Catarsis...

El año pasado cuando hubo paro en la U, por la revolución pingüino y la derogación de la L.O.C.E , fui a todas las asambleas, incluso fui a algunas de otros departamentos, por puro amor a la información y un tantito a la revolución.

Hoy cuando iba a clases, vi un montón de pancartas en el Peda: “Básica en paro”, “¿Dónde están los 15.000 millones”, “¿Dónde está la nueva biblioteca?”, “Historia en paro”, “Castellano en paro”, etc. Y yo con clases normales, había una asamblea en mi depto. a la una; yo preferí ir a almorzar. Un compañero de historia algo me informó sobre la contingencia nacional, pedagógica y universitaria, en una palabra: Estafa.

Me carga que pase esto, al parecer el paro es inminente y extrañamente no quiero.

Detesto los finales de semestre; Ya se acerca, el tiempo se agota, el humor colectivo disminuye, las tarde tirados en el pasto -o en cualquier otro lugar, en su defecto- dejan de existir, la vida social se ve enormemente afectada y las oportunidades para que duelan los abdominales de tanto reír disminuyen notoriamente.

Estudio, estudio, tardes pegada ante un libro, un lápiz mina, un montón de hojas y la goma. Trabajos lateros y el tener que dedicarles tiempo…

Además están las derrotas, las propias y la de los amigos, a los que expulsan por cálculo y el miedo colectivo se va agigantando. El asado de los de Física por “los caídos”, filas interminables ante las oficinas de los profesores. Los paranoicos mitos de pasillos…

Quiero terminar pronto el semestre, que esto se acabe y seguir con el paso siguiente.

A veces dudo; No me gustan estos procesos, por lo general cuando dudo, lo hago de mis “pensamientos positivos”, de aquellos del tipo: “Cuando se cierra una puerta se abre una ventana”, o clichés por el estilo.

A veces soy demasiado… no encuentro el adjetivo preciso ¿Ilusa? Por eso a veces dudo, no me la compro. Me dura poco, una tarde, dos días, luego la fe arraigada a mi alma me intoxica y vuelvo a ver el mundo en colores, parecida a la perspectiva, resignación y sentido del honor de un protagonista de tragedia griega y/o con la ironía de un bufón.

Estoy resfriada, con una lista enorme de actividades por hacer, como estudiar para las tres pruebas de esta semana, el portafolio que tengo que terminar, los tres trabajo que aún no comienzo, el aseo de mi pieza, la limonada que me hace falta y el anti-inflamatorio que deseo automedicarme. Pero estoy con ganas de hacer catarsis…

A veces el miedo es un agente en extremo limitador. El año pasado mi profesora de psicología nos hizo “conversar con nuestro cuerpo”, el objetivo era descubrir aquello que nos hacia menos felices; se suponía que una parte de nuestro cuerpo, donde más sentimos, nos diría tres causas y luego la que era más destructiva; A mí, mi pecho sólo me dijo una: “El miedo”.

Resurge una cita:

“Dios es el Dios de los valientes”.

¿Cuál es la diferencia entre un loco y un valiente?

Carcajadas...

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Me encanta reír a carcajadas...
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Pucha me siento inspirada y tengo mucho que estudiar;

Prioridades...

Tarde inesperada

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Ayer me levante pensando en que mi tarde estaría dedicada a estudiar trigonometría, y la lucha contra mi complejo (casi no desarrollado) de protagonista de novela rosa.

En la mañana tuve que ir al banco a pagar la U, después a ponerle el sello al pase. Luego a clases, el viernes sólo tengo un bloque a las 11.30 hr.

Pensé que almorzaría y me vendría a mi casa, pero apareció José (estaba de fugitivo de la U) y me propuso hacer algo (no piense mal), armar un carrete. La Andrea ya tenía un panorama, el trío maravilla estaba cojo, pero con él éramos dos e igual se podía inventar algo; Me invitó a la “Piojera”, me emocionó la idea.

Al final no fuimos, ninguno cumplió con sus planes, y nos quedamos todos en la U, un grupo de siete; El trío maravilla y cuatro amigos más.

Es rara la vida; Últimamente he estado re contenta, sin ningún motivo en particular, no me gané el Kino, ni me enamoré, tampoco me he convertido en una genio matemática, ni he adelgazado. Pura locura. Pero mi posición positiva ante la vida se ha puesto a prueba: una casi desilusión y una bofetada en la cara (metafóricamente hablando, nadie me a golpeado últimamente).

Me gustan cómo están las cosas; o cómo estaban, quizá algo cambio, pero lo importante permanece. Además los cambios son necesarios; cuando “algo” se vuelve monótono deja de producir estímulos y es cómo si no existiera. Raras mis reflexiones, y no estoy segura si vienen al caso.

La tarde de ayer fue entretenida, a pesar de mis presagios de aburrimiento y de lucha contra algunos estímulos tortuosos, la pase de maravilla: con juegos de antaño, batucada, intentos de capoeira, intento de baile (por mi parte), canciones con guitarra coreada por los presente y alguna que otra invención graciosa; Ron con coca cola, papas fritas, maní y pancito; Conversaciones amenas y risas compulsivas.

La vida sorprende…

Es rara la vida, hace algunos día me desperté con el peso de Atlas en el cuerpo y antes de hora, miraba el techo mientras transcurría el tiempo y el ánimo era un agente desconocido en mi cuerpo, me atrasé, y la decisión de si levantarme o quedarme acostada debatía en mi mente. Al final oré, siempre lo hago, sobretodo cuando siento que me fallan las fuerzas. Oré y me levante, surgió el ánimo.

Al final, la semana fue linda.

Sigo contenta y el buen presentimiento permanece; Así de tozuda.

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PD: Me voy a estudiar trigonometría.

Lo más importante...

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Cuando era niña me gustaba buscar códigos en la Biblia, un pasatiempo algo extraño; Cree varias teorías, que con el tiempo se fueron contradiciendo, hasta que luego de varios intentos por ser cristiana, decidí no creer en ese santo libro.

Aún así para mí es un buen libro, uno a veces incomprensible, pero también reconfortante, como algunos poemas o cuentos que satisfacen el alma.

En aquellos tiempos de búsqueda de códigos y teorías, para mí la Biblia se podía reducir a un párrafo:

“Tres cosas hay que son permanentes:

la fe, la esperanza y el amor;

pero la más importante de las tres es el amor.”

- I Corintios 13:13

Pensaba en el inmenso amor de Dios, me sentía protegida, abrazada por el encanto del universo; Pensaba en la inmensa capacidad de los humanos de amar, en los actos sorprendes que se llevan a cabo por este sentimiento, en la entrega a la que lleva.

Pensaba en los pecados y la culpa, en que si al amor era lo permanente, lo más importante, el perdón era un acto cotidiano. Pensaba que si el amor era lo más importante, lo curaba todo.

Me imaginaba a Dios apenándose por los humanos; por llenarse de reglas con lo que creían era palabra divina, sin ser capaces de amarse, sin ser capaces de aceptarse, sin ser capaces de considerar a todos como la creación de Él; Sin ser capaces de ver que Dios ama a todos, a todos. Y que nuestra misión es perpetuar ese amor.

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PD: A veces tampoco soy capaz de perpetuar ese amor.

Presentimiento...

Tengo un buen presentimiento... Es extraño, pero desde hace días que estoy muy contenta; No sé muy bien las razones, quizá sea sólo un cambio hormonal prolongado, o el simple hecho de estar apreciando más el estar viva, no sé.

Tengo un buen presentemiento, ojalá se cumpla.


¡Gracias Dios!

Cumpleaños!


Algunos momentos se podrían almacenar para cuando se los necesiten; como algunos abrazos, de esos extensos e intensos que protegen; conversaciones amenas; tardes tirada en el pasto o paseos que quedan en la memoria.

El jueves fue mi cumpleaños, y para sorpresa de muchos y la mía misma, he llevado veintiún años sobre este planeta y aún no enloquezco (no por completo al menos).

Aquel día fue uno de esos dignos de enmarcar, y me pesa no haber tomado fotos, me encanta captar los momentos gratos, aunque sea en imágenes, le ayuda a la memoria a recordar la alegría.

Mi día comenzó con un lindo desayuno preparado por mi hermana, que incluía quequito y canto. Luego en la U uno que otro saludo, con burlas por la vejez y más canto. Y para mi no sorpresa (por alguna extraña razón lo esperaba) “manifestaciones”, lo que implicó que saldría más temprano, y lo medianamente planeado se llevaría a cabo con más tiempo.

Con un par de amigos y mi hermana fuimos a comer pizza, aquello en que concordamos todos, o más bien yo, gracias a mi vegetarismo (las hamburguesas y yo no nos llevamos bien); Un almuerzo ameno, divertido y rico. Luego a la “Piojera”, bar mítico y típico que desde hace años quería conocer. La pase demasiado bien, me reí mucho y lo mejor es que estaba con la gente que más comparto, a la que más veo y con la que mejor me llevo.

Luego de vuelta a mi casa, con uno que otro incidente por el camino, digno de contar en un próximo carrete. Cuando llegué a mi hogar (no tan tarde, nunca tan desubicá) mi madre me esperaba con una torta de chocolate, perfecta para mí que enloquezco con aquella droga.

Pasaron muchas cosas lindas ese día, sorpresas y golpes de suerte; También conocí (mejor dicho converse) con un compañero que me cayó muy bien, un proyecto de amigo, y yo que no lo había tomado mucho en cuenta.

Me sentí muy querida y por primera vez me prohibí deprimirme, nada de hacer balances o cuestionamientos, me tome el cambio de folio con humor, no queda de otra, cada vez serán más traumantes.

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Antiguo spot publicitario...

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Cuando era chica daban un spot publicitario (¿Así se llaman?), donde aparecia algo parecido a un cerdo (¿O rinoceronte?) que repartía mala onda, basura; Y había un pajarito que era algo así como el antagonista, yo quería ser como el, súper, entera de amorosa (como diría un amigo, sin siquiera cambiarle la terminación que denota el género).

Me acorde, porque hoy me senti como las personas a la cual este personaje le repartía mala onda...

Me voy a dormir, ya me dío sueño...

Día de la madre

Tengo ganas de salir; Pero tengo prueba el miércoles de Informática y falté a las clases importantes, si no fuera por una compañera con alma de pedagoga, la materia aún sería para mí arameo, debo repasar y estudiar Álgebra, para que después no se me acumule todo y entre en colapso nervioso.

Extraño a una amiga que lo dejo de ser, por una acción quizá involuntaria que termino destrozando el lazo tan fuerte y longevo que nos unía; Recuerdo a los puente y un post de Alejandro sobre unir a las personas…

La vida es extraña… Confusa y contradictoria.

Hoy es el día de la madre, cuando comenzó este tributo, se le asignó el día 10 de mayo (algo así dicen por ahí), ahora ese es el día internacional de la madre, y en chile se celebra el domingo siguiente.

Los origines de esta festividad tiene varias versiones, de las cuales la más plausible para mí, es la que dice que sus orígenes están en Grecia, donde se le rendían honores a Rhea, la madre de los dioses Júpiter, Neptuno y Plutón.

Supongo que en Chile, comenzó a celebrarse esta festividad por pura imitación a algún otro país, que decidió hacerlo por un motivo particular.

Para mi este tipos de festividades tiene un doble discurso, al igual que la navidad o el día de los enamorados; Queda verlos como días comerciales, en donde los mall se repletan, y que tal festividad nació porque a algún vendedor se le ocurrió, o verle lado amable, el más espiritual.

Por mi parte le tengo más fe al género humano y no creo que todo sea tan superficial y materialista, dudo que la mamá se fije en cuánto costó el regalo.

Por mi parte saludé a mi madre, el jueves con un abrazote, tarjetita y pastel; Y hoy con otro abrazote y con un gorrito hecho por mí, en nada gasté mucho, así que no es tan comercial, más bien dedicado.

Me gustan las tradiciones, aquellos actos en que toda una comunidad participa, siento que son el alma de la esta, es decir, son los actos que nos unen, que nos representan, y hoy por hoy, en esta sociedad empeñada en avanzar, que ya rara vez se detiene a compartir la mesa, así como antes, en donde las tres o cuatros comidas diarias eran en familia, en un acto casi ceremonial; Nos vamos quedando vacíos, sin respeto.

“Muertas las ideologías, el mundo quedó en manos de gente práctica, que anula el cerebro bajo montañas de nada”

-Jorge Valdano.

Supongo que siempre se puede ver el vaso medio lleno o medio vacío. O interpretar de distintas maneras los hechos.

Creo que hoy estoy confusa…

En cuanto a las madres, son importantísimas, nos cuidan y dan cariño; la mía cumplió con los principios básicos; Me entregó amor, me cuido y me educó, lo demás son detalles…

¡Feliz día a las madres!!!

Divagaciones del momento...

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En este preciso instante, me gustaría estar frente al mar, en un día medianamente nublado y sin frío extremo; tirada y descalza, enterrando mis pies en la arena y jugando con mis dedos a ser cascadas, mirando el cielo, viendo los matices de las nubes y el azul entre medio, observando a veces atentamente el vuelo de una gaviota, dejando mi mente viajar a la belleza, quizás a la nada, volviéndome arena.

Es extraño, a veces siento que tengo tanto, no en el sentido de poseer, sino en el más abstracto, el menos frívolo; Me siento enormemente bendecida, llena de milagros a mi alrededor, regalos de Dios, de la vida. También existen los momento en que siento lo contrario; me siento sin patria, sin suelo, ni raíces, con el estigma de no pertenecer a lugar alguno, de no poseer, de ser enormemente huérfana y maldecida.

Y también están los momento en que no siento ni lo uno ni lo otro, y aunque parezca extraño, a veces el equilibrio llega a tal punto, inmovible, que me aburro y mi cuerpo se tensiona, se contrae, en un reclamo al parecer legendario que me grita que no estoy viviendo.

Tengo la loca fijación de aprovechar cada instante, de sentir, de vivir; pero a veces los minutos se me van en tedios y no me doy cuenta, a veces la vida parece tan monótona que me frustro y la imaginación o el coraje no me alcanzan para hacer algo. No creo en el más allá, y la mitad de mí dice que aparte de esta vida no hay otra, quizá he ahí la desolación que me golpea cuando la vida y mis emociones, acciones y vivencias se estancan en un movimiento parejo.

Escribir o no escribir... ¿Qué escribir?



Cuando decidí estudiar matemática le temí a este momento, en el que al sentarme frente al teclado nada naciera de mis manos, ese instante en el que al coger mi cuaderno, que anda dando vueltas por mi pieza, nada fuera capaz de plasmar…

Por eso cree este blog, y la meta era sentarme una vez por semana a reflexionar, sobre cualquier tema, obligarme a escribir, a pensar, hacer trabajar a este músculo, situado en mi cráneo, en algo más que números (al final son letras), no mecanizarme, ensayar el acto de comunicar, aprender a comunicar, adquirir técnicas, experiencias, léxico ¡Léxico!! Es que tengo la sospecha que el léxico con el pensamiento están en una razón proporcional, a más palabras, más razonamiento o algo así… Ya lo decía Wittgenstein: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente” (Ni idea quién es él, me gustó la cita)

A veces me pasa que tengo tanto que decir, que los pensamientos se me aglomeran en la salida y comienzan a pelearse para mostrarse primero, entonces entre tanto empuje ninguno sale y se quedan adentro provocándome una jaqueca. Otras veces nada tengo, mi mente se toma unas vacaciones donde nadie la puede hallar y le deja un espacio enorme al corazón, quizá no sea al corazón. Quizá es sólo vacío. O quizá alguna extraña patología.

(¿Cuál es el antónimo de pragmático? Me falta ampliar mi vocabulario)


Desde el baúl...

Ya estoy comenzando a percibir los síntomas del “Aburrimiento extremo con patologías invernales”; Desde pequeña, cuando mi madre comenzó a trabajar y mi hermana a ser una oveja descarriada, siempre me he encontrado sola en casa, con la cabeza dispuesta para pensar en cualquier lesera; Claro, hace mucho soñaba con las vacaciones, necesitaba descanso; pero recuerdo siempre a los días como hoy, desde días inmemorables, a mí con una flojera inmensa, una pequeña jaqueca por exceso de sueño o televisión, y pensando; sometida a las más cansadoras tertulias, mi mente casi ingobernable se aleja a explorar los más grandes problemas; desde la infelicidad colectiva a horrores del diario vivir; lo alarmante es que cuando esta patología comienza a avanzar comienzo a cuestionar todo, todo, en lo que creo y en lo que no y la idea que vivamos en una matriz comienza a sonarme razonable.

Hoy iba a salir con una amiga; La llame para que no fuéramos debido al temporal que está cayendo afuera; me arrepiento, preferiría haberme que dado botada, sin micro ni colectivo, a estar aquí con la ansias un tanto enfermizas de escuchar la música de Ameli sin poder encontrarla (Siempre en algún formateo olvido respaldar algo importante).

Cuando paso por estos momentos los apaleo con una lectura; suena ñoño lo sé, pero los días fríos y lluviosos están hechos para leer, transportarse a algún mundo que algún loco escritor soñó.

No tengo mucho que leer, mis libros ya están leídos o son fomes, así de simple, no leíbles, inducciones de sueño y a mí no me gusta dormir mucho.

No puedo dejar de pensar en una palabra: “Cobarde”, sí como lo leyó, “cobarde” y es que a lo largo de mi vida ha habido palabras que en cierta forma me han logrado quitar el sueño como “esfuerzo”, “honor”, “sacrificio”, “amor”, “nunca”, “siempre”, etc. Palabra utilizadas, quizá a diario, que por lo común pocas personas se han detenido a buscar en el diccionario y a las cuales la connotación las engrandece o falsea.

Hoy le toco a cobarde, antes ya había pensado en esta palabra, trisílabo, grave, sin tilde. Donde según la Real Academia de la lengua Española (RAE) significa:

cobarde. (Del fr. couard). 1. adj. Pusilánime, sin valor ni espíritu. U. t. c. s. 2. adj. Hecho con cobardía.

cobardía. (De cobarde). 1. f. Falta de ánimo y valor.

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Esto lo escribí en Julio del año pasado, cuando estaba en vacaciones de invierno, y aún no me enfrentaba al desastroso segundo semestre.

He pensado en cuánto me ha cambiado la vida desde que escribí este texto, proyecto para el blog, y cuánto a seguido igual.

Han cambiado varios puntos de lo que escribí (y de lo que no); ahora sí me gusta dormir, mucho, lo que más pueda, será porque ya no tengo tiempo y en promedio duermo seis horas diarias, harto comparado a cuando estoy en época de pruebas.

Ya no pienso tanto en las palabras, sino más bien en circunferencias, y en las distintas formas de determinar sus tangentes con un punto externo, centro; o problemas parecidos.


Tampoco pienso tanto en aquel personaje que me inspiro para reflexionar aquella tarde, en aquel adjetivo. Y pienso más antes de referirme (o ver) a alguien como cobarde.

Pero también hay demasiadas cosas que permanecen, que pareciera no avanzan… Y otras que se extrañan…

He pensado en los trueques de la vida, y es que al parecer al momento de ganar un algo, se pierde otro algo, sea por tiempo o espacio.

Amigos!


La Universidad puede llegar a ser un lugar muy hostil, estresante, triste y frustrante. Pero como siempre hay algo bueno, o más de algo, que actúa de salvavidas; están los amigos, y aún cuando se conversa con muchos en la U y a veces los almuerzos son en mesas te club, siempre hay un par con los que se crean lazos más fuertes, y para mí ese par son la Andreita y José.

Grandes amigos, con los que comparto el amor por el cerro, el pasto, las pizzas, la comida china y el ron… ¡A claro! y el amor por los números también, a veces el odio y a veces el miedo… Una relación extraña con los números, como antisimétrica…

En fin, los quiero mucho, y aún cuando ellos no vayan a ver esto, porque no tienen idea que tengo blog, quiero guardar este sentimiento y fotito aquí, para recordar después, cuando la vida me muestre una cara menos linda, el milagro de tener a personas tan especiales en mi vida.

(Siempre las hay, aún cuando vayan cambienado)




“¿Y ahora…

Quién nos liberará

De nuestros liberadores?”

Nicanor Parra.

msn

A veces odio el msn, porque le falta el paralenguaje y causa confusión, porque siento que a algunos los aleja de tener una conversación coherente y humana, y los medio mecaniza. También detesto cuando saludo y no son capaces de contestarme… Como que las reglas de educación y convivencia no corren en este nivel.

Me gustan más las conversaciones de frente, donde se puede mirar a los ojos, oír el tono de voz, sentir el aroma del otro y tocar de vez en cuando, estar atento a una sola voz y no intercambiando de conversación a cada instante; estar medio segura que me están escuchando. Y si es en un contexto hermoso y vegetal, mejor.

Encuentro sicótico que pololeen por mail, mandándose besos y jurándose amor eterno.

Pienso que el msn es una herramienta de comunicación muy útil, “nos acerca”, pero también nos aleja, y a algunos enferma, creo que hay que tener cuidado en como usarlo y cuánto usarlo.

Todo esto, me recuerda a una canción de Mago de Oz, Satanía, que hizo de catarsis cuando recién instalé Internet en mi casa, y luego de obsesionarme con el msn, me percaté que estaba perdiendo un tiempo valorísimo y por un par de semanas odie este medio de comunicación y me prohibí usarlo.

Satania

Bienvenido a la nueva era,
a un mundo sin dolor,
sin amor, ni imaginación,
donde la lluvia sacia a un bosque
que no puedes ver
si no navegas por la red.

La hermana Luna se dejó de peinar
pues no encontraba el reflejo en su espejo, el Mar.

Alza la vista hasta
donde te alcance la razón,
podrás ver que el sol se marchó
montado en una nube
de carbono y gas letal,
fueron en busca de una flor.

Pues el hermano Sol
se cansó de alumbrar
alimentado por
un Disco Duro y una Terminal.

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La voz de tu amo soy, linkada a tu corazón,
te concedo Futuro, a cambio de tu Libertad.

Semana Santa

Hoy (técnicamente ayer) ha sido un día bastante inútil, entre cocinar, dormitar y los fallidos intentos de hacer un cajita -que supongo me acercan al éxito- siento que ha sido un día sin pena ni gloria, como muchos otros, pero con la sensación que deje de hacer algo. Quizá es el hecho que no me la pase viendo tele, como muchas veces lo he hecho para los viernes santos, pero hoy no quise, más porque me sé las películas bíblicas de memoria, que por otra razón.

Sé que dieron “La pasión de Cristo” por señal abierta, que es la innovación de este año, pero a mí me cargó esa película, mi papá me hizo acompañarlo al cine, y en ese instante me guarde los comentarios para no parecer desagradecida, mientras veía a un montón de señoras llorando por una tortura burda.

La película de Mel Gibson es burda, le quita todo el protagonismo a la causa de Jesús para dárselo a la agonía, a los golpes, a la sangre, al sufrimiento, a lo que vende.

No creo en la Biblia, para mí es como otro libro, uno bueno, digno de reflexionar y citar de vez en cuando, como alguno de Marcela Serrano, Isabel Allende, García Márquez, Sábado, Cortázar o Coelho.

También respeto a los mártires de la historia, respeto enormemente a las mujeres y hombres que vivieron de acuerdo a sus principios, lucharon por alguna causa que consideraron justa y murieron por defenderla. Son personas honorables. Jesús fue uno de ellos, pero hay más, como Sócrates, Víctor Jara y otros más anónimos que han sido torturados y por lealtad a otros, y por lo que creen, mueren de alguna forma mutilados.

Hay muchos mártires en la historia que dieron sus vidas por su nación, familia, amor o ideal, por una causa común o individual, por algo tan abstracto como el honor o la dignidad; Recordados o no, son mártires y supongo que Dios se sintió orgulloso por cada uno de ellos.

Galletas de la suerte

Hoy fui a degustar la sabrosa "comida china".Con mi amiga, vimos maravilladas las galletas de la suerte y a dúo dijimos: ¡Yo quiero una! Le confesé medio en broma y medio en serio que yo le creía a los chinos, dijo que ella igual.

Cuando terminamos de comer, como en rito nos dispusimos a romper las galletas: "Tendrás buena suerte en el invierno próximo".

Me gustó la predicción... Me gustan los inviernos...

La parábola de los trabajadores de viñedo



1 "Sucede con el reino de los cielos como con el dueño de una finca, que salió muy de mañana a contratar trabajadores para su viñedo. 2 Se arregló con ellos para pagarles el salario de un día, y los mandó a trabajar a su viñedo. 3 Volvió a salir como a las nueve de la mañana, y vio a otros que estaban en la plaza desocupados. 4 Les dijo: 'Vayan también ustedes a trabajar a mi viñedo, y les daré lo que sea justo.' Y ellos fueron. 5 El dueño salió de nuevo a eso del mediodía, y otra vez a las tres de la tarde, e hizo lo mismo. 6 Alrededor de las cinco de la tarde volvió a la plaza, y encontró en ella a otros que estaban desocupados. Les preguntó: '¿Por qué están ustedes aquí todo el día sin trabajar?' 7 Le contestaron: 'Porque nadie nos ha contratado.' Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a trabajar a mi viñedo.'

8 "Cuando llegó la noche, el dueño dijo al encargado del trabajo: 'Llama a los trabajadores, y págales comenzando por los últimos que entraron y terminando por los que entraron primero.' 9 Se presentaron, pues, los que habían entrado a trabajar alrededor de las cinco de la tarde, y cada uno recibió el salario completo de un día. 10 Después, cuando les tocó el turno a los que habían entrado primero, pensaron que iban a recibir más; pero cada uno de ellos recibió también el salario de un día. 11 Al cobrarlo, comenzaron a murmurar contra el dueño, 12 diciendo: 'Estos, que llegaron al final, trabajaron solamente una hora, y usted les ha pagado igual que a nosotros, que hemos aguantado el trabajo y el calor de todo el día.' 13 Pero el dueño contestó a uno de ellos: 'Amigo, no te estoy haciendo ninguna injusticia. ¿Acaso no te arreglaste conmigo por el salario de un día? 14 Pues toma tu paga y vete. Si yo quiero darle a este que entró a trabajar al final lo mismo que te doy a ti, 15 es porque tengo el derecho de hacer lo que quiera con mi dinero. ¿O es que te da envidia que yo sea bondadoso?'

16 "De modo que los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos."

Mateo 20 (Dios Habla Hoy)


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Una extraña respuesta a una extraña pregunta, que quiero recordar.


29 de Marzo.

Al parecer de victima a victimario hay sólo un paso…

Mientras mi posición política vive una crisis, el tiempo y las ganas me faltan para pensar en los problemas del mundo, he intento empezar bien el año académico, llega de sopetón “El día del joven combatiente”. El lunes hubo disturbios en mi U y mientras yo vivía un recreo recorriendo la universidad de un extremo a otro, gracias a la distribución de las salas, soñando con un café, mis compañeros de otras carreras me saludan con un: “Está quedando la cagá afuera”, y tirada de una mano me llevan a los pastos centrales, recojo un flayer un tanto paranoico contra el TranSantiago y el sistema en general, me voy a clases zafándome del chisme, y tras quince minutos de clases me mandan a la casa.

Tras un Martes lluvioso y desabrigado, el miércoles, mientras vivía una ventana algo incomoda, veo salir desde los baños de Arte a los encapuchados, les digo a mis compañeros con un tono de marcha: “…Y va a quedar la cagá”. Eran más encapuchados de lo normal, unos cuarenta o cincuenta, más de lo que he visto en los dos años de ser alumna de esta controvertida universidad.

Busqué a otras compañeras, para avisarles y conseguirme una acompañante para el regreso al hogar.

Comencé durmiendo “El día del joven combatiente”, no busqué información sobre el tema como de costumbre, y me quede mirando la tele mientras unos niños vestidos de escolares destruían el centro. Me bajó el amor por los carabineros de la nación y me pregunté compulsivamente: “¿Qué onda? ¿Qué problemas psicológicos tienen estos niños? ¿Voy a tener a estos especimenes por alumnos?”, mientras me bajaba un extraño miedo al estómago y las posibilidades de buscar otro rumbo, más lucrativo y menos riesgoso, se paseaban por mi cabeza, llegué a la conclusión que el mundo me cambio a mí, en ves de yo al mundo, tal como lo predijo Mafalda, triste, pero cierto. Conclusión extraña en un lapso de mi mente exagerada.

Me cargan los desmanes, supongo que siempre me han cargado, aunque a veces los encuentros necesarios, al parecer si no hay destrucción, bulla, pataletas, los medios no se hacen presente, como que no hay comunicación en realidad, sólo un alguien hablándole a la pared. Pero las destrucciones del 29 no tienen mucha lógica, más que las descargas de algún histérico o el aprovechamiento de otro alguien con tendencias cleptómanas, vergonzoso. Además se mancha una fecha que pienso debería ser importante, llena de homenajes, eventos culturales y reflexión, por sobre todo reflexión, combatir es mucho más que arrojar una piedra, es tener un objetivo, claro y con argumentos, una causa por la cual luchar estando dispuesto a asumir las consecuencias, lo demás es cobardía.

Este 29 no fue honorable, ni para los hermanos Vergara, ni para nadie que haya muerto por una causa que consideró justa. No fue de combate, fue simplemente de vandalismo, deshonor y cobardía, de niños desesperados por atención y con ganas desenfrenadas de salir en la TV, de pirómanos y cleptómanos.

A veces las personas se convierten en sus enemigos, cometen las mismas acciones…

Al parecer de victima a victimario hay sólo un paso…

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…Dios me concedió un milagro.




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... Derrotas

¿Cómo se lidia con las derrotas?

Hoy amanecí con aquella incógnita en mi mente, con peso en mi alma y acentuadamente deprimida. Mire tele en exceso y comí más por ansiedad que por hambre, a instantes me odie y busque en mi mente alguna respuesta que tranquilizara mi angustia.

Comencé a leer libros releídos, y esa parte inocente, infantil, me decía que la respuesta está en seguir adelante: “algo importante aprendes de todo esto”, repetía. Luego le di una tregua a mi alma inquisitiva y abandoné por unos instantes mi misión; sin retomarla una historia de Coelho llegó a mis manos:

“Un hechicero africano conduce a su aprendiz por el bosque. Aunque más viejo, camina con agilidad, mientras que su aprendiz resbala y cae a cada momento. El aprendiz blasfema, se levanta, escupe el suelo traicionero, y sigue acompañando a su maestro.

Después de una larga caminata, llegan a un lugar sagrado. Sin parar, el hechicero da media vuelta y comienza el viaje de regreso.

-No me ha enseñado nada hoy –dice el aprendiz cayendo una ves más.

-Si que te he enseñado, pero parece que no aprendes –responde el hechicero-. Intento enseñarte cómo lidiar con los errores de la vida.

-¿Y cómo se lidia con ellos?

-Como deberías lidiar con tus caídas –responde el hechicero-. En vez de maldecir el lugar en el que caíste, deberías buscar aquello que te hizo resbalar.”

Antigua hipótesis


Hoy salí con una amiga, vi a un montón de escolares y me entró la más grande envidia, sobretodo cuando me toco presenciar a niños acompañados por sus madres; A veces recuerdo claramente mi época de pequeña colegiala, con los cachos y la permanente idea de jugar, bellos recuerdoa,igual no fue tan lindo, era una desadaptada empecinada, y aunque en los primeros años no me pesaba, luego si lo hizo.

Antes tenía la hipótesis que las personas, a medida que crecen, piensan que todo tiempo pasado fue mejor: “cuando yo era niña era más feliz”, recuerdan; “mi juventud fue alegre y adrenalinica, que la pase bien, me gustaría volver a esa edad”; “cuando era soltero no me estresaba tanto”; “cuando mi esposo vivía no estaba tan sola”… y así en quejas, como si la vida fuera empeorando. Quizá es así, pero supongo que también a medida que crecemos nuestra capacidad para ver el vaso medio vacío va aumentando.

Mi hipótesis apuntaba a que las personas simplemente no tenían memoria, y es que por más que se diga que las personas recordamos más lo malo que lo bueno, como que no se tiene la capacidad de recordar que en tiempos pasados también la pasamos mal y que salimos a flote, que el tropiezo de hoy no es el primero, ni el mortal, ni el último, es otro, uno nuevo y quizás más grande, que parece más grande porque se está viviendo en el ahora, ya las penas pasadas no nos pesan tanto porque están en el recuerdo, ya no raspan, por eso las de hoy parecen más grande, porque es hoy cuando hieren y parecen gigantes, pero estas penas también serán un recuerdo y cuando pasen los años nos referiremos, la mayoría de nosotros, a esta época como una de las buenas de la vida, porque justamente ya no la estamos viviendo.

En realidad está hipótesis mía ya no sé si la comparto, quizá se aplica a algunos casos, quería recordarla para ver si me espanto el pesimismo, aunque a veces la misma hipótesis parece pesimista. En realidad tenía conclusiones más positivas, que en este preciso momento no sé bien como explicar.

A veces la vida pesa, a veces el pasado pesa, las perdidas pesan, extraño ponerme uniforme, tener buenas notas, caminar al colegio, dar la hora en clases, el entrar siempre a la misma hora, estar siempre en la misma sala, el no estresarme tanto, en especial extraño a los amigos, esos que quedaron en el camino, que cambiaron, yo también lo hice, extraño a la leal compañera de banco que me acompañaba hasta a el baño, esa que presto el hombro cuando me entró el complejo de protagonista de novela rosa y derrame unas lágrimas por lo que aún me niego a llamar amor, extraño las simarras avisadas y el escaparme del colegio, extraño esa seguridad de pertenecer a la niñez, a los menores de edad, de que hasta las leyes te respalden que alguien tiene que responder por ti.

He perdido tanto, vivencias y por sobre todo personas…

Extraño tantas “cosas” que ya no están y ya no volverán, tantas que no alcanzo a nombrar y que en el momento en que estaban, existían, entre el espacio y el tiempo no vi, no valoré y me asusta la idea de pasármela así, añorando el pasado sin darme cuenta de lo que existe en este preciso momento.

"TRANSANTIAGO"

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Hoy desperté a las 11.00 AM., gracias a la llamada telefónica de la mamá de una amiga que estaba alojando en mi casa, extrañadamente la señora me colgó, quizá gracias a la voz de bruja, asesina a sueldo con la que conteste. Cuando colgué me quede mirando el piso y mis pies descalzos, pensando en que quizá quien llamaba era aquel psicópata que a veces llama compulsivamente y me invita a hacer obscenidades, pensé en descolgar el teléfono, pero especulé que podía llamar dicha señora que se espantó con mi voz, al final ella volvió a llamar a los diez minutos y mi amiga se tuvo que ir (quizá pensó que con mi voz, era capaz de dañar a su hija).

Mi amiga es de Melipilla y esta fue la primera vez que vino a mi casa, así que la tuve que ir a dejar al Terminal, la pregunta era ¿Cómo llegamos hasta allá con la nueva forma de locomoción? La respuesta estaba en el “bello” mapa que mágicamente había llegado hasta mi patio.

Cuando me detuve a analizar dicha hoja inmensa llena de colores y rayas, mi espíritu positivo y defensivo que simpatizaba con aquel sistema, por el cual tanta controversia existe, se vio seriamente afectado, dañado. Descubrí que no todo era tan lindo.

Resulta señoras y señores que los recorridos son cortos y rectilíneos, las troncales van por las calles principales con pocos virajes y no cruzan Santiago, como algunas avezadas antiguas amarillas que por $380, lo llevaban a usted desde San Berdarno hasta las Condes. Además las locales se dan inmensas vueltas cerquita de donde usted vive, sin avanzar mucho, así que calculando, si usted tuviera que caminar 20 minutos para tomar el metro, a menos que tenga alguna lesión en las rodillas, camínelos, porque la micro colorida que pasará cerca de su casa se ira en zig-zag hasta el lugar de destino y se demorará más, además hace bien caminar.

Inferí, gracias a lo descubierto, que para llegar a los destinos tomaríamos más tiempo, y lo peor, para el golpeado bolsillo de la prole -que más que mal somos los que nos movemos en el transporte público- habría que hacer más transbordos, triste para cuando llueva y para cuando comiencen a cobrar por cambiarse de micro.

Así yo hoy, para llegar a “Estación central” tengo dos opciones: la primera, si tengo flojera y no quiero caminar, tomar una local y hacer un tipo de viaje intestinal y luego abordar dos troncales (o troncal y metro) y llegar a mi destino con un descalabro en mis bolsillos y un tantito de nauseas. La segunda opción, caminar hasta Santa Rosa y ahorrarme la local. Cuando hasta ayer, una bella micro amarilla (alguna ya estaban pintadas de otro color) apodada con el número 349 me llevaba desde la esquina de mi casa hasta la ya mencionada “Estación Central”.

¡Triste!

Eternidad

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Hace un par de años me evangelicé, o algo parecido, comencé a asistir a una iglesia que se auto dominaba “Cristiana”, tenían pinta de evangélicos extremistas. A mi me bajo toda la pasión por la iglesia, creo que fue en cierta impuesto, yo intentaba sentir aquella devoción desbordante de mis compañeros de Fe y a veces la sentía. Llegué a imaginar que siempre pertenecería a aquella institución, me visualizaba encontrando el amor en aquella comunidad, casándome, teniendo hijos a los cuales inculcaría la Fe cristiana, y por fin anciana, yendo a la misma iglesia, con grandes amigos, hermanos unidos por Cristo. Eso no sucedió, y de alguna forma también lo deje de añorar, el cristianismo simplemente no va con migo.

Cuando tenía once o doce años dejé de comer carne, así de un día para otro deje de ingerir todo aquello que alguna vez hubiese caminado o volado. Pensaba que jamás lo haría, sería una vegetariana (naturista) de por vida. Y un día bajo las torturas de mi alma perdida, me pregunté para qué rayos lo hacía y luego de años sin probar el pollo, comí.

Frente a estos extraños ejemplos les diré que nada es eterno, hay una canción cebollera y lastimosa que lo entona y lamentablemente tiene razón; Pero a veces no hace falta que alguien muera para perderlo.

Lo peor de las perdidas es perder a personas, a veces ni siquiera se nota cuando nos vamos alejando, cuando la incomunicación se adueña de nosotros, cuando las llamadas por teléfono desaparecen y cuando por esas cosas de la vida te encuentras con ese alguien notas que es un desconocido, o a veces te das cuenta de la distancia e intentas eliminarla, pero no resulta; la frustración y la pena invade tu alma, como en una triste y lenta agonía.

Y a veces las perdidas son “a rompe y porrazo”, como diría mi santa madre, y la agonía ya no existe, sino que el golpe te llega de improviso y te quedas en el suelo tirado, analizando las heridas.

Me pregunto si la palabra “eternidad” sólo se creo para definir la existencia de Dios, porque al perecer nada más lo es y de Él hay muchos que dudan que exista, no es mi caso.

Al parecer ni los “para toda la vida”, existen.

IV. Para leer...

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Cambios


Hace un año tenía mucha pena, de esa clase que te hace pensar en dejar de sentir, en dejar de existir.

Hice un contrato con Dios, quizá una declaración jurada -sobre clases de documentos no sé mucho- el punto es que con papel y lápiz en mano y enunciando primero mis antecedentes personales le juré a Dios que en un plazo definido me suicidaría, a medio día y con tranquilizantes, le daba cuatro meses como plazo para hacerme cambiar de idea.

No sucedió lo que soñaba, lo que había perdido sin siquiera tenerlo no lo recuperé ni lo adquirí, los vacíos de mi alma no se llenaron con llegadas inesperadas ni milagros del tipo bíblico.

Supongo que la vida siguió su curso, un curso que me acercó a otros sueños, los que se estaban cumpliendo; y sabiendo que el plazo se cumplía pensaba en la vida, lo que dejaba al dejarla, en lo joven que estoy, en cuánto me queda por delante y en cuánto se puede vivir y hacer con todo ese tiempo: “Quizá me estoy concentrando en una parte muy pequeña”, pensé.

El mundo es grande y el universo aún más, hay demasiados sabores por probar y experiencias por vivir.

Existen los cambios.

¡Feliz Navida!!!

Hace casi dos años decidí no creer en la Biblia, fue una decisión difícil que me llevó años tomar (luego de varios intentos de ser parte de una comunidad cristiana o religión), sentía que eran tantas las contradicción, tantas las limitaciones que determiné creer en todo y en nada. Supongo que al final me construí una “Fe” paralela, una en que las grandes deidades de la historia y del planeta conviven.

En estos tiempos pienso en Dios, se supones que en Navidad celebramos un milagro, la llegada de Jesús quien dio su vida por la humanidad. Se supone que no creo en eso, ya no creo en la Biblia. Por lo mismo no puedo evitar hacerme un gran número de preguntas o quizás una, la que predomina ¿Qué es lo que estoy celebrando?

Cuando era niña en mi casa no celebrábamos la Navidad, mi mamá pertenecía a una religión donde este tipo de celebración era un evento pagano y por lo mismo prohibido, así que desde muy pequeña me estuvo vetado este acto de adornar la casa e intercambiar regalos, así que por estas fechas lo único que hacia era ver películas, me la pasaba frente a la TV mirando cómo otros seres eran felices, personas a las que se les concebían milagros de Navidad. De tanta reproducción de alguna forma se me impregnó el espíritu, el cuál no se destruyó ni por la omisión, ni por la fealdad.

Hace casi cuatro años en mi casa comenzamos a celebrar la Navidad, desde hace como ocho mi mamá comenzó a alejarse de aquella religión con la me críe y de a poco, en una metamorfosis lenta se convirtió en laica; la primera navidad fue sin árbol, con una cena improvisada y no recuerdo si hubo regalos, creo que yo cociné, supongo que algo no muy elaborado, estábamos pasando por una mala una época económica, estábamos mi hermana, el enano, mi mamá y yo.

Creo que en cierta forma los niños les dan un toque mágico a todo esto, el año pasado por el enano mi madre venció el miedo a la ira de Dios y se atrevió a comprar un árbol, lo adornamos y recolectamos regalos, vino mi papá, un amigo de la familia y quienes ya estábamos en esa primera improvisada Navidad.

Este año me gusta, con mi sobrino, el enano, quién tiene cuatro años -sí la misma cantidad de años que llevamos celebrando la navidad- adornamos el árbol hace como dos semana, luego de días de insistencia por su parte; de a poquito se ha ido llenando de regalos, cosa que sucede por primera vez en mi casa, y aún cuando suene algo materialista eso me emociona, por favor compréndanme, no es que sea yo banal e interesad, es sólo que es primera vez que espero con ansias la cero horas del día veinticinco, así como los niños, en una especie de retroceso para vivir lo negado.

Soy extremadamente escéptica y crédula a la vez, supongo que en cierta forma rara vez creo en el común de las cosas en las cuales la gente deposita su fe, pero a la vez como que invento en qué creer, cada cual necesita sus pilares, yo me sostengo en esas conclusiones extravagantes que construyo con lo observado…

¿Qué celebro en Navidad?

Supongo que hay mucha gente que ya se ha olvidado que celebra en esta fecha, y el icono de esta fiesta es un viejito pascuero (extrañamente llamado así) y no el nacimiento del salvador, así que en cuanto a eso no estoy tan perdida con respecto al resto; Pero esto va más allá…

¿Qué celebro en Navidad?

Supongo que el amor, usted dirá que me puse melosas, es la época.

Creo en Dios, en los milagros, en esos bellos detalles de la existencia que nos mantiene viviendo y con fuerzas.

Creo en Dios, no en ese que envío plagas para que todo el que no fuera judío se rindiera, sino en uno distinto, uno diverso y lleno amor, uno que inventa oportunidades para que las personas se sienten a la mesa a cenar algo rico y se demuestren el cariño que se tienen. Y ese para mí ya es un gran milagro.

¡ FELIZ NAVIDAD ! !



Y no olviden demostrar su cariño, de cualquier forma, un gesto, un abrazo…

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Un pequeño en agonía

Hay un libro de Marcela Serrano: “Lo que está en mi corazón” en donde se narra un episodio que me llama mucho la atención, ahí está Camila, la protagonista, en Chiapas caminando hacía el lugar donde fue atropellada su nueva amiga, “Reina Isabel”, por estar involucrada en toda esa maraña política, social y humana de la revolución zapatista. Camila se encuentra cerca de un templo dedicado a San Cristóbal, ella agobiada por la pena se pregunta donde estaba el Santo mientras su amiga vivía un intento de asesinato. Recuerdo que mientras leía le contesté a aquella mujer agobiada, inventiva de Serrano-“en el intento”- le dije, ahí estaba la divinidad, haciendo que la mujer soportara aquel vehículo pasándole encima y concibiendo que justo una mujer viera el incidente para que aquellos quienes cometían el horrendo crimen huyeran, y llamara a una ambulancia. Camila contestó, de otra forma, adjudicándole al Santo algún tipo de ceguera y que por aquella ceguera no merecía ningún templo.

Ayer mientras lavaba la loza y escuchaba las noticias, me asaltó la misma pregunta que a Camila, en otro tono, involucrando a otra divinidad, a un Dios sin nombre; con las manos jabonosas me acerqué a la tele a escuchar una de las noticias que más me ha conmocionado: un pequeño llamado Igor murió abandonado en su hogar, sólo, bajo una cama y aferrado a un pedazo de pan.

Así murió un pequeño de un año y medio, en Iquique. La autopsia dice que el hambre, la sed y los problemas respiratorios que lo tenían afectado hace semanas terminaron con su vida. Un ataque de epilepsia mató a su madre el 29 de noviembre pasado en plena vía pública. Llegó como NN a la morgue y tras 15 días nadie se interesó en saber quién era. Nadie apuró trámites, nadie la reclamó. Por eso nadie supo tampoco que mientras Teresa Salazar era ingresada a una bóveda sin registro, su bebé moría de inanición y abandono. Varios vecinos escucharon al niño llorar por las noches desde el interior de la vivienda ubicada en Algarrobos 3848. Pero nadie hizo nada…

Luego salió la presidenta, no escuché muy bien lo que dijo, mi mente estaba ida, se notaba molesta y triste, fue lo que noté y como yo me sentía en ese instante “¿Dónde estaba Dios en ese momento?...” Cuando Igor moría lentamente…

Una respuesta irónica llego a mi cabeza, donde mismo está cuando las personas se vuelven monstruos y se asesinan a sangre fría, por mandato de otros o por algo tan estúpido como el dinero, donde está mientras niños mueren de hambre en otros países a la vista de un cielo lejano y a veces cercano, donde mismo está mientras el mundo se va a la mierda, por el escusado de un universo extenso y a veces maldito.

Me quede pensando en Igor, llorando, llorando y pidiendo auxilio en ese idioma de los que aún no dominan el habla, sin que nadie lo socorriera, me pregunto a dónde hemos llegado ¿Dónde estaba el resto de la familia? ¿Dónde estaba el papá, la abuela, las tías? ¿En qué estaban los vecinos que a pesar de oír su llanto no acudieron?

¿Dónde estaba Dios? Ya no está en el intento, ni en el casi, ni en último momento, algo malo paso, de esos “algos” horrendos, donde las palabras no logran describir lo horrible, lo cruel.

Siempre pienso en Dios y en cierta forma lo culpo, tengo una extraña política de no culpar, de intentar ver el problema desde la raíz, desde la esencia y en ese afán de ver a las personas como el producto de un trato social y a la sociedad como el producto de la historia y a la historia como el producto de la creación, no puedo evitar culpar al ser Supremo y sentirme mísera por ese acto, llena de miedo por el hecho de alguna forma retar al Todopoderoso.

Me descubro llena de miedos y el instinto le hace un corte a la mente, no pienses que es peligroso.

Entonces esa parte conciliadora que ha evitado que vea a Dios como un ser despreciable o que me vuelva atea, me dice que hay algo que no veo, que no tengo todas las respuestas, que Dios dio señales, le puso el llanto al pequeño, pero no fueron capaces de socorrerlo, esto te está enseñando Claudia, esto le debería enseñar a mucha gente a prestar la mano cuando se le solicita, esto no es culpa de Dios, es responsabilidad de un todo identificable, de un todo que tiene que aprender a decir nunca más, para que los errores de hoy no se vuelvan a repetir mañana.