Extraño encuentro

(o no reconocí a mi primer amor)

A veces me gusta hacer pequeños actos de locura, por puro aburrimiento y porque los mejores hechos de mi vida han nacido por casualidad, por “errores”, o porque no tenía nada mejor que hacer en ese momento.

Así que hace un par de semanas acepté salir con un ex compañero de colegio, que reapareció en mi vida gracias a Facebook. Ese día fue curioso. Resulta que me iba a juntar en el metro Santa Rosa con este individuo, extrañamente llegué temprano, a tiempo, y él no estaba, así que me senté y me puse a pensar que no le había comprado nada a mi amiga; Luego de mi cita, iría al cumpleaños de una amiga; Pasaron 20 minutos y resolví que había sido plantada, me lo tome con toda la tranquilidad del mundo, y es que en realidad ese encuentro no me importaba mucho… Así que decidí pasar las siguientes horas buscando un regalo para mi amiga, y visitando la bibliometro que está en la nacional, que supongo es el carro de tren que está a un costado.

Entre al metro y me senté a esperar el tren, mientras pensaba que una bufanda sería un buen regalo y de repente vi una cara conocida, un tipo alto que pasaba se me quedo mirando, me dije lo conozco; Y se acercó a mí, hola Claudia, me dijo, y yo con la naturalidad re característica que práctico cuando no me acuerdo de alguien le contesté hola ¿Cómo estás? Bien y tú me dijo, bien le dije yo y al mirarlo y no recordarlo fui sincera y le dije, sé que te he visto, pero no me acuerdo bien dónde; Él me miró algo extrañado y comenzó a decirme escenarios imposibles, como que habíamos ido a una completada bailable… Al escucharlo me dije es el Alan; A ya sé, eres el Alan le dije, me dijo no, me llamo Sergio (extrañamente es el nombre del tipo con el que me iba a juntar), dude, y le dije ya entonces cuéntame cómo nos conocimos, siguió con escenarios algo imposibles y comenzó a nombrar de a poco la forma verdadera en que nos conocimos; eres el Alan, le dije, pero lo dudaste, me dijo, y me dio vergüenza y curiosidad, y es que ese tipo alto que tenía enfrente era mi “primer amor”, el que por primera vez me rompió el corazón y que fue a mi casa como por seis meses… Simplemente no lo reconocí.

Curioso…
Soy una obsesiva compulsiva, le dije a la flaca ayer, mientras me contaba una película.


Fuimos al Normandi, y queríamos tomar bebida antes de la función; ella se compro un jugo en botella de vidrio en un kiosko, pero yo por alguna extraña razón, ecológica supongo, quería una bebida en lata (sospecho que la lata tiene mayor posibilidad de ser reciclada que un envase de vidrio o plástico, y que usa menos recursos), así que ahí estaba la flaca buscando conmigo algún lugar donde vendieran latas, me dí cuenta que no era la primera vez, y que la flaca, ni cuestiona mi salud mental, ni me dice que es una tontera, me acompaña no más y charlamos mientras caminamos.
Hoy fui a trabajar,
soy empaque,
fui exceso
así que me vine de vuelta
sin ni un peso,
con saldo en contra
por tres pasajes y un café.

Me dormí...
un día productivo 
para el descanso.

Enigma de la deseosa



Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto
de 32, exige lectura
de Ovidio, ofrece: a) dos pechos de paloma,
b) toda su piel liviana
para los besos, c) mirada
verde para desafiar el infortunio
de las tormentas;
no va a las casas
ni tiene teléfono, acepta
imantación por pensamiento. No es Venus;
tiene la voracidad de Venus.


(De Gonzalo Rojas, que nos deja su obra)

El genio de la multitud


Hay suficiente traición y odio, violencia,
necedad en el ser humano corriente
como para abastecer cualquier ejercito
en cualquier jornada.

Y los mejores asesinos son aquellos
que predican en su contra.
Y los que mejor odian son aquellos
que predican amor.
Y los que mejor luchan en la guerra
son -AL FINAL- aquellos que
predican PAZ.

Aquellos que hablan de Dios
necesitan a Dios.
Aquellos que predican paz
no tienen paz.
Aquellos que predican amor
no tienen amor.

Cuidado con los predicadores
cuidado con los que saben.
Cuidado con aquellos que están siempre
leyendo libros.
Cuidado con aquellos que detestan
la pobreza o están orgullosos de ella.
Cuidado con aquellos de alabanza rápida
pues necesitan que se les alabe a cambio.
Cuidado con aquellos que censuran con rapidez:
tienen miedo de lo que no conocen.
Cuidado con aquellos que buscan constantes
multitudes;
no son nada solos.
Cuidado con
el hombre corriente
con la mujer corriente.
Cuidado con su amor.
Su amor es corriente,
busca lo corriente

pero es un genio al odiar
es lo suficientemente genial
al odiar como para matarte,
como para matar a cualquiera.

Al no querer la soledad
al no entender la soledad
intentarán destruir
cualquier cosa
que difiera
de lo suyo.
Al no ser capaces
de crear arte
no entenderán
el arte.
Considerarán su fracaso
como creadores
sólo como un fracaso del mundo.
Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es incompleto
y entonces te odiarán.
Y su odio será perfecto

como un diamante resplandeciente
como una navaja
como una montaña
como un tigre
como cicuta
Su mejor
ARTE.






-Bukowski

No me agrada el viernes santo
se me avecina desabrido
con un toque de vacío
con un toque de sarcasmos
22 y viernes santo...

Mientras le digo a la flaca
en un acto de catarsis
y enorme honestidad 
estoy caga'
estoy caga'
estoy caga'
estoy caga'...

Y me dan ganas de ser como 
Sara, la de nosotras que nos queremos tanto
que tiene dónde ir para que la cobijen…

Diálogo en un bar

- Y me preguntaron ¿Para qué venimos a vivir?
- ¿A hacer ruido?
- Mmmm... Yo dije que a intentar sentirnos satisfechos...
- ... Tiene sentido, porque muchos responderían que a intentar ser felices, pero eso es como egoísta, o no es algo que yo admire o busque, y es que las vidas que más admiro no fueron felices...
- Además la felicidad es momentánea... O quizá algunos se sientan satisfechos siendo felices...
- Claro, pero por ejemplo yo quiero ser profe, y sé que no la voy a pasar bien, es decir es harto trabajo, harto estrés, con poco reconocimiento...
- Poco sueldo...
- También, pero me siento satisfecha con eso...



(Conversación en el HBH, mientras el Colo-Colo perdía)

Alegoría comestible

Yo soy de ese tipo de persona
que no compra plátanos verdes
pero que siempre está dispuesta
a comprar un helado de sabor  nuevo
mejor dicho,
probar un sabor nuevo.
Si yo no fuera yo,
si yo no fuera así
estaría  ahora en un parque
o quizá en un bar
bebiendo cerveza,
dando besos,
tomando una mano
que no me estremece,
mintiendo,
mintiéndome…

Pero yo soy yo,
soy así,
y en vez de estar en un parque
o en un bar,
estoy en la casa donde vivo
ordenando
contando la ropa que me queda por lavar
sintiendo nostalgia
por esas manos
que me estremecieron alguna vez
y por aquellas que aún no conozco…
que supongo tendrán ese poder.


El género humano

¡Pucha!
Siempre me gustan
los agüeonaos...
Aunque no hay muchas opciones
todos los hombres son agüeonaos,
y no es que yo sea
una fanática feminista,
lo que sucede,
es que en realidad,
pienso que el género humano
es el agüeonao,
hombres y mujeres,
incluyéndome,
y si hay excepciones
yo no las conozco.



El comercial de la mujer corriendo

Cuando era pequeña había un comercial de zapatillas donde salía corriendo una mujer, iba dejando atrás las “cosas que la presionaban”, y ahí estaba la mamá diciéndole, recordándole, que aún no se casaba, que aún no tenía hijos (tremendo pecado), y supe como a los ochos años, que ese era y sería mi comercial… bueno, a mis ochos años tenía la inocente idea que algún día me volvería deportista… Pero, en lo demás podría decirse que es mi comercial, con algunas variantes, claro.

Hoy estaba conversando con mi papá, en realidad él me hablaba, así es nuestra comunicación, cuando pasan muchos días sin que nos veamos él me habla y me habla, y bueno yo apenas le comento algo, porque rara vez deja su monologo para que yo le cuente algo. Así que en esos instantes de silencio le empecé a hablar de mi perra, la Canela, él me empezó a decir que de seguro la perra no era feliz, que yo pasaba poco tiempo con ella y que mejor la regalara o la echará para la calle, yo le dije que no conocía a alguien que quisiera hacerse cargo de un perro y que a la calle no la iba a echar; me contestó que de seguro estaría mejor en la calle, que al menos ahí había perros y me preguntó si alguna vez ella había tenido algún perro, yo algo extrañada le contesté que no, y me empezó a decir que los perros eran como los humanos que necesitaban tener pareja; Le dije que no lo encontraba tan importante, es decir hay gente con pareja que es desdichada, no es un factor primordial para la felicidad. Mi padre tan alejado de mi mente me empezó a decir que él no se veía con una vida donde no haya tenido esposa e hijos, que era importante. Yo lo mire no más, porque bueno al final me convino que él se casara con mi madre, es por eso que estoy ahorita en este mundo.

Pero mi padre no se detuvo ahí y empezó con sus monólogos. Me empezó a decir que la vida era extraña, que yo era una mujer joven, inteligente, universitaria (él cree que ir a la universidad es un mérito enorme), bonita (él es mi padre, hasta me parezco a él), simpática (no creo que haya sido sincero ahí), esforzada… Y que habían otros, que él conocía tipos que andaban cochinos, que no le trabajaban un día a nadie, que andaban pidiendo para emborracharse, pero que sí tenían esposa e hijos…

Recordé el comercial de la mujer corriendo…

Después de un día de trabajo

¿Qué puedo decir?
Me duelen los pies
y las piernas
y la espalda
y los brazos
y hasta la manos...

Mientras pienso
que una gran parte de la prole
debe sentir estos "dolores"
y otros
después de un día de trabajo.

(Mientras pienso en si hablarle 
o no a un lagarto verde...)

Carta a Lemebel

(o la importancia de la ternura)


"Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe."
-Pedro Lemebel 

Pedro:

¿Qué te puedo decir? Esto no es como escribirle a un fantasma que goza de magnificas compañías en el infierno, como a Bukowski. Esto es escribirle al aire, a un extraño sistema de redes, donde tú, poeta, aquel que no necesita disfraz; Que pone la cara y el culo, tú mi escritor favorito eres el destinatario; Como cuando le escribiste a el subcomandaste Marcos, sin esperar que lo leyera, donde le dijiste que tenía los ojos verdes.

El domingo te vi en el Galpón Víctor Jara, yo estaba algo ebria, poquito, y cuando escuche tu nombre empecé a avanzar hacía el escenario; Hablaste y no fue algo hermosamente poético o vehementemente sindicalista,  fue desde el alma, y es que tu mi querido alucinado vecino, estabas mucho más ebrio que yo y hablaste de la soledad, dijiste que tenías más de mil amigos en Facebook, pero que igual estabas solo; Luego siguió el show y tu comenzaste a dar vueltas, mientras yo te seguía con la mirada y mi amiga, la flaca, me decía anda Clo, salúdalo, y  yo sin poder acercarme… Y es que tú me descolocas Pedro, me descoló lo que dijiste, me descoló verte ahí, en ese evento en pro de la lucha proletaria, en donde no fuiste como personaje, sino como uno más de los que hizo fila, de los que se bebieron algo mientras esperaban, de los que fueron a disfrutar con y para el pueblo…

¿Qué te puedo decir Pedro? Entre el barullo del Show me puse a pensar en que la soledad es como un estado que parecer atacar a las personas y como que se ensaña con algunas, quizá se enamora, y la soledad parece ser una amante obsesiva porque te sujeta y te persigue y no se puede dejar atrás. Y mientras tu dabas vueltas por el galpón, yo pensaba en la juventud, y es que Pedro, a veces pienso que es mi única ventaja; Y no es por el “tiempo que me queda en esta tierra”, es justamente por todo lo contrario, es por todo el tiempo que no he pasado en este mundo…

Aunque creo que en estas tripas, hay más fuerza que las que guarda una bomba atómica; Y en tus entrañas también, tu fuerza está en que eres una yegua; Una yegua apocalíptica, y tu arte posee fuerza, es violento; ha dejado huellas en mi existencia y supongo que en la de  muchos… Pero supongo que eso debe valer poco a la hora de enfrenarse a mil amigos en Facebook y seguir solo… Ironías de la vida.

¿Qué te puedo decir Pedro? Mientras caminabas entre la gente, con ese ritmo conocido y reconocido de quienes disfrutaron de unos tragos, pensaba que de seguro tu no quieres a la soledad como amante y debes andar arrancándote de ella,  que por eso te movías tanto;  Y es en ese caminar, sospecho, que andas en la búsqueda de un amante más tangible con quién bailar y cantar esas canciones “lloronas” que siempre nombras en tus libros…

Pensaba Pedro, entre el barullo y la gente que bailaba a mi alrededor  que yo tampoco quiero a la soledad de amante, aunque a ratos se me hace atractiva, debo admitirlo,  y es que sospecho mi querido vecino alucinado, que yo soy menos romántica que tu…

Pero también creo que no se trata de “meterlo y sacarlo o sacarlo y meterlo”, sino más bien de la ternura y lo difícil que es encontrar el amor en estas circunstancias Pedro, cuando se nace con cierta… ¿Cómo decirlo? “desventaja”…

(O atractivo para la soledad)

La soledad, es una amante obsesiva…

Abrazos

Victoria

(alias Clo)

Proletazo en el Galpón Víctor Jara



Ayer con la flaca fuimos a un evento organizado por la Federación de pobladores, estuvo presente, entre otros, Chico Trujillo y Mano Ajena.

Estuvo muy bueno, hasta con una curiosa y singular aparición de Pedro Lemebel, pero esa es otra historia...

Y como se gritaba: "¡Morir luchando, sin casa ni cagando!!!!"

Cita

Tengo ganas de tener una cita con un tipo al que apenas conozca, en un bar, donde bebamos cerveza, y preguntarle ¿Cuál es tu historia? Sospecho que mucha gente no responde de buenas a primeras a esa interrogante, quizá hay que ser más precisos, la gente tiene mil historias, pero entre tragos de cervezas supongo que se puede contar en parte la historia de la vida…

Sobre el tiempo libre

“Es muy importante tener tiempo libre. Hay que parar por completo y no hacer nada por largos períodos para no perderlo todo. Seas un actor o una ama de casa, cualquier cosa, tiene que haber grandes pausas en las que no hacés nada. Uno se tira en una cama a mirar el techo. Hacer nada es muy, muy importante. ¿Y cuánta gente lo hace en la sociedad moderna? Muy poca. Por eso la mayoría está totalmente loca, frustrada, enojada y odiosa. Antes de casarme, o de conocer a muchas mujeres, bajaba las cortinas y me metía en la cama por tres o cuatro días. Me levantaba para cagar y para comer una lata de porotos. Después me vestía y salía a la calle, y el sol brillaba y los sonidos eran maravillosos. Me sentía poderoso, como una batería recargada. Pero, ¿sabés qué me tiraba abajo? El primer rostro humano que veía en la vereda. Esa cara nomás me hacía perder la mitad de la carga. Esta cara monstruosa, sin expresión, tonta, sin sentimientos, cargada de capitalismo. Pero aún así valía la pena, me quedaba la mitad de la carga todavía. Por eso el tiempo libre es importante. Y no digo tomarse tiempo para tener pensamientos profundos. Hablo de no pensar en absoluto. Sin pensamientos de progreso, sin pensamientos sobre uno mismo. Sólo ser un haragán. Es hermoso”. 


-Bukowski