Rock por Chile

Me desperté, sin saberlo, con una hora de atraso, yo pensaba que habían cambiado la hora, mientras la alarma de mi celular sonaba y yo me intentaba quitar el espanto de las pesadillas que había tenido: “Debe ser el estrés del terremoto liberándose del inconsciente, no son señales…”, “Mejor espero a que llegue mi mamá de la feria para levantarme; no, no puedo esperar tanto, tengo el tiempo justo”, rezo a la deidad sin nombre: ¡Quítame el espanto!

Me levanto pensando en la inmortalidad del cangrejo, mientras prendo el calefont rezo porque una de las pesadillas no se cumpla y esa maquinita no encienda la casa al prenderlo.

Sigo somnolienta y algo relaja, hasta el llamado de mi hermana, que esperaba que yo compraras las entradas del cierto, no me altera, y me digo a mi misma que tengo tiempo “¿Quién llega a la hora a los conciertos?”, además, las pesadillas habían apagado un tanto las ganas de alejarme de mi casa.

Mientras desayuno, algo que no me gusta mucho, dado que mi familia se levanto antes que yo y no recordó que yo igual comía, le pongo atención a la tele y me doy cuenta que es justamente una hora mas tarde de lo que imagino, y comienzo a temer un poco el quedar mal con mi hermana.

Me fui al mall Vespucio, ahí ya he comprado entradas, lo recuerdo, me sirve el lugar; Primero voy a almacenes París, donde esta sin sistema ticket, luego a la feria del disco, que esta cerrada, por remodelación al parecer, “¿Me voy al arenas no mas? ¿Allá venderán entradas?”, el Florida Center esta cerca; Me voy para allá con algo de tedio y preguntándome si los sueños en verdad quieren decir algo o si son, como se suponía creía, mensajes del inconsciente.

Tras una filas y comprando la entrada, cuando está empezando el espectáculo en el “Arenas”, llamo a mi hermana y acordamos juntarnos en el metro parque O’higgins. Amablemente mi hermana me lleva unos sándwichs y cerveza al encuentro, nos sentamos en el parque a comer y a tomar un poco; mientras noto a mi hermana más grande, más adulta, con un gran susto a beber en la vía pública…

Entramos a la cancha, mientras tocaban grupos equis, algunos pegajosos que me instaban a mover este poco coordinado cuerpo; Mientras absorbía la energía de la gente y mi hermana me decía que se sentía en una disco peque, ya que al parecer le está dando el complejo de sentirse vieja…

Mientras observaba el techo y ñoñamente pensaba en la clase de triángulos que lo conformaban y me daban ganas de construir una maqueta por el estilo; Salió Nicole, ella que siempre canta los hit de antaño y logra hacerme cantar rememorando mi infancia; Indicio, para mí que de ahí empieza lo bueno, ultima telonera o primera famosa, escoja usted.

Luego Gondwana, con su verde amarillo y rojo que nos hizo cantar y bailar al ritmo de esa melodía “volátil” que llama a la paz y la buena onda.

Chancho en piedra, que gracias a una amiga llegué a detestar por ponerlos tanto; y que al irnos reconciliándonos me hacen cantar: “escogiendo a una reina…”, acompañados de su despelote y pequeños puercos bailando sobre las cabezas.

Javiera Parra, con ese par de canciones que me medio sé y vocifero sin vergüenza, de forma cebollera y sobreactuada.

Los Jaivas, y esa melodía que parece venir de la “Pachamama” y su “para qué vivir tan separados, si la tierra nos quiere juntar…” que nos hace cantar a todos y trasladarme por un momento a la dimensión de los disfrutes.

Francisca Valenzuela, y mi hermana encantadísima, con su “muérdeme la lengua” y un tipo cerca que al parecer se la imaginaba desnuda y no temía demostrarlo…

Primavera de Praga, me fui a comer juzto ahí.
Gonzalo Yañez; no sé quién es, me aprendí el nombre, seguí comiendo.

Los miserables, con su punk rock y covers desenfrenados. Con algo de cansancio ya en el cuerpo, y este pie que me duele constantemente; ellos a quienes rara vez escucho por iniciativa propia, me hicieron saltar y bailar; entrando en ese tipo de climax que se vive entre la multitud de los conciertos, y justo cuando gritábamos: “Si me equivocará otra vez, si me enamorará de ti otra vez…” Oscuridad y silencio, espero y supongo que muchos esperaban, silencio y quietud, ni siquiera un grito de algún chistoso, luego algunos celulares, vuelve la luz, el miedo en la cara de mi hermana es notorio; Mientras intentan seguir tocando. Nos dicen que está la luz cortada en todos lados, pero que ahí seguirá la música; vuelven los miserables, con el “El crack”, hacia el final otra vez apagón; Pero la multitud sin sorprenderse tanto, como la vez anterior, sigue cantando “Sueños de niñez pichangas del barrio cara sucia sudor y barro, sudor y barro” y terminamos la canción, lo cual fue en, cierto grado, emocionante.

Luego desconcierto, espera y el darse cuenta, en forma lamentable que el espectáculo ya no seguía y qué a quienes fui a ver con mayor entusiasmo, pues no iban a tocar.

Afuera y sin luz, el camino a casa comenzaba; La música se apagaba en mi mente y el encanto se iba alejando a medida que me alejaba del Arenas; Me empecé a asustar por el regreso a casa; afortunadamente y gracias a la deidad sin nombre, luego de una pequeña odisea, mucho más pequeña de lo que imaginé, llegamos a la casa de hermana sin novedad.

Extraño día.

Paranoia

Ya no me resulta escribir…

Estoy de vacaciones; El domingo iba al supermercado, con mi madre, caminando, este queda como a 30 min. Por mi casa casi todo es “periferia”, así que cuando camino, casi siempre voy atenta, no sé bien para qué, soy vulnerable ¿Qué podría hacer? ¿Correr? ¿Pedir ayuda?

El asunto es que iba caminando, junto a mi madre, en un lugar algo solitario, un estacionamiento improvisado de un hospital; cuando veo a un tipo acercarse, lo mire, no sé muy bien con que expresión, cuando el instinto me dijo que era un peligro; Mire hacia atrás y vi que venía gente, estaban lejos como para que nos alcanzaran así que tome el brazo de mi madre y me di la vuelta, empecé a caminar rápido, más gente, atrás de los que ya había visto y sentí que en cierto punto ellos me salvaban, me dieron ganas de quedarme ahí entre la gente…

Mi mamá me dijo que pensaba que el tipo me conocía, que iba hacía mí, en realidad no sabía, ni lo sé ahora, siempre me pregunto si soy paranoica; si me volví paranoica.

Ese día no llegue al supermercado, me devolví, por que cuando tomamos otra ruta para llegar al destino; vi a otro tipo, quizá el mismo, no lo sé, que pensé nos seguía; Mi madre también lo pensó, me pregunto si ella me seguirá en mi paranoia.

Ya no me resulta escribir…

Ya no sé.
…la vida me ha enseñado que si se tiene la suficiente paciencia, se logra ver, a veces, los sabios movimientos de Dios; en los demás, si no los vemos, igual existen; Por mi parte me gusta creer en eso, me gusta y he percibido su realidad…

-De mi cuaderno de divagaciones mentales
29 de Mayo del 2007
...

«¡No llores!
Necesito todo mi coraje para morir a los veinte años»


-Évariste Galois
Pienso en la Mistral, con su espíritu pedagógico; que pensó tanto en el bienestar de los niños, que luchó por la educación, que tanto crítico; fue una avanzada para su época y logro mucho a pesar de las cartas en contra.

Pienso en la Violeta y sus canciones desde las entrañas; Pienso en su lucha pacifica y violenta; Pienso...

Pienso que no me imagino en un futuro sin hacer clases; Pienso que me queda un poco menos de un mes para salvar este semestre que empezó tan mal y que aún no logro sacar a flote...

Pienso en las luchas y las estrategias; Nunca he sido buena para las estrategias...

Ojalá sea verdad que a veces los espíritus nos protegen...

El valor de la familia: 1ª parte

Dicen que los caminos de Dios son misteriosos, por mi parte hace tiempo lo deje de psicoanalizar, aunque a veces, casi sin querer, vuelvo a caer en aquella tertulia que sospecho es eterna

A finales de Abril murió mi abuelo materno, un tipo alto, enfermizo, cariñoso, tranquilo y trabajador. A veces pienso que se llevó con él, esa facultad que yo tenía para hacer caso a la era del exhibicionismo y escribir acá alguna de mis ideas, o quizá sea más bien, la facultad para omitirla, ordenar un poco mi cabeza y ser capaz de redactar un poco de mis pensamientos…

...El otro día me volvieron a asaltar; La tercera vez en mis 23 años, esperemos sea la última, es extraño, pero ese día al salir de mi casa tuve la idea que me asaltarían, el corazón me lo grito.

Luego de discutir con dos carabineros, derramar en ellos en parte mi frustración, intentar llorar la otra parte; comerme un sahne-nuss con pasas al ron, que mi papá me regaló, quizá para intentar consolarme, ya que no se le ocurrieron palabras y el coraje no le dio para abrazarme o tocar el tema; Me acuerdo de mi abuelo, ese tipo alto, con el que no tuve una relación muy cercana.

Digamos que más recuerdo el funeral, esa caminata ingrata y estremecedora que se hace hacia la tumba, yo iba al lado de mi madre, ella destrozada, medio atontada, en ese estado “automático” que toma la gente cuando las circunstancias la sobrepasan. Yo iba pensando en mi madre, en mi abuelo, en mi familia, mirando el ataúd sostenido por mis primos, esa veintena de nietos que tuvo ese gran patriarca; Los ahora hombres, que de niños tuvieron algún juguete construido por él, a quienes más de alguna vez les regaló alguna moneda para que se compraran un dulce, que seguramente fueron defendidos de sus madres cuando hacían alguna travesura bajo su techo, esa veintena de hombres, que apenas conozco y con los que en su mayoría comparto el segundo apellido, se turnaban para tener el honor de llevar el cuerpo de su abuelo.

Mientras observaba a esos ya hombres, con quienes jugué de niña me fui dando cuenta sobre el valor de la familia, y es que la valoro, pero a veces se me olvida.

Mi abuelo, no alcanzó grandes logros económicos, ni siquiera hizo carrera, él construía palas, braceros y "cosas" de latón, tenía un puesto en la feria donde las vendía, con los años, dado su edad, dejó de construir “cosas” para sólo revenderlas. Pero construyó una familia, tuvo 10 hijos, 2 hombres y 8 mujeres, y cerca de media centena de nietos, y ya casi va en una veintena de bisnietos. Todos ellos presentes en su vida, en sus últimos días y en su funeral.

Mi abuelo era un tipo tranquilo, quitado de bulla, amable; sus hijas no salieron mucho a él, bulliciosas y en su mayoría conflictivas, pero herederaron de él, el amor por sus hijos, todas ellas son cariñosas, protectoras, luchadoras. Y aún con problemas, ese hombre construyó una familia unida que es capaz de socorrerse en tiempos difícil y celebrar en los buenos. Familia, en la que yo rara vez tengo una gran participación, más por propia responsabilidad que por otro motivo. Pero a la cual valoro y con la que sospecho cuento.

Familia, linaje, del que proviene mi madre, esa mujer un tanto ilógica, trabajadora, fuerte en grandes aspectos, matriarca de esta casa, que me ha brindado un hogar, educación y por sobre todo amor.


Los papeleros

Esta es la historia
de la escoria del hombre
y del hombre en la escoria.
El teatro con sus licencias
os la viene a relatar
en nombre del papelero
que no la sabe contar.
Ella trata de los hombres
que avanzan sin avanzar
porque piensan que las cosas
están bien como están.
Esta es una historia absurda
como absurda es la ley
que hay quiénes mal vivan
para que otros vivan bien.

-Obra de teatro: "Los papeleros"

Actuar y ensayar

...
"El único error de Dios
fue no haber dotado al hombre de dos vidas:
una para ensayar y la otra para actuar"

-Vittorio Gassman
...

No tener vida (1ª parte)

Suelo escuchar o leer, aquella oracioncita en que la gente declara no poseer o que otro ser viviente, contradictoriamente, no posee vida. Así como lo lee, muchas personas andan diciendo por ahí que no tienen vida. Quizá es un tipo de desahogo, cuando se está en el límite de las capacidades y con el horario apretado; entonces cierto fulano o fulana declara: No tengo vida. O en otros casos, entre pelambres, de esos cizañeros, alguien, presuntamente “picado o molesto”, dice: Carmelita no tiene vida…

Entonces frente a mi tarde de domingo, luego de intentos frustrados de hacer el saludo al sol doce veces, estudiar o terminar “Un ángel parado en una pata”, encerrada y viendo una película con credibilidad cero, no puedo evitar preguntarme ¿Qué diantre es tener vida?

Vamos por lo más básico, digamos que producir algún tipo de moviendo, así cómo biológico, o en nuestro caso, como especie humana, el simple hecho de respirar nos identifica como ser viviente, pero ¿Tengo vida? Al parecer en la juerga cotidiana, no.

Yéndonos a estándares más elevados, menos básicos y que exija un mayor análisis y sinapsis para mi masa muscular; El levantarnos, comer, beber agua, ir al baño, movernos, hacer sinapsis… tampoco cataloga para poseer una vida…

Entonces me sigo preguntando ¿Qué es tener vida?

Al parecer es una "posesión", a la que tengo que dedicar más viajes en micro, de análisis, para llegar a algún tipo de conclusión.

...

Ingenierías y vocación.

Dentro de las “reuniones sociales” que he tenido, donde de vez en cuando establezco un dialogo con algún amigo de un amigo o simplemente un desconocido, se ha repetido el hecho, o ha sido mi observación, que aquellos proyectos de ingenieros suelen ser medio egocéntricos, y con cierto complejo de superioridad; no sé bien por qué, pero en una gran mayoría de las veces me terminan descalificando, con comentarios algo así como: Yo creo que mis matemáticas son más complicadas que las tuyas… o que ellos van a ganar más dinero con menos esfuerzo… o que su carrera es inmensamente más complicada que la mía, que simplemente elegir estudiar una ingeniería es súper mega buena decisión y que estudiar pedagogía es medio idiota, que por poco menos estoy estudiando para “ignorante”; digamos que me defiendo, o me defienden de vez en cuando… (Argumentos de defensa que por ahora no relataré).

El asunto, es que hace unas semanas, olvidando mi prejuicio sobre los proyectos de ingenieros, me fui a la USACH a “relacionarme” con aquellos “objetos de mi prejuicio”; en realidad no iba con una idea muy clara de que hacer, quizá a embriagarme un poco, por lo que se me olvido que siempre terminan atacando “mis matemáticas” o el sueldo de un profesor… Pero como suele ser la vida de innovadora, hablamos hasta de la inmortalidad del cangrejo, menos de las matemáticas. Por lo que me encontré con varios ejemplos de proyectos de ingenieros que no eran ni egocéntricos, ni hablaron a la primera oportunidad de las fianzas, ni tenían complejo de superioridad; no a primera vista al menos (quizá sí de don Juan o protagonista de película gringa fiestera)

Así que frente a mi nueva “relación” con quienes estudian aquella carrera, me tiré en el piso de mi pieza y me puse a pensar que sería de mí si hubiese estudiado alguna ingeniería; Supongo que sería parecido, hartas horas de estudio, el masivo éxodo de compañeros expulsados de la U o que se cambian de carrera por ser muy fea, reprobación de ramos varios, rara vez egresar en el tiempo estipulado, etc. pero con el beneficio de que estudiaría un algo más además de puros “números” (en el área científica al menos), lo cual sería bastante entretenido y el sueldo sería bastante más “jugoso” que el de una profesora; Y sin polémicas varias como violencia en la sala de clases, calidad de la educación, LGE, etc.

Entonces, frente a mi duda existencial, y mis ganas a veces de poder retroceder el tiempo y haber elegido algo en que con mi sueldo si tuviera la esperanza de comprarle una linda casa a mi madre y una linda casa para mi, en un lugar mejor que en el que vivimos, con independencia domiciliaria, y ser mejor mirada en los círculos sociales, la idea de estudiar alguna ingeniería se me hizo inmensamente atractiva y algo parecido a la frustración llego a mi ser.

Pero como la vida de ves en cuando si se parece a los libros y llega a ser mágica, hizo que me atreviera ir a hacer una clase particular, a un niño de octavo año y francamente termine maravillada. Yo no sé si usted ha sentido esa sensación de satisfacción, que como que le agarra el cuerpo y le hace una ligera cosquilla en la panza y se siente algo así como feliz, casi brillando, resplandeciente... Satisfecho. Pues así me devolví de mi clase, contenta y con 5 mil pesos en bolsillo, lo cual jamás se parecerá a un sueldo de ingeniero, pero sirve. Así que de vuelta en mi hogar, deje de soñar con tener un sueldo monumental, que me podría comprar dos casa, un auto y demás; Y me comencé a hacer a la idea que me tendré que endeudar con un crédito hipotecario, llevar a toda mi familia a ese hogar y vivir con ellos hasta que la vida de alguna vuelta… Yendo a trabajar en micro, sin independencia domiciliaria, con un presupuesto apretado, sintiéndome satisfecha, casi feliz, casi resplandeciente, con lo que hago para vivir…

Eso es vocación al parecer.


Perdiendo el tiempo... (¿En verdad existe eso?)

Estaba mirando el cielo y descubrí que tengo la mayor capacidad para perder el tiempo, es que yo no sé que tendrán las hojitas del árbol de mi vecino que me lo quedo mirando como (inserte aquí un adjetivo conveniente) y me rasco la cabeza y me dan así como ganas de caminar, pero me acuerdo que tengo que hacer un trabajo en Paint, que tengo que leer el ya último capítulo de ese libro que tanto me costo “seguir”, que he entendido la mitad, y que al final sé que igual me voy a sentar con mis compañeras cuando lo estén comentando y plajearé sus ideas, y hasta inventaré argumentos en ese momento por puro amor a la discusión filosófica, siendo que cuando estaba leyendo el dichoso librito, pensaba en la maravillosa capacidad del cangrejo de cambiar de sexo, si es que eso es cierto…

También tengo que hacer una tarea he inventar otra…

El asunto es que me senté frente al computador, al lado de la ventana que da al árbol de mi vecino, empecé con ganas de ser fructífera y aprovechar que mi sobrino no me está acosando para hacer algo beneficioso por mi vida académica. Empiezo altiro, voy a revisar mi correo, facebook, o los blog… y no sé cómo llego acá, una chica que entretiene harto cuando uno la lee; y que me he quedado un buen porcentaje de la tarde leyendo, recordando que ya hace tiempo la había leído, pero que en un formateo del PC perdí la dirección y doy gracias al cielo dorado que me la encontré entre los confines de la Internet, dale que el mundo cibernético igual es pequeño… La vaina, como diría en mi juerga habitual, es que después de alejarme del mencionado blog por la necesidad de hacer algo más productivo por mi vida y que me deje libre para irme a dar una vuelta o mirar TV … Me quedo mirando el árbol de mi vecino y de pronto me doy cuenta que hace más de dos horas que estoy aquí convirtiendo el oxigeno en dióxido de carbono y me sale la Lisa Simpsons que llevo dentro y me digo, pero Claudia, si hay tantas cosas importantes que hacer en el mundo, podrías empezar por ser responsable en tu vida académica, leer al dichoso caballero ese, aunque sientas que es arameo, podrías buscar ocupaciones donde le hagas un bien a la humanidad y no sólo a las hojitas del árbol de tu vecino, mira que todos producen dióxido de carbono…

...Y logro poner google y escribir “cálculo de probabilidad con áreas”, pero no encuentro lo que en realidad busco he intento pensar en otras palabras para poner en el buscador, y pienso que me da lata hacer la presentación en Paint, que es de otra cosa, que no quiero buscar imágenes, que voy a tener que estar mucho tiempo frente al computador, siendo que de ociosa llevo como tres horas frente a el, que debí haber empezado antes, que…que… y sigue la Lisa Simpsons molestándome, Claudia se más organizada, deja de perder el tiempo, estudia mujer, busca un actividad fructífera además de ser estudiante…

Concluyo que hasta ahora, cuando se acerca la hora de tomar once y ya mi sobrino volvió para torturarme, las pocas cosas que he hecho que se puede llamar medianamente fructíferas, además de convertir el oxigeno en dióxido de carbono, son levantarme, que me costo harto, lavarme, vestirme y todo lo que conlleva “levantarse”, desayunar, tengo que comer, darle comida a mi perrita, hacerle un "nanai", ordenar y cocinarle a mi padre, bello hombre que comparte mi información genética, que nos visita los domingos, y me da dinero, el cual, pobre él, se encontró sólo conmigo esta mañana, ya que mi madre salió de parranda y tuvo que ir el solito a la feria (ya que yo estaba desayunando y pegada a la TV) para que así yo hiciera almuerzo y ninguno muriera de inanición.

Y como me quedo mirando para fuera, la cordillera y las hojitas de lo árboles, dejándome poseer de vez en cuando por la guitarra de Santana, aún no avanzo en mi “labores académicas” y me pongo a escribir incoherencias por puro amor al ocio y la sospecha que quizá así, escribiendo, por fin mi alma deje de estar en ese estado volátil y se vuelva esclava de las tareas, trabajos y lecturas, vamos que mañana me levanto a las seis, lo que me deja algo así como menos de once horas para terminar mis “labores académicas”, comer, lavarme los dientes y dormir, algo que sea.

Donación de órganos...



Desde niña estuve de acuerdo con la donación de órganos, quizá se deba a la cantidad enorme de películas que vi, en donde una persona esperaba salvarse de la muerte por la donación de un órgano. Para mí tenía lógica, que caso tiene llevarse a la tumba “material orgánico” que puede salvar a alguien más, si en la tumba solo será digerido por los gusanos.

Entonces, en algún momento, en que mi madre no se escandalizó con la idea de que yo me podía morir antes que ella, y no lanzó un grito terminando el tema, dije que yo quería ser donante, como era niña mi madre me dijo: “no, tu no te morirás antes que yo y si fuera así, yo no voy a dejar que te habrán y despresen como si fueras un animal”. Yo menor de edad y sabiendo que no tenía ni voz ni voto dentro de la sociedad, le dije que lo pensará al revés; que qué tal si yo un día necesita un órgano, que si yo estuviera agonizando, como sería si la familia, de otra persona, una ya fallecida, se rehusara a “salvarme la vida”; y como casi siempre hacen los adultos ante la discusión con un niño cuando se torna compleja, mi madre santa termino el tema.

El tiempo paso, y ni lo uno ni lo otro pasó, sólo que yo pasé de ser menor de edad a tener voz y voto, ya que me inscribí para votar y me hice donante órganos. Pero tan bella mi madre, y “zapata”, que no pierde y no empata, ante el tema de donar órganos, me dijo, igual tengo la última palabra, si algo te pasa a ti, yo decido si donar o no tus órganos a pesar de que seas donante, tú ya vas a estar muerta. Y ante la frialdad de mi madre y los “porfiada” de su posición me quede callada.

Pero gracias a los medios, que siempre creo juegan con nuestra mente, y el hecho de que han cubierto bastante la noticia sobre el acto de donar órganos, al parecer mi madre cambió de opinión sobre el asunto, y hasta ella misma se hizo donante cuando renovó su cedula de identidad y aún cuando sigue diciendo que ella se morirá primero, ya dará el “permiso” para que mi voluntad de ser donante se cumpla.

Creo que una de las partes positivas de los medios, es justamente esta, “sensibilizar” a la gente y que se haga más conciente sobre el poder que tienen sobre el bienestar o vida de otro ser humano; Que a pesar de estar pasando por un momento inmensamente doloroso, al perder a un ser querido, se puede de alguna forma, evitar ese dolor a otras personas y dar la oportunidad de vivir a otro ser humando.

Ayer murió Felipe Cruzat, luego de 93 días internado y en una intensa lucha, él y su familia esperaban un corazón; supongo que han existido muchos casos como este, este es el que se ha comunicado, cubierto por los medios, pero espero que todo esto sirva para que más personas tomen conciencia de que a pesar del dolor de una muerte, que ya es irreversible, se pueden salvar vidas y que no tiene caso “enterrar” a los suyos sin dar la posibilidad de sanar a otros.

Freak historia, comandante conejo (parte II)

El primer jueves de mi nuevo semestre, me quede en los pasto de las U por puro amor al ocio, y mientras divagamos entre historias de verano, una de mis amiga dijo que se sentía extremada infructífera en ese momento y para solucionarlo sacó un cuaderno, he hizo una tarea que teníamos; Mi otra amiga le dijo que se relajara, y yo empecé con mis teorías de que el ocio si es fructífero, como que gracias al ocio los griegos crearon su filosofía, que aún prevalecen; y que Newton por ocioso descubrió que para que una manzana cayera tenía que haber una fuerza que la tierra ejercía sobre ella…

Luego extremadamente relajada por vegetar en el pasto, me fui a mi casa; siguiendo de ociosa, ya que aún mi vida académica se mantenía relajada, me senté frente al computador y me entraron unas ganas enormes de “carretear”. Entonces acudí al ser que es mi amiga, que más carretes tiene, ella que varias veces me ha invitado y yo he huido por pura perna y que ya se canso de invitarme; le dije entre indirectas bastantes directas, que me llevara a alguno de sus panoramas, tenía varios, pero no incidí mucho en su decisión más que para decirle que a un cumpleaños, que parecía intimo, no, que ahí si me sentía patuda asistiendo. Mientras tanto organizaba escuálidamente mi viernes, una guerra se iniciaba en una de las ventabas del MSN, participé, quizá hasta la inicié, pero la abandone en un nivel que sentí peligroso; más vale callarse que seguir hablando enojada, pensé. Al final ella eligió la USACH, más por atracción hacia uno de sus estudiantes que por otro motivo.

Así que ahí estaba yo, ahora en viernes, otra ves tirada en los pastos de PEDA, haciendo hora con una de las amigas del día anterior, la rejada, la otra no quiso aventurarse en los confines de perder el tiempo, hablando otra vez de las historias del verano y yo medio recordando la discusión mi amigo la noche anterior; cuando ya me iba a comenzar a sentir mal por tal suceso y el hecho que no le veo reconciliación al asunto, el tiempo de ir hacia el carrete ansiado llego.

Mi amiga iba a los Héroes, ahí se encontraría con su amor y harían hora hasta que ella tuviera que ir a trabajar, no crea que trabaja en la noche, en un rubro de dudosa reputación, no, lo hace hacia el anochecer, y haciéndoles clases a adultos.

Nuestro viaje en metro comenzó en Irarrazabal, y cuando hicimos combinación en Baquedano, por alguna extraña razón yo pensé que estábamos en los Héroes, debe ser por que siempre hago combinación ahí cuando voy a Republica, y comencé a mirar donde había una salida para mi amiga, así que mire hacia los finales del anden y el mar de gente nos llevaba y yo hacía una mala sinapsis, declaré: “Por allá hay una salida” y para mi suerte, mi amiga no me escucho, vi las franjas verdes frente a mí y supe mi mala conclusión sobre el suelo que estaba pisando, entonces ella malvada y suertuda me dijo: ¿Lo viste?, no ¿A quién?, al conejo, el de la revolución de los pingüinos… Triste respuesta la de mi amiga. Mientras miraba hacia atrás con la ingenua idea que el mar de gente no se hubiera tragado a mi amor platónico, mi amiga tan atinada en ese momento de mi vida, declaraba: Pero como si es tan alto, paso al lado tuyo, y yo quería decirle que estas cosas me pasan de pura buena onda, por andar buscándole una salida a ella, pero me calle y me limite a hacer una mueca de lamento y a declararle a mi amiga que él era mi amor platónico, se río, mientras yo seguía hablando y decía que me sabía con gustos peculiares, y que podría haberle dicho que era mi amor platónico, que iba a hacer guardia en la estación y desvariaciones varias que no recuerdo bien, que mi amiga celebro con risitas por mi salud mental. Así fue como mi amor platónico paso a mi lado y no lo vi.

Luego fui a carretear y lo volví a dejar en la banca de espera, abandonando por completo la idea de hacer guardia en aquella estación.

Freak historia, comandante conejo (parte I)

Un domingo, en Febrero, estaba de ociosa en mi casa, con ganas de ir a ver un documental: “La revolución de los pingüinos”, en el festival de cine de la UC, era la última vez que lo daban y pensaba en a quién pedirle que me acompañara, por alguna extraña razón, se lo pedí a mi madre, que para mi sorpresa me dijo que no, me enoje, por pura rabiosa sospecho y porque quizá en ese instante estaba pasando por alguna crisis que ya no recuerdo. Así que fui sola, me puse a escuchar algún rock bullicioso de camino, mientras pensaba en a cuántas madres le gustaría que sus hijos la incluyeran en algún panorama dominguero, y que ella, rulosa y somnolienta, rechazaba; luego me sentí medio triste por poseer una vida social poco invasiva.

De llegada a la Alameda con Santa Rosa me compre un barquillo en uno de los pocos negocios abiertos y camine la distancia que hay hasta el centro de extensión de la UC. Me gusta caminar ese trecho los domingos, tan vacío, fresco y con aire casi antiguo. Llegue antes y tuve la posibilidad de elegir el asiento. Mientras sentía que le hacia caso a mi esencia perna y cultural, una parte de mi me decía que debía buscarme una vida más fiestera y beber melón con vino en alguna plaza, poco caso le hice; me sentía bien, abstemica, vestida de niña y a punto de ver un documental, disfrutando de la tarde, escapando del calor y del ocio, esperando con algo de ansias una historia que me interesa.

El documental trataba de la revolución que llevaron a cabo los secundarios en el 2006, contaba las peripecias de los “protagonistas” y los hechos, desde una perspectiva bastante izquierdista sospecho, lo cual sinceramente no me molestó. Durante el transcurso del documental, los entrevistados eran la Maria José, ultra conocida por su participación en el mencionado hecho y el “comandante conejo”, Juan Carlos Herrera, a quién, cuando lo veía por la TV por esos años no me llamó la atención, y que hasta a pesar de mis cargos de conciencia, llegué a pensar que era medio feito. Pero que ahora por alguna extraña razón, quizá el que se viera revolucionario, izquierdista, y extremadamente inteligente, me conquistó.

Me suele suceder que los tipos inteligentes me atraen, esos que parecieran saber de lo que hablan y que por alguna extraña razón llego a pensar que en verdad si lo saben, y argumentan sobre sus declaraciones o son capaces de explicarme algo extremadamente complicado o transmitirme algún tipo de filosofía, me cautivan, la inteligencia se vuelve afrodisíaco, y si a eso usted le agrega “revolución”, me tiene a sus pies… Y si es valiente, llegó a quedar sin celebro yo para seguirlo.

Sospecho que este “comandante” me robo el corazón justo a sus diecisiete años, cuando en el congreso, se paro ante los senadores, las cámaras y el que tuviera presente y se les enfrento, dijo algo que consideré cierto, que ahora no recuerdo bien, pero que tendrá que ver con que en realidad ellos estaban haciendo nada para mejorar la educación; le creí y lo consideré extremadamente inteligente, rebelde, valiente.

Así que salí de la sala de cine con frustración, por el hecho de que las autoridades en verdad no dejaron que las cosas cambiaran mucho, y sólo le cambiaron el nombre a la misma vaina; Pero también iba con la certeza de que tenía un nuevo amor platónico, y me imagine en el sur “acrecentando” colegios, cuando de improviso llegaba él, con su valentía he inteligencia, con su marcada tendencia izquierdista, tan cual Che Guevara y me decía que participara en un proyecto con él, que juntos cambiaríamos el mundo… Bien ñoña mi fantasía lo sé, pero eso fue lo que pensé de camino a una iglesia que esta en el centro, mientras el calor del día estaba dando tregua.

Dentro de la iglesia, una que está en Estado, me senté y pensé en la vida, mientras intentaba que la fe se me contagiara por la simple presencia, me maravillé con la arquitectura de ese tipo de santuario y la paz que entrega, descansé y de alguna forma extraña rece y me fui por un chocolate artesanal, mientras dejaba en la banca de reserva a mi recién adquirido amor platónico.


Construyeron

Cuentan que construyeron la vía ferrea de los Alpes entre Viena y Venecia, antes de que existiera un tren que pudiera realizar el trayecto, aún así lo construyeron, porque sabían que algún día llegaría el tren.
.
.
-Bajo el sol de Toscana.
.
.

De nuevo en casa.

Luego de extrañar mi cama, mi pieza y especialmente aquel cuarto pequeño que siempre recrimino por no poseer tina, que muchos llaman baño; Vuelvo de vacaciones, ese tour improvisado, con poco presupuesto, donde deambulamos y vegetamos con mis amigas. Buenos recuerdos; supongo que cuando sea adulta recordaré esta época con aprecio y alegría.

Me instauro en mi cuarto, frente a esta pantalla que se supone me contacta con gente y me abre las puertas al mundo; y yo me quedo con alguna ala vacía de mi alma, y me instauro en las nostalgias de lo que no he tenido… Ciclos.

Me encuentro con el cuento del elefante, recordándome una decisión que deje en el aire y a pesar que las ilusiones me llevar por una alternativa, la realidad me dice que la voluntad debería luchar otra. Entonces comienzo a soñar en un futuro verdoso, en una cabaña con terraza donde creo proyectos para el mejore de la educación.

El paisaje es hermoso, confortable, tranquilizador y mi alma baila entre proyectos, trabaja, se llena; Y mi mente se esfuerza, cómoda entre ideas. Entonces ayudo y me ayudo, donde en una tarde trabajo en algo que creo y aprecio.

Me pregunto que tendrá el sur que me persigue en mis premociones inventadas; Si aún ni lo conozco.

Me pregunto que me aguarda el fututo, y si algún día me veré obligada a tomar la nombrada decisión o si será la propia vida la que la tome.

¿En cuánto estará presente Dios en todo esto?



Mirasol


Una extraña pared, al final de una bella escalera, bajo aun nostalgico barco.

La lección del elefante

El otro día, en el zoológico, frente a la jaula de los monos, águila u oso, no lo recuerdo con claridad; Una querida amiga me recordó la historia del elefante, aquella que nos cuenta como un elefante se mantiene aprisionado.


Coelho en “Maktub” nos la cuenta así:


“Un entrenador de circo consigue mantener a un elefante aprisionado porque usa un truco muy simple: Cuando el animal aún es una cría, amarra una de sus patas a un tronco muy gordo.


Por más que lo intente, el pequeño no consigue soltarse. Poco a poco, se va acostumbrando a la idea de que el tronco es más poderoso que él.


Al hacerse adulto, y dueño de una fuerza descomunal, basta con rodear con una cuerda la pata del elefante y amarrarla a una estaca ya que no intentará soltarse, porque recuerda que ya lo intentó muchas veces, y no lo consiguió.


Al igual que los elefante, nuestros pies también están amarrados a algo pequeño; pero, como desde niños, nos acostumbramos al poder de este tronco, no osamos hacer nada.


Sin saber que basta un simple gesto de coraje para descubrir toda nuestra libertad.”


Frente a la jaula del mono, águila u oso, me quede mirando a mi amiga y le dije, así como por inercia: “Al parecer hay que volver a intentarlo”. Refiriéndome a lo general y a la vida.


Supongo que como en toda historia, a esta se le puede interpretar de muchas maneras, concentrándonos en algunos u otros detalles. Pero por ahora, descifro que su mensaje es el de volver a intentarlo, quizás alguna vez no resulto, pero no hay que acostumbrarse a eso, se debe volver a intentar, porque quizá con el tiempo el escenario cambió y ni siquiera lo hemos notado.


Por ahora, de cara a mi propia existencia, me pregunto; Frente a aquellas derrotas, en que mi perseverancia no causo efecto, y las distintas estrategias contrapuestas terminaron en derrota ¿Qué opción vuelvo a intentar?


Siguiendo la línea del libro, la respuesta sería quizá: La más generosa…

Siguiendo la línea de lo práctico, la respuesta sería: La que más frutos creas alcanzar.

Siguiendo la línea del cobarde, la respuesta sería: En la que menos arriesgues.

Siguiendo la línea del sabiondo, la respuesta sería: No lo vuelvas a intentar, un ser inteligente jamás tropieza con la misma piedra.

Siguiendo mi línea: Quizá en la oración las ideas se me aclaren.





PD: Me voy a la playa, pondré una pausa y miraré al cielo desde la arena, para así sentir la inmensidad de la tierra, de la vida, de Dios.

Vacaciones de uno mismo

Supongo que uno puede descansar de muchas cosas; de la universidad, del trabajo, del jefe, del que le cae mal en la oficina, del vecino, los amigos y de hasta la familia; Basta con tener la oportunidad de salir de vacaciones, escaparse un rato a la plaza, caminar en los ratos libres o ir por ahí haciendo lo que se le venga en gana. Pero jamás uno puede descansar de uno mismo y eso me tiene seriamente agotada, fastidiada, frustrada…


Debería existir una especie de vacaciones en la que se descanse de uno mismo…




Serendipia

Descubrimiento científico afortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente. Se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente. En la literatura, se refiere a la coincidencia que se produce al describir lugares o sucesos ficticios que sin embargo existen o suceden en la realidad.

El término fue acuñado por Horace Walpole, en 1754, a partir de un cuento persa del siglo XVIII llamado «Los tres príncipes de Serendip», en el que los protagonistas, unos príncipes de la isla Serendip, solucionaban sus problemas a través de increíbles casualidades.

Existen varios casos de serendipia a lo largo de la historia, como el descubrimiento de América, que fue gracias a la búsqueda de nuevas rutas; o el principio de Arquímedes, donde el mismo, al introducirse en una bañera y observar cómo su cuerpo desplazaba una masa de agua equivalente al volumen sumergido descubrió tal principio; o el caso del libro Futilithy, donde se narra como un barco llamado Titan naufraga, dicho libro fue escrito en 1898, 14 años antes del naufragio del Titanic, y las coincidencias son asombrosas, en principio el nombre de ambos barcos, el hecho de hundirse en su viaje inaugural, sus dimensiones similares; 75000 toneladas y 66000, 243 m de eslora y 268; o el apellido del capitán, en ambos casos Smith.

¿Serán los casos de serendipia accidentes? ¿Simples coincidencias? ¿O será parte del destino? ¿Está todo escrito? ¿Será todo una pieza de ajedrez de un misterioso juego? ¿Quién es el que juega? Quizá las respuestas escaseen o abunden, confundiendo, contradiciéndose; Pero lo que si parece claro es que algo se nos escapa…


Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Serendipia

http://www.trazegnies.arrakis.es/indexdi2b.html


Balance 2008

Recordando los tiempos en que respondía cadenas de test, y me entretenía leyendo las respuestas de otros, tratando de recordar este año que se nos va y hacer algo así como un balance, sin tomármelo muy a pecho claro, respondo.

• La persona más importante a la que conociste este año: La Mary, aunque técnicamente fue a finales del 2007, pero en el verano de este año fue cuando entablamos una linda amistad.
• La persona que te fallo: Quizá hasta yo misma; No lo sé, no suelo exigirle mucho a la gente, o quizá no directamente, así que no hay mucho espacio para que me fallen directamente, aún no lleguo a eso.

• La persona que te acompaño en los momentos duros: Supongo que mi madre.
• La persona que te mando a la mierda: No lo recuerdo. Quizá tampoco doy espacio para que lo hagan… Acabo de recordar (gracias a la pregunta subsiguiente) que mi mamá lo hizo, me dijo algo así como que ella no tenía hijos y esas cosas, yo lo oí no más, sabiendo que no razonó ni midió sus palabras.
• La persona con la que estuviste: Varias, no soy ermitaña, no completamente al menos ¿En el sentido romántico? ¡Chanfles! Con nadie.
• La persona mas incondicional: Supongo que la Esmeralda, mi santa madre, aunque en cualquier momento me manda a la mierda, por un rato al menos.
La persona que te advirtió: Mmmm… rara vez me dan concejos.
• La enfermedad más penca que te paso: Un resfrío, hace poco, tener fiebre en el verano no es muy agradable.

• La persona que lloro contigo: Mmm… La Esmeralda; Aunque debo confesar que rara vez lloro enfrente a alguien, esa vez fue porque me dio un ataque llanto y ella estaba cerca.
• El momento más feliz: Podría decir cuando pase Álgebra o Cálculo y supe que no me echarían de la U, pero por alguna extraña razón esa institución me causa más pena con las derrotas que alegría con los triunfos. Así que no lo tengo muy claro, pero un momento muy feliz fue un día que estaba en Republica, con la Carla, la Liru y el Roberto, estaba lloviendo y por alguna extraña razón alguien decidió que esperaríamos al Cris en la intersección de Sazie con Republica; y en la espera, mientras nos mojábamos, empezamos a jugar a que nos pisábamos, fue como volver a los cinco años, como muchas veces lo hacemos, pero la lluvia y el no estar bajo algún grado de alcohol, lo hizo inmensamente interesante y feliz.

• El momento más triste: Cuando reprobé Cálculo, me fue a “recuperativa” en otros ramos y la posibilidad de ser expulsada de la U se me hizo enorme.
• El momento mas romántico: Chanfles, me faltan de esos…
• El momento mas lunático: Una ves, como en Junio estábamos en un bar por Republica, pasándola bien, creo, o eso creía, el asunto es que todo iba bien, conversación, risas, preguntándole a gente desconocida que hacia con sus vidas, etc. Luego desaparece una amiga, se comienza a armar un broncón, cuando vuelve otros dos salen y algo habrán conversado, porque cuando volvieron quedó la “manzaca”, llanto, recriminaciones, discusiones; Y yo conversando con un amigo de amigo porque éramos los únicos que no estábamos peleando, más llanto y hasta cachetadas, en fin, fue una noche donde amistades se rompieron y yo fui espectadora y a ratos participes, cuando me metía en medio o yo me metía, con el afán de que no sacaran los cueros y yo me pudiera ir luego a mi casa.
• El momento más enojón: Siempre me enojo a ratos.
• El momento del que estás más orgulloso: Mmmm... Creo que cuando en la primera prueba de Cálculo me saque un 44, y por mucho tiempo me supe la nota más alta.

• El momento más estresante: Cuando me enteré de mi última nota, de mi primer intento de pasar Cálculo y supe que tendría que estudiar mucho, muuucho… Y no sirvió de mucho.

• El mejor carrete: Quizá para mi cumple y fuimos a “La Piojera”, por alguna extraña razón ese lugar me encanta.
• El carrete más producido: No tengo carretes producidos, salen no más, o a lo más nos coordinamos; Y eso a veces cuesta harto.
El carrete más mula: El que hizo este test le importan harto los carretes… Quizá yo exijo poco, pero siempre que carreteo lo paso bien, al menos en algún momento.
El carrete más curador: ¡Válgame! Creo que hay un empate entre uno que fue en el verano, el Bella, que todo el mundo recuerda por un tipo de pastelazo mío; Y uno que fue como en Marzo o Abril, donde con la Carla terminamos en una mesa con unos tipos que trabajan en Lan y por obra y gracia de Dios, y que no perdimos el conocimiento, llegamos bien a su casa, al otro día fui a clases con una muuuy gran resaca, la única que creo me ha dado.
El momento más vergonzoso: Sospecho que soy media desvergonzada… Creo que cuando una vez vomite en una bolsa, en el Parque O’higgins, porque estaba participando en un juego de cartas donde el ganador elegía a quien le daba de beber un trago, luego dos, tres y así, y por alguna extraña razón continuadamente me elegían a mí, aunque no fue en ese momento cuando me medio avergoncé, sino después, cuando lo recordé.
Los mejores consejos: ¿Ya dije que rara vez me dan consejos? Al menos no en el sentido que creo me están preguntando, así que perdón por aquellos que me asesoraron técnicamente.

• Los amigos de carrete: Y hasta de vida, la Naty, la Carla, la Mary, y a veces el José y la Ale.

• Los besos mejores dados: Como que me esta haciendo falta vida romántica o tórrida…

• Las mayores desilusiones: Haber reprobado Cálculo II a pesar del esfuerzo.
• Las ilusiones cumplidas: Mantenerme en la U.
• Las cosas soñadas cumplidas: Quizá mis sueños son a largo plazo, al menos los más profundos; y otros también muy profundos no sucedieron. Aunque hubo un tipo de intento cumplimiento de uno, espejismo o alucinación, sepa Dios que fue, pero no pasó.

• La persona de la cual nunca te esperaste eso bueno: Quizá la Kathy, cuando de alguna forma me brindó apoyo.
• La persona de la cual nunca te esperaste eso malo: ¿Eso malo? Creo que la gente que me dañó, no lo hicieron voluntariamente, así que no hay para que recriminarlas.

• Una canción especial: Over the rainbow de Israel Kamakawiwo'ole
• Una canción de carrete: No tengo.
Una canción que te recuerde a aquella persona: ¿Aquella persona?
Una comida especial: Pizza ¿Se refieren a una oportunidad en el año en que nos reunimos a comer y fue especial? Creo que para el cumple del José, fue comida china y las tipas que nos atendieron le cantaron cumpleaños feliz, con baile y todo; me doble riéndome.
Una llamada linda: Cuando estaba en extremo estresada y la Carla me llamó para saber como iba.

• Un regalo especial: Mujeres de ojos grandes de Ángeles Mastretta.
• Un día de lujo: El día del cine, no ese no, tuve prueba de geometría; Fueron varios… el paseo a cerro 15, sano, comilón, jugado, entretenido.
• Frase del año: ¿Ser o no ser?
Promedio del año: 47
Estado civil actual: Soltera.

Deseo para el próximo año: ¿Se refieren en los que puedo interceder, luchar y pretendo hacer algo para hacerlos realidad? O ¿Aquellos en que no pretendo, realmente, hacer algo o simplemente en los que no puedo hacer mucho?

Pasar los ramos, toditos y a la primera, hacer algún taller entretenido, conseguir trabajo, uno en que tenga un horario prudente y me guste; Estar junto a mi familia y amigos, conocer a más gente, tener alguna aventurilla o hasta conocer el amor y ojalá bajar de peso; También asistir a muchos eventos culturales, conciertos, ir harto al cine, a bares con charlas y explorar más los parques.

Mujeres de ojos grandes

No era bonita la tía Cristina Martínez, pero algo tenía en sus piernas flacas y su voz atropellada que la hacía interesante. Por desgracia, los hombres de Puebla no andaban buscando mujeres interesantes para casarse con ellas y la tía Cristina cumplió veinte años sin que nadie le hubiera propuesto ni siquiera un noviazgo de buen nivel. Cuando cumplió veintiuno, sus cuatro hermanas estaban casadas para bien o para mal y ella pasaba el día entero con la humillación de estarse quedando para vestir santos. En poco tiempo, sus sobrinos la llamarían quedada y ella no estaba segura de poder soportar ese golpe. Fue después de aquel cumpleaños, que terminó con las lágrimas de su madre a la hora en que ella sopló las velas del pastel, cuando apareció en el horizonte el señor Arqueros.

Cristina volvió una mañana del centro, a donde fue para comprar unos botones de concha y un metro de encaje, contando que había conocido a un español de buena clase en la joyería La Princesa. Los brillantes del aparador la habían hecho entrar para saber cuánto costaba un anillo de compromiso que era la ilusión de su vida. Cuando le dijeron el precio le pareció correcto y lamentó no ser un hombre para comprarlo en ese instante con el propósito de ponérselo algún día.

-Ellos pueden tener el anillo antes que la novia, hasta pueden elegir una novia que le haga juego al anillo. En cambio, nosotras sólo tenemos que esperar. Hay quienes esperan durante toda su vida, y quienes cargan para siempre con un anillo que les disgusta, ¿no crees?- le preguntó a su madre durante la comida.

-Ya no te pelees con los hombres, Cristina- dijo su madre-. ¿Quién va a ver por ti cuando me muera?

-Yo, mamá, no te preocupes. Yo voy a ver por mí.

En la tarde, un mensajero de la joyería se presentó en la casa con el anillo que la tía Cristina se había probado extendiendo la mano para mirarlo por todos lados mientras decía un montón de cosas parecidas a las que le repitió a su madre en el comedor. Llevaba también un sobre lacrado con el nombre y los apellidos de

Cristina.

Ambas cosas las enviaba el señor Arqueros, con su devoción, sus respetos y la pena de no llevarlos él mismo porque su barco salía a Veracruz al día siguiente y él viajó parte de ese día y toda la noche para llegar a tiempo. El mensaje le proponía matrimonio: "Sus conceptos sobre la vida, las mujeres y los hombres, su deliciosa voz y la libertad con que camina me deslumbraron. No volveré a México en varios años, pero le propongo que me alcance en España. Mi amigo Emilio Suárez se presentará ante sus padres dentro de poco. Dejo en él mi confianza y en usted mi esperanza".

Emilio Suárez era el hombre de los sueños adolescentes de Cristina. Le llevaba doce años y seguía soltero cuando ella tenía veintiuno. Era rico como la selva en las lluvias y arisco como los montes en enero. Le habían hecho la búsqueda todas las mujeres de la ciudad y las más afortunadas tuvieron el trofeo de una nieve en los portales. Sin embargo, se presentó en casa de Cristina para pedir, en nombre de su amigo, un matrimonio por poder en el que con mucho gusto sería su representante.

La mamá de la tía Cristina se negaba a creerle que sólo una vez hubiera visto al español, y en cuanto Suárez desapareció con la respuesta de que iban a pensarlo, la acusó de mil pirujerías. Pero era tal el gesto de asombro de su hija, que terminó pidiéndole perdón a ella y permiso al cielo en que estaba su marido para cometer la barbaridad de casarla con un extraño.

Cuando salió de la angustia propia de las sorpresas, la tía Cristina miró su anillo y empezó a llorar por sus hermanas, por su madre, por sus amigas, por su barrio, por la catedral, por el zócalo, por los volcanes, por el cielo, por el mole, por las chalupas, por el himno nacional, por la carretera a México, por Cholula, por Coetzálan, por los aromados huesos de su papá, por las cazuelas, por los chocolates rasposos, por la música, por el olor de las tortillas, por el río San Francisco, por el rancho de su amiga Elena y los potreros de su tío Abelardo, por la luna de octubre y la de marzo, por el sol de febrero, por su arrogante soltería, por Emilio Suárez que en toda la vida de mirarla nunca oyó su voz ni se fijó en cómo carambas caminaba.

Al día siguiente salió a la calle con la noticia y su anillo brillándole. Seis meses después se casó con el señor Arqueros frente a un cura, un notario y los ojos de Suárez. Hubo misa, banquete, baile y despedidas. Todo con el mismo entusiasmo que si el novio estuviera de este lado del mar. Dicen que no se vio novia más radiante en mucho tiempo.

Dos días después Cristina salió de Veracruz hacia el puerto donde el señor

Arqueros con toda su caballerosidad la recogería para llevarla a vivir entre sus tías de Valladolid. De ahí mandó su primera carta diciendo cuánto extrañaba y cuán feliz era.

Dedicaba poco espacio a describir el paisaje apretujado de casitas y sembradíos, pero le mandaba a su mamá la receta de una carne con vino tinto que era el platillo de la región, y a sus hermanas dos poemas de un señor García Lorca que la habían vuelto al revés. Su marido resultó un hombre cuidadoso y trabajador, que vivía riéndose con el modo d hablar español y las historias de aparecidos de su mujer, con su ruborizarse cada vez que oía un "coño" y su terror porque ahí todo el mundo se cagaba en Dios por cualquier motivo y juraba por la hostia sin ningún miramiento.

Un año de cartas fue y vino antes de aquella en que la tía Cristina refirió a sus papás la muerte inesperada del señor Arqueros. Era una carta breve que parecía no tener sentimientos. "Así de mal estará la pobre", dijo su hermana, la segunda, que sabía de sus veleidades sentimentales y sus desaforadas pasiones. Todas quedaron con la pena de su pena y esperando que en cuanto se recuperara de la conmoción les escribiera con un poco más de claridad sobre su futuro. De eso hablaban un domingo después de la comida cuando la vieron aparecer en la sala.

Llevaba regalos para todos y los sobrinos no la soltaron hasta que terminó de repartirlos. Las piernas le habían engordado y las tenía subidas en unos tacones altísimos, negros como las medias, la falda, la blusa, el saco, el sombrero y el velo que no tuvo tiempo de quitarse de la cara. Cuando acabó la repartición se lo arrancó junto con el sombrero y sonrió.

-Pues ya regresé -dijo.

Desde entonces fue la viuda de Arqueros. No cayeron sobre ella las penas de ser una solterona y espantó las otras con su piano desafinado y su voz ardiente. No había que rogarle para que fuera hasta el piano y se acompañara cualquier canción.

Tenía en su repertorio toda clase de valses, polkas, corridos, arias y pasos dobles.

Les puso letra a unos preludios de Chopin y los cantaba evocando romances que nunca se le conocieron. Al terminar su concierto dejaba que todos le aplaudieran y tras levantarse del banquito para hacer una profunda caravana, extendía los brazos, mostraba su anillo y luego, señalándose a sí misma con sus manos envejecidas y hermosas, decía contundente: "Y enterrada en Puebla".

Cuentan las malas lenguas que el señor Arqueros no existió nunca. Que

Emilio Suárez dijo la única mentira de su vida, convencido por quién sabe cuál arte de la tía Cristina. Y que el dinero que llamaba su herencia, lo había sacado de un contrabando cargado en las maletas del ajuar nupcial.

Quién sabe. Lo cierto es que Emilio Suárez y Cristina Martínez fueron amigos hasta el último de sus días. Cosa que nadie les perdonó jamás, porque la amistad entre hombres y mujeres es un bien imperdonable.



-Angeles Mastretta

Elizabeth

En realidad no estoy segura que esto sea legal o ético, pero tengo en mente hablar de mis amigos, conocidos queridos o familiares; Y hasta quizá de algún conocido con el que poco me he topado, pero que soy capaz de describir; esto será bajo algún tipo de seudónimo, para que así guarde algún tipo de... “irrealidad”.

Comenzaré por Elizabeth, mi compañera de cine; Delgada, con atributos físicos que envidio, un poco descuidada, quizá con un autoestima no muy desarrollada, cinéfila, con una amplia cultura musical y un no despreciable conocimiento literario; Un poco irónica y sarcástica. Con inteligencia, paciencia y disposición para oír y responder algunas de mis interrogantes filosóficas y hasta metafísicas; Compañera de charlas ideológicas, a la que de ves en cuando entrevisto sobre su “dogma”, la de no creer en el Ente Superior, ya que me parece sorpréndete que alguien no crea en Dios y no pierdo la oportunidad para interrogarla e intentar “comprender” su ateísmo.

Proyecto de profesora de educación básica; sospecho que esa decisión fue tomada en gran parte por la tendencia política izquierdista y en parte, como lo ha reconocido y declarado, porque no sabía muy bien qué ser.

Trabajadora, con algún instinto tacaño, pero que intenta manejar para dejar más tiempo y recursos al disfrute. Inteligente y ratos impulsiva; Un tanto esquiva con las demostraciones de cariño.

Gustosa de los eventos culturales, artísticos, masivos o con poca gente; Acompañante de caminatas, conciertos y tardes en bares.

La conocí en la escuela, a los 14 o 15 años, cuando tuve la maravillosa idea de cambiarme de institución a mitad de año. No fuimos amigas de inmediato; En realidad durante los primeros años no hubo mucha interacción; hasta que tuvimos una amiga en común, Karim, y nos hicimos, o nos hicieron integrantes de “La comunidad” -extrañas organizaciones que se forman en el colegio-. Pero aún a pesar de ser integrantes de aquel grupo, creo que nuestra amistad no se hizo “real” hasta después de terminada la enseñanza media, y “disuelta La comunidad”, cuando comenzamos a ir al cine y charlar más…

Una querida amiga.

Balada de un hombre invisible.

Esta es la historia de un hombre que
tras treinta años de soledad
su esperma intacta se seco
el polen nunca apareció...

Camina solo entre la multitud
espalda curva, mirada sin luz
tan descuidado como suele ocurrir
un calcetín a rayas y otro entero gris
entra en el bar y observa al rededor
entre las mesas, nadie lo advirtió
cogió su gorra, dobla su bestón
y el aire se perfuma con el triste canto de Aznavour...

Laralalala lalala...


Muy buenas noches, otra vez usted
que le sucede hombre, no lo veo bien
un cenicero, lo mismo de ayer
y antes de ayer, y antes y antes de ayer
y así comienza una noche mas...
no hay recuerdos, nada de que hablar
no tubo hijos, mujeres que extrañar...
solo el vacío abismante de una vida que se va...

A eso de las dos, el milagro ocurrió
un alma en pena, llega hasta el mesón...
- "Señor, disculpe ¿Desea una flor...?"
- "¿Me hablas a mi? ¿Acaso me ves?"
- "Entre invisibles nos podemos ver..."

Laralalala lalala...

-La mano ajena



http://www.youtube.com/watch?v=p5aX1v13LSU


Campo de sueños

“Si lo construyes vendrá…”

Le dice una voz a un más joven Kevin Costner, y él, como el más grande de los corajudos y desquiciados, construye un campo de béisbol; Y hasta sale en busca de los personajes faltantes en ese paradisíaco campo.

Esta es una historia suave y hasta intensa; Dulce, semejante a un flan de vainilla o una tarde de campo tenuemente asoleada.

Digamos que habla de fe, de actuar por fe, de arriesgarse por fe, de parecer loco por fe. Y uno se queda meditando hasta que punto uno actuaría por aquel monosílabo que tanta revuelta ha ocasionado a través de la historia y que tan poco a estado presente en la vida de algunos humanos…

Me quedo pensando…

En un momento en que la fe me está pareciendo irreal, fantasiosa, como el hada de la cenicienta, y hasta sospecho que es de ilusos poseerla; Me entran unas ganas enormes de vivir algo similar, tener fe, actuar por fe y que al final todo salga bien.

Lo triste es que la vida no es como las películas y a veces no todo termina tan bien…

… Aunque puede que simplemente aún no termine.

Descargo


Resulta que tengo 22 años y no tengo pareja, novio, pololo o como se diga en las distintas partes del mundo. El echo es que mis primas, que fueron en su mayoría mamás a los quince años y la convivencia con los machos se les hizo común, ya me tildan de solterona, o que para allá voy; Y claro, cuando me dicen “…y Claudia ¿Cuándo nos traes un pololo? Y yo las miro y les digo que no se, he insisten y me advierten que ya estoy grande, como si yo no lo notará, que me apure porque quizá me quede solterona…”, no me siento muy mal, ni me enojo, quizá me incomodo, y hasta me convenzo a ratos a mi misma que prefiero ser solterona, que andar arrastrando dos separaciones, cinco niños mal enseñados que la primera palabra que aprendieron a decir es “chetumade”, y que se aprenden un reggaeton antes que la “cuncuna amarilla”…


Pero en realidad igual es un poco triste esta posición, porque ya uno se aburre los domingo en la tarde, porque no tienen que hacer, y siente que no está aprovechando la juventud, y tus amigas te empiezan a contar que Juanito le dijo esto, que otra ves peleo con el novio; Y pasas a ser el confesor en ves de la compañera de aventuras, y no sabes si envidiarlas por la vida vertiginosa o sentirte con suerte por poseer paz, o aburrimiento, en la ya mencionada tarde.


Además los mencionados amigos, te empiezan a excluir, quizá es inconsciente, pero lo hacen, porque solo salen emparejados y ya no te invitan o te condenan a tocar el violín, y tienes que oír cuando se están jurando amor eterno, o cuando se ponen a pelear a muerte por detalles raro; y ambas situaciones son igualmente incomodas y tristes.


Aparte de estas molestias, y de no poder ir a ciertos lugares, como conciertos u otros, por que tu amiga Juanita va a ir con Pablito, y Maria con Nelsiton, y los amigos que te quedan solteros tienen que trabajar o estudiar y tu vida social esta reducida, ya que los eventos sociales a los que puedes asistir disminuyen a medida que tus amigo se emparejan; La sociedad te presiona, y el reloj del tiempo te va como aplastando, porque a pesar que uno tenga un discurso todo feminista, de que no tengo porque ser feliz sólo con un hombre, o que la paciencia es la mayor virtud, que las cosas hay que tomárselas con calma, y uno este medianamente tranquila con el tema; Tus amigos, primos, tíos y demás, por suerte a mí mis padres aún no me atacan por esa trinchera; Todos ellos, se encargan de contradecirte y medio te convencen y te hacen creer que es obligación tener pareja, que si no es así algo anda mal contigo; Y para colmo te discriminan, te tildan de solterona y hasta te culpan por ello, como si uno quisiera pasar por todos estos inconvenientes.


… Lo encuentro descabellado.




El principito y el zorro


XXI


Fue entonces cuando apareció el zorro:

-¡Buenos días! -dijo el zorro.

-¡Buenos días! -respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada.

-Estoy aquí, bajo el manzano -dijo la voz.

-¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres!

-Soy un zorro -dijo el zorro.

-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!

-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.

-¡Ah, perdón! -dijo el principito.

Pero después de una breve reflexión, añadió:

-¿Qué significa "domesticar"?

-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?

-Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa "domesticar"?

-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?

-No -dijo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.

-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "

-¿Crear lazos?

-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...

-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...

-Es posible -concedió el zorro-, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.

-¡Oh, no es en la Tierra! -exclamó el principito.

El zorro pareció intrigado:

-¿En otro planeta?

-Sí.

-¿Hay cazadores en ese planeta?

-No.

-¡Qué interesante! ¿Y gallinas?

-No.

-Nada es perfecto -suspiró el zorro.

Y después volviendo a su idea:

-Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de Sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

El zorro se calló y miró un buen rato al principito:

-Por favor... domestícame -le dijo.

-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.

-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, Los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!

-¿Qué debo hacer? -preguntó el principito.

-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

El principito volvió al día siguiente.

-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.

-¿Qué es un rito? -inquirió el principito.

-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:

-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.

-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...

-Ciertamente -dijo el zorro.

- ¡Y vas a llorar!, -dijo él principito.

-¡Seguro!

-No ganas nada.

-Gano -dijo el zorro- he ganado a causa del color del trigo.

Y luego añadió:

-Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:

-No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:

-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.

-Adiós -le dijo.

-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.

-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.

-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...

-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo.



Frag."El principito"
por Antoine de Saint-Exupery.

...yo sería un pez y nadaría por ti

Para una joven amiga
que intentó quitarse la vida.

Me gustaría ser un nido si fueras un pajarito
me gustaría ser una bufanda si fueras un cuello y tuvieras frío
si fueras música yo sería un oído
si fueras agua yo sería un vaso
si fueras luz yo sería un ojo
si fueras pie yo sería un calcetín
si fueras el mar yo sería una playa
y si fueras todavía el mar yo sería un pez y nadaría por ti
y si fueras el mar yo sería sal
y si yo fuera sal tú serías una lechuga
una palta o al menos un huevo frito
y si tú fueras un huevo frito yo sería un pedazo de pan
y si yo fuera un pedazo de pan tú serías mantequilla o mermelada
y si tú fueras mermelada yo sería el durazno de la mermelada
y si yo fuera un durazno tú serías un árbol
y si tú fueras un árbol yo sería tu savia y correría por tus brazos como sangre
y si yo fuera sangre viviría en tu corazón.



-Claudio Bertoni


Atrayendo...

Soñar no cuesta nada


Siempre miraba en la puerta
en el suelo a la entrada
por si había algún papelito
por si se te había ocurrido pasar
por si habías sentido la necesidad de pasar
y siempre que volvía de Viña
tenía el sueño de encontrarte ahí
sentada en la puerta
sentada en la escalera
y siempre te saludaba
y así me aliviaba,
en una ínfima medida me aliviaba.
también cuando los perros ladraban mucho
pensaba que eras tú
que podías ser tú
porque así le ladran los perros a las personas
que no conocen
y el viento en las ramas del damasco
y en las hojas
y el viento en las plantas
también eras tú
también podías ser tú
y los perritos que vienen a pedir cáscaras de queso
también podías ser tú
pero nunca fuiste tú
nunca en ninguno de estos casos fuiste tú
siempre fue el viento
y los perritos
y los pasos de otras personas
y los ladridos para otras personas
y ya no te confundo con los pies de los perritos
y ya no te confundo con el viento entre las ramas
y ya no te confundo con el viento entre las hojas
y ya no te confundo con el viento entre las plantas
y ya no te confundo conmigo
y ya no me confundo contigo
y ya no nos confundo a los dos.

-Claudio Bertoni