengo que hacer un trabajo en Paint, que tengo que leer el ya último capítulo de ese libro que tanto me costo “seguir”, que he entendido la mitad, y que al final sé que igual me voy a sentar con mis compañeras cuando lo estén comentando y plajearé sus ideas, y hasta inventaré argumentos en ese momento por puro amor a la discusión filosófica, siendo que cuando estaba leyendo el dichoso librito, pensaba en la maravillosa capacidad del cangrejo de cambiar de sexo, si es que eso es cierto…

También tengo que hacer una tarea he inventar otra…

El asunto es que me senté frente al computador, al lado de la ventana que da al árbol de mi vecino, empecé con ganas de ser fructífera y aprovechar que mi sobrino no me está acosando para hacer algo beneficioso por mi vida académica. Empiezo altiro, voy a revisar mi correo, facebook, o los blog… y no sé cómo llego acá, una chica que entretiene harto cuando uno la lee; y que me he quedado un buen porcentaje de la tarde leyendo, recordando que ya hace tiempo la había leído, pero que en un formateo del PC perdí la dirección y doy gracias al cielo dorado que me la encontré entre los confines de la Internet, dale que el mundo cibernético igual es pequeño… La vaina, como diría en mi juerga habitual, es que después de alejarme del mencionado blog por la necesidad de hacer algo más productivo por mi vida y que me deje libre para irme a dar una vuelta o mirar TV … Me quedo mirando el árbol de mi vecino y de pronto me doy cuenta que hace más de dos horas que estoy aquí convirtiendo el oxigeno en dióxido de carbono y me sale la Lisa Simpsons que llevo dentro y me digo, pero Claudia, si hay tantas cosas importantes que hacer en el mundo, podrías empezar por ser responsable en tu vida académica, leer al dichoso caballero ese, aunque sientas que es arameo, podrías buscar ocupaciones donde le hagas un bien a la humanidad y no sólo a las hojitas del árbol de tu vecino, mira que todos producen dióxido de carbono…

...Y logro poner google y escribir “cálculo de probabilidad con áreas”, pero no encuentro lo que en realidad busco he intento pensar en otras palabras para poner en el buscador, y pienso que me da lata hacer la presentación en Paint, que es de otra cosa, que no quiero buscar imágenes, que voy a tener que estar mucho tiempo frente al computador, siendo que de ociosa llevo como tres horas frente a el, que debí haber empezado antes, que…que… y sigue la Lisa Simpsons molestándome, Claudia se más organizada, deja de perder el tiempo, estudia mujer, busca un actividad fructífera además de ser estudiante…

Concluyo que hasta ahora, cuando se acerca la hora de tomar once y ya mi sobrino volvió para torturarme, las pocas cosas que he hecho que se puede llamar medianamente fructíferas, además de convertir el oxigeno en dióxido de carbono, son levantarme, que me costo harto, lavarme, vestirme y todo lo que conlleva “levantarse”, desayunar, tengo que comer, darle comida a mi perrita, hacerle un "nanai", ordenar y cocinarle a mi padre, bello hombre que comparte mi información genética, que nos visita los domingos, y me da dinero, el cual, pobre él, se encontró sólo conmigo esta mañana, ya que mi madre salió de parranda y tuvo que ir el solito a la feria (ya que yo estaba desayunando y pegada a la TV) para que así yo hiciera almuerzo y ninguno muriera de inanición.

Y como me quedo mirando para fuera, la cordillera y las hojitas de lo árboles, dejándome poseer de vez en cuando por la guitarra de Santana, aún no avanzo en mi “labores académicas” y me pongo a escribir incoherencias por puro amor al ocio y la sospecha que quizá así, escribiendo, por fin mi alma deje de estar en ese estado volátil y se vuelva esclava de las tareas, trabajos y lecturas, vamos que mañana me levanto a las seis, lo que me deja algo así como menos de once horas para terminar mis “labores académicas”, comer, lavarme los dientes y dormir, algo que sea.

Donación de órganos...



Desde niña estuve de acuerdo con la donación de órganos, quizá se deba a la cantidad enorme de películas que vi, en donde una persona esperaba salvarse de la muerte por la donación de un órgano. Para mí tenía lógica, que caso tiene llevarse a la tumba “material orgánico” que puede salvar a alguien más, si en la tumba solo será digerido por los gusanos.

Entonces, en algún momento, en que mi madre no se escandalizó con la idea de que yo me podía morir antes que ella, y no lanzó un grito terminando el tema, dije que yo quería ser donante, como era niña mi madre me dijo: “no, tu no te morirás antes que yo y si fuera así, yo no voy a dejar que te habrán y despresen como si fueras un animal”. Yo menor de edad y sabiendo que no tenía ni voz ni voto dentro de la sociedad, le dije que lo pensará al revés; que qué tal si yo un día necesita un órgano, que si yo estuviera agonizando, como sería si la familia, de otra persona, una ya fallecida, se rehusara a “salvarme la vida”; y como casi siempre hacen los adultos ante la discusión con un niño cuando se torna compleja, mi madre santa termino el tema.

El tiempo paso, y ni lo uno ni lo otro pasó, sólo que yo pasé de ser menor de edad a tener voz y voto, ya que me inscribí para votar y me hice donante órganos. Pero tan bella mi madre, y “zapata”, que no pierde y no empata, ante el tema de donar órganos, me dijo, igual tengo la última palabra, si algo te pasa a ti, yo decido si donar o no tus órganos a pesar de que seas donante, tú ya vas a estar muerta. Y ante la frialdad de mi madre y los “porfiada” de su posición me quede callada.

Pero gracias a los medios, que siempre creo juegan con nuestra mente, y el hecho de que han cubierto bastante la noticia sobre el acto de donar órganos, al parecer mi madre cambió de opinión sobre el asunto, y hasta ella misma se hizo donante cuando renovó su cedula de identidad y aún cuando sigue diciendo que ella se morirá primero, ya dará el “permiso” para que mi voluntad de ser donante se cumpla.

Creo que una de las partes positivas de los medios, es justamente esta, “sensibilizar” a la gente y que se haga más conciente sobre el poder que tienen sobre el bienestar o vida de otro ser humano; Que a pesar de estar pasando por un momento inmensamente doloroso, al perder a un ser querido, se puede de alguna forma, evitar ese dolor a otras personas y dar la oportunidad de vivir a otro ser humando.

Ayer murió Felipe Cruzat, luego de 93 días internado y en una intensa lucha, él y su familia esperaban un corazón; supongo que han existido muchos casos como este, este es el que se ha comunicado, cubierto por los medios, pero espero que todo esto sirva para que más personas tomen conciencia de que a pesar del dolor de una muerte, que ya es irreversible, se pueden salvar vidas y que no tiene caso “enterrar” a los suyos sin dar la posibilidad de sanar a otros.